
![]()
Hace mucho tiempo que no se me ocurre nada que escribir. Nada, nada, lo que se dice nada; bueno, se me ocurren muchas cosas, pero por un motivo u otro el hilo no sigue: se ha roto.
Para poder hacer el nudo a este hilo roto, necesito a mis amigas Creatividad e Inspiración, pero no sé dónde se han metido. Les he dejado mil llamadas perdidas, pero no me las devuelven.
Pensé que quizá se habían metido en algún rincón de la casa, las muy gamberras. Son bastante juguetonas, y especialistas en “desaparecer” cuando uno más las necesita.
He vaciado armarios, cajones… he limpiado alacenas, y ordenado y reordenado las estanterías de mi casa. Nada, que no aparecen.
Pregunté a mis amigos si las habían visto, pero miiiiiiiiiira, a algunos si les devolvían las llamadas; otros sin embargo, estaban en la misma situación que yo. Me llegaron algunos rumores y decían que se habían ido al sur, donde hacía más calorcito, que empezaba a apretar el invierno, y que las pobrecitas, eran muy frioleras.
Realmente no sé qué creer, también me llegó un rumor diciendo que cuando uno estaba muy ocupado, se escondían, no les gustan las personas estresadas. Por lo visto, tampoco les gustan las personas enfermas. Así que quizá ahí encuentre la explicación: he andado ocupado y la última semana estuve enfermo.
No sé qué pensar, pero sí, en efecto son caprichosas. Vienen en situaciones curiosas, y tienden a venir cuando nadie las llama. A veces viene bien, porque en situaciones extremas de angustia o de pena, ahí están para consolarnos. Son un gran apoyo en situaciones díficiles. Y luego se van a otro extremo; en situaciones de gran alegría o euforia. Vaya quizá las tenga que llamar “las limitadas” porque siempre andan en los límites, aunque ellas, no tienen límites. Es lo que más aprecio de su amistad, sin dudarlo un momento.
Alguna vez las he visto en momentos de paz interior, pero esos momentos por desgracia, no abundan en mi ajetreada vida. Así que, ¿Qué pasa cuando uno no esta triste, ni alegre, ni en paz? ¿cuándo uno simplemente, “está”? ¿Qué ocurre en esos momentos en los que uno sobrevive día tras día, agotado de realidad? ¿Dónde están entonces?
Qué amistad más rara tenemos, son las únicas amigas que tengo que vienen sólo cuando no las llamo.
Si alguien las ve, por favor, decirles que E.O.S. las echa de menos.
Yo no sabía si mentía o no. No podía saberlo. No tenía ninguna manera de averiguarlo; así que, tampoco sabía qué debía hacer. Por un lado, el corazón me decía que le ayudara, por otro, era evidente que podía estar mintiéndome, y, en ese caso, si le ayudaba, se estaría aprovechando de mí. Pero sí decía la verdad, estaba en mi mano poder ayudarle, y no hacerlo, me creaba un gran cargo de conciencia.
En estos pensamientos me debatía mientras ella me miraba fijamente a los ojos. Parecía que podía ayudarle, sin embargo, ya me habían advertido: si le ayudaba contribuiría a que siguiera haciendo lo mismo una y otra vez, sin querer poner remedio a nada, ya que siempre habría alguien para solucionar sus problemas.
Adí me dijo, - cuando me ocurre a mí, siempre intento ayudar, sólo Dios sabe si es verdad o no. – Ya… contesté … si le doy lo que me pide, ¿le estoy realmente ayudando o simplemente limpiando mi conciencia? ¿si no le ayudo, se dará cuenta y dejará de actuar así? Quizá tengas razón y solo Dios lo sepa, pero yo no sé qué hacer.
E.O.S.
I hear your voice on the wind
And I hear you call out my name
"Listen, my child," you say to me
"I am the voice of your history
Be not afraid, come follow me
Answer my call, and I'll set you free"
I am the voice in the wind and the pouring rain
I am the voice of your hunger and pain
I am the voice that always is calling you
I am the voice, I will remain
I am the voice in the fields when the summer's gone
The dance of the leaves when the autumn winds blow
Ne'er do I sleep thoughout all the cold winter long
I am the force that in springtime will grow
I am the voice of the past that will always be
Filled with my sorrow and blood in my fields
I am the voice of the future, bring me your peace
Bring me your peace, and my wounds, they will heal
I am the voice in the wind and the pouring rain
I am the voice of your hunger and pain
I am the voice that always is calling you
I am the voice
I am the voice of the past that will always be
I am the voice of your hunger and pain
I am the voice of the future
I am the voice, I am the voice
I am the voice, I am the voice
Celtic Woman - The New Journey (2007)
www.pormasymejor.blogspot.com
Hay una entrada única al callejón de los recuerdos; No se ve mucho desde la carretera principal, hay que fijarse un poco; aunque, sabemos bien el camino. Es un callejón que cambia mucho dependiendo de la época; a veces, lo transitamos mucho, otras veces, muy poco. A veces, nos da por limpiarlo, y mantenerlo con lustre; otras veces, lo descuidamos, por cortas o por largas temporadas. A veces nos pesa su situación, y no queremos verlo. Otras veces, pasamos tanto tiempo en él, que nos olvidamos de que la carretera principal tiene otra dirección que hay que seguir.
En este callejón, hay una puerta cerrada con llave. Normalmente, es una puerta pesada, con herrajes y bisagras fuertes. Parece, a simple vista, difícil abrirla; como si fuera la entrada a una gran fortaleza. Lo es. Pero esta puerta, tiene un problema, y es que los cierres, aunque parecen pesados, fuertes, y seguros; no lo son tanto. A veces, se abre desde el otro lado. No se sabe muy bien qué o quién lo abre, pero cuentan, que se abre cuando se tiene que abrir; ni antes ni después.
Esta puerta tan fatídica, da al patio de los olvidados. Suele ser una estancia cargante: pesada, lúgubre; triste; y sobretodo: oscura. Muy oscura. A medida que se va adentrando uno en ella, es más clara, pero la sensación de sobrecogimiento también crece. Y uno se va encogiendo, y se va cargando de miedo... allí, desde el centro, se puede ver todo el patio. Hace mucho frío en él. En ese momento, a veces hay que ser valiente para levantar la mirada. De hecho, muchos salen corriendo, deseando que se cierre la puerta tras ellos. Es desde el centro del patio, donde vemos a todos los que hemos olvidado y encerrado allí en alguna ocasión. Allí vemos a los sueños rotos, a las pasiones olvidadas, a las promesas incumplidas, a las frustraciones, a los remordimientos, a las eternas preocupaciones, a los “no sirvo”, a los sentimientos de culpa, a los lloros, a los amores rotos, a la autoestima caída, a las críticas, mentiras y envidias, a los temas sin resolver... (Escalofríos) ...
Hay un tragaluz; no siempre lo vemos. Con el sol del mediodía entra suficiente claridad. Los más valientes, recogen entonces a los olvidados y los echan a la basura; o los reciclan, y los convierten en otras emociones más agradables, y al patio de los olvidados le cambian el nombre. Los más cobardes, salen corriendo y cierran la puerta tras ellos. Lo malo, es que esta puerta, a veces, se abre desde el otro lado.
E.O.S.
Siempre me gustan los libros de Paulo Coelho. Los empiezo con ilusión, ya que sé que me harán pensar, que de alguna manera álgún texto llegará a lo más recondito de mí.
Maktub, "estaba escrito", nos invita a reflexionar sobre nuestra espiritualidad, y en sus relatos nos da consejos para vivir mejor la misma.
Es un libro de referencia, de esos que llaman de "fondo de biblioteca". Los relatos cortos que lo forman invitan a releerlos una y otra vez, apendiendo cada vez algo diferente del mismo. E.O.S.
"Nosotros mismos, muchas veces, no nos permitimos equivocarnos. Lo que conseguimos con esta actitud es el pavor de seguir adelante.
El miedo a equivocarnos es la puerta que nos encierra en el castillo de la mediocridad. Si conseguimos vencer este miedo, estamos dando un paso importante hacia nuestra libertad." Maktub, Paulo Coelho
Es abrumante observar como mucha gente pierde el espíritu, las ganas de crecer y el amor propio por los cánones y valores impuestos.
Es triste ver como muchas almas se hunden poco a poco... y apenas son conscientes de ello.
Lo increíble es que muchos hombres lo saben: pero es más cómodo no pensarlo...
E.O.S
Irónico... en ocasiones, cuando caminamos por parajes perdidos, desiertos, con los pies descalzos y sin brújula; somos más conscientes de nuestro espíritu que cuando estamos tranquilamente sentados en un cómodo sillón.
E.O.S.