¿ Y luego qué ?
Julián tomaba su cerveza fresquita en la terraza de costumbre, disfrutando de la estancia veraniega en el pueblo costero que había elegido para pasar las vacaciones. Trabajaba muy duro durante todo el año y el médico, tras sentir un día un dolor intenso en el pecho, le había recomendado tomarse un período de descanso. Le encantaba levantarse temprano y pasear entre las redes y aparejos del puerto, contemplando las faenas diarias de los pescadores. Pero esta mañana había tenido un encuentro con alguien que le había obligado a reflexionar sobre su vida y los objetivos que desde muy joven se había puesto.
Se había fijado en uno de los pescadores, todavía joven y excepcionalmente meticuloso y eficaz en el trabajo. El estaba acostumbrado a examinar diariamente y elegir personas capacitadas para desempeñar labores en puestos de trabajo de alta responsabilidad. Julián era un auténtico cazatalentos.
- Perdone, ¿me permite que le interrumpa un instante? preguntó al pescador.
- Usted dirá...
- Verá, hace un rato que estoy observándole y estoy admirado de su capacidad de trabajo, de su meticulosidad e incluso del cariño y alegría con los que desempeña sus labores.
El pescador permaneció un instante frente a él y se volvió a agachar para seguir con su trabajo.
- Si usted dedicase un poco más de tiempo a la pesca, estoy seguro de que podría tener ingresos suficientes como para contratar a un par de marineros y comprarse un barco más grande. Con el tiempo y su buen hacer, pronto vendería su pescado a las mejores pescaderías y mercados de toda la región. Entonces, sería el momento de comprar mas barcos hasta conseguir tener una auténtica flota, no le costaría mucho convencer a algún banco para que le financiase esa inversión.
El hombre, mientras seguía con sus labores, giró la cabeza para preguntar.
- ¿ Y luego qué ?
- Pues luego llegaría el momento de empezar a controlar más fases del proceso productivo. Podría montar su propia factoría de congelados, aventurarse en el mundo de la conserva e internacionalizar la producción y la comercialización. Empezaría a extender sus bases y factorías por todo el mundo, abanderando sus barcos en los países convenientes para poder faenar en los caladeros más ricos del mundo.
Parece que aquel plan comenzaba a despertar algún interés en el modesto pescador, porque se incorporó y miró fijamente al elegante tipo de ciudad, pero volvió a formular la misma pregunta, aunque esta vez sonó más a reto que a curiosidad:
-¿ Y luego qué?
- Amigo mío, luego viene lo mejor de todo. Viene la salida a bolsa de la compañía. Usted tendría en ese momento un equipo formado por los mejores consejeros y asesores que ya tomarían las decisiones importantes. Usted podría dedicarse a disfrutar de la vida y hacer todo lo que le apetezca. Vivirá usted tal y como desee.
- ¿En serio? ¿ Podría pasarme las tardes con mis amigos, tocando la guitarra y cantando?
- Naturalmente, hombre. Eso y todo lo que le apetezca.
- ¿ Y podría bajarme después al pueblo a beber un poco de vino y picar algo con mi mujer para irme después a acostarme con ella todas las noches tempranito?
- Pues claro, hombre. Sería usted libre para hacer todo esto, si eso es lo que mas le gusta.
- Ah. ¿ Y cuánto tiempo cree que me llevaría conseguir todo eso?
- Pues con su interés y eligiendo cuidadosamente a las personas que colaboren con su empresa, yo calculo que entre veinticinco o treinta años, no mas.
El pescador se quedó un rato pensativo hasta que, de pronto, divisó algo que hizo que una enorme sonrisa se dibujase en su rostro.
- Me va usted a perdonar, pero es que por ahí vienen mis amigos, que me traen la guitarra. Todas las tardes nos reunimos y ensayamos canciones hasta que mi mujer viene a buscarme. Entonces, nos bajamos al pueblo a tomar unos pinchos con un par de vasos de vino. Luego nos retiramos pronto porque tanto a ella como a mi nos gusta acostarnos temprano. Esa es la vida que nos gusta
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12 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Creo que hoy nos hemos levantado con el mismo pie los dos. Después de escribir el post de hoy, me he dado un paseíto por los blogs que sigo normalmente y al acabar de leer tu relato, me he dado cuenta de que hoy hemos hablado casi de lo mismo....
Increíbles las casualidades de la vida, creo que nos cruzó el mismo pensamiento. Me encanta eso de ... y luego qué?
¡¡¡¡Hola Manu¡¡¡
Me gusta tu post.
Para que más si ya tiene todo lo que necesita.
Esta vida la basamos en tener más de esto y más de aquello, pero no nos damos cuenta de que las pequeñas cosas son las que verdaderamente importan.
Un besooo grandeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
Pues ya ves, mi musa bloguera, casualidades de la vida, tu lo has dicho. He leído tu post de hoy y me ha encantado, como siempre.
Mi querida princesasalida, tu sabes bien de lo que hablo. A veces tiene que pasar mucho tiempo, casi una vida entera, para darse cuenta de lo mas importante. Y lo malo es que muchas veces ya no se puede hacer nada,,, o casi nada. Os invito a un chocolatito caliente, quedaos un rato por aqui..
Mi querido mortal... Julián era verdaderamente un tío muy listo... ¿he dicho Julián?
Esa es la vida que nos gusta.
Un besazo... te adoro y me alegra recuperarte en estas arenas.
Mi adorada diosa, tienes razón. Hace falta ser listo para reflexionar de esa manera y llegar a la conclusión de que la felicidad no se compra ni es patrimonio de los que mas tienen, sino de los que se dan cuenta a tiempo de dónde está y parten en su busca.
Un besazo, mi niña.
Me ha encantado tu historia y ver que hay gente que se da cuenta de que no todo es trabajar como un burro toda la vida para pagar la hipoteca, tener un cochazo, etc. Yo prefiero ganar poco, y disfrutar de una cerveza después del trabajo, con los amigos y pensar que realmente, no necesito tantas cosas, sino momentos que vivir. Un beso.
Denunciar contenidosMe alegro de que te haya gustado, cornwall, pero he de ser sincero y decirte que no es íntegramente mia. Me la han contado hace algún tiempo y yo la he "adaptado" ligeramente para contarla aquí. Siempre me han gustado las parábolas, las fábulas y las historias que hacen reflexionar sobre los asuntos mas trascedentales de la vida. Solo tenemos una vida y deberíamos tenerlo en cuenta muchas veces cuando malgastamos el tiempo que nos dan para vivirla.
Pero en fin, cada uno disfruta a su manera ¿no? cada loco con su tema...
Muchas gracias por tu visita y un beso.
Muy buena historia, la verdad es que si todos fuésemos más como tu pescador y menos como Julián, empeñado en buscar el máximo beneficio, la mayor suma de dinero posible..., seguramente disfrutaríamos más de la vida y de las cosas inmateriales que nos ofrece.
Salu2
Muchas gracias por tu comentario. Lo malo es lo que cuesta desprenderse de tópicos y necesidades falsas que la sociedad nos hace creer que tenemos. Yo ahora estoy estudiando para ser como el pescador y "desestudiando" lo que me enseñaron para ser como Julian. Espero aprobar el exámen, pero es muy duro.
Un abrazo y salud, Caballero.
Me gusta tu cuento...En realidad soy una pescadora (perdon por la inmodestia), no en el oficio sino en la actitud. Con las necesidades básicas cubiertas, sólo necesito escribir, estar con mis hijos (tengo sólo una hija pero considero al yerno mi hijo), mi pareja, los amigos, andar...Y a vivir mientras se pueda. Sin coche, sin hipoteca, sin vestido de marca, sin deber nada a nadie...¡¡¡Pero que bien!!! Otra cosa son los problemas que la vida trae, pero esos hay que superarlos como se pueda...Bueno Manusito que me enrollo.
Besooooooooooooos
P.D. Amigo ¿Te queda chocolate? resérvamelo para esta tarde.