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Reflexiones

Vivir y escribir, escribir y vivir, todo es uno y lo mismo.


"El Atasco" (continúa el duelo literario)

servido por  blascubells 30 abril 2008 4 comentarios

Capítulo 3

El Sol implacable recalienta la sangre de los reptiles que inermes esperan insensibles la oportunidad del movimiento que no llega. Cientos de brillos desparraman la luz cegadora por todas partes. Efluvios extraños surgen del asfalto abrasador formando múltiples cortinas deformes de espejismos engañosos.

Una avispa enorme sobrevuela este infierno con su peligroso aguijón bien señalizado e inhiesto, colándose de polizón en alguna de las muchas tripas de tan pacientes saurios. Una niña ensimismada en sus cosas la descubre horrorizada sobre su cuaderno de teoremas, el cual vuela arrojado fuertemente y entre gritos sobrecogedores hacia la calva brillante del conductor que con un gesto reflejo pisa a fondo el acelerador impulsando su vehículo hacia el trasero redondo y plateado de un GTI.

-¡Pamm!

Una mirada fría observa con atención el incidente desde su ataúd hermético ajena al calor que todo lo invade, abre la boca varias veces como si se comunicara con alguien, pero víctima del letargo que las frigorías infringen al organismo humano, no parece inmutarse, alejándose claramente de cualquier conato de empatía.

Clic-clac, se abre una puerta, sólo una. El sonido fuerte y estridente de una música rítmica, chumaba-chumba, chumaba-chumba , se extiende en un radio de cincuenta metros, haciéndonos a todos participes de tan exquisito gusto. Una figura delgada enfundada en negro se acerca a la parte de atrás de su coche, se toca la nuca mojándose la mano que seca más tarde en sus vaqueros. La víctima mira con desdén al autor del impacto a través de unos cristales oscuros que protegen sus delicados ojos de las agresiones lumínicas.

Una voz lejana, fuera de lugar, surrealista y ?metomentodo?, exclama desde la altura de su furgón: ¡No ha sido nada, sólo hubo contacto pero ni un rasguño! La cabeza desnuda y preocupada hasta hace un instante se relaja poco a poco, mira a la niña con maldad vengativa y se decide a dar la cara ante el siniestro damnificado:

-¡Es verdad, menos mal, no ha sido nada! ¿Verdad? ?exclama esperando un asentimiento.

-Hum? eso parece, ¿en qué andaba pensando? ¡Vaya con más cuidado hombre! Menudo susto nos ha dado ?dice sin mucha convicción volviéndose a mojar la mano con su nuca sudorosa y notablemente decepcionado de no poder hacer sangre de aquello, de no tener donde desahogar los sinsabores de tanta frustración reprimida, y no sólo por las interminables esperas en esas ratoneras alargadas que son los atascos. No confundamos al detonante del efecto con las razones de la causa. Pero allá se las componga cada uno con su vida, bastante tengo yo con hacer de narrador omnisciente en semejante situación.

Y pensado esto, buscó nuestro narrador, de tan altas miras y profundo entendimiento, el mullido y fresquito asiento de algún lagarto de alta gama a la espera de algo interesante que contar.

www.blascubells.com

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4 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo carlosmerchan 30 abril 2008 | 3:52 PM

¿Has leí­do a Cortázar' no me hagas mucho caso, creo que se trata de autopista hacia el sur, o autopista del sur. También era la historia de un atasco monumental. Saludos.

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lo dijo Blas a Carlos 30 abril 2008 | 6:13 PM

Sí­, algo me suena, es un tema recurrente, yo lo he trabajado por exigencia de un duelo literario, para practicar, pero me ha gustado hacerlo.

Un saludo.

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lo dijo Brisa 03 mayo 2008 | 12:38 PM

Luego me paseo a hacerme eco de tu duelo que parece prometer....

Ese atasco es curioso me ha sonado a un detenerse, a metáfora, de como enlatamos a veces nuestra vida, como para tener la excusa de no movernos durante un rato. Se supone que viajar no consiste solo en llegar a un destino, sino en todo lo que vivimos durante el trayecto, ese es un claro ejemplo más Recuerdo lo divertido que me lo pasaba de niña en los atascos, entonces era fácil hacer amistad con los coches colindantes.. cualquier signo de cercaní­a, serví­a para gritar "He hecho un amigo ¡¡" pero luego crecemos y nos colocamos cristales ahumados para que no se nos distinga ni la mirada, nos enfurruñamos, nos aislamos y en ese mar metálico, dejamos que las olas del ruí­do y la soledad, nos hagan sentir que nos hundimos....

Un abrazoooo

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lo dijo Blas a Brisa 03 mayo 2008 | 7:51 PM

Muy buena reflexií³n Brisa, pásate, pásate que ya están votando y piedo por tres votos.

http://www.yolje.com/Literatura/Foro_de_literatura/viewtopic.php?...

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