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Las tres palabras más extrañas

servido por  angelonero 02 septiembre 2009 5 comentarios

“Cuando pronuncio la palabra futuro

la primera sílaba permanece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra silencio

la destruyo.

Cuando pronuncio la palabra nada

Creo algo que no cabe en ninguna existencia.”



Wistawa Szymborska






Para llegar hasta ti me transforme en luciérnaga en rayo, lamiendo furioso el asfalto en un vehículo robado, con las mismas ganas de hace veinte años, con la misma inocencia, alejándome de los ecos de las percusiones y los vientos del teatro, y fui tejiendo caricias por el camino, para construir una crisálida donde el mundo no nos alcanzara.

Y mientras devoraba los accidentes orográficos que nos separaban coqueteando con las curvas de nivel, evocaba las horas pretéritas en las que finalmente nos llevo a cambiar el final de la historia, o quizás a aplazarlo, a detener los pasos por ese corredor de la muerte donde nos hallamos, muerte dulce, pero muerte al fin y al cabo. Efímero y bello como un relámpago, así cada uno de nuestros encuentros furtivos, encerrados entre cuatro paredes, tensando hasta el infinito los músculos, haciendo sonar los huesos como campanas, acelerando por todos los conductos emocionales la sangre.

Otra vez me asombraste, en esa sucesión de asombros a los que me sometes, especialmente en este día en el que parecía se habían terminado todos los caminos, y tu mensaje no podía tener otra contestación que la aniquilación total de la poca voluntad que me queda. Y quise ser yo, esta vez, el adelantado, por eso renuncie a mi religión verdadera y te hice mi patria con unas horas de antelación. Pero ni así logro extirparme la sorpresa, porque todo lo controlas desde las estrellas que te cobijan, que te alimentan y dan a tu carne una condición etérea.

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5 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo Artemis 02 septiembre 2009 | 1:14 AM

Hoy me obligo a retirarme y conquistar al menos cuatro horitas de sueño. No quería irme sin dejarte un beso y decirte que no he dejado de pasear por tus letras a pesar de no dejar huellas. Volveré mañana con nuevas fuerzas y con palabras para ti.
Un beso Angelonero, es un placer tu vuelta al trabajo. Hasta mañana

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lo dijo joan 02 septiembre 2009 | 10:55 AM

la sorpresa del amor del otro siempre en un augurio de la torpeza de uno con ese sinsabor de la negación que impide un disfrute total por un que lástima que esto acabe algún día, se es imbecil pero tú almenos lo sabes
un saludo

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lo dijo Nkundi 05 septiembre 2009 | 11:11 PM

Como una flecha cruzando el aire en el desierto, despidiendo un silvido que rebota contra piedras y despierta a las dunas de su quietud aparente,así corres detrás de esa sorpresa para que no se escape. Me gusta la ternura precipitada que has dejado como estela. Bonita, Angelo, como siempre, esa sucesión de palabras que ya se acostumbraron a cabalgar detrás de tus deseos.
Un abrazo a tus alas negras-tornasoladas.

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lo dijo Lady Byron 06 septiembre 2009 | 5:55 PM

Esto que narras, mi querido AngeloNero, es Girondo puro... ¿qué decir? ¿qué decirte yo?.
No hay voluntad que se mantenga firme cunado se vuela hacia una estrella, ni siquiera cuando se cae de ella. ¿Importa eso? Mi parte impulsiva dice que no, la parte que está harta de sufrir dice que tal vez sí... pero al final sólo hay una forma de saberlo y es haciendo lo que haces: sentir, aunque sea sentir "flojito" el peso de la muerte.
Un beso a tus alas refugio. Me llevo una pluma...

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lo dijo Borja 09 septiembre 2009 | 9:40 AM

Gracias por compartirlas...

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