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Reflexiones

Vivir y escribir, escribir y vivir, todo es uno y lo mismo.


Veinticinco tomateras. Una metáfora de la educación

servido por  blascubells 03 agosto 2011 7 comentarios

Cuando un buen día de mayo decidí plantar veinticinco tomateras en un rincón de la parcela donde vivo, nunca imaginé todo lo que esa experiencia podría reportarme, no ya a nivel personal de relación con la naturaleza y con la vida, sino a nivel de enseñanzas pedagógicas que reafirman muchas de las cosas que he aprendido en la carrera de Educación Social, sobre todo en las asignaturas de psicología. Si recordáis aquella vieja película “Mr. Gardener” que protagonizaba Peter Seller y Shirley McLaine allá por los 80, sabréis de los muchos paralelismo que se pueden hacer entre la agricultura y la vida de nosotros los seres humanos.


Lo primero que hice fue comprar los planteles, un pack de 25 diminutas tomateras de la variedad “Monserrat” que, según dicen, estuvo a punto de extinguirse por no ser un tomate muy comercial (poco carnoso). Luego preparé la tierra, en un rincón suficientemente soleado, removiéndola bien y mezclándola con abono orgánico. Aquí tenemos el primer paralelismo educativo: los niños para su desarrollo necesitan un entorno amable, cálido, acogedor y rico en posibilidades para la experimentación, en este entorno echarán sus raíces y asegurarán sus relaciones con el entorno. Una vez sembrado cada plantel con una distancia entre ellos de 50 cm. como mínimo, hay que tener mucho cuidado en regar todos los días una por una cada tomatera, para que sus raíces crezcan bien y se hagan fuertes. Otro símil más: hay que tener en cuenta que cada niño, o joven, es diferente de los demás, hay que respetar su espacio para que crezcan por sí mismos y vayan adquiriendo responsabilidades. El agua viene a ser todo aquello que vamos volcando sobre ellos, tanto desde la escuela como desde los medios de comunicación, los juegos y, por supuesto, la familia más cercana: padres, hermanos, abuelos, tíos… Podríamos decir que el agua es como la cultura (que viene del latín cultūra y que tiene también su acepción como cultivo), y ésta hay que volcarla con cuidado y en su dosis justa para no ahogar ni resecar la raíz.


El siguiente paso consiste en esperar, y esperar, y esperar pacientemente, hasta que la tomatera comienza a dar signos de crecimiento y robustez, entonces es cuando montamos los tutores, sí, curiosamente en el mundo de la agricultura lo llaman así. Consisten en esas cañas entrecruzadas que forma una especie de cabaña larga. Pues bien, a medida que la tomatera crece y toma altura hay que atarla al tutor para que crezca recta, pero con la suficiente holgura para no impedir su crecimiento. Si no se hiciera, el viento podría tumbar o partir la planta, o crecería a ras del suelo con el peligro de coger hongos u otras enfermedades. El paralelismo es claro, todos los colegios tienen la figura del tutor, aunque muchas veces esa figura es poco más que un adorno, lo cual no le resta importancia al papel tan enorme que juega en la educación por su gran responsabilidad. Los chicos a veces pueden tener conflictos mal resueltos que no hablan con nadie, lo cual puede torcer o emponzoñar su desarrollo personal a nivel de autoestima o de interés por aprender, necesitan pues que alguien los oriente y refuerce en su crecimiento.


Cuando ya han cogido altura y despliegan muchas ramas, hay que vigilar el crecimiento de ciertos brotes que crecen entre las ramas y el tronco, justo en el centro. A esos brotes los llaman “chupones”, y hay que quitárselos para que no le resten fuerza a la planta. Podríamos hacer otro símil, esos chupones se parecen a los videojuegos, las redes sociales, el móvil, las drogas… y todo tipo de actividad que pueda convertirse en un hábito peligroso por el tiempo, la atención y las energías que consume en los jóvenes. Es algo a vigilar para que no se convierta en un obstáculo para el buen desarrollo del chico.


Cuando ya hemos hecho todo eso, entonces la tomatera nos sonríe con sus flores amarillas en forma de campanilla. Cada una de esas flores, con un poco de suerte, será un hermoso tomate. La metáfora es clara, los frutos de la tomatera son los frutos que los jóvenes van mostrando en su propia madurez como personas, ya sea tocando con la guitarra alegres canciones, o metiendo goles en su equipo de fútbol, o escribiendo unas redacciones realmente interesantes… esos frutos pueden ser muy diversos. Pero hay que tener mucho cuidado, la flor del tomate es extremadamente frágil antes de dar su fruto, el más leve toque la arranca de la rama, de la misma manera las flores de los chicos, aún sin definir del todo, son también muy vulnerables, y una mala gestión por parte de los educadores (entre ellos incluyo a los padres) puede echar al traste un futuro brillante como bailarín o dibujante de cómics.


Y finalmente, hay que aceptar que, aunque tratemos a todas las tomateras por igual, con el mismo cuidado, con el mismo abono, con el mismo riego, éstas van crecer de forma diferente. Algunas crecerán rápidamente y darán fruto antes que ninguna, otras lo harán lentamente, y sin crecer mucho ya echarán flores, Y también al contrario: algunas, aunque crezcan mucho, se resistirán a florecer. También habrán tomateras que no se desarrollarán cuanto apenas y hay que dejar que crezcan a su ritmo (¿educación especial?), y otras, aunque en un porcentaje muy pequeño, crecerán un poco y se detendrán, incluso la mata morirá. Todo eso puede suceder por más que seamos muy buenos educadores, quiero decir agricultores. Y no hay más remedio que aceptarlo, la naturaleza es así, y el ser humano también es naturaleza.


Blas Cubells

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7 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo Samuel17993 03 agosto 2011 | 8:37 PM

Blascubelis, es una metáfora interesante, pero en un niño hay miles de variantes más que las de una hortaliza. Es decir, es parecido, pero un niño tiene un entorno variable, y que, como ser humano, puede sernos desconocido por la compleja sicología de nuestros seres; muchos escondemos más cosas de las que, incluso, creemos saber.

Pero la educación, el mejor abono es más dedicación, menos presión con más días, pero con menos presión. No tantos días de Verano seguidos o de fiestas, sino distribuidos con trabajos individuales en los que puedan ir a la biblioteca o, en vez de quedarse en clase hablando sobre naturaleza, se puede salir a ver la fauna y la flora autóctona -sobre todo con los pequeños-.

Hay muchas ideas, métodos y demás. Pero nadie quiere/ puede -ya que nos les dejan- ponerlos en marcha. Además no hablemos de profesores incompetentes o de alumnos que necesitan atenciones que no tienen, porque tenemos un sistema educativo de tercer mundo casi, casi, por no hablar de críos que aún mayores están a otras cosas....

Un saludo de Samuel.

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lo dijo Blas Cubells 03 agosto 2011 | 10:41 PM

Gracias Samuel por tu comentario. Efectivamente la educación de los niños es mucho más compleja, pero no por ello dejan de ser curiosos los paralelismos que señalo.
Un saludo.

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lo dijo manoly 03 agosto 2011 | 11:01 PM

Me ha encantado la metáfora que has usado para realizar el texto.
Me intereso en demasía (educación especial), aunque sea un porcentaje pequeño y crezca a su ritmo no quiere decir que crecerá un poco y se detendra y morirá , hay no estoy en acuerdo con ello pues creo que si le sigues mimando regando poniendo arena por aquí , quitando hojas malas por allá esa planta llegará a ser fuerte sana y robusta y se igualará respecto a las otras . Es decir la educación especial en niños que lo necesitan estos niños sólo has de estar encima de ellos día a día hasta que ellos mismos puedan desenvolverse solos .Lo digo por experiencia propia . . Un gusto leerte aunque no sé si la respuesta es adecuada respecto al texto. Un cariñoso abrazo manoly naranjo

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lo dijo Blas Cubells 04 agosto 2011 | 8:15 AM

Gracias Manoly por tu comentario. Tienes toda la razón en lo que comentas. No me refería a los niños de educación especial cuando señalo que pueden detenerse y morir, es algo que puede suceder a cualquier niño, sea por enfermedad o por una mala vivencia de la educación. Un abrazote.

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lo dijo Valencia 07 agosto 2011 | 10:26 PM

Hola Blas, si te he de ser sincera, he empezado a leer tu post con mucho interés, pero poco a poco me ha ido decepcionando, pues pienso que tus "similes" son muy básicos y superficiales en cuanto a educación se refiere, pienso que te has quedado con el el discurso, o la observación "de libro". Mi opinión como educadora que soy, Educadora Social y madre, que la crianza y educación de un niño va mucho más allá de lo que comentas, son muchos los factores que hay que tener en cuenta tanto psicológicos como físicos y contextuales a la hora de educar a un niño, por ejemplo, cuando hablas de los chupones y los comparas con las redes sociales, los videojuegos y el movil creo que no deberías tratarlos directamente como algo perjudicial, basicamente, porque eso es algo que aunque no estuviera en nuestras vidas cuando éramos niños nada puede evitar que forme parte de nuestros hijos y no debemos verlo como algo malo. Tampoco me ha gustado la parte en que mencionas la educación especial, ni la del tutor como responsable de posibles trastornos en la educación del bebe. En fin, para gustos los colores y respeto tu opinión pero no estoy de acuerdo con parte de lo escrito. Un saludo.

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lo dijo Blas Cubells 08 agosto 2011 | 8:27 AM

Hola Valencia, lamento que te decepcionara mi reflexión, piensa que sólo es un post de pocas palabras, y que no pretende descubrir nada nuevo sobre educación, en todo caso hacer divulgación de lo que es la educación aprovechando la metáfora de las tomateras. Por otra parte, el desacuerdo que expresas seguramente no será tal, sino que yo no me he expresado bien. Sobre los chupones, no era mi intención menospreciar los videojuegos y esas cosas, lo que comento es que pueden ser un peligro y son algo a vigilar, sabido es el poder de enganche que tienen. Lo de educación especial, no explicas en qué estás en desacuerdo, lo que quiero decir es su ritmo no es el mismo que el de los otros y no se les puede pedir lo mismo. En lo del tutor, no menciono a ningún bebe, hablo de los tutores de colegio, y me he repasado mi texto y no puedo entender cuál es tu desacuerdo. Un saludo.

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lo dijo Chinca C. Salas R 16 01 2017 | 8:58 PM

Fui productora independiente en el campo de la agricultura, ame y di amor a cada una de las cosechas, y no hay cosa mas rica que amar a la tierra y dar todo lo que poseemos para que la tierra se levante y cuidar cada una de las capas con excelentes nutrientes para que el fruto sea sano y de calidad.

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