Libro de Arena
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otka

El regreso

Estaba cansada, se sentía perdida y lo más importante, se sentía sola. Empezaba a perder la esperanzas cuando desesperada, cayó. Al despertar tenía conciencia de dónde se encontraba y de que lo que había soñado era un señal. Empezó a correr entre los árboles, ya no podía más tenía que liberarla....

Empezaba a esconderse el sol cuando llegó, las cataratas inundaban sus ojos de belleza y su corazón de remordimientos; prometió no buscar aquel sitio nunca. Se subió a un árbol y esperó paciente con la seguridad de que sus sentidos estarían tan nublados que no descubrirían su presencia.

Pasó la noche con la mente en blanco y sin dormir, blandiendo una vara que por primera vez la había decepcionado y recordando un abrazo que nunca hubiese esperado. Por que en aquella cabaña, ahora tan lejana, un recuerdo la había rodeado tan cálidamente como en sus sueños. En esa noche luchó por no olvidar su rostro tan real, tan tangible...

Una brisa le removió el pelo suavemente despertándola del suave letargo que la poseía, entonces descubrió una sombra acariciando el agua, invocando una figura ausente...en su interior sabía que tenía que hacerlo pero le costaba tanto no dar marcha atrás que se quedó un rato a solas con su soledad y después fue al encuentro de aquel ángel....

-Ariel...

Interludio 3

Aunque algo la empujara a para, ella no podía evitarlo aquella noche necesitaba cariño y él podía dárselo. Poco importaba lo demás, por veces que las ideas irrumpieran en su cabeza o la fuerza con que lo hicieran, incluso aquellas miradas.

Ella lo manejó, lo llevó hasta su lado y se aseguró de tenerlo cerca habiéndolo abrazado uno y mil veces veces, su corazón ya estaba preparado.

Ignorando los comentarios y miradas sobre ellos y esa repentina atracción, ella se deslizó suavemente sobre su hombre dónde él la recibió con una sonrisa. Pronto sus corazones quisiera más, ella abrazó con fuerza su brazo y él dejó caer tímidamente su mano sobre la rodilla de ella.

Fue en ese momento cuando la primera idea surgió en la cabeza de ella: "¿Qué estoy haciendo?¿Acaso me gustan tanto como para estar así?". A partir de esa surgieron muchas ideas en su cabeza, ideas llenas de remordimientos y pesadumbre. Hasta que él hizo un nuevo gesto que revolucionó por completo su corazón: la acarició.

Entonces apareció una nueva idea: "¿Le beso?".

Todo aquello le daba vértigo, eran demasiadas sensaciones y sentimientos en muy poco tiempo. Se le estaba yendo de las manos, él era sólo un amigo... Pero ella no sabía como ponerse freno, esa clase de situaciones no las sabía resolver. Entonces ella le devolvió la caricia, levantó la cabeza, le miró y le dio la impresión de que en esos instantes ambos deseaban un beso más que ninguna otra cosa.

Fue en ese momento, cuando su corazón pegó un gran salto, ante la llegada de una nueva idea: "¿Y si yo fuera importante para él? Le podría hacer daño...tal vez esto sólo sea un juego en el que ninguno gane...¿y si esto fuera a más?".

Aquella idea hizo que levantara deprisa la cabeza de su hombro y a apenas unos centímetros de su cara tomó aquella decisión: "Hoy no va a ser el día en que yo tropiece de nuevo con esta piedra".

Se fue pensando, confundiendo recuerdos y sentimientos y con la certeza de que esa noche había hecho sentir algo que no debía otra persona y daño a dos, entre esos últimos estaba ella y la última observaba de lejos, con una triste mirada. Salió de allí firmemente sin mirar atrás, con los ojos llorosos dudando de si esa noche habría llegado a dar un beso...deseó fervientemente que no...

Al día siguiente escribió la historia, deseando aclararse algo pero lo único que consiguió fue darse cuenta que ver la cosas en tercera persona restaban importancia a los sentimientos interiores...

La duda

Cuando ya era noche cerrada, emprendió el camino hacia la cabaña. Lo tenía todo planeado pero en su cabeza sólo planeaba un plan falso, sabía que ella podía saberlo todo y si estaba pendiente de lo que pudiera pasar se daría cuenta de que lo que estaba haciendo. Esa misma noche se había enterado de que había más de una cabaña como aquella y según lo planeado aquello terminaría ya.

Estaba ya en su posición cuando oyó la señal y un haz de luz atravesó el cielo iluminándolo todo, en ese momento se levantó y corrió apuntando con su vara la puerta pero ésta no se derrumbaba. Se asustó tanto al pensar que su poder no fuese suficiente que por un momento se quedó parada ante la puerta.

Empezaron en ese momento a surgir en distintos puntos del bosque pequeños haces de luz del mismo tono que los anteriores... Sabía que eso aumentaba las probabilidades de que esa cabaña fuera la verdadera. Cuando lo comprendió apuntó con fuerza a la puerta y deseó con todas sus fuerzas que su deseo se cumpliese y la puerta cediera. Así fue, entró sin perder el tiempo pero sólo descubrió una cabaña abandonada.

Sabía que aquello podía pasar por eso se preguntaba si habría acertado alguna de las hadas. Su pregunta obtuvo su respuesta cuando descubrió en la cabaña que para estar así de abandonada no había ni una mota de polvo. Rápidamente con el corazón saliéndosele del pecho buscó una prueba de magia, un rastro que le pudiese conducir hasta ellas. Sabía que si fuera una de las falsas tendría polvo, pero aquello...

Cuando ya lo hubo inspeccionado todo se sentó en una silla, estaba cansada muy cansada...pero aún sí fue capaz de ver dos sombras moviéndose en la pared. Intentó que no se notara como se tensaba y preparaba para pelear cuando antes de que si diera cuenta, alguien la abrazó.

Interludio 2

Busca en silencio la razón de su sentir, no comprender sus miedos ni lo que siente dentro de si. Lee que hay dos maneras de ver la inteligencia: la computacional y la emocional...La emocional consistía en reconocer tantos sus sentimientos como los de la gente que están a su lado, reconocerlos y actuar según ellos...pero..¿cómo?

Perderse en un sólo segundo por un sentimiento que nunca había sentido, callar, buscando la respuesta....

No comprenderse a uno mismo...sólo abre dos caminos: intentar comprenderse o...ignorarlo....y quien sabe que...

Por que tal vez la respuesta sea solo dejarlos fluir y ver que pasa para así poderlos comprender desde fuera, cuando ya antes, estuvieron dentro.

Noticias

Cuando se despertó era noche cerrada, ni siquiera podía reconocer sus manos. Lentamente, esperando a que sus pupilas se encogiesen, se levantó levantó un dedo y soplo con la esperanza de que aquel viejo truco le funcionase. Poco a poco un pequeña llama azul surgió de su dedo, sonrió pensando que en aquel mundo las cosas así eran más sencillas. Y prosiguió con cuidado su marcha entre los árboles.

Perezosamente, el sol comenzó a iluminar la senda y pronto había la suficiente luz como para acelerar la marcha. Mientras caminaba observó una pequeña huella que podía reconocer, levantó la vista y se encontró con una pequeña niña de ojos azules que la miraba de lejos.

-Inare...-Susurró la pequeña con los ojos llenos de lágrimas.

-Serenio...- La niña la abrazó con fuerza y rompió a llorar. La joven estuvo abrazándola hasta que sus lágrimas se secaron, entonces se dio cuando cuenta de que la niña no la había buscado para nada.

-He estado buscando el sitio dónde la tiene y creo que ya sé donde es.- respondió la niña ante la silenciosa pregunta.- Está en el corazón del bosque, sabe bien que ella no hará nada que pueda dañarlo.

-Claro...-Susurró Inare comprendiendo de repente como tenía que hacerlo.- Serenio, me alegro de haberte visto pero sabes que tengo que irme ya, asegúrate de que Rasur pueda con las hadas.

Corriendo se internó en el bosque, con la vara en mano. Sabía que estaba cerca por eso aún, cuando llegó la noche siguió corriendo. Pronto se dio cuenta de que el bosque estaba tan ansiosa como ella y que aprovechando la oscuridad de la noche la estaban orientando sutilmente.

Al amanecer descubrió un claro y una cabaña oscura que no parecía demasiado real. Decidió que exploraría el lugar y entraría de noche. mientras cumplía su plan empezó a recordar como hacía ya mucho tiempo le pusieron como compañera de clase a un chica con la que realmente no se llevaba bien.

Recordó como se habían hecho amigas y como en un rincón habían descubierto algo que las uniría por siempre. Recordó como descubrieron aquel mundo que ahora a una la encerraba y a la otra la querían matar. Recordó una pequeña casa en una pradera de ensueño y una chica que apareció de la nada, una chica que podía cambiar de apariencia a placer.

Recordó como aprendió el manejo de algunas armas y como aprendió a viajar por aquel mundo sin que nada ni nadie pudiese alcanzarla ni encontrarla. Y mientras recordaba empezó a anochecer.

Interludio

Entre dedos frágiles y ojos apagados una idea relampaguea; quiere salir, quiere volar, quiere dejar su marca en el espejo.

Pero no puede más...las manos se deslizan lentas, demasiado lentas para captarla. Los ojos se quieren cerrar, no saben como plasmar esa idea que relampaguea, que quiere salir, volar y dejar su marca en el espejo... Y que siempre escapa.

La impotencia la agota, la envejece y el espejo le devuelve esa mirada agotada de quien no ha conseguido lo que quería. Entonces empieza a comprender, esa idea que relampagueaba, que quería salir, volar y dejar su marca en el espejo...pero siempre escapaba...

Esa idea ya estaba fuera, era ella, que luchaba con fuerza por creer que tenía algo mejor que su propio reflejo en aquel dichoso espejo...

Una suave brisa le acarició la cara y poco a poco el bosque le mostró una senda, sin dudarlo se encaminó entre raíces secas y hojas caídas.

Al mediodía el sol pegó con fuerza en su cabeza, levantó la cabeza con la certeza de que su presencia ya era conocida por alguna de las mandatarias de aquel lugar. Con un movimiento rápido miró hacia atrás buscando un sombra a su espalda. Al pie un árbol una joven la miraba expectante, sus rasgos cambiantes no dejaban entrever su edad a veces ni siquiera su verdadero rostro.

-Hemos perdido el rastro, hasta que no vuelva a conjurar nos podremos seguir.- declaró la joven al pie del árbol.

-Rasur...

-Tampoco sabemos nada de las hadas, tal vez esta no haya sido la mejor idea...-aventuró Rasur esperando algún tipo de reacción en su compañera, al ver que no pensaba responder se alejó confundiéndose entre los árboles.

Cansada de su largo recorrido, se sentó al pie un árbol y recordó un mundo que ya le sonaba lejano, una amiga que angustiada pedía ayuda, su incapacidad para poder ayudarla. Recordó que habían descubierto ese mundo juntas y que la vara que llevaba de su cinturón lo tenía gracias a ella.

Recordó que en aquel nuevo mundo oyó para ella un nuevo nombre, un nombre que traería fama y no precisamente a su favor. Recordó que en aquel mundo su nombre era un motivo de muerte, y que aún así nunca renunciaría a ser Inare...

Mientras pensaba, en esas y otras cosas se durmió.

Recuerdos de un viaje

Sabía que no debía hacerlo pero había arriesgado mucho por llegar allí y aunque ella conocía tanto el presente como el futuro, la joven creía que podía burlarla pues ya lo había hecho antes.

Recordó como cruzó la puerta siendo una pequeña niña de grandes ojos azules, también recordó como al llegar a su casa una niña exactamente igual la esperaba con una espada en la mano. Recordó como al vestirse con su viejo vestido había vuelto a sentir el placer de estar allí y como al blandir su vara supo exactamente donde se tenía que dirigir.

Recordó su marcha entre las ramas de los árboles, su torpeza al empezar con movimiento bruscos y su brazos que no recordaban movimientos que antes realizaba sin pensar. Recordó dos sombras siguiéndoles, dos sombras que le daban seguridad y a los dos días de marcha un pequeño resplandor que sólo un ojo conocido podía observar.

Recordó que su bienvenida en la aldea de las hadas no fue precisamente alegre ni cordial, pero que al pesar de todas ellas debían de actuar por lo que profesaban a la pequeña niña de ojos azules. Recordó como al quedarse sola en la aldea, tuvo miedo por primera vez pero eso no le impidió llegar hasta los bordes del bosque donde ahora se encontraba.

Era la hora de dejar aquellos árboles que conocía tan bien para arriesgarlo todo por recuperar alguien que les pertenecía a las "jefas" de aquel lugar. Se presentó al bosque con respeto y señalando la amistad que le unía a la dama del bosque...