Libro de Arena
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PASIÓN.

Luis

Un día de esos en los que tienes tantas cosas por hacer y que no sabes por cual comenzar, que sales de casa con un te sin acabar, la cartera llena de papeles, el paraguas en la mano para evitar que se moje el pelo con esa lluvia que no ha parado de caer durante toda la noche.

El coche está frío y tarda en arrancar, la carretera mojada no te disuade de ir más despacio porque ya llegas tarde.

La radio da las que perecen las mismas malas noticias de siempre y finalmente optas por poner algo de música.

Cuando llegas y aparcas en el garaje de la oficina, enorme privilegio en esta caótica y superpoblada ciudad, te bajas del coche y me quedo parada mirando la plaza de aparcamiento que está justo enfrente.

Siempre, o al menos desde que yo recuerde ha estado vacía. Es una de esas que por estar justo al lado del ascensor está reservada para discapacitados.

Veo que hay alguien dentro del coche y justo al lado de la puerta del conductor hay una silla de ruedas, de esas sin reposabrazos, con las ruedas un poco abiertas, parecida a las que he visto en algún partido de baloncesto sobre ruedas por la tele.

He dejado de pensar y estoy allí petrificada, mirando como aquella persona baja del coche y se instala en la silla.

Cierra la puerta, se da la vuelta y me dice hola sonriéndome.

Yo reacciono y despierto del éxtasis.

Respondo al saludo.

Me encamino hacia el ascensor, es uno de esos grandes en el que caben 10 ó 12 personas, así que entramos juntos, vamos a la misma planta.

Me pregunta, con la misma sonrisa de antes que si trabajo en el edificio, que es su primer día en el estudio de arquitectos y que está un poco nervioso.

Si, yo también trabajo allí, en otra empresa.

¿Qué ocurrió aquella mañana?

Estuve trabajando hasta las tres de la tarde, y durante todo ese tiempo, mi ritmo de trabajo se veía interrumpido por el pensamiento del hombre del ascensor, el hombre de la silla de ruedas, su sonrisa y su plaza de garaje.

Comenzando.

Hasta hace poco no sabía qué era un blog, ahora que creo saberlo veo en esto una forma de satisfacer mi espíritu narcisista compartiendo con no se quien ideas, pensamientos, gustos y disgustos.

No me gusta lo del diario, me parece algo pueril, pero hay muchas cosas por descubrir yyo lo he hecho husmeando en los blogs ajenos, espero que alguien también descubra cosas nuevas e interesantes en el mío.

Pasión por la vida, por las personas, por todo lo que hago; sólo viviendo apasionadamente vivo de verdad.

No quiero pasar por la vida de puntillas, sin hacer ruido, sin dejarme ver.

Quiero qprender y enseñar, ver y que me vean; detenerme a mirar y dejarme mirar.

Vivir mis sueños y por qué no, también los de otros.

Pasión, porque yo moriría sin ella.

Hasta pronto.