Libro de Arena
Login

La Magia del Pensamiento

"Cada mente es una realidad única"

dudas

¿Quién soy para decir lo que quiero?

¿Quién soy para callar lo que hago?

¿Qué hago para pedir lo que quiero?

¿Qué digo para demostrar que lo hago?

Imagina un sueño.

1.

Cierra los ojos y piensa que vuelas,

imagina que estás junto a las nubes

y que eres más rápido que el viento.

Intenta tocar el sol con tus dedos,

trata de encenderlo aún más con tu aliento.

2.

Cierra los ojos tratando de hallar

la puerta al paraíso, un lugar de paz

que nos separa del mundo de la corporeidad.

Trata de ser alma y de poder entrar

en esa zona tranquila lejos de la humanidad.

3.

Cierra los ojos e intenta imaginar

a un bebé sonriendo cuando ha de despertar

junto a su tierno oso de claro color.

Intenta respirar profundamente

hasta llegar a una rosa y palpar su suave olor.

4.

Cierra los ojos y busca cosas bellas,

no pienses en estrellas, mas sí en algo mejor

que se encuentre lejos de tu imaginación.

Busca con tu esperanza lo que te haga feliz

y pídele a tu mente que ayude, pero de corazón.

5.

Ahora abre los ojos y mira hacia los lados,

descubre la realidad con todos tus sentidos;

no te desilusiones por lo que veas, todo es cierto.

Mas posees el conocimiento de que puede ser mejor

cambiando todo lo que está, pero con los ojos, ahora, abiertos.

Quiero escuchar tu voz

1.

Háblame desde tu abismo

traspasando el tiempo y el espacio,

no importando los límites humanos

ni el canto de los ángeles de Dios.

2.

Haz que la voz brote de tu alma

y se agigante con tu respiración.

No permitas que el silencio venza

e impida escuchar tu clamor.

3.

De tu sangre arranca un soplido,

de tu aire un bravo color.

No dejes de hablar, nunca;

tienes suerte de hacerlo hoy.

4.

Que tu voz fluya en el vacío

junto a los latidos del corazón.

Que la saliva se vuelva rocío.

Yo quiero oír tu conversación.

5.

No te calles,

no te silencies,

no seas taciturno.

Quiero advertir vuestra expresión.

No canta el grillo.

1.

El jardín está en silencio,

ningún animalillo

hace ruido alguno.

No canta el grillo.

2.

No hay melodía jardinera,

no hay sonido alguno.

Deseo y espero, mas…

No canta el grillo.

3.

Debe estar dormido;

trataré de hallarlo.

Si no lo encuentro, es porque…

No canta el grillo.

4.

Y si él se ha ido,

¿qué haré con mi jardín?

En silencio quedará, pues…

No canta el grillo.

Lágrima

1.

En tu mejilla vi caer

aquello que la rosa

no supo apreciar.

2.

Con mis dedos quise rescatar

a la fémina dolorosa

que pude ver.

3.

En mi mano traté de tener

la tristeza afanosa

de lo que no pude tocar.

4.

Cierto es que puedo desear

una lágrima maravillosa

que pronto va a desaparecer.

5.

Y me hará enfurecer

el pañuelo, maldita cosa,

que tu cara ha de frotar

6.

para poder borrar

a esa perla preciosa

que nació sin querer

7.

cuando al amanecer

una despistada mariposa

te hizo pestañear.

8.

Entonces parecías llorar

y muy enojada la rosa,

que corté para ceder,

9.

te miraba sin placer

y de una forma odiosa

que yo te empezaba a amar

10.

y que de ella me iba a olvidar.

Entonces, la muy celosa,

se dio el lujo de acometer

11.

a mi pobre mano, para no coger

lo que te causó la mariposa;

esa lágrima que quise criar.

Sueños húmedos.

1.

Cruzo el universo profundo

que duerme bajo el mar.

De pronto, brota el volcán

y nace el fuego del mundo.

Una cascada vertical

que asciende a las nubes;

todo se vuelve inmaterial.

Despierto del sueño profundo.

2.

Una doncella principal

junto a otras ninfas marinas,

bailaron todas para mí,

todas mostraron su hermosura.

Rey del silencio fui,

amo del tiempo, de la historia;

en un gigante me convertí.

Fue la época de mi gloria.

3.

Mujeres bellas, a cuántas vi;

todas desnudas, todas hermosas.

Danzaban todas para mí,

quitáronme toda la ropa.

Estrellas fugaces fueron sus besos,

el mar mojaba nuestras cinturas.

La infancia se fue en el sueño;

libróse el hombre de sus ataduras.

número 5

Nace una estrella,

ya mueren varias;

sigue oscuro el cielo.

¿Qué destino nos depara?

número 4

Avanza el tiempo

e inmóvil te quedas.

Eres discípulo

del razonamiento.

No especulas

sin consentimiento,

ni osas caminar

si no es necesario.

¿Para qué naciste,

entonces,

si no te atreves

a descubrir la vida?