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Chinca Salas

Espacio SIN FINES DE LUCRO


La vaca Lucrecia

servido por  chinca 06 diciembre 2015 2 comentarios

 Chinca C. Salas R


Era que se era un campesino el cual poseia una granja en medio del campo , la tierra era arada por grandes bueyes que hablaban de la vaca Lucrecia y lo consentida que estaba por su dueño y su mujer.


Lucrecia poseia un lugar donde pastar, eran campos verdes y tiernos, siempre se hacia acompañar de tres ovejas que proporcionaban lana para el vestido de la dueña, ademas iban dos cerditos que correteaban alegres despues de bañarse en el fango; en la granja ademas vivian un gallo que tenia por costumbre subirse al tejado para anunciar el nuevo dia, tambien habia una mula terca y algunas gallinas revoltosas, asi mismo un gato mañoso, una yegua agil y un perro ladrador.


Cada mañana Lucrecia hacia sonar su cencerro para avisar a su dueño que ya estaba lista para salir al campo, todos los animales se alborotaban y seguian a Lucrecia quien movia la cola y pelaba los dientes como el perro, la vaca solo sentia el olor de las flores y el aroma de la hierba fresca pero, como era domingo el granjero y su mujer siguieron en la cama, hasta un cerdo corrio aprovechar el dia Lucrecia, con sus patas empujo la puerta del corral para salir a disfrutar de los verdes pastizales, Lucrecia arrastraba la ubre, sus orejas se movian con alegria, mientras caminaba mugia feliz, el cerdo emprendio una larga carrera hasta el fango.


Lucrecia la vaca, era un animal muy decidido por lo que al no acudir el granjero al ordeño, dispuso irse a comer sin autorizacion, la vaca sin ordeñar arrastraba su ubre por la hierba dejando leche sobre las hojas tiernas, las inquietas abejas que eran mañaneras tambien ya estaban sacando almibar de las flores cuando olieron la leche fresca; una de las abejas volo hasta las orejas de Lucrecia para alertarle sobre lo sucedido y otra abeja dio con temor: oye Lucrecia, el dueño se enfurecera mucho al ver que no estas en el corral y mas requete bravo se pondra cuando vea que la leche se puso agria. La vaca Lucrecia se enojo con las abejas por las advertencias y el molestoso zumbido en las orejas, la vaca sacudio la cola como si estuviera espantando moscas, ella no tenia culpa de no haber sido ordeñada o de que la leche se pusiera agria, el cerdo se revolcaba en la charca con tal alegria que se olvido de su amiga y de como las abejas le molestaban.


Las ovejas se escondieron entre la hierba alta para no ser vista por el granjero o su mujer cuando notaron que ningun animal estaba en los corrales, la yegua corria por todo el campo jugueteando con el viento cuando oyo la carreta del granjero, la mujer enlazaba a Lucrecia, el hombre recogia a las ovejas y la yegua fue atada a la carreta, la mula reia de las travesuras de la vaca Lucrecia, pero no se le puede negar que era inteligente y cuando estuvo frente al dueño menea la cabeza varias veces como lo hacia el perro, la mujer solo dijo: hay que desinfectar la ubre, el granjero contesto: si, al llegar al corral Lucrecia, se quejaba del dolor y la ubre parecia un gran globo, el granjero con paciencia le ordeño pero al probarla dijo: esta leche ya no sirve, esta agria y su color es verde.


El perro ladrador meneaba la cola con gran alegria al lado del minino quien tomaba leche en un tazon, ambos se alegraron ys wue gracias a las travesuras de Lucrecia llenaban sus panzas con leche fresca, la vaca luego durmio por muchas horas y soño con flores y maizales. Mientras tanto las ovejas fueron afeitadas, la lana fue teñida y luego paso al telar, el cerdito estaba tan cubierto de fango que apenas si se le veian los ojos, la yegua termino encerrada y la mula paso dias contando como habian terminado todos.


Las ovejas lanzaban grandes balidos al llegar la tarde por quello de estar completamente desnudas Lucrecia, mugia con enojo ya que el campesino estaba echo una furia por la perdida de la leche, sin embargo, los bueyes permanecian tranquilos porque la vaca era traviesa y tenia cierta razon en haberse ido al campo.


Las gallinas estuvieron alborotadisimas por muchos dias y hasta se montaron sobre el lomo de Lucrecia para charlar sobre la salida al  campo, una gallina colorada le proponia otra salida pero esta vez al maizal para comer en grande pero la vaca no estaba interesada por lo que levanto la cola y zas, echo a la gallina a tierra.


Lucrecia es la consentida del campo y ahora para que no se escape los domingos, el granjero la puso en un corral con otras vacas, cotorrea hasta el mediodia y al estar lista para el ordeño muje y muje hasta que su ubre queda vacia .... come hierba fresca por horas y al llegar a la granja se sacude a las parlanchinas abejas, las gallinas levantan la cola y se alejan.

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2 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo viajero de viento 07 diciembre 2015 | 12:59 AM

vaya lucresia ,buen castigo por tomarse libertades, alli la veo pero me evoca el fresco hambiente del campo ,la fresca hierba y leche tibia que hace años no pruebo solo las enlatadas...bonito relato
saludos amables

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lo dijo Chinca C. Salas R 07 diciembre 2015 | 5:47 PM

Jaja, muy cierto, de ello aprendemos, gracias por tu comentario

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