ASÍ VAN LAS COSAS

Hoy he asistido a una ceremonia algo extraña y deprimente. Han traído a la redacción a un escritor-bandolero que ayer entrevistó Sánchez Dragó en su nocturno parte sin arte. Le han paseado como si fuera la Niña de los Peines o Joselito, aunque su cicerone le ponía hace escasos meses de hoja de perejil por lo rarito que era el artista para cerrar una entrevista. Pero bueno, pelillos a la mar. Así, para ser escritor maldito y funcionario hay que seguir algunos pasos: hacerse amigo de alguien de la tribu consagradísimo y con similar estilo tabernario y ¡hala-triste! Segundo, convencer a la planta noble del diario matriz (recordemos que el padrino escribe en el suplemento dominical) para que le dé cancha, entrando directamente con la Tercera marcha al circuito. Ni Fernando Alonso. A continuación, tras unas firmas veraniegas y deportivas, se airea un libro de capa negra pero con estudiadas reminiscencias modernas para que los diarios regionales de tu grupo te saquen entrevistas con el 11-M en el titular. Y luego, sigue el baile, y el paseo, y el mamoneo zebedeo (sí, con Z de Zapatero). Realmente, pensar en lo que hay que mover, remover, hablar y lamer para conseguir una colaboración literaria de lujo me da tanta pereza que siempre digo, virgencita, que me quede como estoy. Y que conste que no critico ni afeo ninguna conducta: cada uno se busca las habichuelas como puede o como quiere. En fin, que este escribidor se recluye en sus aposentos para predicar con el ejemplo y ESCRIBIR. Que es lo único que importa. Bueno, y leer. Por ejemplo, "El libro", un divertido y lúcido ejemplar en el que podemos comprobar cómo se siente el objeto de nuestros desvelos en primera persona y en carne viva y tapa dura. Su autor, un reputado escritor de ciencia-ficción de Zagreb que llegó a ganar un World Fantasy Award hace unos años. Pues eso, aplicarse que las prisas de última hora son malas. HASTA PRONTO, PENSACOLEROS.
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Escribir, leer, comer y amar la literatura y quien pueda a su pareja (y no pongo más necesidades fisiologicas porque quedaría feo) eso es lo que importa. De ahí al planeta no hay trecho. ¿O no?






