Se le olvidó la liga.-
—Señor Portabella, ¿Puedo pasarle a Monica Levinsky?— La voz de mi secretaría en el interfono era como un taladro en las meninges.
—¿Cómo? ¡No me joda, señorita Teresa! Le pago para que haga como que trabaja y para que decore, no para tonterías ni para jugar a las adivinanzas— Le contesté obligado a cortar de inmediato lo que me parecía un despropósito mal intencionado.
— ¡Joder, qué carácter!—me replicó y añadió con guasa—. Sor Agueda Torralba por la línea cuatro.
—Teresa, le he dicho antes que me urgía terminar un recurso. Déjese de chorradas, que estoy muy ocupado. Y, por favor, entre usted en diez minutos y le dicto.
—Entonces ¿qué? ¿La paso o no la paso? Dice que tiene prisa, como todas—insistió.
¿Qué será que por claro que lo ponga a mi secretaria siempre tiene que ir a la suya? — ¡Está bien! Pero no más llamadas.
— ¡A la orden, Jefe! Otra cosa. Vaya con cuidado. Si va a venir con falda nueva dígale que no le importa pagarle la tintorería.
—¡Teresa, se está pasando! ¿A qué viene eso ahora?
—Yo me aclaro—me dijo. Metalizó la voz y cargó de nuevo seguramente para que la oyera Ague al otro lado del teléfono: —“Mis mundo” por la línea cuatro.
— ¡Dime, Ague!—le dije cortante después de pinchar el sin manos.
— ¡Por Dios, Jaime! ¿Ni un hola, cielo, ni un ¡cari! te echo de menos?— me dijo. — ¡Coño, qué distinto del de anoche!
— ¡Por favor, Ague! ¿Qué es eso tan urgente? Sé rápida que tengo prisa.
— ¿Ah si? ¿Tan apremiante es Obama? —me dijo cortando la frase y alargando la última silaba.
— ¡Vaya, otra que también está de campaña! ¿Quieres explicarme de una puta vez qué pasa ?—ahí me pasé de la raya porque añadí: —Estoy hasta los cojones de todas.
—¡Jai, tranqui, cariño! Seguro que le impresionas. Además, todavía no es nada.
— ¡Por Dios, Ague! No me hagas perder el tiempo.
— ¡Joder! A mí no me digas. Eso díselo a Hillary.
— ¿Cómo que Hillary?
—Sí. Ha sido ella quien me ha dicho que estabas reunido con Obama.
— ¡Mira, Ague, vete a la mierda! Estoy trabajando y no estoy para bromas.
— ¡Para! ¡Para! Yo no tengo la culpa que la “malvestida” de tu secretaria sea estúpida y cretina.
— ¡Ague! estúpida y cretina es lo mismo.
— ¡Ya!—dijo arrastrando la a—. ¡Pero dos veces! La muy imbecil me ha dicho que no me pasaba porque estabas reunido con Barack Obama.
— ¿Con Barack Obama?—Le dije con voz de asombro mientras a continuación me tapaba la boca para impedir la risa.
—¡Si, eso mismo!
—¡Y tú, claro, te lo has creído!
— ¡Naturalmente, como si fuera idiota! Por eso le he preguntado: —¿Tú que eres, Hillary? —Al escucharla no pude contenerme.
—Muy ocurrente, Ague, y… ¿qué te ha contestado?
—Una cretinéz. Me ha dicho: ¡Lo prefiero a ser Mónica!
—¿Y eso?— indagué intrigado.
— ¡Normal! ¿No? —me dijo muy seria
—No sé. No me imagino.
—Le he dicho: ¡Mira, rica! Hay quienes comemos lo que queremos, otras lo que pueden y las demás, o sea tú, que ni comes ni dejas comer.
—Desde luego, eres un poco bruta — dije riéndome.
— ¡Coño, Jai, es que me tiene hasta… el moño!
— ¡Bueno! Dime: ¿qué querías? —decidí cortar para poder acabar con mi recurso.
—Quería preguntarte si quedamos y comemos cualquier cosa. Mi marido sigue de guardia.
—Ague, lo siento. No puedo, tengo muchísimo trabajo.
—¡Jo, Jai, cómo eres! —ha dicho poniendo en marcha sus armas—. ¿Y esta noche?
—¡No, cielo, imposible! ¡No puedo de ninguna manera! Quedamos otro día, si te parece. Esta noche tengo un cóctel. Un amigo presenta un libro y no puedo hacerle un feo. Es un compromiso. Además estará mi suegro y con el divorcio en marcha no quiero que piense cosas raras si me ve contigo. ¡Encima, casada! ¡Quita, quita! Ya sabes como está la cosa.
—Lo comprendo ¿Y…cómo se llama esa amiga?
— ¡Leches, Ague! He dicho que es un amigo. ¡No seas celosa!—. ¡Coño! Una vez que decía la verdad, resultaba que no me creía. —¡Mira, hacemos una cosa! Te llamo mañana y cenamos en “Via Veneto”. A las nueve te espero en Ganduxer, cenita…y luego…tomamos una copa donde quieras…o en mi apartamento.
— ¡Ya me gustaría!— me dijo compungida—. Además lo de Veneto ya me lo prometiste la semana pasada, pero mi marido mañana no está de guardia—. Hizo un silencio y cambio de tono. —Bueno, tú te lo pierdes porque tenía que contarte algunas cosas después de lo de anoche.
— ¿De lo de anoche? ¿Qué es lo de anoche?—le dije.
— ¡Jai, me da que lo tuyo es Alzhéimer! ¡Joder, bien que te reías!
— ¡Ague! ¿De qué vas? Te encuentro rara. ¡Qué coño dices!
— ¿Rara… cuando? ¿Ahora o anoche?
— ¡Mira Ague, me joden las adivinanzas! ¡Ya lo sabes! Te llamo mañana y me lo cuentas. ¿Vale?—le dije cortante.
—Como quieras, ¡corazón! Hay veces que no hay quien te aguante. Quería decirte —y empezó a reírse— que mi marido se ha encontrado esta mañana la liga que me regalaste en el pomo de la escalera y se cree que después de tanto tiempo le estoy pidiendo guerra— al terminar de decirlo soltó una carcajada.
— ¿Cómo? — dije sorprendido. —¿La liga que te regalé?
— ¡Siii! La que llevaba anoche. Después del “striptease”, al meterme en la piscina se me olvido recogerla— su segunda carcajada me retumbó en la cabeza.
—¡Es fantástico! —le dije—. ¿Qué pasa que ahora estimulas a tu marido de esa manera?
— ¡Que te jodan!—me dijo ofendida.
— ¡Coño, Ague! ¡No entiendo nada! Ni me interesa en absoluto lo que me cuentas — añadí muy serio. —¿De qué liga hablas y de qué “striptease”?
— ¿Sabes que te digo?... que cuando te pones cínico pienso que vas pasado de rayas.
—¡Ague! ¡Te lo juro! No sé de qué me hablas—. Noté que se quedó descolocada. —Me acabas de decir que le hiciste un “striptease” a tu marido. Como tú comprenderás, no es algo que me emociona.
— ¡Espera un momento!— Me dijo agitada. —El único “striptease” que hice anoche lo hice para ti porque mi marido no estaba, y bien que te reías. Por cierto, haber cuando ¡coño! te instalas una cámara o te compras un portátil de los que la llevan incorporada. El messenger sin cámara me resulta un poco frio.
Mi carcajada fue tan estrepitosa que el abrecartas con que jugaba a darle vueltas encima de la mesa me cayó y al intentar recogerlo del suelo me caí de la silla con tanto ruido que entró Teresa alarmada. Mientras me levantaba riéndome, le hice señas para que desapareciera, lo que hizo haciendo una mueca.
— ¿Se puede saber de que te ríes tanto? ¡Capullo!— Me dijo Ague enfadada.
— ¡Cari, en serio! Estuviste fabulosa. Le diré a mi hija que me instale la Cam para la próxima. Te lo prometo. Lo que me intriga es lo que le has dicho a tu marido sobre la Liga —le dije mientras seguía riendo.
— ¡Joder! ¿Qué iba a decirle? ¿No me dices que la mejor defensa es el ataque? Me he puesto en jarras delante y le he dicho: O me explicas de manera convincente de donde has sacado eso o a partir de ahora te acuestas con su santa madre.
Ambos coincidimos con las carcajadas, aunque las mías un poco más forzadas. — ¿Y qué te ha dicho?—le pregunté.
— Que no sabía nada. Que le preguntara a la búlgara si era suya. O que la echara si la cosa no estaba clara.
—¡Joder¡ Se te ha acojonado.
—¡Bueno, bueno! ¡Ya veremos! Le he dicho mientras le quitaba la liga de las manos. Y se ha callado —. Guardó un segundo de silencio y me dijo: —Ahora, qué, Jai, ¿Cuando nos vemos?
— ¿Cuando tiene guardia tu marido?
—Creo que el fin de semana — Dijo.
— ¡Vale! Te llamo el viernes. Te lo prometo —. Para no entrar en más detalles colgué rápido. A continuación llamé a Yolanda.
—¡Hola hija! Contéstame rápido. ¿Desde cuando sabes la contraseña de mi correo electrónico?
—¿Yoooo?
—¡Si! ¡Tú!— Noté que me supo cabreado.
—¿Por qué lo dices?
—¿Tu que crees?
—Tampoco es para tanto. Solo he entrado un par de veces.
—¡Vale, Yolanda! ¡Ya hablaremos!. De momento, mañana quiero que me traigas tu portátil.
—Eso, ni lo sueñes. Me lo regaló mamá.
—¡Está bien! ¡Hablaré con tu madre!
—Yo también.
—¡Yolanda!, es mi vida, soy un adulto y tú solamente tienes doce años.
En ese momento entró mi secretaria.
—¿Me dicta, D. Jaime?
—Ahora enseguida —dije tapando el micro del teléfono —. ¡Déjeme que termine con Barach. —Y seguí: “Talk about that, friend”—. Teresa se me quedó mirando.
27 comentarios - Escribe aquí tu comentario
me siguen atrapando tus dialogos, jaime me sigue robando el corazón con todo lo cabrón que es, y el final sorpresa de la niña y el messenger me ha encantado!
eres genial, y es un privilegio leerte, lo sabes...
besos.
Insuperable ! Iba de sorpresa en sorpresa. Un beso.
Echaba en falta a Portabella. En la hija debe de tener la penitencia a sus pecados. Saludos.
Una historia genial, me ha encantado.
Esta niña ha salido sin duda tan lista como el papá.
Saludos.
Trepidante, ingenioso, sorprendente, alucinante, frenético,...¿Sigo?
Cómo enganchas!
Querido Preludio. Sabes el placer tan inmenso que supone para mí leerte.
Otra vez sorprendes con un diálogo trepidante y un desenlace divertido.
Y, por supuesto, tu personaje sigue despertando toda mi antipatía... tanto que, hasta me empieza a caer de maravilla, de puro antipático y chulo.
A tí, sin embargo, te sigo queriendo igual que siempre, a pesar de tu largo silencio
Un besazo.
Hacía tiempo que no sabiamos de las andanzas de Jai...siempre metido entre ligas y faldas...
Un placer leerte.
Beso.
Muchas gracias por tu comentario. Eres una lectora excelente muy amiga. Estoy terminando La Campana de Cristal. Ya te daré mi opinión.
Besos.
Gracias por tu visita. Te comentario resulta muy estimulante para seguir superandome.
Un beso.
Gracias Dr.. Ya sabe. Aut...aut. "Ludis o gravitas". Aunque no son contrarios. Mas bien complementarios. Aunque a veces tengo dudas y no sé si Portabella es el Dr. Jenkyns o Mister Hyde.
Saludos
Muchas gracias por tu comentario. Me alegro que te haya gustado mi relato.
Esa niña es terrible. Mas que eso diria yo que es temible.
Un beso.
Muchas gracias por tu visita y tu comentario. He pasado por tu ultimo post y me ha sosprendido gratamente. me encantará seguir leyendote.
Un beso.
Muchisimas gracias por leerme. Me gusta trabajar mucho los dialogos y relatar las historias a traves de ellos.
Mi personaje es muy especial, levanta sentimientos contradictorios, por una parte despierta antipatía y por otra se le toma cariño. Detras de su estampa chulesca es un ser necesitado. Como casi todo el mundo.
En cuanto a mi silencio, es un silencio premetidado, buscado a proposito respecto de todo el mundo, necesario para tomar distancia incluso de mi mismo. No lo tomes como cosa personal. En este momento debería estar lejos, dando la vuelta al mundo, pero no estaba preparado y me rajé. Quiero intentarlo de nuevo.
Un beso.
Olé, Preludio
Magnífico.
Gracias por tu comentario en mi blog, me ayudan mucho tus críticas.
Ánimo con tu plan de recorrer el mundo, tú puedes con eso y con más
Un beso
Marinera
Diálogos que salen de una cabeza bien amueblada literariamente. ¡Y todo a través del teléfono! Esas andanzas.... Superior Prelu.
Muchas gracias, Vio, por tu visita y tu comentario.
Mucho tiempo estaba pasando sin que el Jaime no hiciera de las suyas, y ahi está perseguido, pero incombustible.
Un beso.
Intento tenerla arreglada y solo lo consigo discretamente. Muchas gracias por tu estimulante comentario. Algunos los echo mucho de menos, otros me son necesarios para seguir escribiendo.
Lo que le faltaba al pobre... la jodía niña cotilleándole el ordenador. Pero, ¡qué fuerte!. Eres genial y original.
Besotes
Son muy precoces las niñas de ahora, y luego ya ves, acaban mandando de tí, como si fueran Obama.
Gracias por tu visita y tu comentario. Un beso
Hace mucho tiempo que no entro en el Lda. Me habían hablado muy bien de un escritor llamado Preludio que se distinguía por sus relatos bien trabados y por la fineza de su oficio literario.
Veo que no me han engañado.
Son buenos tus relatos. Te felicito.
Muchas gracias por tu visita a mi pagina, donde eres bien recibida.
Tus opinión crítica sobre mi trabajo creo que es exagerada. En todo caso reitero mi agradecimiento. Si vuelves, por favor, deja tu enlace.
Excelente, excelente. Muy fresco, trepidante, he bajado en caída libre al leer tu post.
Yo no sé como se ponen esos guiones largos tan chulos que utilizas ¿Cómo se hace?
Tampoco sé utilizar el diálogo como tú, pero eso no te lo pregunto: te leo y aprendo, como siempre.
Con admiración: Sergiocanovas.
He sentido un agradable placer visitando su blog. He leído varios relatos, interesesantes. Volveré a leerlos poquito a poco.
Aprovecho para darle las gracias por sus visitas al mio.
Saludos..
He sentido un agradable placer visitando su blog. He leído varios relatos, interesesantes. Volveré a leerlos poquito a poco.
Aprovecho para darle las gracias por sus visitas al mio.
Saludos..
Me alegro de verla aqui. Compartimos una afición comun, el mar y la navegación en solitario.
A mediados de marzo pasado inicié con precipitación una vuelta al mundo en solitario, que empezó en Barcelona y acabó en Cabo verde, pasando por Canarias, con una fuerte averia en el estrecho de Gibraltar por una pantocada, a raiz de la cual el casco empezó a sufrir una deslaminación en la unión con la quilla. Me vi obligado a dejar el barco en Cabo verde para su reparación. Ya me han anunciado que a fines de septiembre el barcó estará listo y tengo intenciones de variar la ruta y cruzar el Atlantico hasta Pernanbuco y bajar hasta las Malvinas, para cruzar Hornos en Navidad.
MI intención primera era hacer la ruta de Oeste a Este, bajando la costa africana hasta Ciudad del Cabo. Pero, finalmente optaré por la ruta mas facil.
Saludos
En cuanto puedas, ¿podrías pasar por mi blog?. Tengo algo para ti y claro...aquí quedaría mucho mejor.
Un beso!
Hace casi dos semanas que leí este relato. Concretamente el 14 de agosto. Iba en al autobús Supra hacia Gijón. Llevaba en el maletín del ordenador una serie de relatos que valorar para un concurso y una novela que tengo que presentar, y no conseguía centrarme. Desde hacía bastante tiempo, seguramente por un verano lleno de sobresaltos, solo era capaz de leer en transversal, rápido y sin concentración. Guarde el trabajo y encendí el ordenador (por suerte el Supra tiene Internet). Entre en tu blog, y entré en tu historia. Por primera vez en mucho tiempo, las letras dejaban de ser caracteres y se convertían en imágenes, en voces, en el placer de leer. El texto es tan vivo y crepitante. Los diálogos tan bien construidos, que dejé de ser una pasajera para convertirme en una mota de polvo del escritorio del prota, cotilleando la conversación. Empecé a escribirte para comentarte el placer de ese momento de total abstracción de la realidad. Pero, ¡ayyy! se me fue la conexión y todo lo escrito se esfumó. Así que, después de unas moviditas vacaciones retomo el teclado para decirte: Sigue escribiendo.
Un abrazo con aires de Cantábrico de Cabo Peñas y Mediterráneo de la costa el sol.





