Libro de Arena
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Preludio

En el fragor de las palabras

El tren silbó dos veces.-

Hacía cuatro años que no sabía nada de él, salvo por alguna noticia de prensa o por el chismorreo de alguna amiga. En aquel momento estaba delante de mí, en la misma cola y entre ambos habría seis o siete personas. Me sorprendió muchísimo verle allí en el andén para tomar el tren a Barcelona. Carlota me había asegurado: De papá no sé nada. Paso completamente. Si no quiso venir a mi boda, ¿qué tengo que decirle ahora?

Cuando llegó al túnel del escáner metió su cartera de mano y la maleta, la que yo le había regalado por nuestro último aniversario poco antes del divorcio.

— Deberías comprarle una maleta nueva —me había dicho su enfermera días antes del congreso de Granada. — La que lleva está muy estropeada. Recuerdo que pensé: ¿cómo lo sabe ésta? Pero no le di más importancia. Siempre me había parecido algo descarada.

Después de pasar por el detector de metales mostró su billete a la azafata del andén y siguió andando. Lo vi envejecido, con los hombros caídos. Llevaba el pelo demasiado largo lo que acentuaba sus canas. Me pareció que aparentaba bastantes más años que los cincuenta y siete que tenía.

La misma azafata me indicó el segundo vagón, el mismo en el que él había subido.

— Bienvenida a bordo — me saludó otra en la puerta con una sonrisa. Me limité a hacer una mueca.

Cuando entré acababa de sentarse junta a la ventanilla. Estaba de espaldas, su maleta y la gabardina arriba en el estante y él acaba de desplegar el periódico. Quedaban muy pocos asientos vacíos. Miré mi billete y fui en busca de la azafata.

— Lo sentimos, señora, el tren va completo — me dijo — Puede Usted cambiarlo con algún pasajero — añadió el revisor que estaba a su lado, un joven delgado con traje azul marino y la cabeza rapada. Mi excusa por toda explicación fue que no me gustaba el asiento. ¿Qué otra cabía aducir? Podía hacer el viaje en la cafetería, pero casi tres horas de pie o mal sentada me pareció cruel para mi espalda y sin embargo estuve muy tentada de hacerlo.

Mi asiento era justo el que estaba a su lado. En un primer momento no me vio, pero después, como un resorte levantó la cabeza sorprendido y se removió inquieto en el asiento.

Coloqué mi bolsa y mi abrigo junto a sus cosas, me estiré la falda, me ajusté la chaqueta, me senté y saqué de mi bolso, “Arkansas”, el libro que acaba de comprar. Ni siquiera lo traté como a un desconocido. Como si no estuviera. No le dije ni buenos días. El tampoco me dijo nada, pero estuvo todo el rato mirándome de soslayo.

Luego pareció que volvía al periódico. Al lado tenia una revista médica. En pocos minutos arrancó el tren, lo que tardó la gente en ocupar todos los asientos. La melodía que sonaba,”Io, che non vivo senza te” de Pino Donaggio, se me hizo odiosa. De pronto me pareció que todos en el tren llevaban máscaras.

Escribí la fecha al iniciar el libro como siempre, e intenté leer. Miré el índice y ojeé varias páginas. En la primera coincidí con la cita de Oscar Wilde: “Intenté escapar como un venado herido hacia Arkansas”, Yo quería escapar a cualquier parte pero lo único que hice fue agitarme en el asiento. Igual que él. En la televisión empezaba una película de Robert de Niro. Yo fingí que leía.

Veintiséis años casada marcan, y sin embargo en ese momento lo veía como un extraño, aunque sabia de él casi todo. Sus olores agrios, su espasmos digestivos, su halitosis matutina, su estruendosa manera de sonarse, su andar chulesco como si fuera Richard Widmark, la puntilla que exigía al huevo frito, el color hueso de sus pijamas de seda, sus opiniones dogmáticas sobre todo ¡como si pontificara!, la marca de su ropa intima y su perfume preferido. Quizá esto último hubiera cambiado y dependiera en ese momento de su última acompañante. Una amiga me había cotilleado que la enfermera ¡pobrecilla!, la que fue como la última gota que desbordó el vaso, lo dejó a los cinco meses, cuando todavía no era firme la sentencia de divorcio, y que la última era una dama recién separada muy conocida en el Real Club de Tiro.

El dobló el periódico y abrió la revista. Yo cerré los ojos, mi libro quedó medio cerrado entre mis manos encima de la falda. La gente miraba la película.

Ni siquiera había sido un buen esposo, tan solo un amante mediocre y escaso. Tampoco había sido un buen padre. Cuando nació Javier, estaba en un congreso en Chicago y el ramo de flores que envió su enfermera por indicación suya, llegó antes que su llamada. Cuando la niña, tuvo que inscribirla mi padre en el Registro porque él estaba muy ocupado. Luego nunca jugó con ellos, ni les contó un cuento, ni les acompañó a la playa, ni les hizo una foto. Todas las había hecho yo. Solo una vez le vi jugar al ajedrez cuando Javier ya adolescente le puso el tablero delante y porque le mató la reina y un alfil, dejó la partida a medias. Fue un día de Navidad.

Abrí los ojos, cerré el libro y lo guardé. Busqué una revista.

¿Iría a un congreso a Barcelona? ¡También sería causalidad!, pensé. Al menos estará en el terreno de su hijo. Nunca comprendí muy bien porque Javier había elegido ser psiquiatra.

Desde nuestro divorcio no se hablaban, aunque había oído que solían discutir sus opiniones médicas en los congresos como si fueran dos desconocidos, incluso lo hacían con más ahínco. Tanto Javier como Carlota habían tomado partido por mí desde el primer momento, y eso él no lo perdonaba. ¿Qué otra cosa podían hacer? Al fin y al cabo yo había sido su padre y su madre.

Robert de Niro estaba en la pantalla.

De pronto sonó su teléfono y de reojo vi que miraba y dudaba.

— Si, dígame — Respondió autoritario. Se quedó muy callado. Solo una vez habló con ansiedad:

— ¿Qué pasa? Y volvió a enmudecer. Solo de tanto en tanto asentía.

Me concentré en la revista, pero no lograba seguir el artículo sobre los “Oscars.” Intenté pasar, ignorar que estaba allí, no oír lo que hablaba, incluso desnudé a Bardém.

Seguramente estaría hablando con algún ayudante o le estarían informando de algo referente a su cátedra. Sin embargo lo percibí nervioso. Sabía distinguir cuando algo le preocupaba. La conversación fue demasiado larga.

— ¿Cómo…?— Por el tono en que lo dijo intuí algo raro. Y se quedó mudo.

—. Si…Si… llego a mediodía. Si…Te veré…Si…Si…—. Lo fue diciendo despacio como apagándose. Y se quedó mirando el teléfono.

Luego como si no fuese conmigo, como si hablara con el respaldo del asiento que tenia delante, dijo sin vocalizar apenas:

–– Javier. Era…Javier…— Se quedó con los ojos fijos. Abiertos. Muy abiertos. Despacio, de forma mecánica, guardó el teléfono en el bolsillo interior de su chaqueta. Yo también me quedé muda mucho rato. Esperaba que me dijera alguna cosa. Cuando perdí la esperanza, pregunté:

— ¿Ocurre alguna cosa? —. Me miró, y sacudió la cabeza. –– No sabia que te hablara — le dije.

––Tampoco tú me hablas —Contestó. Cerré la revista, inconscientemente me llevé la mano a un colgante que llevaba al cuello en un gesto mecánico y evité hablar. ¿Para qué?, pensé. Y me envolví en un silencio que se hizo espeso. El explotó:

–– ¿Sabias que era homosexual?— La pregunta fue como un tiro Me tomé mi tiempo. Abrí la revista y la volví a cerrar. La volví a abrir y con rabia le miré. Me aguantó la mirada. Ya ni le odiaba.

–– Desde que tenia dieciséis años –– Le contesté muy segura, incluso me sentí bien. Como si le clavara una daga. — Me lo confesó una noche después de venir de una acampada — Me recreé al decirlo. — ¿Te parece mal? — Añadí. Enseguida me arrepentí de ello, pero ya era tarde.

— ¿Y por qué nunca me lo dijisteis? — Lo soltó como una acusación. Con la exigencia de un dios derrotado.

–– Nunca quisiste saberlo — Y me paré. Tomé aliento y seguí: —Nunca te importó a qué guardería fueron, o quienes fueron sus amigos, o sus canciones preferidas— Me sorprendí a mi misma tan lanzada —¿Te interesó saber qué les emocionaba? Tus regalos de cumpleaños, que era yo quien te recordaba, se limitaban a una orden: ¡Cómprales cualquier cosa! Ni siquiera preguntabas si les había gustado cuando te daban las gracias— Se quedó callado. Yo continué como una autómata, a riesgo de que no me escuchara. Un señor mayor que estaba en el asiento de delante se volvió a mirarme. Tuve que bajar la voz.

— ¿Fuiste tú a hablar con su maestra cuando vinieron con piojos? ¿Y qué sabes de la navaja cuando le robaron el reloj? Fui yo quien le explicó al chico lo qué era una polución. Y de las cosas de la niña no hablo. A ti solo te preocupaba que no dieran gritos mientras jugaban.

Para no alterarme imaginé que fumaba, y con el humo que expiraba expulsaba la rabia que tenia dentro. Lo necesitaba tanto que incluso abrí el bolso en busca de un cigarro. Desde el divorcio que no lo hacía. El sitio era perfecto. En otro lugar, en otro momento, se hubiera puesto a vociferar, y en último caso hubiera dado un portazo y hubiera huido, como siempre había hecho.

— ¡No sigas, por favor!— suplicó. Lo dijo de tal manera, que me cortó el arrebato. Nos quedamos en silencio e hicimos como que leíamos. El su revista médica y yo mi Fotogramas. Imaginé que apagaba mi cigarro, como deseaba ahogar mi rabia. El pasaba una hoja y al poco volvía al principio. Yo ni siquiera cambié de hoja. Así casi una hora. De pronto, sin dirigirse a mí, como si hablará para si mismo siguió:

— Quiere que hablemos. No se ha inscrito en el Congreso…En su casa. Y que no te diga nada.

Yo no supe como reaccionar y dejé de leer. Dejé de fingir que lo hacía.

En ese momento sonó mi móvil. Y apresurada lo puse al oído. Escuché unos segundos y casi di un salto en el asiento.

— ¿Cuándo…? ¿Tres ochocientos?... ¿Están bien…? — Me di cuenta que él me estaba mirando, pendiente de lo que decía. — Llegaré a mediodía…. ¿En qué hospital?... Y colgué. Yo ya sabía que era un niño. Pero lo esperaban para la próxima semana.

El seguía expectante, y sin poder evitar sonreírle - por qué tenía que hacerlo-, le dije:

— Es Oriol, el marido de Carlota.

No me dijo nada. Yo tampoco durante veinte minutos.

Después puso su mano sobre la mía. La revista le cayó al suelo. Fue su único gesto tierno que recordaba. Después apartó su mano de la mía para recogerla y yo me sentí aliviada. Se levantó y creo que fue al retrete, me pareció más encorvado.

Aproveché para llamar a Javier. ¡Ojalá nunca lo hubiera hecho! Cuando terminó de hablar solamente pude decirle que le quería. Ni siquiera le hablé del niño de Carlota, aunque quizá ya lo sabría. Aparté el teléfono de mi oído y se apagó solo.

Cuando volvió yo no sabia que hacer ni con el teléfono ni con la revista. El ni siquiera miraba por la ventana. De Niro estaba en la pantalla y todos seguían con las máscaras puestas. Por fin me atreví a decirle:

—El Sida…no es patrimonio de los homosexuales —. No me contestó.

Silbó el tren como un aullido. Guardé el teléfono y me agarré al colgante. Robert de Niro me miraba. El tenía cerrados los ojos y la mano sobre la boca. El tren silbó dos veces. Como dos aullidos.

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62 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo enlabasílica 18 Junio 2008 | 02:53 AM

Pla, pla, pla, pla, pla, pla, pla.... (onomatopeya del aplauso)

Permíteme que me ponga en pie. Y que siga aplaudiendo.

lo dijo robert 18 Junio 2008 | 04:53 AM

genial y desgarrador con todos esos sentimientos y rencores que les afloran. me sentí sentado como otro pasajero, frente a tus personajes.

lo dijo dr. j 18 Junio 2008 | 06:33 AM

Menudo pájaro; casi prefiero a sus personajes a la Ripley. Por la descripción física me recuerda al gran Martín-Zurro, un pope de la medicina de familia de este país. Qué interesante como altera la telefonía móvil las relaciones interpersonales. No entiendo lo del SIDA, todo lo demás, perfecto. Gracias como siempre.

lo dijo Zarza 18 Junio 2008 | 09:35 AM

Magnifico, te superas en cada escrito. Besos.

lo dijo naná 18 Junio 2008 | 09:39 AM

impresionante! un relato impresionante, mas por lo que consigues insinuar que contar... no sé si me explico...

que me ha encantado, como juegas con la casualidad, el tren, el espacio reducido, las llamadas de telefono cruzadas, el pasado comun...

genial! de verdad.

un placer leerte.

besos

lo dijo Anyara 18 Junio 2008 | 10:00 AM

Permite que tome aire antes de mi comentario.

....

Ahora sí... bello, dentro de la temática del relato. Organizado, sentido, real... y el silencio.

Besitos amigo, esta estupendo, como todo lo que te leo.

Siempre en amor.

lo dijo evaluna... 18 Junio 2008 | 10:12 AM

Me has trasladado totalmente a la situación... según lo leía yo estaba en ese vagón...

Genial... verdaderamente alucinante...

Besos

lo dijo Vagabunda 18 Junio 2008 | 10:58 AM

Hoy quiero que sepas, que en mis elogios al magnifico relato que nos has dejado no influye para nada el hecho de que tu , mi nieto, lo hayas escrito.

Hoy, sin duda, nos has demostrado el buen escritor que hay en ti. Siempre lo haces, pero hoy nos has conducido magistralmente por el alma, los pensamientos, las palabras y los silencios de ese matrimonio roto y ese final escalofriante donde juntos y por separado reciben la noticia de la enfermedad de su hijo y has logrado que dentro de sus silencios, al leerte sepamos sus pensamientos.

Fenomenal.

Hoy, no hay beso de yaya, hoy hay un abrazo a mi querido escritor.

lo dijo Prelu a En la Basilica 18 Junio 2008 | 04:42 PM

¡Mira que eres exagerada! ¿Los aplausos? de acuerdo. Pero ponerte de pie y seguir haciendolo, considero que es demasiado. Solo te ha faltado añadir "Bravo" o hacer la ola.

Gracias por leerme. Un beso.

lo dijo Preludio a Robert 18 Junio 2008 | 04:46 PM

Muchas gracias por tu visita y por tus elogios.

lo dijo Preludio al Dr. j. 18 Junio 2008 | 05:01 PM

Distinguido Dr.: Me siento francamente honrado. Su visita y sus opiniones son en todo caso un privilegio.

Entiendo que este pájaro le guste menos por sórdido frente a la frescura y jeta de los Ripley.

A la vista de lo que que se ve, parece que ese gran pope tiene muchos clones.

En cuanto a lo que no entiende, lo comprendo, también para mí es el punto mas débil, por lo que deduzco que su diagnóstico es certero. No obstante, por todo muchas gracias que reitero.

lo dijo Prelu a Zarza 18 Junio 2008 | 05:06 PM

Muchas gracias por leerme. No es un relato fácil, de modo que la lectura y el comentario son estímulos para el autor.

Un beso

lo dijo adartia 18 Junio 2008 | 05:12 PM

En el relato se nota lo mucho que lo has trabajado. Me ha gustado muchísimo. Es amargo y triste, pero muy bueno.

Un beso.

lo dijo enlabasilica 18 Junio 2008 | 05:13 PM

Prelu, una es exquisita y de vez en cuando va a la ópera y tal... ¿La ola?. Por favor, ¡qué ordinariez!, jejeje

Lo de ¡Bravo! me lo había pensado, pero ando algo afónica, y preferí no forzar la voz.

Un beso, preludio

lo dijo dr. j 18 Junio 2008 | 05:18 PM

He estado pensando cosas que podrían ir bien al relato. Yo creo que debería indicar que el tipo es neurocirujano, lo que crearía todo un antagonismo con su hijo psiquiatra y explicaría relativamente que el tipo este se encuentre un escalón por encima de los demás. Saludos.

lo dijo Prelu a Naná 18 Junio 2008 | 05:21 PM

Me alegro mucho que te haya gustado. ¿Sabes? Era un reto contar desde la visión de ella. Por eso me halaga sobremanera tu comentario.

Vale dos besos y nos apuntamos a otra agua. Pero me han hablado de otro sitio estupendo. ¿Puede ser el café de las horas?

Un beso

lo dijo naná a prelu 18 Junio 2008 | 05:28 PM

el café de las horas? detrás de la plaza de la virgen? un sitio genial! y mas ahora que el buen tiempo permite tomar algo en la terracita. mira que me imagino quien te ha soplado el sitio...

besos

lo dijo marinera 18 Junio 2008 | 05:47 PM

joder Preludio

Yo hoy ando un pelin espesa, y la verdad noto algo raro en el texto y no se que es. probablemente sea mi yo interno que se subleva a leer como es debido.

No obstante este finde cuando consiga por lo menos colgar el principio de mi relato que me tiene absorvida y todavia solo tengo clara la presentación de los personajes, jeje, prometo leerte en profundidad y ver si lo que falla soy yo o es algo que me choca en el relato.

Siento disentir de la opinión de todos los demás pero es la que tengo, jooooooo

Perdona, pero seguro que me retractaré en breve de esta opinión

Besos y decirte que el tema es muy interesante aunque...

bueno sigo el sabado

Hasta pronto

lo dijo Virgin 18 Junio 2008 | 08:46 PM

Tu historia tiene muy buena base, en lo que a trama se refiere, y muestras muy bien las imágenes que sustentan el peso del relato. De todas formas, diría que le falta esa chispa final que me deje con la boca abierta, eso que debe impactar al lector. En este sentido, creo que debe existir una opción más interesante, porque el texto, de hecho, bien lo vale.

Me gusta lo bien que utilizas los recursos de un buen narrador. Hay una excelente narración lineal (Después de pasar por delante del detector de metales, mostró su billete...), presentas muy bien las escenas (en realidad, buena parte del relato está configurado a partir de esa única escena que se extiende desde el principio hasta el final, aunque eliges los momentos más cruciales para presentar el diálogo), elipsis (aunque algunas son muy breves), resúmenes (Él dobló el periódico y abrió la revista. Yo cerré los ojos, mi libro quedó en las manos medio cerrado. La gente miraba la película) e introspecciones (me pareció que aparentaba bastantes más de los cincuenta y siete que tenía). Lo mejor para mí es la visualidad de tus escenas dialogadas, sin perjuicio del resto del texto.

Mi más sincera felicitación. Debo admitir que tus relatos empiezan a llamar la atención.

Saludos.

lo dijo teresis 18 Junio 2008 | 08:58 PM

Cuando vengo a tu casa, jamás leo los comentarios que te hacen para sentirme libre y poder expresarte realmente lo que pienso.

Eres un maestro del realismo. Siempre, siempre que me deleito contigo, pienso en pintores como Velazquez. Pinceladas al detalle, esos son tus textos....

Felicidades.

lo dijo Prelu a Anyara 18 Junio 2008 | 11:13 PM

Gracias Anyara, eres una lectora amiga. Me gusta saber de tus opiniones a la vera de esa café tan bueno que siempre en amor me ofreces.

Esta vez el café lo pongo yo tambien siempre en amor. Un beso

lo dijo Prelu a Vagabunda. 19 Junio 2008 | 12:48 AM

Querida Yaya no puedes evitar, aunque lo intentes, que se te vea la condición de fan incondicional de este aprendiz de escritor. Si llevas el carnet colgando del cuello.

De todas maneras yo estimo en todo lo que valen tus palabras por ellas mismas y por el cariño que entrañan.

Un beso.

lo dijo Airuna 19 Junio 2008 | 10:54 AM

Tienes arte en contar, de eso no hay duda. Pero te noto muy melancólico en el tono. Tal vez a la historia le vendría bien un arrebato en algun rinconcillo del tren ¿no? Del orden que sea, cuidado. Encuentro a faltar que alguien se despeine, que exploten todos esos sentimientos que con maestría nos dejas entrever. Para mi gusto le falta un arrebato, un cambio que no deje lugar a la retirada. Puedes dárselo, es cuestión de atreverse. Te animo a que lo intentes y verás cómo acabas de desahogarte en la história, y nos arrastras tambien a nosotros: vamos en tu bolsillo desde la segunda palabra. No nos dejes con las ganas, sé bueno.

Un beso,

Airu

PD- Espero no te tomes a mal este comentario. Te lo mando con la mejor intención de provocarte. Si fuera musa, lo haría de otro modo, pero...Toma de mi opinión lo que te valga y lo demás a la basura directamente ¿ok?

lo dijo Prelu a Evaluna 19 Junio 2008 | 12:36 PM

Quizas pude verte en el vagón, pero la máscara me impidió reconocerte.

Muchas gracias por leerme y por tu generosa opinión.

Un beso.

lo dijo Prelu de nuevo a Enlabasilica 19 Junio 2008 | 01:01 PM

Nunca dudé tu exquisitez, mas bien la reconozco como una de las tantas virtudes que te adornan.

¿Hacer la ola una ordinariez? No te creas. De cuando en cuando es bueno soltarse para desinhibirse, perder la contención, pero no en este caso, que sería incurrir en la exageración,que es precisamente lo que pongo en evidencia. Aquí no seria virtud, sino error.

De nuevo un beso.

lo dijo Prelu a Adartia 19 Junio 2008 | 01:13 PM

Escribir cuesta e intentar escribir bien cuesta muchísimo. Que el resultado sea bueno o no es otra cosa.

Me complace que te haya gustado.

Sí es amargo y triste. Como tantísimas historias que nos salen al paso. Gracias por venir. Un beso con alas.

lo dijo Claudia 19 Junio 2008 | 02:15 PM

Muy, pero muy visual, como siempre. La narrativa lineal y los diálogos que escoge en sus relatos, incluido este, es algo que admiro mucho en Usted. Me atrae su estilo tan natural.

La historia me parece interesante y la tensión que logra recrear en ella es una de sus mejores notas. Me imagino perfectamente a los personajes, por las descripciones exactas a las que recurre. Son personas, como cualquiera, que exhiben sin pudor sus debilidades que son tan humanas (“demasiado humanas”, como diría Nietzsche), y hablan fuerte de todos sus silencios incomprensibles e incomprendidos. Un tiempo perdido e inconcluso que todavía les duele y un presente no menos doloroso.

Por otro lado, no quiero dejar de señalar una descripción que, para mí, es asombrosa y extraordinaria, porque es completa en pocas palabras, y porque es exquisitamente...mordaz: “Veintiseis años de casada marcan, y sin embargo ahora lo veía como a un extraño, aunque sabía de él casi todo. Sus olores agrios, sus espasmos digestivos, su halitosis matutina, su estruendosa manera de sonarse, su andar chulesco como si fuera Richard Widmark, la puntilla que exigía al huevo frito, el color hueso de sus pijamas de seda, sus opiniones dogmáticas sobre casi todo, como si pontificara, la marca de su ropa íntima y su perfume preferido”.

¡Magnífico!

Los escenarios que suele elegir, en este caso un andén y un tren, lo detalla lo suficiente, pero sin caer en lo rebuscado, y eso me parece que es un buen logro para cualquier escritor. Creo que tiene mucha facilidad en esto.

El final de la historia es otro acierto, a mi manera de ver. Creo que deja un interrogante abierto y una buena dosis de creatividad potencial en el lector. Para mí, es un relato de ni un punto más, ni uno menos. Exacto. Me gustó. Como también me gustó que hubiera escrito desde los ojos de una mujer. ¡Salud!, por eso.

lo dijo Preludio al Dr. j. 19 Junio 2008 | 06:19 PM

Apreciado Dr.:

Tomo oportuna nota de su sugerencia. Añade un elemento diferenciador sustantivo. Yo los pensé en un principio traumatólogos. Ya sabe: decididos, arrasadores, con carácter. Luego pensé que uno podía dar el perfil y el otro menos. Le agradezco su muy estimable aportación.

Saludos.

lo dijo dr. j 19 Junio 2008 | 06:26 PM

Ha clavado a los traumatólogos, pero es extensible a los cirujanos, y entre ellos los neurocirujanos; los psiquiatras usan la palabra y los neurocirujanos el bisturí.

Deme su opinión sobre un cuento que he colgado en mi blog - entre nosotros, soy como esos entrenadores que comentan partidos por la televisión, no sé si me entiende. Un saludo.

lo dijo Prelu a Marinera 19 Junio 2008 | 06:27 PM

Espero con ansiedad la continuación de tu crítica literaria. Una visión distinta, mas incisiva, a la búsqueda de lo que no vale o también de lo mejorable, que siempre eso es posible, resulta muy enriquecedora. También espero tu relato, con más ansiedad por supuesto.

Mientras tanto, un beso.

lo dijo princesawallada 19 Junio 2008 | 06:29 PM

Un texto con tu sello. Destila amargura desde el principio...

y el grifo se abre a tope al final...

el punto de unión vida-muerte....dos llamadas seguidas...me parece de una sutileza y maestría sólo propia de textos mayúsculos.

Petonets de gelat de maduixes¡¡¡¡

lo dijo Prelu a Virgin 19 Junio 2008 | 06:35 PM

Me resulta apabullante un comentario tan analítico como el que ofreces.

Muchas gracias por todo.

lo dijo Prelu a Teresa 19 Junio 2008 | 06:42 PM

No puedo evitar pensar el amistoso afecto que pones tus palabras, que ya viene de antiguo y que además es recíproco.

Vale que al leer pienses en ilustres artistas, por lejos de toda comparación, ¡niña! No me hagas hacer el ridículo. Es verdad que me encanta el detalle con escasas palabras si es posible.

Un beso

lo dijo princesawallada con ataque de curiosidad 19 Junio 2008 | 06:50 PM

¿y a mi me dirías dónde tocas...?

quizás Naná no pueda ir a escucharte...pero yo sí....

petonets¡¡¡¡

lo dijo Jane Austen 20 Junio 2008 | 08:20 AM

Ese juego entre el decir y no decir. El hablar gestual con el que presentas a los personajes. El final con la mezcla de ternura – el nacimiento del nieto/a – y la ruptura rabiosa de esa sensación al conocer la enfermedad del hijo.

Un toque de saxo y perfecto. Estoy pensando en “Perdido” en versión de Duke Elligton. O también en un cante desgarrado de Mairena con una guitarra al límite.

Sigue en esa línea y te auguro estar en el buen camino.

Saludos.

lo dijo Jose Vicente 20 Junio 2008 | 03:53 PM

Un gran descubrimiento al llegar a este lugar. Me he permitido leer parte de sus escritos y le felicito, llegué aquí por pura casualidad y ha sido un placer encontrar a un buen escritor. Me sorprende cómo domina situaciones, unas veces dentro de la seriedad de lo que cuenta, otras, con ese ingrediente de humor que muchas veces necesita el lector. Los diálogos de sus escritos los borda.

Ha sido un descubrimiento grato.

Saludos.

lo dijo Prelu a Airuna 20 Junio 2008 | 08:04 PM

Querida Airu. Yo diria que el tono mas que irse por la vida de la melancolia, va por la via de la impotencia y la desesperanza. ¿Un arrebato? ¿En plan histérico? ¿Tu crees? Mi narradora lo tiene tan claro que dice: pa´qué? De donde no hay no se pué sacar. Ahora bien es una visión a considerar y tus consideraciones en plan critico literario siempre me han hecho mella.

Ademas, ¿Alguna vez he tomado a mal un buen comentario tuyo? Todo lo contrario. Lo he apreciado siempre y me ha servido, y te consta sobradamente. ¿Qué mejor provocación?

Un beso.

lo dijo Luz Marina 20 Junio 2008 | 08:11 PM

¡ Genial !!!!!

lo dijo Preludio a Claudia. 20 Junio 2008 | 08:13 PM

Permítame decirle que me ha impactado su crítica literaria al relato, lo que le agradezco en gran manera.

Comentarios de ese tipo dan sentido al LDA como comunidad literaria.

Salud.

lo dijo Prelu a la PrincesaWallada 20 Junio 2008 | 08:22 PM

Gracias Prince. Mi sello va de un extremo al otro como bien sabes, de lo amargo a lo jocoso, de la risa al llanto.

Me atrajo ese punto de vida y muerte.

Petons amb sabor a ron (nomes una mica).

Ya te diré dónde un bolo.

lo dijo Airuna 20 Junio 2008 | 10:08 PM

Buenas! Me alegra lo que leo en tu contesta.

Al decir arrebato no me refería a plan histérico, sino a ver...cómo te digo...algo que no podamos esperar (de buen rollo lo digo). Que una mujer tenga todos esos reproches a su ex que ha pasado de todo, es muy comprensible (Tengo que decirte que me ha gustado que te pusieras en la piel de ella). No te digo que son tópicos, por que los relatas tan bien que sabes hacerlos especiales. Cuando digo arrebato, me refiero a que dé la vuelta de algún modo que salgamos de ese retrato de la realidad. Algo que haga cambiar a los personajes, que ella salga de ese hastío, o él de ese dejárselo decir todo, en plan "quien calla otorga". Yo que sé. Claro que el autor eres tú, y estaríamos hablando de otro texto...particularmente, creo que deberías explotar el tema del sida del hijo. A mi modo de ver es a través de él que podrías mostrar todo lo que comentas, e incluso hacer cambios inesperados ¿y si el padre sabe más del hijo que la mujer? ¿Y si fuera ella -la madre sacrificada, exigente y perfecta- la que no sabe que su hijo es homosexual? Que el padre se lo escupa a la cara, que se vengue de ella, por haberlos visto crecer, no sé, te digo lo primero que me viene. Sé que es más facil de decir que de hacer, no te creas. Muchas veces me quedo con los temas en el tintero justamente por no saber darle ahí, en el último paso. El que diferencia un tratamiento excelente de otro que termina por desgarrarte. Estoy en ello yo tambien, es difícil. Ojalá estas charlitas pudiesen ser con café de por medio. Escrito todo queda muy solemne, pero bueno.

En fins, un gustazo literario pasar por aquí. Como siempre.

Besitos,

Airu

lo dijo Airuna, post-data 20 Junio 2008 | 10:19 PM

...una reconciliación apasionada ya sería la rehostia, aunque para hacerla creíble habría que sudar tintas aquí. Lo sé, lo sé...pero o lo digo o me muero, ejem. Vale, me callo.

lo dijo satalia 21 Junio 2008 | 11:45 AM

Llevo leyéndote desde hace en silencio y con enorme placer. Me encanta cómo escribes.

lo dijo satalia 21 Junio 2008 | 11:46 AM

Llevo leyéndote desde hace tiempo en silencio y con enorme placer. Me encanta cómo escribes.

lo dijo Prelu a Jane Austen 21 Junio 2008 | 04:41 PM

Gracias por su comentario. me llena de orgullo que siga visitando este rincón y leyendo.

Intenté dar expresión a todo esos sentimientos.

"Perdido", podría ser, si cabe un poco de esperanza en esa pareja doliente.

Pero me temo que le vaya mas el cante desgarrado de Mairena o de Camarón, donde hay mas frustración.

Saludos.

lo dijo Preludio a Jose Vicente 21 Junio 2008 | 04:50 PM

Bienvenido a este rincón. Muchas gracias por su comentario.

Si vuelve, no olvide dejar su enlace, me complaceria devolverle la visita.

Saludos.

lo dijo dr. j 21 Junio 2008 | 05:09 PM

Se me acaba de ocurrir algo: ¿ y si el hijo tuviera un astrocitoma, o un tumor cerebral especialmente agresivo - siempre que su padre sea neurocirujano- y se lo comunica al padre para que sepa que se muere y la madre cree, cuando el padre la informa a ella, que su hijo tiene el SIDA por ser homosexual? ¿ Me he explicado bien o soy jodidamente enrevesado? Me estoy entusiasmando. Lo dejo a su consideración. Un fuerte abrazo.

lo dijo marinera 21 Junio 2008 | 05:13 PM

Buenas tardes Perludio

Eres como un obligación más en LDA, jeje, he de pasar por tu blog aunque sea de pasada siempre.

Bueno como prometí te dejo mi opinión.

A ver no se muy bien como empezar.

Te diré que he impreso el elato para leerlo detenidamente, lo he leido como siete y ocho veces y sinceramente me falla el párrafo del inicio, bueno en realidad me condiciona toda la lectura la presentación intempestiva de Carlota que no se bien a que viene y que no vuelve a aparecer hasta el final. Me hace pensar en muchos personajes a la vez y me distaren de la lectura. Casi no se sabe si es mujer u hombre el que narra la historia y me metes un personaje más qeu no tiene razón de ser tan pronto, por lo menos para mi.

La voz femenina es harto complicada y mucho más para un hombre, (aún si este tiene muy desarrollada su parte femenina) y tu la describes muy bien, pero a mi no me cuadra la edad del personaje con los reproches de esta mujer de una cierta edad y de una clase social más bien alta.

Para una mujer trabajadora todo esto estaría genial y mucho más si los hijos son pequeños, pero siendo que se divorció cuando los hijos cada cual tenía su propia vida no me acaban de convencer, es más me pones a una mujer como tu bien dices en un comentario anterior a otra persona que tien una actitud de como "pa que" con la voz de una esposa sufridora y martir que no le pega para nada, la pones de victima por lo menos desde mi punto de vista al reprochar al marido con " él no... Yo si" repites mucho el "yo" y empobreces la fuerza del personaje que se hace ambiguo, es decir meclas el "pa que" y el "pobrecita de mi ,cuanto he sufrido", no se Preludio no me fluye con naturalidad el texto,

En cuanto a desarrollo del hilo conductor es genial y bien trabajado, incluso la frase del Sida me hubiese encantado que se hubiese referido al marido que sinceramente yo pensaba tal y como se desarrolla la escena que el que sufe eL Sida es el marido y la mujer descubre que aún siente algo bueno y grande por él, pero como siempre yo debo ir un poco mucho a mi bola en la interpretación de los textos,

Mis profesores de literatura siempre me decían qeu yo veía fantasmas en los textos por que tengo un visión de ellos que los demás no alcanzan a ver.

Quizas mi mundo sea otro, je je.

De todas formas creo que es un texto muy bueno y muy duro y dificil de hilvanar y que te los has currado aunque yo siga con mis fantasmas.

Besosssssss

Bueno ahora voy a colgar lo que pueda de mi relato que me tieno loca y lo llevoa cambianso día si día no, je je, seguro que luego sale una patata digna de abrasar, jeje

De todas formas el finde que viene me iré a Barcelona de relax ,a reencontrarme con mi Mediterráneo y a recaragarme ,, je je suena paradójico eso de irse a la gran Urbe a relajarse, pero asi soy yo , jejej

NOs leemos

Chao

lo dijo José vicente 24 Junio 2008 | 01:38 PM

Efectivamente, he vuelto para deleitarme un rato de asueto con la lectura de sus relatos. Veo no ha puesto nada nuevo, volveré a visitarle ya que imagino estará trabajando en algo nuevo y sé que eso lleva tiempo cuando se quieren lograr los resultados que Vd. Busca y está logrando.

He leído asombrado alguno de los comentarios que le hacen, algunos muy acertados y profesionales, otros ni llego a entenderlos ya que en vez de crítica se vislumbra le piden cambios rotundos a su magnifico relato. Espero que su inteligencia no le haga caer en tan grosso error.

Sobre dejarle un enlace para leerme, lamento no poder complacerle dado que yo no escribo en ningún blog. Mis visitas a los blogs literarios tienen otra misión.

Siga trabajando volveré a visitarle.

lo dijo Silvia 24 Junio 2008 | 04:01 PM

IMPRESS- IONANTE

Disfruté con tu relato.

lo dijo Mayte 24 Junio 2008 | 10:30 PM

Engachada como los vagones del tren, uno tras de otro, me tienen tus relatos .

No entro en valoraciones literarias, entro en sentimientos, entro en personajes, entro en lo que puede dar de sí un relato, y para mí sabes que eres excepcional en esto y supongo, siento, creo que en otras miles dde cosas más que por desgracia desconozco.

Macrobesos de admiradora.

lo dijo thval 24 Junio 2008 | 10:56 PM

Me ha encantado leer tu magnífico texto.

Ya me lo decía Teresis, " no te pierdas a Preludio".

Efectivamente, materia prima de primera calidad.

No hay ninguna crítica negativa a tu texto, me ha encantado pasear por el vagón de tu historia. Ha sido impecable, y lleno de sentimiento en cada frase.

Un saludo fuerte, mis felicitaciones.

lo dijo Prelu a Airuna 26 Junio 2008 | 05:32 PM

Me encanta la imaginación desbordante que te provoca el tema. La verdad es que tiene muchas posibilidades que podrían desarrollarse. Ja,ja,ja. Me recuerda aquel Arlequin que vi yo una vez detrás de un relato tuyo. Es cierto que muchas veces nos da un cierto pánico entrar en destripar a fondo una historia, unos personajes, y ahi es quizas donde de verdad está el brillante pendiente de pulir y sacarlo a la luz.

Pensaré en tus propuestas para esos personajes, ya que me han pedido dos o tres relatos para publicarlos y quien sabe, probablemente encaje. Gracias por todo y un beso.

lo dijo Prelu a Satalia 26 Junio 2008 | 06:18 PM

Me alegro que te gusten mi relatos. Muchas gracias por pasarte por aquí y leer.

Salud.

lo dijo Preludio al Dr. J. 26 Junio 2008 | 06:29 PM

Querido Dr.J: Enrevesadamente jodido, casi rozando lo perverso. Le decía a nuestra amiga Airu que tengo que repensar este relato, y encuentro al efecto muy atractiva su sugerencia. Muy agradecido. Salud.

lo dijo Prelu a Marinera 26 Junio 2008 | 06:44 PM

Interesante punto de vista, que ciertamente se me escapa desde mi visión machista deformada y clasista.

Los reproches podian haberse actualizado. Tambien los tenía, pero lo que se referian al desconocimiento del hijo arrancaban ahi y eran todos con sal gorda.

La historia tiene muchas posibilidades y generalmente son los personajes los que te manipulan y te ponen las palabras.

Muchas gracias por tu crítica. No solamente me resulta instructiva, sino también muy gratificante.

Besos. Nos seguiremos leyendo

lo dijo Preludio a Jose Vicente 26 Junio 2008 | 07:27 PM

Gracias por su opinión y por sus estimulantes palabras de ánimo.

lo dijo Prelu a Silvia 26 Junio 2008 | 07:29 PM

Me alegro que te haya gustado. Gracias. Un beso

lo dijo Prelu a Mayte 26 Junio 2008 | 07:36 PM

Muchas gracias por tu adicción a mis relatos.

Un beso. Mejor, un macrobeso.

lo dijo Preludio a Thval 26 Junio 2008 | 07:58 PM

Gracias por tus felicitaciones y por tus comentarios.

Tu comentario me ha abierto el camino a tu blog. Muy interesante.

Saludos.

lo dijo Airu a Preludio 26 Junio 2008 | 08:47 PM

¿que te "han pedido"? Tú sí que sabes...bueno, como siempre te digo tienes arte en contar. Ya me comentarás dónde se publican esos relatos, los leeré, fijo que sí. Al igual, si firmas en el corte Inglés, hasta me encuentro con tu "amigo Alberto" en la cola esperando a que nos firmes...jajajaj...no, es broma, haya paz. Adelante con esos relatos y mucha suerte en todo ;-)

Besos,

Airu

lo dijo Aura 26 Junio 2008 | 11:54 PM

Solamente un hombre inteligentemente sensible pude atreverse; a actuar con las emociones que mueven a una mujer como lo es tu narradora... ¡sólo tu Preludio!

Enhorabuena!

un beso

Aura

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