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El odio es mi héroe

servido por  angelonero 24 abril 2009 10 comentarios


“El odio es muy resistente, ¿sabes? El odio es un superviviente. Yo tuve que ocultar mi odio durante mucho tiempo. La gente no podía soportarlo. Se asustaba. Así que me saqué el odio de dentro. Lo extraño es que durante años fui un refugiado, y mi odio también era un refugiado, como yo. Mi odio estaba fuera de mí… y mi odio sobrevivió ahí fuera. Mi odio era cada vez más fuerte y duro. Y un día, me desperté con dinero y poder, y sentí que el odio regresaba deslizándose a mi interior. Y aquí está ahora, dentro de mí, donde le corresponde. Y me alegro. Lo disfruto. Lo necesito. Es más fuerte que yo. Es más valiente que yo. Mi odio es mi héroe.”


Gregory David Roberts, “Shantaram”.



Han pasado bastantes años y mi odio sigue intacto, te sigo odiando como en aquellos días en los que las mismas personas que se empeñaron en emparejarme contigo me descubrieron tus traiciones. Todavía sigo sin entender su estupidez, porque no me advirtieron de tus venenos, o porque pensaron que a mi lado se amabilizarían tus instintos de alimaña, y también quiero que compartas con ellos este odio mezquino y espeso, campeón entre los odios, que no ha reducido su tamaño con el paso de las estaciones. Gracias a este odio pude ir demoliendo todas las razones que me empujaron a quererte, aunque la razón nunca tuvo demasiado que ver en el oscuro capítulo de mi biografía que protagonizaste. Además de tu cuestionable belleza no tenías ninguna virtud de las que te habían atribuido, ningún valor espiritual ni material que te hubiese presupuesto, ninguna gracia especial, ningún atractivo que no fuese el que ocultaba tu ropa interior. Desde entonces y hasta ahora siempre he esperado con ansiedad que hubieses perdido una pierna en un aparatoso accidente de circulación, o que un amante celoso te hubiese desfigurado la cara, agotado de tu inclinación a tontear con los hombres, los perros y las farolas. Quizá eso pudiese mitigar, aunque fuera minimamente, el agudo dolor que sentí cuando te comiste un buen trozo de mi corazón a cucharadas y arrojaste el resto a los perros, dejándome como un muñeco roto del que no dejaban de brotar lágrimas por los miles de agujeros que tus alfileres me habían hecho en los ojos. Ese odio me llevó a cometer crímenes que no había imaginado, a hacer pagar tus pecados a decenas de inocentes, me hizo una mala persona, tan mala que en las pocas ocasiones en las que te has cruzado conmigo te ha costado reconocerme. Ahora no soy mejor que tú, ni más fuerte, la única ganancia de aquellos días, en los que contaba tus besos y mendigaba tus caricias, es este odio que me ha llevado a invertir las oraciones de mi infancia para que el diablo te lleve con él al infierno que te mereces. Si, también yo he hecho meritos en estos años para reunirme contigo en el Averno, para ver como te retuerces entre las llamas, aunque yo tenga que quemarme. Si apareciese ante mí un genio y me ofreciese un deseo, con la única condición de que tú también lo recibieses multiplicado, buscaría entre todos los dolores del mundo y escogería el más atroz, y lo sufriría feliz de saber que solo era una pequeña parte de lo que tú tendrías que soportar. Ya sé que para ti no fui más que un pasatiempo, otro más, y que ni tan siquiera cuando me derramaba dentro de tu vientre estabas realmente conmigo, ya sé que mientras escribo estas líneas febriles, esta apología de mi locura, no tendrás ni un solo recuerdo de mis abrazos desesperados a medianoche, ni de mis besos urgentes de madrugada, y eso suma más motivos a mi odio. No puedo evitarlo, no quiero evitarlo. El odio me da motivos para seguir viviendo, esperando que mi sed de venganza se aplaque algún día, y por fin pueda dejar de castigar al resto del mundo por tu incapacidad para quererme. Por eso me acuesto y me despierto odiándote, esperando ver tu fotografía en la página de sucesos, sonriéndome por última vez.

 

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10 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo Artemis 24 abril 2009 | 10:55 PM

"Gracias a este odio pude ir demoliendo todas las razones que me empujaron a quererte..."
Es al leer frases como estas cuando me doy cuenta de cuánto te echaba de menos por aquí, Angelonero; tienes un estilo tan personal y diferente que tu falta es imposible de suplir con nada. Tengo la sensación de que poco a poco vas desapareciendo y no me gustaría.
Un beso... oscuro, muy oscuro.

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lo dijo ishtar 24 abril 2009 | 11:29 PM

A veces mas que odiar, si lo odiamos todo hacemos que ese odio sea tan fuerte que es más grande que todo el Universo, por lo que el objeto de nuestro odio desaparece.

De esa forma, tocamos con las raíces, Angelonero, y espero que nos purifiquemos de tanto odio, para poder aprender a amar y a relacionarnos humanamente.

Porque si no, aunque ya sé que es un estilo literario tuyo, pero es que me asustas cuando te leo; pero está muy bien escrito.

Besos, darkest...!!!!!

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lo dijo akbal 25 abril 2009 | 10:13 AM

Caray angelo!, tu texto me hiela ya no el corazón sino el alma, cuánto dolor!!. No quiero que me pase eso nunca, aunque he vivido el desamor y los duelos naturales que eso conlleva la vida me ha llevado a la comprensión de que los encuentros y los desencuentros en el amor son parte de un aprendizaje que es natural experimentar para la evolución afectiva de las personas. O la ruptura es sanada y ello hace crecer, o envenena y hace odiar, lamento que tu texto refleje ésta última opción aunque sea tan bello y tan bien escrito. Cuándo el odio gana la partida la persona pierde la guerra pues genera que las futuras relaciones vengan cargadas de ese sentimiento, se inicia una rueda de amor-odio, odio-amor en la que el desequilibrio siempre está latente, la persona se aboca irremediablemente a girar en esos ciclos que le garantizan no encontrar aquello que en realidad quiere porque no está generando amor, no ha aprendido nada de la experiencia de desamor. Las relaciones de amor tienen dos componentes que siempre aparecen para todos : él deseo de fusión y el deseo de separación. Cuándo éstos dos componentes no están nivelados en la relación ésta acaba irremediablemente en desequilibrio y ruptura. El que ama más "siente" en la fusión, el que ama menos o no ama "razona" en la separación. Dos abismos que nunca se encuentran y que acaba provocando lo inevitable, un adiós en el que no sólo da comienzo un nuevo reajuste sino revivir todos los dolores y las carencias que el personaje en cuestión ha vivido a lo largo de su vida. Claro que a mi siempre me han atraido los aprendizajes más incómodos por tener la seguridad de que el premio es mi autoestima. No podría vivirme odiando pues nada tendría sentido, no creería en nada, no creería en mí, me da tanto miedo eso que prefiero infinitamente pasar por el desamor las veces que sea necesario antes que vivir las relaciones que la vida me ponga y con el corazón ennegrecido por el odio pues no sería capaz de valorar al amor que tengo delante, ya lo estaría condenando al desamor, a la incredulidad, al fracaso. La mujer de tu texto no es la que paga con una amputación de una pierna, es el hombre el que paga con una amputación de su espíritu.

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lo dijo Canibal 25 abril 2009 | 12:43 PM

Amigo mio, yo es que no me quiera mover de aqui arriba, resulta que no hay forma de que usted se desprenda de mi ¡ni lo intente!.
En mi próximo viaje a Granada llevaré éste texto, le diré a la cara al Jota que su mejor canción planetaria la tengo en yo en las manos, y mira que yo mastico Planetas, quiero escuchar el texto con música, cobrar los derechos de autor, no bajarme de éste torbellino de palabras y sensaciones que es usted... quiero ver la pierna colgando de un balcón y verle sonreir delante del diario, siempre raros somos, leyendo en las páginas de sucesos.

Un fuerte abrazo, búsquemos la música. Se sale Angel Caido.

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lo dijo Cuentos encarnados 2º intento 25 abril 2009 | 11:33 PM

Muy bueno. Expresas sin tapujos ni disimulo el odio profundo del protagonista hacia el ser que fue objeto de su amor. Un odio que le hace sentirse vivo y desearle con todas sus fuerzas un accidente fatal e incluso consumirse entre las llamas del infierno. Desde el punto de vista literario, y sin hacer juicio de valor sobre su contenido, me parece un texto muy bueno y con mucha garra. Enhorabuena.
Un fuerte abrazo.

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lo dijo Guemes 26 abril 2009 | 10:19 AM

Dormir con odio y despertar entre sangre. Simplemente eres la poya.

Un abrazo grande.

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lo dijo kai_miento 27 abril 2009 | 6:58 PM

Se han escrito millones de páginas sobre la simbiosis amor/odio, palabras que tienen el mismo número de letras y que yo creo que su esencia se activa en la misma parte del cerebro, esa que domina (o que es dominada) por las vísceras. A menudo esa es una sociedad difícil de separar porque en ocasiones cuando odiamos pareciera que amamos y al contrario cuando amamos apretados por el deseo pareciera que odiamos infinitamente. Amor y odio. En inglés también tienen las mismas letras (love/hate) ¿dos caras de la misma moneda? ¿Podríamos odiar profundamente si no hubiésemos amado hasta los huesos? Lo escribes bien Angelo, pero no creo que tu quieras que nos prendemos de tu forma. La medida de tu odio es el parámetro de tu amor. La primera y única película que dirigió el gran Charles Laughton era un cuento que hablaba del bien y el mal, o del odio y el amor, pero no es una película de buenos y malos porque nunca llegas a saber donde empieza una cosa y acaba otra. Te dejo una escena de un simbolismo que seguro tu sabrás comprender.



Saude Anxomouro.

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lo dijo Jose 24 mayo 2010 | 12:27 AM

tienes razon, yo siento odio por mis padres el odio hace fuerte a uno pero el pago es altisimo la destruccion de uno mismo, es el final de toda persona que haya sentido odio puro y verdadero. Un odio que por mas que intentes no puedes perdonar el tan solo hecho que una persona que era todo para ti, te haga un herida incurable no hay remedio pa eso, solo guardo resentimiento y hacerles sufrir por el daño que me hicieron y entonces entenderan lo que uno es capaz odiando. El odio hace ver la realidad te ayuda a abrir los ojos, ya no sientes miedo por nadie ni por nada ya nunka mas algien te hara daño, yo aprendi muxas cosas del odio me siento mejor con el odio y se que nunca mas llorare de nuevo ahora ese es mi camino, no importa a quien tenga que hacer sufrir todo aquel que se meta en mi camino sufrira por haberme conocido.

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lo dijo irishrover 24 mayo 2010 | 1:32 PM

El odio, no digo que no, puede ser la hostia. Puede ser vital. Algunas de las mejores páginas que he leído están escritas bajo la rúbrica del odio; el odio puede ser espiritualmente alimenticio. Pero al menos yo no dejo que se vuelva contra mí. Prefiero ahogarlo en whisky y repartir hostias contra las paredes. Luego escribo mejor.
Tu prosa -además del libro que citas- es sencillamente excelente. No abunda por estos lares. Ya lo creo.
Un saludo.

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lo dijo buzo-del-guadalquivir 01 junio 2010 | 1:02 AM

Benditos sean los rencorosos porque de ellos serán los minibares del infierno. Los que ponen la otra mejilla y pasan un túpido velo, al menos eso dicen o aparentan, llenan el mundo de sinverguenzas; con su mala memoria justifican sus malas acciones: olvido para que me olviden. Pero hay que controlar el odio o te puedes convertir en Dart Vadder. El lado oscuro controlar debes. Me gusta tu rincón. Estaré por aquí.

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