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JUGUETEOS

Lo esencial es invisible para los ojos, sólo se puede ver bien con el corazón. Antoine de Saint Exupery


La palabra

servido por  maparo55 13 marzo 2010 14 comentarios

Hago uso de la palabra, porque a través de ella puedo expresar lo que acontece en mi interior, lo que sueño, lo que invento, las dudas que me surgen en el vivir día a día. Cuando las ideas fluyen, siento que logro plasmar, aunque sea en una mínima parte, todo lo que me preocupa, me deslumbra o me hace dudar; sin embargo, es la duda la que gana siempre, la que me hace temblar y angustiarme, en si lo que vivo, lo que pienso, lo que escribo vale la pena, o es un triste remedo de mi vida o de lo que quiero decir..


Aprendí a escribir alrededor de los 6 años y desde entonces la palabra escrita ha sido una compañera  constante, tanto en mi época escolar como en mis jugueteos con ella. En la escuela, siempre se comportó a la altura, emborronando apuntes y exámenes sin chistar y cumpliendo diligentemente su función de transcriptora del conocimiento. En la intimidad, en los juegos, la palabra ha sido otra cosa, porque desde entonces se porta conmigo como si no le importara en absoluto mis dificultades para escribir. Algunas veces me trata bien y entonces, con su ayuda voy haciendo textos o cuentos que según yo, tienen algún mérito; en otras ocasiones, se larga de juerga y me abandona a mi suerte, dejándome con las ideas estáticas y la página en blanco, donde según ella es como mejor se expresa, en silencio. “Eres una hipócrita”, la increpo entonces, “¿cómo sin escribir voy a contar o a decir lo que me acontece, todas las inmensas dudas que me inquietan?”. “Si lo que vas a expresar son puras dudas, entonces no las escribas, primero ponlas en claro en tu cerebro, en tu corazón o donde quiera que puedas tenerlas y luego que sean certezas, entonces sí, trata de escribirlas y yo te ayudo”.


La palabra es una cínica, sabe muy bien que aunque me enoje y haga berrinches, siempre tengo que volver a ella y a suplicarle su ayuda. La única forma en que puedo comunicarme hacia el exterior es por medio de ella. Ya sé que hay muchas otras formas de expresión: la imagen, las señas, los gestos, los sonidos; la escultura, la música; pero yo también soy algo necio y pienso, que ahora quiera ella o no, tiene que ayudarme y dejarse escribir de la mejor manera y en el contexto adecuado para que quien me lea, me comprenda.


“Pero, ¿quién va a comprender lo que escribes?”, me dice. Si la mayor parte de las veces lo haces con las patas?” Me enojo ante sus comentarios, pero me contengo a duras penas, porque no le falta razón en parte y por conveniencia, puede darse el caso de que se enfurruñe de veras, se largue definitivamente y me deje más desamparado que un perro callejero.


Cuando escribo me transformo. La palabra entonces no es tan esquiva y creo que formamos una aceptable mancuerna. Se crea un coloquio animado entre ambos y lo escrito va apareciendo como de la nada, como algo mágico, divino. Es el momento de soltar todo el cúmulo de dudas, sentimientos, sueños, anhelos, como si de una carga insoportable se tratara y dejarlos ir. Mirarlos quedar convertidos en palabras, que quizás no digan nada; pero que para mí, habrá significado deshacerme de su carga.


Las dudas en mi interior persisten. Mi nombre en la vida, bien podría ser “Mar de dudas” y no el que recibí en la pila bautismal. ¿Cómo saber si poner en papel mis dudas a través de la palabra, puede ayudarme en algo; puede hacerme alguien mejor? ¿Cómo saber si esto que escribo puede tener interés para alguien más que no sea yo mismo?


Eugene Ionesco era un mago del teatro, del absurdo, y conocía muy a fondo a la palabra. Ha expresado su sentir al respecto de forma portentosa, en el texto que transcribo, para mostrar lo pobre de mis reflexiones y la maestría de su palabra, en contra de la palabra:


“La palabra no muestra.


La palabra parlotea.


La palabra es literaria.


La palabra es una fuga.


La palabra impide que hable el silencio.


La palabra ensordece.


En lugar de ser acción,


consuela como puede de no actuar.


La palabra gasta el pensamiento. Lo deteriora.


El silencio es oro.


La garantía de la palabra


debe ser el silencio”. 


A pesar de las aseveraciones del maestro, quiero a la palabra, me quedo con ella con todo y sus veleidades. ¿Qué más puede hacer un aprendiz, que tratar de conocerla un poco más, para comprenderla y creer que no es indomable?


Parafraseando un dicho popular, termino: “Más vale palabra en mano, que un ciento volando”. 





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14 comentarios  -  Escribe aquí tu comentario

lo dijo Calixto y Melibea 13 marzo 2010 | 9:30 PM

Hablas de dudas, de incertidumbres y a mi me gustaría decirte que ni te preocupes de ello. ¿si trasmite lo que escribes? yo creo que siempre. La palabra siempre está celosa de la escritura, porque las palabras desaparecen apenas pronunciadas, pero lo escrito siempre permanecerá.
No tengas dudas y plasma tus sueños, tus ilusiones, tus desvelos o todo lo que se te ocurra, siempre quedará y además estoy segura que a cualquiera que te lea le habrás aportado algo. Tus reflexiones no son pobres, ni mucho menos. Compararte con un maestro tampoco me vale. Cada persona por insignificante que sea su escritura nos deja algo de si mismo, nadie es más ni es menos..cada persona es una e irrepetible.
Sigue escribiendo y no dudes. Gracias por prestarnos tus reflexiones.

Dos abrazos.

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lo dijo A Calixto y Melibea 14 marzo 2010 | 8:30 AM

Gracias Cali y Meli por estar aquí, por hacer más cálido este espacio con su grata presencia y por los ánimos para continuar con esta pasión que no cesa. Un abrazo para cada quien, amigos.

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lo dijo REBECCA 14 marzo 2010 | 10:58 AM

Ayyy la palabra!!, esa amante esquiva que nos hace perder la cabeza, que nos hace sentirnos inseguros, la que nos da tantas alegrias y tantos sufrimientos, nunca llegamos a saber si lo que queremos decir lo hemos dicho bien, siempre dudamos de si hemos elegido la palabra adecuada... pues bien, mi querido Maparo, tus palabras, tus jugueteos con ellas, reflejan perfectamente tus pensamientos, tus deseos y anhelos, llegan y sobre todo se quedan, asi que por favor, sigue haciendolo, al menos, igual de bien que hasta ahora.

Mil besos !!

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lo dijo princesalidia 14 marzo 2010 | 11:08 AM

¿Por qué tienes dudas de lo que escribes o de cómo lo escribes?
Trasmites sueños, llegas al lector, a veces los textos que publicamos son buenos, en otras ocasiones, no lo son tanto pero con cada uno de ellos, se aprende algo y es disfruta.
Aquí no hemos venido para sufrir sino para crear palabras y soñar.
Un besooo

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lo dijo tina 14 marzo 2010 | 2:31 PM

Hola, dulces palabras que aunque rompan el silencio son muy necesarias algunas veces, a quien lo le viene bien una palabra de consuelo cuando se encuentra mal o una de elogio cuando has hecho algo que lo merece. VIVA LAS PALABRAS y el que sabe usarlas dignamente como tu. Besos

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lo dijo j&h 15 marzo 2010 | 12:54 AM

Las palabras nos acercan. Aunque no nos comprendamos.
Saludos,

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lo dijo enlabasílica 15 marzo 2010 | 9:14 AM

La palabra, para algunos tocados por ella, ejerce una atracción casi enfermiza y nos convierte en esclavos, Una vez aceptada esa dependencia, uno sabe que ella y sólo ella dispone de nuestros tiempos y nuestras voluntades, y entonces, entregándonos con cuerpo y alma a su designio, dejándonos llevar de su mano, vivimos una especie de sueño fecundo, en la creación literaria. Es como una especie de danza voluptuosa entre dos amantes, autor y palabra, que llenan la sala de baile (el folio en blanco) con sus pasos, a veces comedidos, a veces desbordados. Ella marca el paso, sí, pero ¡es tan bonito como lo marca!...

NO dudes, Maparo. Entrégate al embrujo y déjate llevar por la sala de baile.

Un besazo

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lo dijo A Rebecca 15 marzo 2010 | 9:24 AM

Querida Rebe, qué grato es tenerte aquí y tus comentarios. Sí, la palabra aprisiona y hace padecer. Cuando quiere se deja querer, seducir y se vuelve maleable, creando el embrujo a la par del escritor; pero la mayoría de las veces no es así. Besos, amiga.

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lo dijo A Princesalidia 15 marzo 2010 | 9:43 AM

Cuando tratas de ser el mejor, de hacerlo mejor que todos, siempre hay mucho de aprensión y de miedos. No es fácil mantener equilibrio, hay que luchar duro para obtenerlo. Un beso, Loli.

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lo dijo A Tinaka 15 marzo 2010 | 9:47 AM

Gracias Nati, por esa litografía que me has puesto, con tan buenos deseos para este domingo que ya se ha terminado. Cuando se crea, el escritor debe comprometer el corazón para que todo salga más o menos bien, Es quizás la única forma de lograr escribir algo decente. Un beso.

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lo dijo A j&h 15 marzo 2010 | 9:51 AM

Efectivamente nos acercan; pero sé muy bien que al hablar y al escribir, son veleidosas, terribles, hipócritas. Aún así, las amo. Saludos.

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lo dijo A Enlabasílica 15 marzo 2010 | 9:56 AM

Ya estoy listo para iniciar el baile; sólo espero a mi pareja: la palabra. Ojalá sea un baile hermoso y bien bailado. Y mira que me hace sufrir, sobre todo cuando se hace la importante, la esquiva. Besos, Amelia.

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lo dijo sin-brújula 16 marzo 2010 | 6:31 PM

"La palabra es una fuga"
^-^

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lo dijo A Sin Brújula 17 marzo 2010 | 8:08 AM

Y una cínica también, cuando emprende esa fuga y te deja a merced de todo sin saber qué hacer, quisieras estrangularla. Un abrazo, Sin Brújula.

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