Devenir
Y buscar dragones en el cielo, de blancas fauces, de colas grises. Formas que cambian ante mis ojos, mientras estos también transforman la mente porque nada permanece. Y los segundos que avanzan, en una misma dirección, inexorables, todo lo transmutan ante unos sentidos tal vez obcecados en lo inmutable y condenados al fracaso, inevitablemente. Mientras sigo contemplando el cielo todo se transforma, y nunca veré dos veces los mismos contornos ni las mismas luces. Intento dibujar sus formas en un papel, plasmar para vivir la ilusión de que algo permanece y que la eternidad existe. Pero mientras mis dedos guían el lápiz delineando contornos, estos cambian, y yo también cambio y me convierto en otra. Y nos perseguimos mutuamente en una espiral sin final ni principio porque ambos se confunden. Miro hacia el cielo y después al mar, espejo de nubes y cojo los pinceles para descubrir que nunca tendré suficientes colores porque el mar también se transforma y nunca es el mismo y me sorprende cada momento mostrando aquel color inexistente que no está en mi paleta. Si me sumerjo en su abrazo, si me dejo llevar y cierro los ojos, cuando vuelva a abrirlos el paisaje habrá cambiado. Ya nada es lo mismo y no puedo pintarlo, mis torpes pinceladas no pueden atraparlo en un lienzo. No son más que un instinto de poseer aquello que no tiene dueño, de detener el tiempo para no sucumbir a la muerte, a la nada. Dulce falacia la de la eternidad que nunca existió. Pero a pesar de todo sigo pintando el mar, dibujando nubes, en un cuadro sin final, que a cada momento cambia cual retrato de Dorian Gray. Nada es eterno, todo se mueve. Y las palabras que ahora escribo no son ya las que imaginé. Porque mientras escribo sobre aquello que cambia mi mente se reestructura continuamente. Y cuando haya acabado y lea mis propias palabras, descubriré que ya son antiguas y no tienen sentido y que debería reemplazarlas por otras que todavía no han sido inventadas.
La necesidad nos impulsa a querer detener el tiempo, a plasmar una eternidad de la que no somos dueños, una inmortalidad a la que no podemos sustraernos. Todo para no sucumbir a la trituradora del tiempo.
La acuarela “Bamborough Castle” del pintor británico Joseph Mallord William Turner
Denunciar contenidos10 comentarios - Escribe aquí tu comentario
has escrito como pintaba Turner, com la mirada del sentimiento, del presentimiento, de la razon sinrazonada, desde dentro, muy dentro, hacia fuera. el nos ofrece pasion antes que escuela y tu letras desde el corazon, total que no podias elegir mejor para acompañar tu articulo que este cuadro de este pintor
besos
El mar, el cielo, nadie lo ha pintado mejor que Turner, mi pintor favorito. Si miras sus cuadros parece que cambian constantemente, como dices en el post. No importa cambiar, yo cambio de parecer continuamente, eso es porque somos indecisas, e inseguras. No sé cómo encontrar la seguridad, por eso muchas veces siento que yo también me pierdo y que no entiendo nada. Muchos besos, sé que tú tienes que pintar cosas geniales.
Denunciar contenidosUna buena reflexión sobre la mente humana y su permanente movilidad...como la del mar y el cielo que estás tratando de pintar en un lienzo. Lo prefiero así, estático sería sumamente abrumador. la seguridad en uno mismo está justamente en aceptar que todo se mueve a nuestro alrededor y que cada instante es diferente al anterior...y al que le sigue.
Me da mucha satisfacción, cuando entro a mi pequeña playa de arena encontrarte siempre allí...
Besos amiga
Iba escribiendo sin tener ningún cuadro ni pintor concreto en la cabeza, tal vez siguiendo al corazón como dices. Y cuando he terminado de escribir me he dado cuenta de que las pinceladas que había trazado con mis letras me conducían inevitablemente a Turner.
Y tu comentario me ha conducido a esta canción.
Besos y feliz fin de semana.
Tendemos a creer que la seguridad es necesaria y que el cambio significa indecisión e inseguridad, aborrecemos cambiar de opinión y denostamos a aquellos que lo hacen. Tal vez la fortaleza sea justamente lo contrario, aceptar el cambio como parte de la vida, la evolución como necesaria. Aferrarse a aquello que creemos que nos da seguridad a veces es un error.
Últimamente lo único que he pintado han sido mandalas en el hospital, actividad ciertamente relajante. Pero uno de los proyectos que tengo es acudir a clases de pintura y volver a reconciliarme con los pinceles.
Muchos besos y feliz fin de semana.
Me parece muy acertada tu descripción acerca de lo que significa la seguridad en uno mismo. Lo que ocurre es que es algo que da muchísimo miedo, no tienes más que mirar a tu alrededor y verás como la mayoría se empeña en no cambiar porque eso desestabiliza.
Me siento a gusta en este rinconcito de la arena y me encanta recibir visitas tan encantadoras como la tuya.
Un montón de besos.
Todo en esta vida cambia, se transforma. La eternidad no existe, yo ni la quiero ni la deseo, prefiero el dia a día, aprender del ayer, vivir el presente, soñar el mañana.
Me ha gustado tu texto Carme. Para pintar el mar o el cielo creo que primero debes mirar, captar un instante, cerrar los ojos y abrirlos ante el lienzo, sin volver a mirar al mar, bueno a lo mejor te funciona, yo soy muy malo con los pinceles jejejeje.
besos!!!
Hola Carme
Algunas veces pensamos que seria bueno que algo durara para siempre, pero la naturaleza es tan sabia que hace que el tiempo lo cambie todo cada segundo porque si no seriamos nosotros los que nos cansaríamos de ver siempre lo mismo, por eso hay que disfrutar de cada momento tal y como viene porque sabemos que se va. Muy bonito tu post te hace reflexionar. Besos
Imágenes para hi5
Hola, Teisal. La eternidad debe ser muy aburrida. Ahora pinto poco pero cuando lo hacía solía copiar de láminas o fotos que no cambian. Creo que debería volver a pintar, no porque lo haga bien sino porque me gustaba hacerlo. El mar y el cielo son las cosas más difíciles de pintar y no creo que pudiese copiarlos del natural.
Un beso muy grande para los dos y gracias por la visita.
Cada momento es único e irrepetible y eso es algo que a veces nos cuesta de asimilar, pero ese es su valor, el valor de lo que tiene fin.Y aunque el cambio nos cree una gran inseguridad emocional no tenemos otra opción que aceptarlo.
Preciosa imagen la que me has traido. Sigo pensando en mis manía.
Un montón de besos.
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