ESTA POR VENIR
El doctor acerco la silla al cabezal de la cama, se sentó y durante unos minutos sostuvo la mirada del paciente que yacía en aquel catre. Asintió con la cabeza y se levantó en busca de su maletín, al regresar, portaba una jeringuilla con una enorme aguja, que introdujo, salvando las costillas y buscando el corazón, en el centro del pecho de aquel enfermo. Empezó a subir el embolo, mientras el cuerpo de la jeringuilla se llenaba de un espeso líquido de color negro, cuando terminó, retiro la jeringuilla del pecho de aquel hombre, y el contenido de esta lo inyecto en un depósito, sobre el que se podía leer ?Peligro, contiene tristeza?. El médico se dirigió a los familiares del enfermo con una sonrisa en su boca, y tranquilizo a aquellos sonrientes familiares, informándoles de la pronta recuperación del enfermo. ?No se preocupen el estado vela por la felicidad de sus ciudadanos.
Denunciar contenidos8 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Me gusta el microrelato y me ha gustado este. Que bien estaría podernos sacar así la tristeza, el problema es que a mi el estado me procude más que me quita.
Un saludo
pues ya me darás el telefono del médico ese para que me quite un poquito de melancolia...
me ha encantado tu relato!!!
besos
Martín. Gracias por tu visita. Y si creo que el estado al final produe más pena que otra cosa, je je. Sera cuestií³n de preocuparse?
Lunabohemia. Muchas gracias, aunque no se si el método para extraer la tristeza sería muy sencillo y aséptico.
Meiga. Un placer verte de nuevo por este rincí³n de las arenas.
Dawn. Gracias. Un médico del alma..mMMm creo que más bien uno de esos especialistas que no solo buscan curar sino también sacar algún dinero...
naná. ok, cuando lo encuentre de lo mando. Un abrazo.
Hola turista... ¡Cuánto tiempo!.
Y menudo relato que dejas. Ojalá, eso sí, fuera tan fácil, y no sí³lo para curar el mal de la tristeza. ¿Una puncií³n al centro mismo del alma no podría quitar la maldad que muchos albergan?...
me alegro de volver por tu casa. Un besazo
Hola, que gustazo volver a verte pasear por mis arenas. Quién sabe, quizás en un futuro no muy lejano seamos capaz de conseguir este remedio, pero creo que entonces dejaríamos de ser lo que somos, ¿no?. Un beso para ti también
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