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beatus ille

ponte comod@


telémaco ( a kitti)

servido por  dr-j 19 marzo 2009 39 comentarios

No sé cómo no se le ocurrió a Freud el complejo o síndrome de Telémaco, que podría explicarse como la necesidad de encontrar un padre digno de ser nuestro. Un competidor, tal vez, pero alguién a quién amar y respetar por su grandeza, aunque pueda destruirnos. Telémaco abandonó Ítaca y recorrió diversas cortes aqueas para recoger noticias de su padre: quería saber si era digno de su anhelo, de su amor... el padre ausente al que amamos porque está ausente. Mi bisabuelo materno se marchó a Cuba antes de que naciera mi abuelo. No volvió nunca y nunca le perdonó. Ya mayor, cuando nos explicaba historias, cosa que hacía muy bien, recordaba cuando, años después de que su padre desapareciera él repasaba sus libros y cuadernos, algunos en latín porque al parecer había estudiado en el seminario de Salamanca. Ese padre ausente era enorme para él: tal vez por eso quería a su hija con fiereza y tal vez por eso le costaba tanto expresar cómo quería a los demás.


Yo de pequeño le tenía miedo a mi padre: no sé por qué porque no me pegó nunca, pero era sentir que la puerta de la calle se abría y me escondía debajo de la cama o del sofá. Tal vez porque pensaba que yo era muy poca cosa para él. Nunca pude entender cómo todos los demás creían en general que yo era la octava maravilla del mundo - primer hijo, sobrino y nieto de cuatro abuelos y cinco hermanos- y mi padre no. Una vez le traje una figura de barro del colegio de la que estaba muy contento porque la profesora me había felicitado, se la mostré y me dijo "Esto no está pulido". Yo tenía seis años. Los domingos solía llevarme a los museos, o a ver a sus amigos pintores en la Plaza del Pino, o al Palau de la Música. Me enseñaba a ver cuadros y a escuchar música y ahora entiendo que esa era su forma de distinguirme, aunque hubiera preferido que jugase conmigo como juega con su nieto.


Mi padre es muy inteligente. De eso no me cabe duda; sabe de tornos automáticos y de diseño industrial bastante, lo que tiene mérito porque nunca lo ha estudiado, y fue jefe de producción y de taller en una pequeña empresa. Antes, en Tánger, había sido visitador médico y ganaba sumas escandalosas de dinero para su edad. Se fue a París detrás de una novia que no le hizo ni caso y de su estancia allí guarda una imagen clara y personal de los franceses. Por supuesto es anglófilo. Hace casi 20 años, el hijo del dueño de su fábrica decidió deshacerse de ella al heredarla - trabajar cansa- y mi padre fue a la calle después de veinticinco años de trabajo sin un duro. Como no quería tener jefes, montó su propia empresa, lo que supuso hipotecar dos veces nuestra casa y no tener dinero más allá de lo imprescindible: la primera vez que yo fui a Madrid, con 20 años, llevaba 2.000 pesetas en el bolsillo para dos días.


Sólo una vez fui cruel con él, de una crueldad que todavía me produce asco y vergüenza, aunque estoy seguro de que él la habrá olvidado - pero yo no, y ahí sigue. Nos estaba dando la charla a mi hermano y a mí, a propósito de lo poco que hacíamos la juventud de hoy, etc, etc... hasta que llegó a decir "  Con veinte años yo ya estaba en París" y yo le dije "¿ Y de qué te ha servido?". Se puso furioso y no me pegó - primera vez en su vida- por que íbamos en coche, creo que hasta se puso a llorar, pero yo era incapaz de pedirle perdón...


Me gustaría decirle que le quiero y él lo sabe, pero sigo teniendo, yo no diría miedo, pero siempre estuvo lejano, como inalcanzable, supongo que también por su dificultad para expresar cómo nos quería, a pesar de haber tenido un padre maravilloso al que él y sus hermanos llamaban jabibi - amigo en árabe. Y yo me preguntó cómo seré yo para Héctor y espero que él no me tema, ni me sienta lejano, ni tenga que ir a las diferentes cortes aqueas para conocerme. Ahora sé que es muy difícil ser padre y que a los hombres nos preparan para ser héroes o ir a la guerra y otra série de cosas absurdas y nos preparan poco para saber expresar cómo queremos, incluso a esas personas maravillosas que son nuestros hijos y que tal vez están pendientes de nuestro más mínimo gesto.


Dentro de un rato le llamaré por teléfono para felicitarle. Feliz día del padre a todos los idems.


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39 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo Duque de Bartleby viendo la chapuza que le ha quedado 19 marzo 2009 | 8:25 PM

El texto completo era:

Nos has mostrado una parte de tus sentimientos. Te ha quedado muy logrado, has dado en el clavo.

Dudo que un tío como tú no sea un buen padre, seguro que cuando tu hijo a tu edad mire hacia atrás estará orgulloso.

Yo me di cuenta de lo que era ser padre, cuando fui hijo, para mi desgracia mi padre ya no estaba y no le pude dar las gracias, ni decirle lo que le quería. Creo que nadie sale con el carnet de padre, no se si la sociedad nos prepara para algo, soy muy escéptico en muchas cosas, pero pienso que viendo el reflejo de mi padre y de cómo me crió, creo que puedo aproximarme a ser para Julio lo que él fue para mi. Sólo espero que no repita mis errores.

Feliz día del padre para ti también.

Un abrazo

Pd.

Perdón por este simulacro de spam, es lo que tiene el copy paste

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lo dijo noviembre 19 marzo 2009 | 10:06 PM

Difícil eso de expresar sentimientos, y más en aquellos tiempos en los que demostrar ternura por parte de un hombre era ser un calzonazos. Por eso, no creo que tu hijo tenga la misma imagen de ti que la que tú tenías de tu padre.
Además si de cuando en cuando le dices que le quieres, seguro que te siente cercano.
Besitos, feliz día del padre.

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lo dijo carlosmerchan 19 marzo 2009 | 10:38 PM

¿Contamos los besazos, lo abrazos que les damos tú a Héctor, yo a Alejandro?. Los tiempos cambian, doctor. Mi padre me quería y, afortunadamente, me quiere pero nunca viví con mi padre lo que Alejandro vive conmigo. Lo tengo clarísimo. Llama a tu padre y felicítalo, yo he venido a Salamanca para besarle.
Un abrazo, amigo.

Por cierto, escribo en su ordenador ¡y me deja....! No le perdono que no me dejara una hispano-olivetti minúscula que le compró a no sé quién. Han pasado más de treinta años . (Bueno, sí se lo perdono)

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lo dijo dr. j al duque 20 marzo 2009 | 9:08 AM

tal vez he sido muy drástico pero he borrado los comentarios incompletos anteriores. A veces me asalta la duda si seré un buen padre para Héctor porque me cuesta jugar con él, o me explico: no puedo jugar con él porque tengo que hacer las cosas de la casa pero no puedo hacer las cosas de la casa porque tengo que estar por él... No sé, son cosas que me pasan. Con mi padre me hubiera gustado tener una relación más fluída, pero no puedo decir que toda la culpa sea suya. Ese miedo, esa lejanía también viene de mí y no sé por qué. Sé que él me quiere y yo le quiero, pero esta es siempre una relación complicada, en la que conviven la emulación y diferenciación. Un abrazo.

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lo dijo dr. j a noviembre 20 marzo 2009 | 9:27 AM

Bueno, tampoco nací en la posguerra. Y su padre era muy diferente - claro que vivían en Tánger, que también era diferente a la España de postguerra. No sé, es una rayada mía. Gracias por los besos y las felicitaciones. Besos a tí.

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lo dijo dr. j a carlos 20 marzo 2009 | 9:33 AM

Le llamé. Se puso contento pero colgó casi en seguida - sospecho que se va quedando sordo. Ya sé que no vivimos lo mismo pero insisto: su padre era diferente... aunque he olvidado mencionar que él se crió en parte con su abuelo paterno - se quedó un tiempo en Málaga mientras los demás se iban a Tánger- que era aquel profesor republicano - a lo Marañón o a lo Ortega- que te cité en tu entrada sobre Antonio Machado, y que cuando se llevaba a mi padre a la playa ¡ Le preguntaba por el tipo de rocas y conchas que se encontraban!. Un abrazo.

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lo dijo manoly a dj 20 marzo 2009 | 8:20 PM

Estimado amigo tu texto es formidable me ha encantadol eerte, demás el tema me gusta muchisimo lo has relatado muy bien te felicito

te seguiré dj. con afecto manoly.

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lo dijo kitti a dr. j. 21 marzo 2009 | 11:40 PM

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! Me parece entrañable todo lo que nos dices; tu habitual erudición me apabulla; pero esto... es tan tierno.
Mi padre va a hacer tres años que murió. Este año celebramos, por fin, su santo de nuevo, José. Preparamos su comida favorita y encendimos la televisión a la hora del Tiempo, como hacía él en todos los telediarios. No, no era agricultor, era funcionario. Pero tenía una fobia: las tormentas. Como estuviese nublado, su humor era gris; en cuanto se despajaba era el hombre más feliz de la tierra. Literalmente, aunque no lo creas.
Una vez me quedé estupefacta viendo un programa sobre animales: el león sólo consigue a la leona cuando acaba la crianza de sus cachorros; mientras tanto, la leona no tiene celo. Pues bien, el león es capaz de devorar a las crías con tal de ver sus deseos realizados. A los hombres no les pasa lo mismo, pero para muchos es un palo tener a su mujer sólo pendiente del hijo, sobre todo le pasa con el primogénito que es el que empezó con la racha del 'desapego'femenino;no sólo se sienten desplazados sino que piensan que la madre va a hacer que el niño sea un débil por tanto mimo. Por eso adoptan el rol de aquilibrar la balanza; supongo que no ocurre lo mismo en caso de que sea niña, no la ven como a una competidora. Además, la niña suele tener adoración por él (en mi caso fue absoluta, además yo no fui primogénita como tú) mientras que el niño adora a su madre). El primogénito suele ser el que se lleva la peor parte porque es el primero y está siendo vigilado a cada momento; esa mirada no la podrá ignorar jamás (interiorización). Por eso suele ser más responsables y más agobiado que los otros hijos. Los padres siempre nos preguntamos: "¿Será normal este niño?" para, acto seguido, imaginarnos que es un genio. Total, los niños se dan cuenta de todo y se desorientan. Sé que tú eres un padre fantástico; pero en este momento el riesgo de los niños es que se les quiera demasiado y no tengan límites; supongo que estarás harto de oír hablar del síndrome del emperador: unas joyitas que hacen la vida imposible a todo quisque, empezando por sus propios padres.

preparando un camino de rosas a Fiona, la afortunada.

Un beso, y perdona el ladrillazo.


PD: No te sientas mal por no tener ganas de jugar con él: búscale otros niños para que lo haga. Llévalo al parque, así tú puedes leer un libro o escribir unas notas. Y si no, a ver si los vecinos tienen niños; es que ellos saben jugar mejor...


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lo dijo kitti corrigiendo 21 marzo 2009 | 11:43 PM

Quería decir que Héctor esta preparando un camino de rosas a Fiona, la afortunada.
Pero tengo el teclado un poco borracho.

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lo dijo naná 22 marzo 2009 | 8:30 PM

y porque te crees que no me he planteado tener niños? aparte de mi absoluta falta de instinto maternal es algo que me abruma...
os admiro a los que traeis niños a este loco mundo... y a ti te admiro mas por las preguntas que te planteas, porque solo con esas preguntas ya demuestras lo buen padre que eres... esa inseguridad ¿? es probablemente la clave para que las cosas se hagan bien...
seguro que hector te adora, como sé que tú lo adoras a él...
y con tu permiso, he leido el comentario de kitti...

kitti, cada vez que te leo te quiero mas... solo quería decirte eso...

muchos besos

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lo dijo kitti a naná, con permiso del dr. 22 marzo 2009 | 9:29 PM

Bueno, he venido por aquí BUSCANDO, al dr, y me he ENCONTRADO naná, menuda fiesta.
naná, seguro que esto lo has puesto antes de leer el coñazo que solté hoy, ¿me seguirás queriendo todavía?
Después del post puse la televisión y salía Almodóvar en un programa atrasado. Le preguntaban si no había tenido que dejar muchas cosas en el camino. Contestó que sobre todo echaba de menos los abrazos (haciendo alusión al título, si no me lo estoy inventado) que no había dado. Pero que había asumido el hecho a cambio de las películas, un mundo donde todo parece tener más coherencia. (Perdón por la transcripción inexacta). Tú siempre te estás interrogando. En parte era esa la cuestión que quise plantear, ¿son mejores los libros o los 'vicios'? naná son tus palabras "esa inseguridad ¿? es probablemente la clave para que las cosas se hagan bien..."
Un beso para los dos

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lo dijo Violette al Dr. 22 marzo 2009 | 10:15 PM

Querido Doctor, siento haberme perdido este post el día que fue escrito, igual me hubiera servido más que ahora. No suelo hablar de mí ni de mis relaciones con mis allegados. De momento no me sale, pero estoy de acuerdo contigo en que las formas de manifestar el amor entre padres e hijos cambian,.. cambian tantas cosas! la educación en el colegio, las necesidades familiares, el tiempo que nos dedicamos unos a otros... no tengo hijos, y no sé si los tendré, pero sé que mi relación con ellos sería diferente a la que tengo con mis padres. Ni mejor ni peor, (todo teoría), solo diferente.

Tu texto me ha parecido precioso. De una intimidad abrumadora. Gracias por quererlo compartir con nosotros. Un beso!

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lo dijo dr. j a kitti 23 marzo 2009 | 9:07 AM

Creo que lo que explicas podría llamarse el síndrome de Layo; al menos Carlos González, un pediatra del que ya he hablado lo llama así: la del hombre que siente celos de su hijo, tal vez porque buscaba más una madre que una esposa o porque su concepto de esposa es muy limitado y horizontal. En cuanto a primogénito no me siento particularmente agobiado... pero es curioso porque mi madre tuvo que reincorporarse pronto al trabajo y me quedé con mi abuela y mi tía hasta que nacieron mis dos hermanos casi seguidos y mi madre pidió excedencia. No soy un mimado porque mi abuela era la caña. A Héctor tampoco lo mimamos, si se ha de regañar se le regaña - yo lo hubiera estrangulado dos veces: en el caprabo y cuando nos desparramó un jardín zen de arena blanca y finísima por el suelo- lo que nunca sabes si lo haces bién. Creo que debe dárseles todo lo que es razonable, y lo que no lo es, no. Pero primero tenemos que ser razonables nosotros y comportarnos bien nosotros.
No es que no tenga ganas de jugar con él es que se ha de hacer la comida o la lavadora, etc... a veces estás cansado...
Tu padre lo debía de pasar mal con el tiempo en Galicia. Yo recuerdo que estuve cuatro días en Santiago en los que no paró de llover.
De nuevo, que curioso lo de Fiona. Muchos besos.

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lo dijo dr. j a naná 23 marzo 2009 | 9:12 AM

Lo de los hijos no es que te lo plantees.. no sé, es un tema peculiar. A mí me asombra que haya personas que tienen hijos "porque toca", lo mismo que esta temporada se lleva el lila o los maxi-bolsos; que crean que el niño es un complemento, como un perro o un mono bonito y no entiendan el tremendo impacto que tienen en tu vida. Pero vivimos en la época de la eterna adolescencia. Lo más alucinante de un hijo es que el YO pasa a ser el ÉL o ELLOS, mucho más que con la pareja.
En cuanto al instinto maternal, una de mis mejores amigas, fiel lectora de Paul Bowles, muy existencialista ella, siempre decía que no tendría hijos ¡ Tiene tres! y son monísimos. Qué pena que estén tan lejos - en Vigo.
La duda es necesaria para muchas cosas.
Besos.

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lo dijo dr. j a violette 23 marzo 2009 | 9:19 AM

Yo también soy muy pudoroso, pero el texto salió sólo: es algo que guardo dentro desde hace mucho tiempo. En ocasiones ha sido un dolor, algo que me empujaba: hacer medicina, escribir... Te explico una: cuando era un niño escribía en una libreta cuentos y cualquier tontería. Se lo daba a leer a mi padre y me lo devolvía ¡ Corregido con boli rojo! Tal vez haya sido bueno para mí pero no era lo que yo necesitaba en ese momento.
Todas las relaciones interpersonales cambian con el tiempo, pero ha de mantenerse el respeto y el amor - lo uno no se da sin lo otro.
Creo que sí, esto ha sido muy íntimo y, para alguien tan pudoroso como yo, te aseguro que no ha sido fácil. Deseo que te encuentres mejor. Besos.

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lo dijo dr. j a manoly 23 marzo 2009 | 1:56 PM

Hola manoly, me alegro de que te gustara el texto. Espero que tengas muchos ánimos. Un abrazo.

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lo dijo Francisco 24 marzo 2009 | 5:48 AM

Jabibi, a mi me preocupa también si soy un buen padre, y es que el mio a sido un tremendo padre para mi, siempre pienso que no le llego, no me comparo con él, con ser la mitad de lo que Él es, me conformo. Han cambiado mucho los tiempos y la manera de tratarnos con los padres habrá cambiado, pero yo me cambiaría como padre con el mio; quizás sea por que yo he sido un hijo dificil, un poco solitario y con el viaje metido en la venas siempre y estuve poco con Él.
Creo que a lo que llamas miedo, es respeto, por que también creo que tu has tenido un buen padre, y ese respeto impone. Cuando pequeño, lo pienso, y creo que esa sensación de miedo también la conozco, hoy lo llamo de ésta otra forma. Y no te preocupes, como dice Joaquin Julio, un tipo como tu no creo que sea un mal padre, yo hago un esfuerzo enorme a diario por ser un buen padre, me supero, creo que tu, al escribir asi sobre los tuyos, también lo haces.
Felicidades con retraso, vi a Telemaco el otro dia y no pude leerlo; jabibi(me encanta ésta palabra) un abrazo, buenos dias.
PD.- Sobre lo que me preguntabas de los Rosenberg, imagino que el grito viene de la misma zona, y es que cuando uno piensa en todo lo que a llovido, se asusta.

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lo dijo Francisco 24 marzo 2009 | 5:50 AM

Doc, me falta una H por ahí, aquí la dejo.

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lo dijo dr. j a francisco 24 marzo 2009 | 6:05 PM

No, creo que era un miedo sin sentido ni origen verdadero. Yo lo diferencio del respeto. Pero no creo que mi padre haya sido mal padre. Para nada. Ser padre es difícil y te examinas cada día. El del viaje en mi casa es mi hermano, que siempre se las arregla para buscarse una novia en Tesalónica o en Kuala Lumpur. Un abrazo jabib.

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lo dijo MiguelSoria 24 marzo 2009 | 9:36 PM

Acabo de leer este relato (fijate, con los días que han pasado) y francamente, me parece que eres demasiado duro contigo mismo, porque los hijos somos ingratos y nunca sabemos de los esfuerzos de nuestro padres.., hasta que lo somos nosotros.
Yo ya no tengo padres y a veces lamento la de cosas que no he podido decirles o agradecerles pero creo que si aún vivieran, tampoco lo habría hecho.
Ahora me doy cuenta de lo que sufrieron para sacarnos adelante. Ya ves, un sueldo y tres hijos, y muchas horas de trabajo. Los hijos son (somos) unos desagradecidos y encima, cuando son mayores, los apartamos porque nos estorban.
Ahora me estoy dando cuenta de que a su vez, yo me estoy haciendo mayor, no en el aspecto físico (que voy hacer 42!) si no en el mental. Veo a mi hijo que va para los 14 y tiene su mundo y nosotros no sabemos nada de él y va a "su bola". ¿acaso no era yo igual a su edad? lo que me aterroriza es cuando yo sea mayor. A eso si que le tengo pánico ¿Que haran conmigo? si me puedo valer hasta el último día, bien, pero si tengo que depender de otros.
Francamente, he visto (estoy viendo muchas ultimamente) y no es cuestión de comentar aquí porque pertenece a ese tipo de cosas que se debe guardar en la intimidad por verguenza ajena pero de una cosa estoy seguro: Jamás podría haberme enfadado con mi padres; ahora, si habría sido capaz de dejarme de hablar con mi hermano. O cuñada.

Me ha llegado al corazón tu post señor J, porque ahora es cuando mas me duele la ausencia de mis padres, y me jode la ingratitud de otros familiares...

Un abrazo

Miguel


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