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witchink

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Trizier, cap2: en tierra firme

servido por  witchink 12 abril 2010 sin comentarios

 


El sol entraba por los ojos de buey del barco. Yo seguía con los ojos cerrados pues me dolían de tanto llorar.

-Rose… ¡mira!-Iris hizo que mis ojos se abriesen y miré lo que me quería enseñar, era un osito marrón de apariencia y tacto suave.

-¿De quién es eso?-pregunté mientras me incorporaba y me acariciaba mi cabello castaño.

-Me lo ha dado Dan.-al principio cuando me dijo el nombre del capitán no le recordé muy bien pero rápidamente recordé al hombre de la noche anterior.

-¿Le has dado las gracias?

-Sí, me ha dicho que me lo regala.

-Que amable. Iris voy a salir un poco a fuera despejarme y a comer algo.

Salí al exterior y contemplé el mar y sentí su brisa pero aquel inolvidable e idílico paisaje no me quitaba la pena de la perdida de mis padres. aunque intentaba mantener la mejor presencia delante de mi hermana a ratos quería derrumbarme y olvidarme del mundo y de esas criaturas. Pensé en mi nuevo hogar, América y hundí la cabeza en la chaqueta de lana, después de un rato fui a una parte del barco donde repartían la comida.

Comí sin ganas y sola hasta que alguien se presentó delante de mí, era Dan

-¿Cómo estas Rose?-me preguntó, aunque ya sabía mi respuesta.

-Cansada.-dije solamente.

-No te preocupes solo queda un día para llegar a tu destino, estos motores son muy potentes y veras que en menos de lo que esperas estaremos allí.

Yo asentí y vi como el hombre se marchaba, en aquellos días nadie sacó palabra de mí.

 

Habían pasado los días que me habían prometido para llegar a América y la llegada al puerto fue tranquila cosa que yo  no lo estaba.

Iris tenía agarrado el osito y no lo soltaba ni muerta. Aunque algunas veces me preguntaba si lo quería para dormir yo siempre la decía que no, que ella era mi osito ya que dormíamos siempre juntas.

El puerto no era un puerto ya que estaba todo improvisado pero sí que había grupos de gente.

-Nos están esperando.-me dijo Dan mientras miraba la llegada al lugar.

-Dan ¿Seguro que no hay drisure? –dije con angustia.

-Te lo prometo Rose. En esta zona no hay y tampoco trizier.

Yo trague saliva y recordé la memoria de mis padres mientras miraba como Iris parecía tenerlo todo olvidado.

Uno de los mozos colocó una rampa para que todos bajásemos, una mujer nos decía que lo hiciésemos deprisa. Iris se agarró a mí y yo agarre su manita. Dan bajó conmigo aunque yo no paraba de pensar que sería de ese viejo barco.

-¿Qué vas hacer con ese viejo barco?-pregunté mientras miraba a mi alrededor con desconfianza.

-Se lo van a llevar.-dijo señalando al mozo.-era alquilado.-rió por un momento.

Dirigí mis ojos verdes al paisaje, había ruinas de edificios que habían quedado fulminados por el amplio dominio de la naturaleza que se había adueñado del paisaje que anteriormente había sido urbano, había unos árboles enormes que resultaban curiosos por sus formas curvas.

-¿Te gusta?-me preguntó Dan

-Sí, aunque no hay nada como mi hogar.

-Nunca compares el hogar con un sitio nuevo, desde luego que el hogar es más hermoso pero debes de pensar que este sitio es tu nuevo hogar.

Mientras andábamos los tres me mire en el reflejo de un cristal, aun seguía con el pijama y nadie se había dado cuenta.

-Tranquila, ahora te daremos ropa nueva  pero toma esto si tienes vergüenza.-Dan me ofreció su chaquetón de cuero negro.

En muy poco tiempo aquel hombre me trataba como si fuese su hija, me fijé en sus rasgos fuertes y robustos en su pelo rubio y en sus grandes ojos azules como el mar que tanto había surcado.

-Dan ¿Tu tuviste un barco?-era un enigma que tenía desde que me dijo que aquel barco en el que íbamos era alquilado.

-No, yo no puedo tener un barco en propiedad, no soy un trizier y tampoco un drisure, además si lo tuviese ahora mismo estaría en una de sus cárceles.

-Entonces ¿Quién te ha dejado ese barco?

-Un drisure.-me quedé boquiabierta y por un momento pensé que aquel hombre me había traicionado y que detrás de esa carne humana se encontraba un drisure disfrazado.-Se que es extraño pero no todos los drisure son igual.

-Para mí sí. Ellos han matado a mis padres Dan

-Pero no fue el drisure del que yo te hablo.-aparté la mirada de Dan y miré a mi hermana que seguía jugueteando con el oso.

-Gracia por todo Dan, has sido muy amable con nosotras.-agradecí al hombre que prácticamente había salvado mi vida y la de Iris.

Dimos un pequeño paseo hasta que llegamos a un edificio que estaba como todos los demás llenos de vegetación.

-¿Aquí no hay drisure?

-No Rose y tampoco trizier, este lugar es la ciudad de los humanos.-concedió Dan firme.-deberían de preocuparte más los trizier.

-Esos son inofensivos.-dije sin saber.

-Estas muy equivocada, ellos son los que han ideado casi todos los planes de los drisure, no olvides eso nunca.

-Nunca he visto un trizier.-mascullé mientras veía como Dan abría la súper puerta del edificio.

-Mejor.-Dan hizo un poco de fuerza para empujar a la puerta y por fin la abrió.- estas casa son muy viejas aunque esto en el pasado fue uno de los barrios más lujosos.

Yo mire una vez más el lugar y vi que todo ese esplendor se había esfumado.

-¡Vamos Iris!—grité.

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