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witchink

Tu lóbulo frontal no funciona correctamente ¿Y quien dice eso? el Dr.Kawashima Image and video hosting by TinyPic


Trizier cap 3 :Dorian

servido por  witchink 22 abril 2010 sin comentarios

Fui al baño y me senté en el suelo frío de este y entonces fue cuando empecé a llorar en serio.

Escuché en la habitación de Aya su voz y la de su amigo.

-¿Qué has hecho Dorian?-preguntó Aya iracunda.

-Yo no he hecho nada, solo la he dicho lo que necesitaba escuchar.

-Escúchame bien, acaba de perder a sus padres y no es plan que tu le digas una de tus frases de borde. Compórtate como sabes.

-Ella acaba de perder a sus padres, yo los perdía cuando nací.

-Pero no tiene nada que ver, tu no los conociste y nunca sentiste lo que era tener un padre y una madre, sin embargo ella sí.-respondió Aya.- ¡Rose, sal de ahí te vas a congelar!-dijo mientras golpeaba la puerta.

Me levanté y me miré en el espejo, abrí el grifo y esperé a que el agua se calentase, introduje las manos y me lavé la cara.

Salí por la habitación de Aya que era donde ellos estaban.

-Tranquilízate mujer.-me aconsejo Aya.

-Dorian, puede que tu no tuvieses padres siendo tan solo un bebe pero lo que tú no sabes es como se siente una cuando la despiertan a las tantas de la noche y la dicen que tiene que correr con su hermana y lo peor de todo cuando escuchas los tiros que acabaran con lo que antes era tu familia. Tu nunca sabrás que es eso y sabes me alegro por ti.-y después de haberle dicho mi discurso salí con rapidez de la habitación de Aya.

La mesa ya estaba puesta y Taro nos estaba llamando para que nos sentásemos.

-Hoy cenaremos puré de patatas con carne.-informó el japonés mientras se sentaba en su sitio.

Dan entró con toda la comida, un cuenco de puré de patatas y una fuente con filetes.

-Son filetes muy pequeños, os pongo dos.-señalo el hombre.

Yo me senté donde Elise me ordenó, ella mientas despertó a mi hermana con su cantarina voz.

-¿Qué tal has dormido?-la pregunté mientras ella se sentaba a mi lado.

-Muy bien ¿Sabes? Darrell me ha contado una historia muy bonita pero muy triste.

-¿A sí? ¿Cuál te ha contado?-la pregunte yo mostrando todo el interés del mundo.

-Me ha contado la historia de Romeo y Julieta, era muy bonita pero al final se mueren.

Darrell chistó.

-¡chist! Iris los finales de los libros no se cuentan.-dijo el hombre.

Iris se llevó las manos a la boca y se empezó reír mientras pedía disculpas.

Todos nos sentamos al fin, yo tenía en frente a Aya y mi hermana a Dorian.

-Está muy bueno Dan.-felicitó Taro.- algún día os preparare uno de mis platos típicos.

-Y nosotros los comeremos con mucho gusto.-señalo Elise.

-¿Cómo te llamas?-preguntó Iris a Dorian.

El chico no tuvo reparos en responder.

-Me llamo Dorian ¿Y tú?-me quedé sorprendida, conmigo era frío e irritante pero con Iris era cuidadoso y amable.

-Yo me llamo Iris y esta es mi hermana Rose.

-Iris no hace falta que me presentes, el ya me conoce.-Iris miró a Elise a ella ya la conocía.

-¿Y tú?-pregunto refiriéndose a Aya.

-Yo me llamó Aya pequeñaja.- respondió con alegría.

-¿y cómo se llama tu osito?-preguntó Dorian al ver que Iris no se desprendía del peluche.

-Se llama Bruno.-yo me empecé a reír, era un nombre muy ingenioso y gracioso.

-¡no te rías, Bruno se va a enfadar!-dijo Iris ofendida.

-Perdona hermanita pero es que es un nombre muy curioso. ¿Le puedo pedir perdón a Bruno?-Iris asintió.-Perdona Bruno.

-Ahora dale un beso y un abrazo.-me ordenó.

-Pero tengo los labios llenos de puré, lo manchare si lo beso.

-Pues abrázale.-entonces le di un pequeño abrazo al oso delante de todos, Aya empezó a reírse y yo la di una patada por debajo de la mesa.

-¡Auuu!-gimoteó ella.

Todos se rieron y por primera vez, después de la muerte de mis padres sentí que aquella gente ya era mi familia.

Cuando la cena acabó cada uno hizo lo que quiso, yo me fui a dormí con mi hermana, ambas nos desvestimos y nos pusimos un nuevo pijama. Compartimos cama y también osito.

Cuando los rayos del sol entraban por la ventana mi hermana se despertó sin embargo yo no me desperté. La cama era toda mía pero alguien puso una música que nunca había escuchado, resultaba incomoda asique me levante yo también y fui al salón.

Darrell estaba sentado y disfrutaba con aquella música que yo maldecía por haberme despertado.

-¿Qué es eso?-pregunté sin saber que era lo que estaba sonando.

-Esto es opera y en concreto es Aida de Verdi.-me enseñó Darrell.

-¿Opera? Pues que voz tan rara tienen los que cantan.

-Esto es arte Rose, esto es puro arte.

Volví a mi cuarto iba a ducharme, cogí ropa nueva del armario y me dirigí a las duchas. Me di cuenta que aquella noche no había llorado pero que no llorase no significa que el dolor de haber perdido a mis padres se hubiese ido.

El agua estaba templada una ducha era lo que mejor me sentaría, me quede debajo del agua durante un buen rato y disfruté cuando el agua recorría mi espalda, era una sensación de cosquillas.

-¡Buenos días!-exclamó Aya que había entrado en el baño.- ¿Has desayunado?

-No aun no ¿te importa esperarme?-la pregunté.

-No para nada.-me respondió.

-¡Pásame la toalla por favor!-Aya me lanzó una toalla por encima de los pales de cristal y yo la cogía al vuelo.-gracias.-y escuché como la puerta se cerraba.

Salí de la ducha y me vestí con calma. Al cabo de un momento estaba lista para ir a la cocina.

Había muy poca gente en la cocina tan solo estábamos Aya, Dorian y yo, mi hermana estaba con Darrell aprendiendo cosas nuevas.

-¿Dónde están los demás?-acababa de entrar en la cocina y Dorian me miró pero no me respondió.

-Dan salió, tenía que hacer unas cosas, Elise está entrenando con Taro.

-¿Entrenando?-pregunte.

-Si de hecho me dijo Dan que te avisase que deberías de entrenar un poco. Veras como siempre corremos peligro debemos de saber artes marciales. Taro es un experto y Elise es un genio en el dominio de la pistola.

-Vaya…pues yo no tengo ni idea de ninguna de esas cosas, soy ágil corriendo y esquivando pero no sé nada de artes marciales.

-Tranquila nosotros te ayudaremos.-Aya me ofreció su ayuda encantada pero Dorian ni se inmutó.-desayuna y sube arriba. Te esperamos.

Me dejaron sola.

Preparé mi desayuno con rapidez y al cabo de un rato ya estaba lista para ir a entrenar.

Volvía subir las escaleras y me encontré la misma escena de ayer, sin embargo Dorian llevaba una camiseta grisácea rota por las mangas, el chico iba enseñando sus brazos robustos como su torso. Dorian tenía un porte alto y era un chico fibroso, era delgado y sus rasgos eran suaves aunque mostraban su tremenda fuerza. Vi que Taro y Elise estaban practicando, ambos peleaban y Elise se movía con movimientos increíbles y flexibles aunque Taro mostraba su maestría con increíbles saltos y patadas.

-Bueno… ¿Qué es lo que tengo que hacer?

-Veras Rose, Dorian es más experimentado que yo así que vas a pelear con el.- el chico estaba de espaldas a mí, se dio la vuelta y me lanzó uno de los palos como el que el usaba, yo lo cogí con las dos manos.

-¡En guardia!-exclamó.

El empezó a dar vueltas alrededor mío, yo estaba quieta pero seguía sus movimientos en todo momento. Dorian se fue acercando poco a poco a mí y entonces fue a dar la primera estocada, yo la paré aunque reconozco que me costó verla, así fue como siguió, fue dando estocadas que yo paraba muy a regañadientes, pero entonces el chico fue más deprisa y no solo eso, cambiaba varias veces de posición pero cuando me quise dar cuenta note como algo golpeaba mi trasero, y eso hizo que yo me enfadase mucho.

-¡Pero tú eres imbécil!-exclamé desafiante y con mucha rabia.

Dorian siguió en guardia el me sonreía pícaro, me había enfadado y eso era lo que quería, asique yo empecé a atacarle con ira tanto que nuestros palos chocaron y el clavo su curiosa mirada en la mía.

-¡Te vas a enterar!-pero cuando dije eso volvió a hacer lo del día interior, dio uno de sus saltos y cuando el chico estuvo detrás de mí agarró el palo con las dos manos y me lo colocó en el cuello atrayéndome hacía el.

-He ganado.-me dijo al oído.

-La próxima vez ya lo veremos Dorian.-respondí yo.

-¿Próxima vez?-dijo mientras me soltaba.-Me lo estaba pasando muy bien ¿Seguimos entrenando?

-No, no quiero.-me marché tirando el estúpido palo al suelo, detrás de mi iba Aya.

-No aguanto a tu amiguito Aya ¿Es siempre así?-la pregunté harta de su comportamiento conmigo.

-No siempre, es cierto que se ha pasado bastante.-dijo dándome la razón.- ¿Qué te parece si para olvidarlo salimos a dar una vuelta por el centro de la ciudad?

-¿lo dices en serio?-pregunté sorprendida porque por fin iba a salir.

-Sí, te enseñare todos los lugares de la ciudad de los humanos.

Dorian también bajó las escaleras y se apoyó en Aya.

-Permitidme apuntarme.- A mi no me hizo mucha gracia que aquel cretino nos

Acompañase pero también era amigo de Aya además yo quería salir.-esperadme.

El entró en la tercera puerta de la izquierda que supuse que sería su habitación.

Nos sentamos en el sofá. Mi hermana estaba jugando con su oso en el suelo.

-¿A dónde vas Rose?-me preguntó levantándose y apoyándose en mis rodillas.

-Voy a salir con Aya y con Dorian, pero tú te quedas aquí ¿vale?

-Vaaale.-dijo con tono cansino.

-Tranquila que otro día salimos pero es que hoy voy a ir a ver la ciudad con mis amigos.

-Rose no hay problema por que venga, a mi no me molesta y a Dorian creo que tampoco.

-¿seguro Aya? Es que a veces se pone muy pesada y no quiero que os moleste.

-¿Molestar? ¿Que este sol molesta?-dijo Aya refiriéndose a mi hermana con cariño.

-Bueno pues esperadme que voy a vestirla.- proseguí mientras agarraba a mi hermana y la llevaba a la habitación. Me encontré con Dorian, se había duchado y cambiado de ropa ahora llevaba unos vaqueros algo caídos y una sudadera negra y blanca.

-Quiero un vestido.-ordenó mi hermana.

-Primero espera a que encuentre uno.-la dije yo mientras rebuscaba en el armario.-No hay, pero hay unos pantalones granate muy bonitos.-Los saqué mi hermana dio su aprobación, se lo puso con jersey beige y con sus inconfundibles botas de agua que tanto quería.

-¡Qué guapa!-exclamé yo con entusiasmo.-Te tienes que portar bien porque si no te subo a casa.-Iris asintió a mi orden con un movimiento de cabeza.

Aya se levantó y Dorian se puso recto.

-Ya estamos listas.-señale yo.

Aya le dio la mano a Iris y esta la aceptó. Bajamos las escaleras y Dorian mientras abrió el portón de la casa que a veces se atrancaba. Aquel paisaje lo recordaba de ayer sin embargo mi amiga y el cretino me llevarían a otra parte donde habría más gente.

-Te va a encantar.-reconoció Aya mientras jugueteaba con Iris.

Dorian me miró durante un momento yo lo contemple por el rabillo del ojo.

Recorrimos unas calles hasta que llegamos a una enorme, había un montón de gente, nunca había visto tanta gente junta.

-Cuantas personas.-dije sorprendida. La gente que me había escuchado me miraba raro por el comentario y es que era cierto, yo nunca había visto tanta gente y escuchado tantos sonidos, incluso estaba asustada.

-Ves esa acera anchísima de color negro.-señalo Aya.-pues eso era una carretera y por ahí pasaban los coches voladores.

-¿Voladores como un pájaro?-preguntó Iris.

-Si como un halcón.-le respondió Dorian que cada vez que hablaba con mi hermana perdía la frialdad.

-Qué bonito.-musitó la pequeñaja.

-Rose, hay un montón de puestos ¿Quieres verlos?

-Vale.-respondí a Aya.

-¡Mira Iris! Es un puesto de chucherías.-Iris miró extrañada a Aya.

-¿Qué son las chucherías?-mi amiga se quedó con los ojos como platos.

-Rose voy a ver con tu hermana el puesto de chuches, si quieres quédate aquí.-yo asentí y me quedé con Dorian. El y yo pasábamos el uno del otro hasta que mis ojos se clavaron en dos especies de robots, uno de ellos tenía la constitución de una mujer, en las espaldas llevaban puesto una especie de código .Me asusté y Dorian pareció asustarse más.

-no puede ser.-musitó Dorian mostrando su sorpresa.

-¿Qué ocurre?-pregunte con pánico en el cuerpo.

-Ocurre que a ti no te conocen.

-¿Cómo van a saber que no soy de aquí?

-Son robomeet, llevan un chip que hace que ellos identifiquen a todas las personas, así es como los trizier nos controlan.

Los robots se estaban acercando hacía donde nosotros estábamos entonces Dorian en un ataque de intentar evitar preguntas de aquellos seres me empujo contrala pared y me beso. No sentí nada y el tampoco, gracias a eso pudimos evitar la mirada de aquellos robots que por cierto se marcharon de donde nosotros estábamos pero lo que no pudimos evitar fue que cuando Aya y Iris salieron. Iris comenzó a decir.

-¡Sois novios!

-¡No Iris no somos novios!-contesté enfadad por lo que Dorian había hecho.

-Pues lo parecía.-dijo Aya con una ceja levantada y con los brazos cruzados.

-Había unos robomeet, tenía que evitar que la viesen.-explicó Dorian, pero yo le interrumpí.

-Te odio, no hacía falta hacer eso.-dije con un cabreo monumental. Entonces le di una bofetada, agarré a mi hermana y me fui.

-¿Por qué has hecho eso?-preguntó Iris ya que ella había visto el beso y la bofetada.

-Porque sí. Lo que ha hecho no está bien.

-Pero te ha besado porque está enamorado.-entonces me paré en seco y me agache para hablar a mi hermana.-como Romeo

-Escucha pequeña, que un chico bese a una chica no significa que está enamorado es más a veces no significa nada.

-Pues a mí me ha parecido muy bonito.-entonces tiré más de mi hermana hasta que por fin llegamos a la casa. Abrí el portón mientras mi hermana miraba hacía todos los lados desiertos de la calle.

Cuando entramos comprobamos que Darrell escuchaba aun su ópera y ni siquiera se preocupó si su sobrina estaba bien.

-¡Bruno!-exclamó mi hermana al ver su osito sobre el sillón, sin embargo yo la dejé con su peluche y con la música y subí a la planta de arriba, volví a subir esas escaleras de caracol frías y cuando llegué a la azotea me senté en el suelo y me volvía cubrir la cara con mis manos como cuando llore en el barco alquilado de Dan y entonces empecé a llorar y no lo hacía por lo ocurrido hacía unos minutos si no que lo hacía por mí ,por lo que me tocaría pasar , sabía que no estaba sola que aunque hubiese un cretino que a veces me amargaba había gente que se preocupaban por mí y por mi hermana y eso lo agradecía con todo mi ser. Elevé la cabeza hacía el cielo, unos nubarrones se estaban juntado y apenas dejaban paso a la luz del sol. Centré mi mirada en un punto del cielo oscuro y grisáceo, entonces empezó a tronar y un enorme relámpago cayó sacudiendo a la tierra yo me asuste tanto que salí corriendo porque detrás de mí se escuchaban como una tormenta había comenzado, la lluvia caía con fuerza sacudiendo mi cuerpo. Yo bajaba las escaleras y aun así la lluvia aun me mojaba.

 


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