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Chinca Salas

Espacio SIN FINES DE LUCRO


El vigilante nocturno

servido por  chinca 06 septiembre 2016 sin comentarios

Chinca C. Salas R 


Era el mes de mayo , Saurnino se desempeñaba como cuidador, caminaba a oscuras de un lugar a otro con su larga vara, lleva sombrero de ala ancha poco convencional, las aves nocturnas eran su compañia, el vigilante perdia horas de sueño buscando fantasmas, peleando con un enemigo sin rostro, habian pasado los dias santos menos o mas calurosos que antes, mas oscuros o callado que los anteriores, viendo cada dia la misma escena: aves echandose sobre las aguas de la laguna para aplacar el calor del cuerpo, las aves carroñeras saciando su hambre con otras bestias desompuestas y por dias la fetidez reina en el lugar.


Saturnino, lleva capa negra, la vara larga para detectar las culebras en medio de la oscurana, el viento agita su capa negra haciendo ver como un espectro mas de la noche, el cuidador camina a traves de lomas con la tenue luz, su cabellera gris se mece con el viento y desde lejos parece un engendro marino, una medusa gigante, la lechuza le sigue con la mirada desde los altos arboles y durante el dia le compaña el zamuro, el ave sabe que con el habra comida en cada camino.


El zamuro como buen carroñero mueve su pico oscuro y cada vez que puede acosa a los crios de la lechuza pero, siempre es fustigado por el bucho que anda entre las sombras y con sus ojazos le sigue hasta el nido, el zamuro ha cambiado sus habitos diurnos por el nocturno y ya parece parte de a sombra del extraño Saturnino, el carroñero duerme sobre sus hombros, el viejo cuidador no tiene idea del porque el zamuro anda sobre su cuerpo ni el porque cambio el dia por la noche pero algo si es mas que cierto, y es que desde que anda con el se siente menos solo, las viboras ahora no saben de sus madrigueras por temor a ser devorada por el carroñero que no se baja de sus hombros y cada dia parece mas depredador.


Saturnino Mendez, se ha dado cuenta que el ave ataca su sombrro, no es hambre ni es que este acechando y ultimamente se comporta como depredador, el murcielago le ataco una vez por extrañas circunstancias de la naturaleza y desde entonces busca bronca al buho, a vece el pajarraco le espanta el sueño con sus alas pestilentes y su pico dando constantemente picotazos a su sombrero, a su capa y hasta los piojos se han mudado a sus cabellos y barba.


Saturnino esata acostumbrado a caminar entre las tinieblas, esta cansado de ver correr las sombras entre las piedras, a escuchar el sonido de los arboles, el chillar de las bestias heridas y del caminar de las salamandras sobre el ala de su sombrero, esta cansado de las charlas de la lechuza y el ataque del buho siniestro.


 Saturnino Mendez, siempre ha vivido en el monte, conocedor de senderos oscuros, de lucha sangrienta con bestias, el cuidador llamado Saturnino es un hombre alto, lleva años encima, su cuerpo encorvado y su larga barba como su cabellera le dan un aspecto fantasmal y tiene por costumbre caminar descalzo donde ni las espinas le hieren pero, cuando el cuidador baja al pueblo por provisiones son muchos los que cierran sus casas, dicen que carga encima espiritus malignos, sus pies parecen piel de serpiente y sus manos se parecen a los tuberculos que cultiva, sus dedos parecen raices silvestres.


Hoy Saturnino solo recorre caminos , sub o baja senderos, siempre ha sido parte del monte y desde que perdio su mujer se interno en la montaña para olvidar sus culpas desde su muerte padece de pesadillas, ha pedido el sueño y la soledad es su mas fiel enemiga.


Saturnino Mendez, cuida de tierras extensas, se guia por institnto, conoce el dia como la noche, cada palmo de tierra es parte de su cuerpo, su vara se comporta de manera extraña cuando nota la presencia de serpientes o depredadores y hasta los murcielagos se pierden de sus cuevas cuando escuchan el sonido que emite al rozar el suel, al sacudirse en el viento.


El viejo cuidador es un espectro entre las sombras y por el dia carroñeros le siguen nerviosos por cada sendero, por cada buco, la luz d la luna deja ver la silueta de Saturnino como algo descomunal, sus ojos semejan al de la lechuza y su capa al traicionero buho y hasta sus dientes parecen colmillos de lobo.


La noche sigue su curso, el calor se meteentr los huesos,la brisa se torna al amanecer fria con un susurro latente de caceria, se oye la charla de las aves nocturnas y el aleteo entre las ramas, el crujir de las piedras del rio y como si la misma tierra se tragara a las bestias, se oye el aullido de losdepredadores, la lechuza, hasta el latido de la serpiente sorprende al buho.


Mirad el cielo y las ramas secas de los arboles que abrigan al buho que se mantiene alerta para devorar la presa que la lechuza lleva a su nido, ambas pelean hasta la muerte por presas y territorio.


Los pueblerinos dicen que Saturnino se refugio en la montaña trs haber asesinado a su mujer e hijos en un arranque de locura y que sus cuerpos estan enterrados al desnudo n tierra virgen donde solo s sinte el paso de la serpiente ntre las hojas secas en busca de piedras para pasar la noche, no hay cruces ni marcas del cmenterio solo un arbol torcido con un hilo de agua fresca. 

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