En los tiempos en los que la lengua extranjera no se podía decidir puesto que sólo había profesores de Francés esa fue la lengua que nos enseñaron con mejor o peor gracia y tantas veces a través de las canciones de Georges Brassens o de Edith Piaf y tantos otros para entreternos y que aprendieramos sobre la marcha la asignatura de lengua extranjera cuya elección no era posible... y así nos hicimos un tanto lerdos en ese inglés qe tuvimos que aprender por nuestros propios medios y sin embargo nos enseñaron ese lenguaje que en tiempos se llamaba del amor... y así nos dejaron huella los cantautores franceses tanta como también nos pudieron dejar los españoles aunque a veces nos dejaran escucharlos menos en virtud de determinadas prohibiciones...
Cualquiera tiempo pasado no fue mejor pero eramos tan jovenes...
Recuperada al fin la conexión de internet que no sé porque no me llegaba al ordenador de fuera; recuperadas las desaparecidas claves para entrar en mi blog, luchando entre contratiempos y adversas coyunturas, heme de nuevo aquí sin saber por cuanto tiempo, ultimamente parezco el Guadiana ese río que aparece y desaparece de vez en en cuando, unas veces las aguas son turbias, otras cristalinas... tantas cosas os quise decir en este tiempo y ya se quedaron en el tintero; probablemente nada importante, la canÍcula veraniega a fin de cuentas no deja lugar a pensar mucho aunque yo esté abocado a una voragine de decisiones que parece que me llevan a emprender un nuevo rumbo, a poner punto y final a una historia intentando salvar lo que se pueda pues recuperar será difícil...
Tiempos de recesión, tiempos de crisis, tiempos de incertidumbre, tiempos de apatía, si a eso se le añade la falta de fuerzas y de salud a veces debemos abandonar un proyecto, aparcarlo para iniciar otro o simplemente vivir sin pensar que uno es un fracasado por eso...
Cuando la imaginación te falla, la salud no te acompaña y te has quedado solo como capitán del barco has de decidir si te hundes con él o si ha llegado el momento de abandonar y mirar nuevos horizontes...
Tomar una decisión po traumática que sea es a veces la solución aunque pase por amputar y cercenar algo que hasta el momento creíamos necesario...
En fin que de nuevo esoy aquí entre desvaríos, confesiones y perdidas varias.
Ahora voy a confesaros una cosa para mi las palabras nunca se las lleva el tiempo, desgraciadamente tengo memoria, dejo es ritas muchas cosas pero también le doy mucha importancia a lo que digo, si n o pienso hacer o cumplir una cosa jamás lo digo y si me comprometo siempre haré lo posible por hacerlo, las palabras pueden ser puñales que se clavan en el pecho y a la vez pueden ser ese bálsamo que calma las heridas y cauteriza las cicatrices, las palabras según se pronuncien puden destilar ponzoña, veneno, rabia o miel, pasión, amor y simpatía...
ESAS FRASES QUE ME HAN DICHO
"Te he echado de menos, pero no como querrías"
"Te quiero mucho más de lo que crees pero no como te gustaría"
"El día que tengas pareja envidiaré al que te consiga"
"Porqué voy a comer siempre de la misma tarta si puedo comer un pastel diferente cada día"
"Todavía n o he encontrado a nadie que me haya hablado mal de ti"
"Cada día al despertar pienso en tí"
"Despues de... eres la persona con la que más cosas comparto"
"Tú al menos has tenido pareja yo no he conseguido tenerla nunca"
"Soy egoista por naturaleza"
"Tomate una gota de lejía a ver si te aclaras"
"Quiero que vengas conmigo"
"El día de tu cumpleaños no hagas nada, cenaremos juntos"
"LLamame está noche"
"Ven a mi casa"...
Y tantas y tantas más
¿RECORDÁIS LOS PROGRAMAS DE LA INFANCIA LOS CUARENTONES COMO YO?
Sé que existe un ángel, y no sé quien me lo ha dicho, voy vagando por las calles, mirando, recordando y todo me lleva a mi infancia... Ibiza año 1966 un 28 de mayo nació el mundo para mí, a las 11 de la noche de ese día vi por primera vez la luz, mas bien la debí ver un poco después pues al ser de noche la primera fue artificial, nací en la habitación de una Clínica que ahora ya no existe...
Voy dando vueltas y se mezclan los recuerdos, puerto adentro, por esas calles iba con mi abuelo, que niño más feliz con esos zapatos nuevos... y comiendo ese coquito de los Andenes de la mano del abuelito...
No me digas, no me digas ni me cuentes esas cosas que no tienen importancia, todavía resuenan en mi cabeza esas palabras y sin embargo vuelven y me veo diciendo yo no voy a veros, el barco se hunde y el avión se estrella, que vengan ellos... y ahora me gusta tanto viajar aunque no pueda...