PARE DE SUFRIR

Simplificando mucho, hay dos maneras de vivir: sufriendo y gozando. Por supuesto, no son excluyentes y admiten numerosos matices y fusiones. Y como la literatura es una forma de vivir, el binomio es también aplicable a ella. El otro día, pasando las horas laborales ociosamente para cobrar el festivo, me topé con el blog premiado del diario gratuito 20 minutos. Su autor es un taxista que, quizá con la cautela de los diletantes, trata al mundo de las ficciones con máximo respeto y rigor. Su observadora prosa es cuidadosa y por momentos brillante, considerando el reducido microcosmos del que se ocupa, que a veces se expande hasta límites cósmicos. Igual en otra ocasión hay que hablar de los "amateurs" que llegan a la literatura como hobby o sin "formación específica previa" (Kafka era funcionario), pero hoy no. En uno de los post me encontré con una descripción casi apocalíptica del proceso creativo: "sangre coagulada en la almohada, sudor seco, lágrimas de talco"... Supongo que tan culebroneros términos tienen algo, o mucho, de irónica exageración, pero me hizo pensar en los escritores para los que su vocación o su trabajo supone un esfuerzo casi atormentado, un sacrificio titánico. Vamos, que las pasan putas. Cada uno invoca las musas, o lo que sea, de la forma que puede o sabe: Mozart, Iron Maiden, alcohol, cola-cao, gripe, duermevela, mañana, noche, verano, invierno, laborales, fines de semana, de un año para otro, compulsivamente... pero, personalmente, escribir para mí siempre ha sido, aparte de una necesidad y casi lo único que sé hacer, un PLACER. Me he divertido enormemente con cada uno de los libros que he publicado, incluso con los que nunca saldrán a la luz. También con los "encargos" y las obras colectivas, incluso las que tenían un plazo de entrega más o menos estrangulador. Y, por supuesto, con los artículos periodísticos o los blogs. Críticas, poemas, relatos, entrevistas, ensayos, novelas, posts... todo forma parte del mismo juego que, para mí, es el más entretenido (estando uno vestido, claro). El mito del escritor tuberculoso, sudoroso y visitado por los demonios interiores es una soberana tontería. Alguna vez lo probé en plan malditismo ebrio y los resultados de releer los folios al día siguiente era patéticos. Además, ya habrá tiempo de sufrir y desesperarse después del proceso de escritura, cuando las editoriales te cierren las puertas, cuando te rechacen en concursos, cuando no te concedan citas con editores al no pertenecer a ninguna cuadrilla ni tener mirlo blanco... Ya habrá tiempo, ya. Mientras tanto, mi consejo es DISFRUTAR con el mejor oficio del mundo: contar historias, inventar leyendas.
4 comentarios - Escribe aquí tu comentario
lo malo es cuando alguien que se dedica a escribir, lo hace sin divertirse. Yo le aconsejaría que dejara de hacerlo ipso facto! eso no es escribir...
un besito!
De acuerdo con usted Xabier Kor-ti-ho. Conocí algún escritor "maldito" de estos y disfrutaban muy poco escribiendo. Por cierto, vi "El grito" de Munch este año en Oslo y si lo miras mucho rato te deja "trastocao".
Salud, amigo.
Hombre Max, cómo te haces de rogar, ahí de picos pirenaicos pardos y sin avisar. Claro hombre, si lo importante es gozar y pasárselo teta. Y miraste mucho "El grito", me temo, ¿verdad? ;) Un abrazo y gracias por pasarte por este rincón, que debería actualizar a menudo, pero la neurona no da para más...
Breve apunte sobre Kafka y el funcionariado:
¿Acaso alguien que haya vivido por dentro el funcionamiento de una administración pública puede dudar que si Kafka no hubiese sido funcionario jamás hubiera parido "La metamorfosis"?. No
¿Acaso no existen funcionarios con una formación intelectual extraordinaria, merced a su carrera y oposición, la cual les ayuda a escribir e incluso a hacer arte?. Sí.






