¡Qué grande Pérez-Reverte!
A las siete menos cinco, ya estoy yo mirando el reloj con tremenda impaciencia. Puedo ir empezando a recoger, pero me parece un poco pronto. Tampoco quiero quedar por muy apurada en el trabajo.
Mi hermano había quedado en esperarme a las siete, a la salida del trabajo, y desde allí nos iríamos paseando hasta el Paraninfo para asistir a la conferencia.
Desde que la habían anunciado, el mes anterior, en el Club Faro de Vigo, no había perdido yo de vista la fecha, pendiente de poder asistir. No pensaba perdérmela. Que Ga pudiese venir conmigo era genial, dado que todas mis amistades y mi pareja trabajan hasta más tarde de las ocho, y no podrían acompañarme. Hubiera ido sola igualmente, por ser la ocasión que era, pero lo cierto es que detesto ir sola a estas cosas, me gusta sentirme acompañada, y tener alguien con quien comentarlo todo después.
Menos tres minutos. Se abrió la puerta de la oficina, y allí entra un sonriente Ga, todo elegante. Parece que finalmente prefirió subir que esperarme en la calle. No le culpo, a estado lloviendo con ganas, y el tiempo no es apacible. Le saludo y le digo que se siente en la salita, que enseguida nos vamos.
Recojo, me pongo la chaqueta, agarro el paraguas y el bolso, le hago una seña al pasar por la salita, y allá nos vamos. Antes de salir, mi hermano saluda educadamente, y estrecha la mano a un sonriente jefe mío. Qué bien educado está mi hermano, y qué orgullosa estoy yo de él, jeje…
Como es relativamente temprano, bajamos con calma hacia el centro. Afortunadamente, ya no llueve, y podemos disfrutar el paseo, mientras nos ponemos al día, entre risas, de los últimos chismes familiares.
Llegamos a nuestro destino. Es pronto, y la puerta todavía está cerrada, pero ya se ve gente merodeando por los alrededores. De todos modos, tampoco es muchísima, y no me siento preocupada por un futuro problema de asiento.
-¡Vamos a tomar algo mientras no abren!- propongo, y allá nos vamos, a una cafetería cercana.
Dos Coca-Colas, patatas fritas, y un pinchito de tortilla. Pero no nos sentimos tranquilos. Tememos, con razón, que va a haber un tremendo aforo, y no queremos quedarnos sin entrar.
Ga se levanta constantemente a mirar a la puerta cómo evoluciona la confluencia junto a la puerta.
Pagamos, y volvemos, y entonces quel horreur! , la gente ya no está, y en lugar de la puerta abierta, nos encontramos un cartel, muy escueto, que dice que finalmente cambiaron el lugar de
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Son las ocho menos diez, y aún hay una caminata. Yo quiero llegar a tiempo y quiero sentarme cómodamente. Engancho a Ga por una manga y le digo:
-¡Vamos!- saliendo los dos disparados hacia la nueva ubicación, y recurriendo a todas las imprecaciones que conocemos para maldecir a los que hacen esos cambios a última hora, fastidiando a todo el personal.
Jadeantes y cansados, llegamos a nuestro destino, para encontrarnos la enorme sala del auditorio prácticamente llena.
Tenemos un momento de pánico, pensando que ya no nos podremos sentar. Volvemos a maldecir a los organizadores.
Pero entonces veo que arriba de todo, en los palcos, aún quedan sitios. Salimos disparados para afuera, mientras sigue llegando gente incesantemente, y le pregunto a una de las azafatas cómo podemos subir. Nos indica que es dos pisos más arriba, y nos lanzamos escaleras arriba. Que está subiendo más gente, y yo tengo claro que me voy a sentar. Por encima de quien sea, jejeje…
Llegamos, y logramos tomar dos de los pocos asientos que aún quedan libres. Además, bastante centraditos. Estamos altos, pero la vista es buena. Sonreímos de alivio mientras nos quitamos los abrigos.
A nuestro lado se sienta una señora que viene sola. E inmediatamente, comienza a hablarnos, quejándose de la carrera que tuvo que hacer desde el Antiguo Rectorado hasta el Centro Social para poder asistir, que eso no se le hace a la gente…Yo sonrío comprensiva, y le cuento que nos pasó lo mismo, y que ahora estoy tan acalorada, que no me vendría mal mi abanico, que, por supuesto, no tengo a mano. La señora es agradable, y continuamos charlando un ratito. Los tres coincidimos en que seguramente, como se esperaba mucho aforo, los organizadores decidieron hacer la jugada del cambio de local para disuadir a muchas personas de la asistencia. Qué perros…
Y entonces se cierran las puertas, el enorme escenario, con los dos butacones negros se ilumina, y entran ellos en escena: Rafa López, periodista, presentador del acto, y él. Arturo. El genial escritor, que viene a presentar su última novela, y charlar un rato con nosotros.
Es la primera vez que lo veo en persona, y me encanta comprobar que es exactamente igual que en las fotos, delgado, canoso, con barba, y sonrisa pícara. Se sienta, cruza las piernas, y mira a todos los lados con viva curiosidad, mientras el otro introduce el tema.
Entonces le dan la palabra. Empieza por los agradecimientos y esas cosas. Y yo pienso que me encanta su voz, alta y clara, sin acento reconocible.
Comienza hablándonos de El Asedio, su última novela, que tiene pinta de ser un relato fantástico, y cada vez me apetece más leerla.
Le preguntan por qué Cádiz, y nos cuenta que es una ciudad tremendamente interesante, en la época de
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Me encanta cuando habla de su relación con sus novelas. Comenta que es como el enamoramiento con una mujer, al principio todo es maravilloso, y sólo deseas estar con ella, idear cosas para ella…pero después llega un poco el hastío, el empacho, y ya estás deseando que todo termine, pasársela a otros (a los lectores, en este caso), y que sean ellos quienes la disfruten. Sonrío para mí, porque me pasa igual con mis escritos. Al principio no los suelto, y después, estoy deseando terminar, porque estoy agotada, jejeje…
Nos cuenta que a él le interesa la novela histórica, no sólo por contar las cosas que sucedieron, describiéndolas, sino como herramienta para entender el presente. Aclara que España es un país especialista en la pérdida de las buenas oportunidades históricas…
También que somos un país deliberadamente inculto. La gran mayoría de la gente no se interesa por
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Esto nos lleva a que le pregunten por qué no escribe una novela sobre
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Un irrespetuoso oyente se levanta y le grita que se moje, que no sea tan políticamente correcto.
Él ríe, y le contesta:
-Eso no me lo dices tú a mí en la calle.
Todos reímos. Y el presentador aclara que a Reverte no se le tiene precisamente por un columnista políticamente correcto.
Ya más serio, el genial escritor nos dice que él es consciente de que habrá gente de distintas ideologías en la sala, y él las respeta profundamente todas, por eso, no piensa tomar más partido, por respeto a su público, sea cual sea su credo.
Otro tema candente al que se refiere, es a la mujer, y al feminismo mal entendido. Nos cuenta que a él se le ha tachado muchas veces de machista. Sin embargo, no sólo admira a las mujeres, sino que las heroínas de sus libros son mujeres admirables, fuertes, adelantadas a su tiempo. Reverte opina que la mujer es el gran héroe de la vida moderna, con la esquizofrenia que supone para la mayoría ser esposas, madres, trabajadoras a tiempo completo…
En cambio, denigra el feminismo radical y oportunista, que no busca realmente favorecer a las mujeres, sino polemizar, como el caso, que él considera de infantil mental, de la propuesta del Ministerio de Igualdad, de vetar los cuentos infantiles clásicos, por sexistas.
La gente ríe, y aplaude encantada el exabrupto. Creo que en la sala todos se dan cuenta de la ridiculez de atacar a Blancanieves, Cenicienta o Bella.
Nos aclara que él ve dos tipos de mujeres, poniendo un ejemplo muy cinematográfico:
Dice que cuando en el Lejano Oeste, los indios atacan un Fuerte, está la mujer que se pone a chillar, agarrada del brazo de Rock Hudson, y luego está la que toma un fusil y se pone a disparar. Nos aclara que es esta última, la mujer valiente y de recursos, la que él admira. Por eso, no entiendo a los que lo tachan de machista. Él ve a la mujer como un igual, y concibe las relaciones como una coordinación entre dos seres, y no como una subordinación de la mujer.
Tras poco más de una hora, que me sabe muy a poco. Acaba, y se pasa a la firma de ejemplares.
Nos levantamos para irnos. Encantados del buen rato pasado, y de la genialidad de este hombre, y algo sorprendidos de que terminase tan pronto la conferencia. Suelen durar más.
Comento con Ga lo mucho que nos ha gustado, y los temas tratados. A los dos nos quedaron ganas de más.
-¿Vienes a cenar a mi casa?- le pregunto a mi hermano.
-¡Vale!- acepta encantado.

35 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Esos molestos signos de caritas, más las palabras que llevan consigo, ¿alguien sabe por qué salen? No tenía nada en mi texto, y no consigo que se vayan, ya intenté varias veces colgarlo sin ellos...
Lo siento, porque es incómodo de leer así...
Elora, ha sido una crónica deliciosa, he sentido que estaba sentada a vuestro ladito en el palco oyendo a Reverte. Gracias por ofrecernos de primera mano la presentación de El Asedio, es uno de mis libros pendientes que seguramente tendrá que esperar al verano por mis muchos compromisos de lectura.
Me alegro que lo pasaris bien a pesar de los contratimpos y los cambios de última hora.
un abrazo.
Obviamente, no he podido contar todo, por no alargar demasiado, y porque mi memoria no siempre lo recuerda todo todo, claro, jeejeje...
Pero ha sido una conferencia muy agradable, y efectivamente, lo pasamos muy bien y nos supo a poco.
Yo también tengo ya El Asedio en el punto de mira, jejejeje
Besazos.
Obviamente, no he podido contar todo, por no alargar demasiado, y porque mi memoria no siempre lo recuerda todo todo, claro, jeejeje...
Pero ha sido una conferencia muy agradable, y efectivamente, lo pasamos muy bien y nos supo a poco.
Yo también tengo ya El Asedio en el punto de mira, jejejeje
Besazos.
¡ Hola Elo!
que maravillosa forma de relatar, es que de verdad parecía que estaba ahi con vosotros, increible ¡ seguro que lo pasaste de miedo! y es que en momentos asi, hay que disfrutar hasta de los silencios.....
Venga, a por el Asedio.....jajajajajajajaaj.
miles de besetssssssssssss.
La verdad es que una vez que nos sentamos, y pudimos reirnos del apuro pasado, sí que lo pasamos muy bien, y encantada de asistir al acto.
Me alegra que aunque sea virtualmente os hayáis sentido dentro del acto con mi relato.
A por El Asedio, jejejeje..........
Muchos besos
ayyy perez-reverte, de mis favoritos! recuerdo haberle visto hace años en salamanca, aunque el pobre tuvo que quedarsea firmar a toda la sala y estaba algo agobiado al final... siempre me gustará, y tengo unas ganas de pillar la nueva novela... tiene una pinta estupenda!!!
Un besitoooo
Ayyy que me has tocado mi lado débil, mi Arturo, mi Pérez-Reverte, uno de los escritores que, de momento, no me ha defraudado con sus novelas... Joer, qué suerte tener la oportunidad de estar ahí, escuchando sus palabras.
Tengo intención de comprar mañana la novela por el día de San Jordi y, después de tu post, si es que había alguna duda, quedan todas disipadas jejeje
Por cierto, ¿quieres cargarte las caritas malvadas que se cuelan en tu texto?
Yo te doy la fórmula pero la aniquilación corre de tu parte ¿vale? Así si vienen los federales encontrarán en ellos las huellas de tus manos
Vamos allá:
1º Una vez que tengas escrito en tu procesador de textos (Word mismamente) el texto a subir, lo copias todo.
2º Abres el Bloc de Notas y pegas ahí el texto copiado.
3º Copias nuevamente el texto, pero esta vez directamente del Bloc de Notas.
4º Entras a tu gestión de LDA, Nuevo Artículo, y pegas el texto.
5º Publicar y Listo.
6º Rico, rico y con fundamento.
7º
Espero que más o menos quede claro. Si tienes cualquier duda me dices ¿vale?
Un abrazo
Sí, creo que aquí también debió de quedar agobiadillo de tanta firma y tanto libro, además, que si te fijas en la mesita que tenía, no era lo que se dice lo más cómodo del mundo para firmar, jejejeje..
A mí me quedó una rabia tremenda de no tener ya conmigo El Asedio, para que me lo firmara también.
Un besazo.
Qué pena que no vivamos más cerca, ¿no? Jejejeje...nos hubiera encantado tenerte de compañero de aventura. Estoy convencida que si nunca te ha defraudado Reverte, ayer, en la charla tampoco lo hubiera hecho. En serio, estuvo soberbio.
Me quedo con tu consejo para el tema de las maléficas caritas...Qué pesadez.
Un abrazo.
Hola Elora!
No podía dejar de pasar un día como hoy por tu casita para desearte un feliz S. Jordi y para agradecerte tus correos que me arrancan sonrisas, me alegran el día o me advierten. Un abrazo.

Hola Elora!
No podía dejar de pasar un día como hoy por tu casita para desearte un feliz S. Jordi y para agradecerte tus correos que me arrancan sonrisas, me alegran el día o me advierten. Un abrazo.

Hola aqui estoy como te prometi y sinceramente me alegro mucho de haber venido porque me siento como si te hubiera acompañado a escuchar a Perez Reverte, ya que nos has relatado perfectamente todo el acto. Hace ya mucho tiempo yo lo veia en la tv. en un programa nocturno que hacia "codigo uno" no se si lo has conocido y me encantan sus libros. Besos
Gracias por tu felicitación. Recoje también la mía, aunque llegue un pelín tarde, jejeje.
Muchos besos
Gracias por tu felicitación. Recoje también la mía, aunque llegue un pelín tarde, jejeje.
Muchos besos
tu crónica no hace sino confirmar mi admiracion por este hombre. Me perdí la presentación en Madrid, aunque me temo que entrar hubiera sido una batalla propia de cualquiera de sus libros. Espero cualquier otra ocasión para por fin conocerlo en personal. Quizá cualquier paseo inesperado por el Madrid antiguo. Me alegro muchísimo de que al final consiguieras disfrutarlo a pesar de todas las peripecias.
un beso grande!!
Este lda anda fatal, y casi ni me deja acceder a mi blog, ni a ningún otro, pero ahora que puedo, te doy las gracias por esa felicitación, y aunque tarde, también te felicito yo a ti.
Muchas gracias, guapa.
Besos.







