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Autopegado para inspección

servido por  angelonero 17 noviembre 2009 4 comentarios


“Nada sucede dos veces ni va a suceder,

por eso sin experiencia nacemos,

sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo ni siendo malos alumnos

repetiremos un año, un invierno, un verano.”

Wislawa Szymborska

 

Y sin embargo tus ojos verdes me sonríen sin necesidad de que te recite los versos de una poeta polaca, y dejan un reguero de estrellas moradas en mi cuello, titilando los motivos por los que todavía no salto por la ventana y abrazo de una vez por todas las aceras que llevan mi nombre, que me gritan para que mis palabras se dirijan obedientes a los sumideros, y desde allí a las alcantarillas, repetidos ecos que semejan los martilleos electrónicos de Andrea Parker, y de una pléyade de compositores que nunca han figurado en mi nómina, porque todo parece repetirse hasta el infinito, pero nos engañan otra vez los sentidos: la espiral es la más perfecta de las formas, ella ordena la tierra y el tiempo, siguiendo las leyes por las que nunca dejan de girar Los Planetas, otra pesadilla en el parque de atracciones, para que no se detengan tampoco los rencores, la piel ajena blandida como una bandera amenazante, imperio de los sentidos que solo tuvo lugar en la más caduca de mis habitaciones y a la que ni tan siquiera el comandante Bozan Tekin, desde sus montañas azules, se hubiera podido oponer ¿o quizás la sonrisa de Ronahi Serhat lo hubiera evitado?, pues ahora son otras las búsquedas, y sonrío a las luciérnagas antes de ofrecerles mi rendición incondicional, porque las cavidades del alma y de la carne tampoco necesitan detergente, y las urgencias siguen semejándose ridículas, presa como somos de la censura impuesta por nuestras propias huellas, sin necesidad de haber bebido los horrores que pregona Mazzantini o precisamente por ser conscientes de lo estéril de las leyes de la memoria, empuñando la vida mano a mano y germinando sentimientos que solo entienden de presentes, que constituyen un horizonte habitable y cercano, mientras la represión de los momentos foráneos albergan más dolor que la maleta de Centelles ¿todavía no entiendes que hay palabras prohibidas? si temo mis propias recetas y estrategias, y todos los caminos albergan mis pasos titubeantes, una revolución de incertidumbres que sacuden mis estaciones, con la misma contundencia que los explosivos de Boris Savinkov –es insustancial quien es aquí el piojo y quien la pulga-, y con las ganas de ser punk o por lo menos de aparentarlo, como una sucesión de pensamientos optimistas o abiertamente nihilistas, mientras en la ducha se mezclan nuestros humores y los restos de ternura, con el mismo contenido salino que las lágrimas de Avedis Demirci recordando el genocidio, pero no caigamos en provocaciones, que no nos persigan los sueños, ni levantemos expectativas por un inventario de caricias, porque hasta los baluches tienen victorias parciales en su derrota, y la Venus robótica puede adoptar hasta cincuenta posiciones, quizás sea este el primero y el último de los inviernos.

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4 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo alfonsina 17 noviembre 2009 | 10:27 PM

Espirales, vueltas y vueltas a la noria,siempre los mismos hechos, con otras fechas con otros nombres.

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lo dijo j&h 18 noviembre 2009 | 10:20 PM

Lo tuyo si es pócima.
Saludos,

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lo dijo Lady Byron 18 noviembre 2009 | 11:34 PM

Desde una estación sin nombre
la rendición es al abismo
pozo de las ternuras
cegado por el cielo
caricias en espiral
melodías en el espejo
pasado ajeno al hoy
símbolos confrontados
ecuación satisfecha
emoción que regresa.

No las diré. Siguen siendo prohibidas.
Besos en tu oscuridad, mi luz.

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lo dijo Inugami 18 noviembre 2009 | 11:46 PM

Una maceta rellena de maiz tostado y unas chirucas para pasear por las aceras a cuadros de gales. Al final de la avenida, unas cortinas de terciopelo azul que se abren al compas de las manos de un enano que no es otro que el santo con las llaves del cielo. Si me cuentas la biblia, es dificil creer que no eres un pescador que narra las vicisitudes del alma.
Halaukset.

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