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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/12/03/aque-duro-es-ser-diva-</id>
		<title>¡Qué duro es ser diva!</title>
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		<updated>2008-12-04T00:11:41+00:00</updated>
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&lt;em&gt;Para Aura, que me soporta sin perder la sonrisa.&lt;/em&gt;
Aunque os cueste creerlo, esta vez las divas más divas de la Ciudad de las rosas no se fueron de fiesta. Existe un concepto de frivolidad asociado a ellas, y no pueden consentirlo más… que esas cosas marcan de por vida y hay una reputación que mantener. Así que decididas a quitarse la etiqueta, se sumergieron de lleno en la intelectualidad. Después de echarse unas cervecitas, claro…
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/alma-y-yo-2.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
El lugar elegido para llevar a cabo su noble propósito fue la Feria Internacional del Libro. La mayor reunión del mundo editorial en español, con más de 1700 editoriales de más de 40 países. Terapia de choque, jeje…
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/fil.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Las dos posaron en uno de los stands, para que veáis que entraron de verdad. Que hay mucha desconfianza en estas arenas… Y por si fuera poco las pobres criaturas arrastran también el sambenito de embusterillas. Qué injusta es la vida…
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/sm.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Tras la FIL asistieron al ateneo. Ya sabéis, esa reunión cultural que organiza el hermano de la diva mexicana en la que ni se ríen, ni beben alcohol ni ná de ná. Y como se celebró a la intemperie por poco mueren de hipotermia. El precio de la sabiduría, que le vamos a hacer…
El baño de cultura las dejó neuronalmente agotadas, así que el domingo no tuvieron más remedio que ir relajarse al lago de Chapala, el más grande de México. Es una zona de veraneo, llena de preciosas villas de finales del siglo XIX y principios del XX. Allí dieron un agradable paseo a caballo, derrochando estilo.
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/alma-y-yo-caballo.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Como véis, no es nada fácil ser diva...`

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/12/02/feliz-cumpleanos-nube</id>
		<title>Feliz cumpleaños, Nube</title>
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		<issued>2008-12-02T04:19:31+00:00</issued>
		<updated>2008-12-03T00:15:16+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/nube.jpg&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;232&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Querida Nubecilla, desde que llegaste a estas arenas te has ganado un huequecito en nuestros corazones. Sé que estos últimos días has tenido asuntos importantes de los que ocuparte, y por eso nos has privado de tu presencia. Pero no podía dejar pasar un día como hoy sin decirte…
¡Muchas felicidades, guapísima! Que cumplas muchos más y que nosotros lo celebremos contigo. 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/felicidades121oymk4fy0.jpg&quot; width=&quot;265&quot; height=&quot;364&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
La cantina abre sus puertas en tu honor. ¡Ándaleeeeeeeee...!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/Cantina.jpg&quot; width=&quot;331&quot; height=&quot;238&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Hoy es un día de fiesta, así que nos olvidamos de las calorías...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/tarta.jpg&quot; width=&quot;265&quot; height=&quot;278&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Y brindamos con lo que sea, ¡a tu salud, amiga!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/Champan.gif&quot; width=&quot;283&quot; height=&quot;264&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
!Ya están aquí los mariachis!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/Mariachi5.jpg&quot; width=&quot;236&quot; height=&quot;290&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Vienen a cantarte &quot;Las mañanitas&quot;...
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Y a desearte todo lo mejor, ¡porque te lo mereces!

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		<title>El escritor (final)</title>
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		<issued>2008-11-28T04:01:15+00:00</issued>
		<updated>2008-12-01T16:02:53+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;blockquote&gt;Para Violette, Paqui, Nanilla, Elo, Argia, Princesalidia, Arethusa, Airu, Marga… y todos los que habéis seguido esta historia. Con mucho cariño.&lt;/blockquote&gt;
Marcos se levantó a abrazarla sin decir palabra. A ella tampoco le salía la voz del cuerpo. Sentía las mejillas arreboladas y el pulso más acelerado de lo normal.
- Cómo me has hecho llorar, condenada… 
- ¿Tan malo te ha parecido?
- No digas eso ni en broma. Estoy fascinado, Clara. No imaginas lo que ha sido leer tu libro y verme a través de tus ojos, como me ha conmovido el cariño que se desprende de cada página…
- El que tú te mereces. Qué alegría me da verte aquí…
- Tenía que decírtelo en persona.
- No era necesario, pero te lo agradezco mucho. ¿Vamos dentro? Tengo limonada fría…
Mientras trasteaba en la cocina, él la observaba dejándola hacer. 
- Mi editor está entusiasmado –dijo de pronto-, espera tu autorización para publicarlo.
Ella se volvió, con la jarra en la mano.
- ¿Te estás quedando conmigo?
- Mujer de poca fe… Ya verás –dijo, sacando el móvil de su bolsillo y dispuesto a marcar.
- ¡Vale… te creo! Es que no esperaba algo así…
- El material es de primera, no debería sorprenderte tanto. 
- Pues estoy alucinando, qué quieres que te diga…
- Que aceptas.
- La decisión es tuya, Marcos. Es tu vida la que está en esas páginas.
- Y la tuya.
- Pero yo he contado sólo lo que me apetecía contar y desde mi óptica. El que está expuesto sin haber tenido la opción de intervenir eres tú.
- Ni siquiera yo mismo podría haberme tratado con más consideración… 
- Son vivencias muy personales, entendería que no quisieras que trascendieran. Te aseguro que ese no ha sido mi objetivo al escribirlo. 
- Ya lo sé. Te conozco mejor de lo que crees… Pero escúchame, Clara. No es que te autorice a publicarlo, es que me encantaría que lo hicieras. Tu texto permitiría a los lectores conocer una faceta mía que ninguna entrevista puede plasmar. Además, el que no viera la luz me parecería una pena.
- Si eso es lo que crees, me haría mucha ilusión que se publicara. 
- Pues ni media palabra más. Esto hay que celebrarlo, ¿no?
Se arregló a toda velocidad, nerviosa por tenerlo en su salón. Si le molestaba esperar, aún le molestaba más que la esperaran a ella. Todavía no había asimilado lo que estaba sucediendo, y la euforia se mezclaba con la incertidumbre. 
Ajenos a las miradas curiosas, ambos caminaron el pueblo rememorando tiempos pasados. Subieron a la iglesia a contemplar la puesta de sol, y terminaron su recorrido en una terraza abarrotada de flores donde brindaron con un ribeiro helado. La mirada de Marcos le hizo adivinar que se traía algo entre manos.
- Ha llegado el momento de decirte algo, Clara. No puedo callármelo más… 
- Vas a acabar conmigo… 
- He comprado mi antigua casa, ayer mismo firmé las escrituras. 
- No lo puedo creer… 
Solía desconfiar de las buenas noticias, y dos alegrías de ese calibre en el mismo día era demasiado.
- Bueno, ya estoy acostumbrado a que dudes de mi palabra –bromeó-. Pero es verdad. He venido para quedarme.
- ¿Y tu trabajo? ¿y tu familia?
- ¿Te parece que puede haber un lugar mejor que este para escribir? Cuando tenga que desplazarme lo haré sin problema. En cuanto a mi familia, las cosas han cambiado. Mi mujer y yo hemos decidido que seremos más felices cada uno por su lado. Las niñas pasarán temporadas conmigo, pero en estos momentos es mejor no sacarlas de su ambiente.
- Lo siento… Pero me alegro tanto de que volvamos a ser vecinos…
- Y aún tengo que decirte otra cosita.
Ella se llevó la mano a la frente y suspiró, superada por la situación. Si ese día no le daba un infarto ya no le daría nunca.
- No sabes cuanto te he echado de menos.
- Pues vas a tener que contármelo, ¿no?

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/27/el-escritor-v</id>
		<title>El escritor V</title>
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		<issued>2008-11-27T04:28:43+00:00</issued>
		<updated>2008-11-28T19:28:23+00:00</updated>
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La llegada de la primavera trajo un aire cargado de frescos aromas y dulces presagios. Cuando terminó de imprimirse la última página, Clara las guardó todas en un sobre y se encaminó con él a la oficina de correos. Desde que había empezado a escribir esa historia, varios meses atrás, tenía perfectamente claro lo que deseaba hacer con ella. Sólo podía tener un destinatario.
No había tenido noticias de Marcos en todo ese tiempo, e intentaba convencerse de que era lo mejor. Él tenía su vida, bastante complicada de por sí. Ella no tenía ningún derecho a complicársela más todavía. Un contacto, por escueto que fuera, probablemente le hubiera generado unas expectativas absurdas que a la larga la habrían hecho sufrir. Habría querido cada vez más, y se resistía a vivir en un perpetuo estado de ansiedad. Empezaba a lograr un equilibrio, y no estaba dispuesta a perderlo. No mientras pudiera evitarlo.
Los días siguientes se sintió desorientada, como si le faltara algo. Ese proceso de introspección había sido el mejor remedio para sobrellevar la ausencia de Marcos. Sabía que no era ni lógico ni conveniente recordarlo tanto, pero no podía evitarlo. Esas horas que habían compartido habían bastado para darse cuenta de que añoraba su cercanía. Leer sus libros y seguir algunos de sus movimientos ya no era suficiente.
 Se le caía la casa encima, así que daba largos paseos por los alrededores del pueblo. Todo estaba verde y lleno de flores. Mil ideas acudían entonces a su cabeza. No podía permitirse seguir sin trabajar, tendría que buscarse algo o aceptar la oferta de la revista de colaborar a distancia. También pensaba en cómo reaccionaría Marcos cuando recibiera los doscientos cincuenta y cuatro folios que le había enviado. Como le explicaba en la nota que había adjuntado, solo era la expresión escrita de sus recuerdos, sin más pretensión que la de regalárselos en señal de gratitud. 
No conocía ese todoterreno negro que había aparcado delante de su casa. Tampoco recordaba haber dejado la verja abierta. En cuanto entró y vio quien estaba sentado junto a la puerta lo entendió todo.

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/26/el-escritor-iv</id>
		<title>El escritor IV</title>
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		<issued>2008-11-26T04:09:23+00:00</issued>
		<updated>2008-11-28T17:09:00+00:00</updated>
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El tiempo había pasado volando. Cuando salieron del restaurante casi anochecía, y el sonido del río era lo único que rompía el silencio.
- ¿Sabes? No recuerdo la última vez que me sentía tan a gusto con alguien. Ha sido maravilloso volver a verte, Clara. Este reencuentro me ha hecho pensar en muchas cosas. 
Ella tenía un nudo en la garganta. Odiaba las despedidas, especialmente cuando eran indefinidas como esa. 
- ¿En cuales? -se aventuró a preguntar. Aunque quizás lo lamentara después, necesitaba saberlo.
- En mi realidad. En como me he desvinculado de todo esto sin darme cuenta. Ahora siento una nostalgia que me parece desconocida. No porque no existiera, sino porque estaba demasiado ocupado para prestarle atención. Aquí están mis raíces, mi memoria sentimental. Y tú formas parte de ella. 
- Ya te he dicho el lugar que tú ocupas en la mía. A mí me ha llevado años moldear mi realidad. Me he dejado llevar por tantas cosas… He cometido errores, y sigo pagando el precio de algunos. 
- Lo veo en tus ojos.
No quería seguir por ahí, no en ese momento…
- Casi me olvido… –dijo, abriendo su bolso.
Marcos contempló la foto con deleite.
- No la conocía…
- Nos la hizo tu padre, con aquella cámara que tú le regalaste. Hace una eternidad. 
- ¿Puedo quedármela?
- Es tuya.
- Gracias. Odio decir esto, pero tengo que irme…
- Lo sé. 
- Cuídate mucho, ¿vale?
- Si tú me prometes lo mismo.
Se fundieron en un abrazo que él prolongó más de normal. Ella se mordió la lengua para no preguntarle si volverían a verse. No quería presionarlo ni forzarlo a mentir. Y la posibilidad de escuchar una respuesta que no fuera de su agrado le aterraba. 
Llegó a casa con una opresión que casi le impedía respirar. Se dio un baño relajante que la ayudó a entrar en calor pero no consiguió aliviar su desazón. Necesitaba ocuparse con algo, así que se puso a limpiar la cocina hasta dejarla como los chorros del oro. Cogió un libro, pero fue incapaz de leer. Encendió la tele, y acabó apagándola a los diez minutos. Dio vueltas por la casa como una leona enjaulada. Detestaba sentirse así, a lo que se añadía la frustración de no poder controlarlo. Se echó en la cama, tratando de dejar la mente en blanco. Permaneció unos minutos inmóvil. Hasta que supo lo que tenía que hacer.
Se instaló en el escritorio provista de un taco de papel rayado y su vieja Mont Blanc, que reservaba para momentos especiales. Encendió una vela aromática de vainilla. Tomó aire y escribió, con pulso ligeramente tembloroso: “Cuando conocí a Marcos Arellano, yo tenía doce años y ganas de comerme el mundo. Mi padre era maestro de escuela y había sido destinado a ese pueblo, con el consiguiente traslado de toda la familia. Lo primero que veía cada mañana al abrir mi ventana era una casa enorme con una palmera ante la fachada, que parecía sacada de una historia de misterio. Mi mente infantil la imaginaba llena de tesoros, y no andaba muy desencaminada…”.

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/25/el-escritor-iii</id>
		<title>El escritor III</title>
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		<issued>2008-11-25T04:12:07+00:00</issued>
		<updated>2008-11-28T19:19:32+00:00</updated>
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La mañana amaneció luminosa, algo que siempre la llenaba de ánimo. Había descansado bien, se sentía fresca y entusiasmada como una niña pequeña. Mientras tomaba un café y ojeaba el periódico, Clara planeó mentalmente lo que haría a continuación. Era una vieja manía. Hiciera lo que hiciera, siempre tenía la cabeza en otra parte. 
El vestido rojo le pareció un poco excesivo, así que se decantó por un traje sastre verde oscuro que siempre le daba buen resultado. Se maquilló discretamente y se aplicó un toque de su perfume favorito. No quería ofrecer una imagen demasiado sofisticada. Probablemente él estaba acostumbrado a deslumbrar a las mujeres, y ella no tenía el menor interés en formar parte de ese club. Lo admiraba profundamente, pero con otros criterios. No le impresionaba su fama, sino su personalidad. Además, no olvidaba que estaba casado. Para nada pretendía seducirlo ni darle esa impresión. 
Afortunadamente, el asador estaba tranquilo. No hubiera soportado el revuelo a su alrededor… Al verlo allí sentado, bebiendo una cerveza mientras la esperaba, le pareció que el tiempo no había pasado. Marcos sonrió y se levantó para recibirla. Cruzaron un par de frases de cortesía, mientras hojeaban la carta con parsimonia. Pero a medida que paladeaban el vino la conversación fue tomando un tono más personal.
- Cuéntame… ¿qué ha sido de tu vida? Porque imagino que tú estarás al tanto de la mía…
- Más o menos. Debe dar vértigo estar tan expuesto, ¿verdad?
- Sí, y mira que he tenido tiempo para acostumbrarme. Detesto ser conocido, pero soy muy consciente de que forma parte del juego. Yo vivo de esto…
- Lo entiendo. Y te admiro por ello…
- A todo se acostumbra uno. ¿Y tú? –insistió.
- Yo… descubrí un mundo nuevo en tu casa. Y esa niña destinada a llevar una existencia anodina en este pueblucho montañés quiso estudiar una carrera, conocer mundo, ser independiente…
- ¿Y lo logró? 
- En cierto modo sí. Hasta hace poco vivía en Madrid y trabajaba en una revista. No me desagradaba, pero había dejado de motivarme. Además arrastraba un matrimonio que ya no me hacía feliz. Me faltaba el aire, y llegó un día en el que no pude soportarlo más. Entonces rompí con todo y me vine para acá. 
- Qué valor…
- No te creas, es puro instinto de supervivencia.
- ¿Y ahora, eres feliz?
- Estoy en ello. Al menos me siento en paz conmigo misma. Hago lo que quiero hacer, tengo la conciencia tranquila en ese sentido. Escribo para exorcizar mis demonios. No soy buena, pero siento alivio al hacerlo… 
- Cómo que no eres buena… Apuesto a que sí.
- Te agradezco la confianza, pero no puedes saberlo. ¿En qué te basas?
- Una persona con tus cualidades no puede escribir mal. Con trece años leías literatura compleja y la asimilabas de maravilla. No he visto nada igual… Tus comentarios, tu ansiedad por aprender, cómo te brillaban los ojos cuando entrabas a la biblioteca. Deslumbrabas, como deslumbras ahora.
Nunca se le había dado bien aceptar elogios, y no pudo evitar enrojecer. El camarero sirvió los platos, pero casi ni repararon en ellos.
- Ya hemos hablado demasiado de mí. ¿Qué me dices de ti?
Él sonrió con cierto cinismo y bebió un trago de vino antes de contestar. 
- Tengo el privilegio de poder dedicarme a lo que más me gusta. En realidad, a lo único que sé hacer. A parte de eso, vivo bajo la presión de la editorial y esclavo de los índices de ventas, que son los que deciden mi continuidad en el negocio. No es fácil mantenerse…
- Lo imagino, pero el público te adora.
- Hoy, mañana quien sabe. Este es un mundillo cruel…
- No lo dudo. Aunque supongo que tu familia será un gran apoyo.
Su expresión se ensombreció levemente. Permaneció callado unos segundos antes de contestar.
- Mis hijas sí. Mi mujer está más interesada en asistir a fiestas y aparecer en las revistas que en mí.
- Lo siento.
A esas alturas, con una copa de pacharán en la mano, fue consciente de que estaban entrando en un terreno en el que no se sentía cómoda. El vino y la alegría de reencontrarse habían abierto la veda de las confidencias y empezaba a perder el control. Él tenía que marcharse y no sabía si volvería a verlo. Más valía mantener los pies en el suelo.

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/24/el-escritor-ii</id>
		<title>El escritor II</title>
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		<issued>2008-11-24T04:11:21+00:00</issued>
		<updated>2008-11-28T19:16:57+00:00</updated>
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El escritor se la quedó mirando, sorprendido de que no le ofreciera un ejemplar de su novela para firmárselo. Ella le dio la enhorabuena y esperó inútilmente alguna señal de reconocimiento. Por un momento se planteó si había hecho bien en acudir. A veces era preferible quedarse los recuerdos…
- ¿Sabes que me resultas muy familiar? –dijo él al fin.
- Éramos vecinos, pero hace ya tanto de aquello… Supongo que he cambiado mucho.
La escrutó detenidamente y se cubrió la cara con las manos, avergonzado.
- Perdóname, por favor… Por supuesto que te recuerdo. Clara... Eras la niña más lista que he visto en mi vida… ¿Cómo estás?
- Voy tirando. La vida no me sonríe tanto como a ti, pero tampoco puedo quejarme.
- Yo te encuentro estupenda.
- Siempre me viste con buenos ojos. 
- No te quites méritos…
- Me alegro mucho de tu éxito, Marcos, te lo mereces. Quería darte las gracias.
- ¿Las gracias? ¿Por qué?
- Por todo lo que aprendí a tu lado. Por los horizontes que me abriste… Sé que te va a sonar exagerado, pero yo no sería la misma persona si no te hubiera conocido.
Él se quedó lívido, impresionado por su declaración.
- ¿En serio? Pues no sabes cuanto me alegro... Para mí los ratos que compartimos fueron muy agradables, jamás imaginé que pudiera marcarte tanto…
- Me parece que te están esperando –dijo ella, al advertir la mirada impaciente del alcalde-, y yo te estoy entreteniendo. Solo quería que lo supieras. 
- Las autoridades me llevan a cenar, me están tratando a cuerpo de rey. Pero me encantaría seguir hablando contigo… ¿Podemos vernos mañana?
- Si no tienes nada mejor que hacer…
Él sonrió, inclinando la cabeza en gesto de reprobación. 
- No digas eso… será un placer. Mi avión sale a las ocho, me sobra tiempo. Te invito a comer y recordamos viejos tiempos, ¿te parece?
Esa noche tampoco pudo escribir. Se sirvió una copa de vino y se arrellanó en el sofá. Necesitaba estar a solas con sus pensamientos... Se sentía aliviada por haber podido manifestarle lo que hacía tanto que deseaba manifestarle. También por haber comprobado que seguía siendo tal y como lo recordaba, que la fama no lo había cambiado. Su imagen pública era la de un tipo celoso de su intimidad, poco amigo de exhibicionismos. Sin embargo había sido cercano con todo el mundo, y con ella se había mostrado bastante afectuoso a pesar del tiempo transcurrido. 
De pronto recordó algo y se levantó. Sí, tenía que estar por alguna parte… La costumbre de guardar todo en cajas resultaba práctica en casos como ese. Revisó una tras otra, sin éxito. Entonces cayó en la cuenta. Fue a la estantería y rebuscó ansiosa entre los libros. Allí estaba, la primera novela publicada de Marcos Arellano. Entre sus páginas encontró un recorte de periódico, ya amarillento, con una crítica favorable. Y un poco más adelante, una vieja fotografía que extrajo como si fuera un tesoro. En un jardín con árboles frutales, un joven posaba sentado en una butaca de mimbre. Junto a él, una niña permanecía de pie y apoyaba la mano en su hombro. Recordaba esa tarde de verano como si hubiera sido ayer…

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/22/el-escritor</id>
		<title>El escritor</title>
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		<issued>2008-11-22T04:55:35+00:00</issued>
		<updated>2008-11-25T18:37:26+00:00</updated>
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Al entrar en casa se sintió reconfortada de inmediato. Fuera, el aire gélido removía las hojas secas y cortaba como una cuchilla. Encendió la chimenea, se preparó un té, y se sentó junto a ella tratando de serenarse. Esa noche no podría escribir. No después de lo que acababa de saber… En los pueblos las noticias vuelan, y todo el mundo andaba revolucionado con esta. Él había vuelto, presentaría su nueva novela al día siguiente en el Ayuntamiento. 
Desde que se había convertido en un escritor de éxito, seguía de cerca su trayectoria. Compraba sus libros, leía sus críticas y entrevistas, e incluso estaba al tanto de los avatares de su vida personal que no escapaban a la implacable prensa del corazón. 
Mantuvo la taza entre las manos para calentárselas, a falta de un remedio que calmara el frío interior. Se vio a sí misma de niña, fascinada por ese muchacho diez años mayor que leía y escribía como si no hubiera otra cosa en la vida. Agazapada tras la ventana de su cuarto, observaba la luz proveniente de la de su vecino hasta altas horas de la noche. Le suscitaba tanta curiosidad… 
Un día, mientras leía en el jardín, cayó a sus pies un avioncito de papel en el que estaba escrito: “Así que te gusta leer… Ven a mi casa”. Hecha un manojo de nervios había tocado a la puerta de ese caserón de indiano. Estar allí dentro era como un sueño. Había fantaseado con ello tantas veces… Él le había enseñado la biblioteca que fuera de su abuelo, poniéndola a su disposición. Había salido de allí con “El diario de Ana Frank” bajo el brazo, el primero de una larga lista de préstamos. Presa ya del veneno de la literatura, esas visitas se habían vuelto imprescindibles. Cuánto había llovido desde entonces…
Después él se había marchado a trabajar a una ciudad de provincias. Al poco tiempo su familia había vendido la casa, rompiendo el único vínculo que lo unía al pueblo. Ella se había ido a estudiar fuera. Se había casado, se había divorciado,  había dado tumbos de un empleo a otro. Y en el momento de mayor desorientación de su vida había decidido regresar a su lugar de origen y dedicarse a escribir. 
A menudo pensaba en él. Muy poca gente le había inspirado ese sentimiento de gratitud y admiración. Era la primera persona que le había dicho que tenía talento y debía aprovecharlo. Sin saberlo, había impulsado su vida en una determinada dirección.
El día trascurrió marcado por los nervios. Se arregló con esmero y acudió puntual a la presentación. Al verlo entrar en la sala, sintió un cosquilleo de emoción. Parapetada entre el público, lo observó con detenimiento. Tenía las sienes ligeramente plateadas y alguna que otra arruga de expresión surcaba su rostro, pero se conservaba bien en términos generales. Sus ojos seguían desprendiendo esa luz que le había llamado la atención desde que lo conoció.
En cuanto terminó el acto, la mayoría de la gente se le acercó en busca de un autógrafo. Ella esperó pacientemente a que se fueran dispersando, y entonces se puso en pie. Habían pasado casi veinte años, ¿la recordaría?
Continuará...

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		<title>Cuestión de confianza</title>
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		<issued>2008-11-20T04:28:55+00:00</issued>
		<updated>2008-11-22T03:15:17+00:00</updated>
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Cada vez valoro más a la gente en la que puedo confiar. Yo no soy muy dada a contar mis cosas, elijo muy bien a quién se las cuento. Además, soy tirando a escéptica en casi todo. No es que piense mal, sino más bien mi talante cauteloso. 
Hay personas que me inspiran confianza instantáneamente. También están las que la van consiguiendo poco a poco. Y las que cumplen ambos requisitos: me dieron buen feeling desde el primer momento, y a medida que las trato voy confirmando mi intuición. Algunas de ellas andan por aquí, pero no las voy a nombrar porque saben perfectamente quienes son. Del resto de las categorías del ranking prefiero no hablar, que no estoy yo para negatividades.
Confiar en alguien es saber que te escucha, que le importas, que no te va a fallar. Y eso no tiene precio. Estas personas ocupan un lugar especial entre mis afectos y cuentan con una serie de prerrogativas que se han ganado a pulso. Yo doy la cara por ellas, las defiendo hasta de sí mismas si es necesario. Porque me han demostrado que se lo merecen y porque sé que ellas hacen exactamente lo mismo por mí.
Alguien de confianza te incita a contarle prácticamente cualquier cosa con la tranquilidad de que no lo va a divulgar. Te sientes con la libertad de darle una opinión sincera, sabiendo que no se va a ofender. Puedes recurrir a ese alguien, con la certeza de que te van a responder tal y como tu esperas. 
Igual que amor con amor se paga, confianza con confianza se paga. Si alguien deposita su confianza en mí me siento en la obligación de no defraudarla. Y no porque sea lo justo, sino porque lo contrario sería como despreciar un regalo. Que me digan “creo en ti”, ya sea con palabras o con hechos, me parece lo más bonito que me pueden decir. 

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/17/un-defectillo</id>
		<title>Un defectillo</title>
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		<issued>2008-11-17T04:59:52+00:00</issued>
		<updated>2008-11-24T03:14:22+00:00</updated>
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Que me lo haga mirar, me dice… A ver, si lo mío un problema no es… un defectillo si acaso… Quién no tenga uno que tire la primera piedra, pero no me vaya a dar a mí… 
Digo, llamarme maruja cleptómana… Total, por un pestilográfica de esas, que no sabe ni cuantas tiene… Como se ha puesto la tía, que echaba espuma por la boca… Un regalo especial, un regalo especial… ¡Pues aquí la tienes hija, que parece que te va la vida en ello…!, le he dicho. Te la metes por donde te quepa… Encima va y me llama ordinaria, la madre que la parió… Y que pa qué coño la quiero, si soy una palurda analfabeta… No le he pegao dos hostias porque soy una señora… ¿Pues no es que me ha revisao el bolso la so cabrona? Mucho título tendrá, pero de modales anda más corta que las mangas de un chaleco… Qué falta de incultura, de verdá… Y que de quien son las llaves del Audi si no sé conducir, que por qué llevo un biberón si mi Juan ya fuma canutos, que de donde he sacao un cáliz de plata… ¿Y a ella qué carajo le importa? Ni que lo fuera a heredar… 
Yo le digo al teraputa de la seguridá social que vengo a que me cure la robomanía y se descojona en mis narices, vamos… Si es que no lo puedo evitar, es que se me pegan las cosas a las manos… Que me hablan y todo… Me dicen “Peeeeeepa, lleeeeeévame contigo…” y no me puedo resistir. Pa mí que es por haber sido una niña de posguerra, cuando no había barbis ni nada… Si es que tantas carencias es lo que tienen, que luego te vuelves agonías… Además, en algo me tengo que entretener, ¿no? 
El caso es que veo un móvil y me entra por los ojos aunque ya tenga treinta y dos… o un petrés de esos que llevan canciones dentro, aunque no están las que a mí me gustan: Camela, el Fary, los Chunguitos… pero bueno, a caballo regalao... La emoción de meterme cucharillas de café en el moño es lo que me mantiene a mí con vida. En tres días consigo la cubertería completa… Y me digo: si es que eres un lince, Pepa, lo que se ha perdío el efebeí… En el Corte Inglés me vuelvo loca... Me dice mi Juan: “Omaaaá… que un día te van a grabar con una cámara y nos vas a buscar la ruina…” Pero yo le contesto: “¿A ti te falta de algo? ¿acaso no te traje tus zapatillas naic y tus videojuegos? Pues a callar la boca”. Si es que ni tener un jobi la dejan a una…

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/14/un-toque-canela</id>
		<title>Un toque de canela</title>
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		<issued>2008-11-14T05:31:09+00:00</issued>
		<updated>2008-11-16T23:58:29+00:00</updated>
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No sé qué tienen las historias de amores imposibles que tanto nos gustan Quizás ese componente de infelicidad que nos conmueve y nos ayuda a identificarnos con los protagonistas. Si encima trascurren desde la más tierna infancia, marcadas por una serie de circunstancias adversas y un sentimiento que se fortalece con los años, el nudo en la garganta está asegurado. 
Fanis y Saime se hacen amigos en el desván de la tienda de especias del abuelo de Fanis, en el mercado de Estambul. Entonces hacen un pacto: él cocinará para ella y ella bailará para él. 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/fanis.jpg&quot; width=&quot;500&quot; height=&quot;199&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/saime.jpg&quot; width=&quot;500&quot; height=&quot;203&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
La familia de Fanis tiene que trasladarse a Grecia y son separados… Cuando vuelven a encontrarse, muchos años después, ninguno ha olvidado al otro. Pero no pueden estar juntos… 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/adultos.jpg&quot; width=&quot;500&quot; height=&quot;231&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Ante esta impotencia, que se traslada al espectador, una se pregunta: ¿Vale la pena un amor así? Cuando un sentimiento no es correspondido sólo provoca ansiedad y sufrimiento. Pero, ¿y si es correspondido pero no puede materializarse? Pues quizá sea aún más doloroso… Porque cuando es unilateral no hay vuelta de hoja, pero renunciar a él sabiendo que existe por ambas partes debe ser terrible. 
Esa escena en la estación de tren me mata. Casi sin palabras, ambos se resignan a perderse. O más bien a no darse una oportunidad, porque no se puede perder lo que no se ha tenido… 
Cuando Fanis, hecho polvo, acude a la tienda de su abuelo y le asaltan los recuerdos, pienso que por mucho daño que hagan siempre es mejor tenerlos que no. Aunque las ilusiones se queden en el camino, han alimentado nuestra alma en un momento determinado y eso basta para darles sentido.
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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/12/loqueyotecontara-ii</id>
		<title>Loqueyotecontara II</title>
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		<issued>2008-11-12T15:43:58+00:00</issued>
		<updated>2008-11-14T05:38:09+00:00</updated>
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(Primera parte en &lt;a href=&quot;http://www.librodearena.com/nana/blog&quot;&gt;el blog de Naná&lt;/a&gt;)
La recién llegada, una joven guapísima con una media sonrisa dibujada en el rostro, encendió un cigarrillo mientras yo llenaba las copas con el mejor tequila jalisqueño. Algo me decía que sabría apreciarlo…
- Pues usted dirá…
- Soy la detective Lantier. Estoy buscando a un tipo que según mis informaciones es cliente asiduo de este local: Loqueyotecontara. Lo conoce, ¿verdad? 
Vaya si lo conocía… éramos amigos desde que había abierto la cantina, unos meses atrás. Venía varias veces a la semana, y entre tequila y tequila charlábamos hasta la madrugada.
- Perfectamente. No le habrá pasado nada…
- Eso trato de averiguar. Está en paradero desconocido. Y hay una mujer que lo está buscando.
Imaginaba de quien se trataba. Loque me había hablado de una belleza morena que regentaba un club de jazz. Estaba segura de que era ella, al igual que estaba segura de haber visto antes a la detective Lantier. Tenía algo que me resultaba tan familiar… 
- Comprendo. Pues hace dos noches estuvo aquí. Se sentó en ese extremo de la barra, con su inseparable cuaderno. Yo lo dejé escribir, pues me pareció que estaba inspirado. Le llevé una botella de su tequila favorito, Centenario Añejo, y un guacamole que ni tocó.
Rellené las copas y brindamos a la salud de Loque.
- ¿De qué hablaron? Disculpe que se lo pregunte tan directamente, pero es importante para la investigación.
- Me dijo que tenía un asunto entre manos, pero que de momento no me podía adelantar nada. Los ojos le brillaban con intensidad… Y me dejó muy intrigada. 
En ese momento entró un chico y tuve que atenderlo, pero enseguida regresé con la detective. Advertí que no nos quitaba ojo de encima, sobre todo a mi interlocutora. Seguramente, también había percibido su perfume. 
- ¿Cómo lo definiría?
- Como un tipo simpático, ingenioso, con una increíble vocación de escritor. 
- ¿Conflictivo tal vez?
- Para nada. Tranquilo, sensible, inteligente…Un buen amigo. Se desahogaba conmigo, aunque el otro día lo noté más hermético de lo habitual.
- Le voy a dejar mi tarjeta. ¿Me avisará si vuelve a aparecer por aquí?
A lo mejor si se hubiera tratado de otra persona mi respuesta habría sido distinta, pero esa chica me inspiraba confianza.
- Descuide –le prometí, ofreciéndole un tercer chupito de tequila-. ¿Me permite una sugerencia?
- Por supuesto...
- Pregunte en el bar &quot;La esquina de Alma&quot;. A Loque le encanta frecuentarlo...
- Pues ahora mismo voy para allá.
Jose Alfredo cantaba “Y volver, volver, volver…” y yo supe, sin el menor asomo de duda, que Loque volvería. 
Continuará en el blog de &lt;a href=&quot;http://www.librodearena.com/evaluna/blog&quot;&gt;Evaluna&lt;/a&gt;...
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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/12/empatia</id>
		<title>Empatía</title>
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		<issued>2008-11-12T04:28:15+00:00</issued>
		<updated>2008-11-12T22:32:04+00:00</updated>
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Hay personas que te conocen tan bien que da hasta miedo. La ventaja es que no tienes que explicarles nada, porque saben a la perfección lo que te gusta y lo que no, lo que te hacer reír, lo que te hacer llorar, lo que opinas sobre casi cualquier cosa. La contrapartida es que son como tu conciencia. Vamos, que no las puedes engañar… Con solo mirarte, las puñeteras saben lo que te está pasando por la cabeza. 
Con esas personas existe una empatía mutua muy fuerte, porque por lo general tú las conoces tan bien como ellas a ti… Obviamente, los que te han tratado de cerca saben como respiras. Pero son muy pocos los que comparten esa conexión especial. 
Las filias y las fobias suelen ser recíprocas, por eso en estos casos el sentimiento es común. A veces esa persona es muy diferente a ti en muchos aspectos, sin embargo estáis en la misma sintonía.
Yo me siento muy afortunada de tener a alguien así, a quien adoro. Cuando me escribe firma como “tu hermano favorito”, muy consciente de que lo es. Lo cuento porque sé que los otros dos no van a leer esto… Además, es tan obvio que para qué negarlo.
Creo que nadie me conoce tan bien. Me hace mucha gracia, porque es el más pequeño y a veces me controla como si fuera mi padre. Me dice lo que considera que me tiene que decir sin paños calientes. Y cuando no le hago caso se pilla unos cabreos… Es que se preocupa mucho por mí. A veces nos peleamos, pero como no sabemos estar así, nos reconciliamos enseguida.
Es tan encantador que siempre me acaba llevando al huerto. Hace conmigo lo que le da la gana y yo me dejo, porque soy incapaz de negarle nada. El jodío es más listo que una ardilla, sabe perfectamente hasta donde puede llegar. Es un zalamero profesional: sonríe, suplica, promete… y se aprovecha descaradamente de mi debilidad por él. Me manga cosas y me deja notas llenas de besos y piropos. Es un maestro del chantaje emocional… Me sablea, me mangonea a su antojo, me hace cómplice de sus chanchullos. Y yo le aseguro que es la última vez, que se le va a acabar la dolce vita… Pero ambos sabemos que conmigo tiene un filón inagotable.
Diez meses sin verlo es demasiado tiempo. Aquí nadie me echa la bronca… Pero tampoco tengo cerca a nadie que me alegre el día a día tanto como él. Yo le digo: “Te mimo demasiado, y un día se va a volver contra mí”.  Y él se parte de la risa y me mira con cara de: “Esto es lo que hay… para algo soy tu ojito derecho”. Lo peor es que tiene razón.

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/10/mas-frikilandia</id>
		<title>Más frikilandia</title>
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		<issued>2008-11-10T03:51:53+00:00</issued>
		<updated>2008-11-14T05:33:46+00:00</updated>
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&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/angelito.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Pero... qué le ha salido al niño en la espalda? a ver si va a echar a volar y se nos pierde...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/barbique.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
El secreto está en la salsa...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/bebidas-embriagantes.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Pues nos han cortado el rollo, se acabó el botellón...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/bola.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Mamá, yo quiero una bola de cristal con la Sagrada Familia dentro...!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/cilicio.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Y un flagelo!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/corona.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Y una corona de espinas!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/monjas.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Y una muñeca-monja!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/pulceras.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Y una pulcera!
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/pollas.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Y una...! ups...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/globos.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Se celebra un cumple en el altar mayor? seguro que la piñata está por alguna parte...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/comunión.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Con el chandal y los tacones, arreglá pero informal...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/cartel.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Im-prezionant
e...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/chicle.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Que no se pueden pegar los chicles en las bancas? pues que pongan papeleras...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/niño.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Que no es para vicios...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/s.-homobono.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿De donde ha salido este santo? con el metro, las tijeras, y una capa que parece una soprano. Patrón de los sastres, de qué si no... 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/san-miguel.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Es el arcángel San Miguel, o una drag queen?
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/se-habre.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Pues cuando habran benimos...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/trencitas.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Rectificar es de sabios...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/urna.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Nene, ya está bien de dar la bara, confinaito te quedas... si quieres las pelotas pega un salto y las coges, jeje... ¿Que por donde respiras? no me calientes más la cabeza, que contenta me tienes...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/rebeca.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¡Pues no es que le han puesto una rebeca a la Virgen...! claro, con el frío que hace en las iglesias... Y qué mala cara tiene... 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/aerobis.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
!Uys... clases de aerobis... justo lo que yo necesito! que el lloga me aburre un guebo...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/celular.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Menos mal, porque si no me daba un infarto...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/el-niño-de-las-suertes.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Pues sí que tiene suerte... todo el día acostado y encima recibiendo dinero...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/enamorados.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Un poquito de porfavor... a magrearse lejos de la casa del señor, pecadores... 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/halloween.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Halloween un invento satánico? y yo que pensaba que era yanky...
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/pan-de-muerto.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
¿Pan de muerto? no, gracias... 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/sto.-niño-cieguito.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
El santo niño cieguito (os juro que así se llama). ¿Es que este no hace milagros, o es que le falta un hervor? 
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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/07/el-dia-muertos</id>
		<title>El Día de Muertos</title>
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		<issued>2008-11-07T04:15:20+00:00</issued>
		<updated>2008-11-09T00:02:19+00:00</updated>
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El Día de Muertos es una de las fiestas más importantes del calendario mexicano. Tiene un sentido lúdico, y no por ello irrespetuoso. Las semanas previas, la decoración “funeraria” invade todos los rincones. Esqueletos, altares de difuntos en los que no falta comida ni bebida, calaveras de caramelo… Puede parecer morboso, pero hay que verlo en su contexto y entenderlo como una actitud muy peculiar (y a mi juicio muy acertada) ante la muerte.
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/1.-pared.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/2.-puerta-hotel.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
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&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/5.-puesto.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/6.-ataudes-caramelo.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
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&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/suero.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Esa noche los niños se disfrazan al estilo Halloween, y llevan una calabacita de juguete para pedir el aguinaldo. Mirad este, da más risa que miedo… 
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/9.-niño.JPG&quot; width=&quot;354&quot; height=&quot;473&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
La catrina, este esqueleto tan fashion, es una de las figuras más presentes. No me digáis que esta forma de desdramatizar la muerte con glamour no es fantástica…
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La Noche de Muertos se celebra en todo el país, aunque en algunas zonas con más intensidad. La más famosa es la de Michoacán, entorno al lago de Pátzcuaro y la isla de Janitzio. Pues allí que me planté, claro…
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La tradición manda llenar los cementerios de flores y coronas, y velar durante toda la noche. El de Tzintzuntzan es el más ornamentado y concurrido. 
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Cubren las tumbas de objetos relacionados con el difunto como se hacía en el antiguo Egipto. Eso incluye fotos, pertenencias, su comida favorita, botellas de tequila, tabaco… a modo de ofrendas. El objetivo es celebrar ese día con el muertico como si estuviera vivo.
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Esta, con pizza y hamburguesas, me pareció el colmo. Como es un tema delicadillo me voy a ahorrar las bromas…
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Probablemente penséis que hacer fotos de algo así puede ser ofensivo, pero creedme, ellos se lo toman como un honor. Interpretan que su tumba les quedó preciosa, que es justo lo que pretendían. Aquello se llena de turistas fascinados con el show, y los dolientes se sienten orgullosos.
Al día siguiente, la familia hace un picnic para degustar las viandas. Puede parecer una frivolidad, pero os aseguro que no lo es. Aura, guapa, si lees esto corrobora lo que digo, porfa… Que luego me dan caña por irreverente.
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Cuesta entenderlo desde la mentalidad europea, pero el Día de Muertos en México es una fiesta alegre. No se ve sufrimiento, para ellos es un alivio compartir ese día con sus seres queridos ausentes. Es como si por una noche volvieran a la vida. 
Para mí es un auténtico espectáculo. No solo la estética, sino el trasfondo de la celebración y la forma de enfocar el tema. Mi respeto y mi admiración más profunda, de verdad. Las risas me las guardo para el próximo post…


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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/11/06/recorriendo-mexico-ii</id>
		<title>Recorriendo México II</title>
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		<updated>2008-11-12T03:04:15+00:00</updated>
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Nos habíamos quedado en Cholula… De ahí fui a Oaxaca. Ya os la enseñé en el viaje anterior, pero no me resisto a dejaros un par de imágenes.
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Cerca, en Santa María del Tule, se conserva un famoso árbol. El diámetro de su tronco mide catorce metros.
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La siguiente parada fue en Taxco, una ciudad conocida por sus minas de plata. Tiene una silueta preciosa que se extiende por la ladera de un monte. Desde cualquier punto se contempla la Iglesia de Santa Prisca. Algunas de sus calles me recordaron al Albaycín.
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/3.-taxco-1.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
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Después pasamos por Morelia y recalamos en mi rancho. Nuestra ruta continuó hacia Guadalajara, donde ya imagináis con quien me reuní. Después de cenar en Tlaquepaque, Aura nos llevó de tour nocturno por la ciudad. Una auténtica delicia…
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Guanajuato es una belleza como ya había comprobado. Sus construcciones de colores vivos le dan un aire único.
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San Miguel de Allende también merece una segunda visita. Y muchas más…
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A pocos kilómetros está el santuario de Atotonilco, con magníficas pinturas murales.
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También volví a Querétaro, otra de las ciudades coloniales más atractivas. Ya os enseñé la iglesia de Santa Rosa, pero me gusta tanto que  os la enseño de nuevo.
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La última noche merece un post aparte, ya veréis por qué.
Jhay, aquí tienes tu puesta de sol: Cholula vista desde la Iglesia de los Remedios con el volcán Popocatepetl de fondo. 
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		<title>Recorriendo México</title>
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		<issued>2008-11-05T04:46:09+00:00</issued>
		<updated>2008-11-12T03:00:01+00:00</updated>
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Pues se acabó lo bueno... Lo prometido es deuda, así que os cuento mi viaje en imágenes. 
Desde que pisé este país tenía ganas de conocer Coyoacán, uno de los barrios más pintorescos de la ciudad de México. Tiene un colorido increíble, está lleno de artistas y puestos de artesanía. El Museo de Frida se ubica en la casa en la que nació y murió. Tiene poca pintura, pero muchos objetos personales. Y unas vibraciones alucinantes…
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En Teotihuacan, la ciudad de los dioses, están las pirámides prehispánicas más impresionantes. La calzada de los muertos tiene más de dos kilómetros. A un lado se encuentra la pirámide del sol, y en el extremo la de la luna. Como suponéis, subí a las dos. El palacio de Quetzalpapalotl tiene unos relieves en piedra perfectamente conservados.
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Tlaxcala me sorprendió. Su arquitectura colonial de color ladrillo es preciosa.
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Puebla ha sido el mayor descubrimiento. Su imponente catedral, la vida de sus portales, y sobretodo sus casas señoriales forradas de una cerámica llamada talavera (por la nuestra, claro). Fue la primera ciudad fundada por los españoles en México, aunque la tradición poblana dice que fueron los ángeles.
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/10.-puebla.JPG&quot; width=&quot;472&quot; height=&quot;354&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
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En las inmediaciones de Cholula se encuentra este impresionante volcán activo, el Popocatepetl. ¿Veis la fumarola? Según una leyenda urbana tiene 365 iglesias, una para cada día del año. En lo alto de un cerro está la de los Remedios. Y a pocos kilómetros la de Tonantzintla, que es el sumum del barroquismo.
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El viaje continúa, pero os daré un tiempecillo para descansar…

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/10/17/nuevo-periplo-mexicano</id>
		<title>Nuevo periplo mexicano</title>
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		<issued>2008-10-17T04:05:41+00:00</issued>
		<updated>2008-11-05T04:51:26+00:00</updated>
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Como ya tenéis todos claro, estoy de año sabático. Así que ya va tocando otro viajito, que no aguanto demasiado tiempo a culo parao. No es culpa mía, lo llevo en los genes…
Estaré un par de semanas ausente, pero trataré de entrar alguna que otra vez. Que tantos días sin veros es demasiado para mí. Quizás penséis: ya, ya… recorriendo México se va a acordar mucho de nosotros… Pues os juro que sí. 
Haré este viaje con mis padres, a los que no veo desde febrero. Tras la temporada de las lluvias el campo está verde y florido. Además, la temperatura es agradable. Osea, que las condiciones son óptimas.
Puesto que veré sitios nuevos, os ofreceré un reportaje sin malas intenciones. Sé que la envidia es un daño colateral, pero qué le vamos a hacer… Si queréis seguir viajando conmigo, es lo que hay. 
Esto es un aperitivo:
Teotihuacán
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Puebla
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Cholula
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/cholualangles-copy-3.jpg&quot; width=&quot;425&quot; height=&quot;284&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Taxco
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/Taxco_Santa_Prisca-copy.jpg&quot; width=&quot;425&quot; height=&quot;319&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Noche de muertos en Michoacán
&lt;img src=&quot;http://www.librodearena.com/myfiles/patricia/meth-20070820031526-copy.jpg&quot; width=&quot;425&quot; height=&quot;319&quot; class=&quot;imgcen&quot; /&gt;
Que ya os contaré. Que os voy a echar un chingo (mucho) de menos. Que la cantina sigue abierta y sois todos bienvenidos...

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/10/14/desconcierto</id>
		<title>Desconcierto</title>
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		<issued>2008-10-14T02:47:54+00:00</issued>
		<updated>2008-10-28T16:43:43+00:00</updated>
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Hoy ha sido un día extraño, en el peor de los sentidos. De esos en los que te despiertas con un regusto amargo y la sensación de desconcierto no te abandona. Me consta que el otoño provoca cierta melancolía, pero no se trata de eso. Tampoco puedo achacarlo a la lluvia, hoy aquí ha hecho un día veraniego.
No soporto ver mal a la gente que quiero y últimamente veo demasiada. Tiendo a no exteriorizar demasiado las cosas que me afectan, pero cuando vas acumulando rasguños en el alma llega un momento en el que escuecen.
La impotencia de no poder evitar el sufrimiento ajeno me hostiga. Pero cuando puedo hacer algo por alguien y no me lo permite, es aún peor. No espero que comparta conmigo su dolor si no le apetece hacerlo, yo soy la primera que prefiero lavar los trapos sucios en casa. Sin embargo necesito ofrecer mi apoyo, un oído para escuchar y un hombro en el que llorar. Y cuando percibo desconfianza, cuando recibo silencio y rechazo por toda respuesta, la sensación es horrible.
A veces pones la mano en el fuego por alguien y te achicharras. Crees conocer a una persona, y te das cuenta de que no era así. Afortunadamente hay otras personas por las que también pondrías la mano en el fuego, que te demuestran que son merecedoras de ello. Personas como Alma, como Gloria, como Ana.
Cuando volvía a casa algo me ha impulsado a mirar hacia atrás y me encontrado de golpe con una espectacular luna llena. Entonces he comprendido que nadie escapa a su influjo. Que a lo mejor el día de hoy ha sido sólo un mal sueño y mañana las aguas vuelven a su cauce.
Sé que no estáis acostumbrados a que me exprese en este tono, porque no es mi estilo en absoluto. Detesto mostrarme vulnerable, no soporto dar lástima. Pero a veces necesito desahogarme. No os preocupéis, eso me llenaría de culpabilidad. Es tan solo desconcierto…

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		<id>http://www.librodearena.com/patricia/post/2008/10/12/en-rincon-una-cantina</id>
		<title>En el rincón de una cantina</title>
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		<issued>2008-10-12T14:37:23+00:00</issued>
		<updated>2008-10-14T17:52:10+00:00</updated>
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En México un día nublado es un día tequilero. Un día para encerrarse en una cantina y llorar las penas de amor. Que para eso se inventaron las rancheras. Para cantarle al desamor, a los amores imposibles, a los que duelen… Porque aunque parezca masoquista, a veces necesitas regodearte en tu dolor, sacar hasta la última lágrima y meter el dedo hasta el fondo de la herida. 
Nos gusta el drama. Los libros que nos conmueven, aunque nos dejen tocados. Las películas en las que terminamos con los ojos húmedos. Los poemas que nos ponen un nudo en la garganta... Y es que casi siempre hablan de sensaciones que no nos son desconocidas y nos sentimos identificados. 
Las rancheras surgieron en el siglo XIX, en un ambiente bohemio. Están indisolublemente ligadas al alcohol, concretamente al tequila. 
José Alfredo Jiménez es el autor más reconocido. Sus letras son preciosas, a veces tan desgarradoras que te parten el alma. Me encantan todas… “Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores, otra vez a brindar con extraños, y a llorar por los mismos dolores…”, “Quise hallar el olvido, al estilo jalisco, pero aquellos mariachis y aquel tequila me hicieron llorar…”, “Y cuando al fin comprendas que el amor bonito lo tenías conmigo…”, “Si te cuentan que me vieron muy borracho, orgullosamente diles que es por ti, porque yo tendré el valor de no negarlo, gritaré que por tu amor me estoy matando…”, “Estoy en el rincón de una cantina, oyendo una canción que yo pedí, me están sirviendo orita mi tequila, ya va mi pensamiento rumbo a tí...&quot;.
De vez en cuando, lo que te pide el cuerpo es anestesiarte con una copa mientras escuchas una de esas canciones que te vuelven el alma del revés y te echas unas lagrimillas. Es una catarsis estupenda, y más barata que un psicólogo.
Una de mis favoritas es &quot;La diferencia&quot;, sobretodo en la voz de Alejandro Fernández. Os dejo unos tequilitas y unos kleenex...
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