1 X 1 ( Vl : tormenta)
-...nos mal...
-¿Qué?
-Nada, que menos mal.
-Menos mal, ¿qué?
-Que nada, que pensaba.
-¿En qué pensabas?
-Fffffff...pesado.
-Sí, lo soy, ¿en qué pensabas?
-Que menos mal que dejé de fumar.
-¿Hace mucho?
-No, un par de meses.
-Ah, eso está bien.
-Sí.
-Oye...
-¿Qué?
-Que aquí no se va a morir nadie, ¿eh?
-¿Por?
-Porque si estás haciendo balance de tu vida me parece una chorrada, perdona que te diga, que si es por matar el tiempo, adelante, como si me recitas el Don Juan Tenorio en sumerio, pero vamos, que aquí hay aire más que suficiente, que esto no es una cámara hermética.
-No estoy haciendo examen de conciencia.
-Vale.
-Pues valiendo entonces.
...
-¿Por qué menos mal?
-Porque tengo hambre, sueño y ganas de ir al lavabo, por este orden. Si no lo hubiera dejado, ahora también tendría un monazo de cuidado.
-Las autoridades sanitarias te lo agradecerán.
-¡Qué alegría!, mira tú.
-¿No lo dejaste por eso?
-No.
-¿Por el bolsillo?
-No.
-Entonces no tiene sentido.
-No todo lo que se hace necesariamente tiene sentido.
-Entonces fue por una promesa.
-Sí, a Nuestra Señora de las Viceversas. Le puse dos velas, recé lo que recordaba y le hice esa promesa...Idiota.
-¿La promesa o yo?
-Tú, la promesa y el chicle que llevas pegado en la suela del zapato izquierdo.
-Oye, si estás mosca yo no tengo la culpa.
-Entonces deja de preguntarme.
-Sólo una cosa más...
-Si esa cosa es por qué lo hice, olvídalo.
-Olvidado queda.
-Gracias.
-Aprobaste el examen de conducir.
-Sí, el de monopatín, no te jode. Dijiste que quedaba olvidado.
-Olvidé que lo había olvidado. Cuando me caí de esa uralita quedó tocada mi memoria inmediata.
-Y yo me caí de un guindo.
-Se te nota, se te nota...
La rabia me da una patada en la espinilla y me levanto de un salto, golpeo con fuerza la puerta, las paredes, la botonera, maldigo y pataleo:
-¿¡Es que en esta jodida escalera están todos sordos!?...¡¡¡Sacadme de aquí!!!
-No te sulfures, no vale la pena.
-¡Déjame en paz, estás zumbado, eres un...un....!
Se pone en pie, frente a mí, a escasos centímetros de mi cara. Huele bien, como a canela, canela y algo más.
-Soy qué, dilo, ¿qué soy?
-Eres un mentiroso- Casi le escupo la palabra.
Abre tanto los ojos que apenas le caben en la cara.
-A mí no me vengas con ésas, niñata, no sabes absolutamente nada de mí.
-Con lo que sé me basta...Dijiste...dijiste que te sentías como un intruso en el cielo. Y eso fue antes de subir al ascensor, sólo un minuto antes, lo recuerdo perfectamente.
-Y es cierto, totalmente cierto.
Sigue cerquísima de mí. Las palabras que flotan en el aire ya no sé si son suyas o mías.
-¿¡Sí!?
-¡Sí, joder!
-Y sueñas con volar...venga, chaval, a ti no hay quien te entienda.
-No necesito que lo hagas.
-Lo que tú necesitas es que te aten. Aléjate de mí, que corra el aire.
Da un paso atrás, apurando la máxima distancia que puede quedar entre nosotros. Sólo oigo mis latidos, tropezando unos con otros. Intento calmarme, pero no sé bien cómo, todo esto es absurdo. Desde el primer día que entré por esa puerta nada tiene sentido, empezando por la gente que vive aquí.
-Hola- Lo dice bajito, con una sonrisa acorde a su tono de voz.
-¿Hola?
-Es la única forma que conozco para disculparme.
-Da igual, fue culpa mía...estoy muy agobiada, perdona.
-No pienso hacerlo. Te dije que nadie moriría aquí, así que estate tranquila, tu parcelita en el cielo sigue aguardándote.
-Te dejaré visitarme.
-Haz lo que quieras, pero vuelve a fumar, por Dios.
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12 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Señora de las Viceversas, lo siento mucho por tí, pero voy a intentar hacer uso de mis influencias en la Compañía Eléctrica para que se olviden de solventar cierta incidencia... ¡que a lo mejor ni siquiera ha sido reportada! No encuentro mejor manera de asegurarnos serial para lo que nos queda de temporada. Desgraciadamente, en tu situación, no creo que te lleguen nuestros sinceros aplausos.
Por cierto, y aunque te pese, tiene razón el chaval: visto el panorama, deberías considerar volver al vicio.
Agradezco enormemente el compañerismo que se respira en tus lineas. Qué gratitud la tuya, no sé si algún día conseguiré corresponderte. Gracias, de corazón, no esperaba menos de ti.
En cuanto al asunto tabáquico...no sé, no sé, esa vecina parece muy dispuesta a cumplir su parte del trato. Cuál fue, no lo sé, igual si yo tuviera influencias como tú podría conseguir algo de información...
"Él nunca lo haría", ¡já! me sé de algunos...
Medio saludo. No, un cuarto, y eso porque me pillas generosa.
jajaja, aguantar a una persona con el mono encerrada en un ascensor debe ser horrible. Me has hecho pasar un rato muy divertido, genial diálogo, también algo claustrofóbico.
Besos!!
Con un mono la verdad es que no lo sé, pero con un perro king size embarrado hasta las orejas sí tuve el gusto. Iba al sexto y se me hizo eterno porque el dulce animalito quería demostrarme efusivamente su amor, una monada de perro...A veces se me aparecen en sueños su hocico alargado y esas orejas recortadas. Sí, creo que ese día aprendí lo que era claustrofia sin abrir el diccionario.
Otro beso para ti, "revertian@"...hey! me gusta la palabra.
Querida Mar: deberían contratarte para guionizar alguna de esas series que se repiten en todos los canales, para intentar dignificar el panorama catódico y dibujarnos una sonrisa inteligente y espontánea. Me gustan mucho estos dialogos, así que, a la hora de escoger series, apago el televisor y me quedo con tus palabras, las imágenes se disparan rapidamente en mi pequeño receptor... Gracias y viceversa...
Denunciar contenidosMe temo que acabará en culebrón de sobremesa como no corte ya por lo sano porque, si te soy sincera, el bombardeo de frases surge de la necesidad de canalizar el estrés. Bien mirado podría ser peor, sí, pero a estos dos ya va siendo hora de que les de un poco el aire.
Y a mí ni te cuento.
Menos mal de tu batir de alas, siempre es de agradecer.
Un beso, Angelo.
Ánimo animales animados, anímense con las historias histéricas de historieta histórica.
Besos en conserva para sobrevivir a los ayeres de hoy.
Es una situación un tanto claustrofóbica???. En realidad el 'claustro' lo llevamos con nosotros aún en espacios abiertos. Es nuestra escafandra (menuda palabreja!!) particular, algunos le llamamos mente, esa que dispara al alto "nos mal..." y más delicias que podría extraer de tu texto-diálogo, una gozada Mar.
Sigue manteniendo tu parcelita en estas arenas, please, fumando espero...
Un saludo
Lo pillaste a la primera, Chis, debes tener un traductor interno que te sopla las interpretaciones que nosotros no siempre sabemos darles. Sí, ese "...nos mal" es el vapor de la olla a presión que tenemos por mente, la pobre busca una válvula de escape y fiuuuuuuuu, dispara media frase. Afortunadamente. No quiero imaginar qué pasaría si todo se quedara ahí a mil bares de presión (¿bares?...la física siempre me trajo por el camino de la amargura).
Intento mantener este cuartucho como puedo, pero alguien (una vieja amiga, la placa base,) se ha empeñado en fastidiarme por unos días y mantenerme alejada; así que aquí estoy, poniéndome al día...¡anda que no me he perdido cosas, y eso sólo con un simple vistazo!
Pásame un mechero, una cerilla o dos palitos, anda, que te acompaño en el vicio.
Besos de vuelta!
¿Ya está el cartucho preparado, ehhh?, ¡pues dispáralo, me encantan los voladores!!!.
Un abrazo Mar.
Feliz nuevo giro, si es que... cómo no vamos a estar 'colocados' con tanto bamboleo!!!.
Nos leemos...






