Libro de Arena
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Princesa de Porcelana

Yo soy yo, quienquiera que sea.

Hogar, dulce hogar

Empecé a escribir diarios casi antes de aprender a escribir. El último lo acabé en Navidad. Mi tía me regaló uno nuevo, muy bonito, forrado en rojo, con cerradura, con unas letras en cursiva (en la tapa) y de color dorado que decían "Diary". Era un diario con aspecto antiguo. Aun está por acabar, y creo que así se quedará, porque descubrí el blog, donde puedo compartir mis vivencias, mis consejos, mis opiniones... con otras personas.

Hace diez días que no paro en La Coctelera; entre memes y premios estoy más mareada que si me hubiera tomado quince mojitos. Necesitaba urgentemente volver a la tranquilidad de LDA, mi hogar. Ya dije que vendría aquí cada vez que necesitara relajarme, porque el otro blog está en continuo bullicio (aunque este acabará igual...).

Tengo muchas cosas que contar y aún no he tenido la oportunidad. Me quedan varios secretos pendientes que aún no os he confesado, como que puede que nunca tenga hijos. Me quedan muchas novedades que contar, como que el domingo fui de comida familiar, celebrándo que ha nacido mi prima, y que por primera vez no tuve que inventarme una excusa para escaquearme, sino que fui y me lo pasé muy bien. Me quedan muchos sueños que compartir, como que siempre quise ser bailarina o tintarme el pelo de rosa. Me quedan muchas preguntas por haceros, como qué tres cosas le pediríais al genio de la lámpara, qué tres objetos os llevaríais a una isla, qué manías tenéis...

En fin, pues ya lo he dicho todo. No he dedicado un post a cada cosa porque ¿quién sabe si tendré tiempo de hacerlo? Así que si quereís profundizar en algo de lo que he contado o contestar a algo de lo que he preguntado, adelante, dejad un comentario.

Os echaba de menos.

Todo lo que hago, lo hago por ti

Queda una hora para que mi mejor amiga venga a por mí. La acompañaré para que no esté sola mientras le hacen el tatuaje que yo misma le he diseñado según sus indicaciones. Quería su inicial gótica y una especie de enredadera muy simple con un par de flores. Se lo hará en el tobillo. Además, le dibujé una pequeña abejita pululeando cerca de una flor. Se lo hice en plan broma, pero nos reímos tanto cuando la dibujé que decidimos que se la tatuaría y así siempre recordaría lo bien que nos lo pasamos cuando reímos juntas.

Estoy emocionada por ella. Más emocionada que cuando he ido yo a tatuarme; pero menos nerviosa.

Mientras la espero estoy por el mundillo blog: leyendo, comentando... últimamamente me paso más por La Coctelera, pero no consigo poner el video de una canción muy bonita. Lo quería poner con el texto que escribí allí sobre el giro que dio mi vida ayer.

Me muero de ganas por compartir la canción con vosotros, así que allí o aquí tenía que ponerla:

Hoy no pongo letra. Simplemente cerrad los ojos y disfrutad.

Adiós a las ganas de vivir

Mi padre, por cuestiones de trabajo, está muy poco en casa. A penas lo veo; no viene a dormir todos los días; practicamente sólo viene los fines de semana.

Ayer, sábado, llamó a mi madre para que fuera a recogerle al trabajo a mediodía, cuando mi madre y yo íbamos a comer. Llamó de imprevisto; mi madre estaba hambrienta pero tuvo que ir, porque él no tiene coche, ni carnet, ni vergüenza... Y yo me enfadé bastante porque se lo pide como si fuera una obligación: "Ven a por mí", y punto. Me cabreo con mi madre por hacer como una esclava todo lo que él quiere.

Siempre que llega a casa sigue los mismos rituales. Comer, lo primero, luego ponerse "en pelotas", lo que me molesta muchísimo y acabo encerrándome en mi habitación. Se duerme en el sofá, mientras mi madre le hace por obligación un masaje. Me da mucha rabia cómo la trata. Nunca da las gracias por nada. Sólo abre la boca para pedir, quejarse y despreciarnos.

Ayer no comí porque no podía bajar al salón y sentarme a su lado. No puedo estar en el mismo sitio que él, no puedo. Y mi madre se puso a llorar porque no comí. Y él vino a mi habitación a "echarme el puro". Me dijo que cada vez que viene nos hemos peleado y yo le dije que había sido porque siempre deja lo que está haciendo (mi madre) para hacer lo que él quiere. Y el muy cabrón me dijo que muchas veces no viene a dormir porque acaba de trabajar tarde y no quiere despertar a mi madre. Yo le dije "Faltaría más", y él empezó a chillarme porque yo la llamé el sábado pasado para que viniera a por mí a las tres de la mañana. No me dejó explicarle que no la llamé de imprevisto (como hace él) y que soy menor y no tengo carnet de conducir (no como él, que a sus casi cuarenta años aún depende de otros para que lo lleven y lo traigan).

Me despreció muchísimo. Despreció mis cuadros, que están en el sofá de mi habitación, diciendo que eran mi única vida social. Sólo porque he estado dos días sin salir, dibujando porque la semana que viene hago una exposición...

Ahora que estaba recuperando todas las cosas que perdí con la anorexia (el tiempo, la alegría, el peso...) llega ese monstruo al que tengo que llamar padre, para hundirme, para amargarme, para despreciarme, para arrancarme las ganas de comer, de escribir, de dibujar, de salir, de respirar, de vivir... Sólo quiero dormirme y no despertarme nunca más.

Resistiré

Ya estoy aquí, llevándome la contraria a mí misma. Y es que hay algo de este sitio que "me tira". Inevitable volver y alegrarme al ver que funciona más o menos bien. Quiero aprovechar, aunque son las tres de la madrugada y postear, aunque no tengo nada que decir. Estoy demasiado cansada.

Os preguntaréis qué hago por aquí a estas horas... Así soy yo; no duermo porque no quiero perderme nada. Si me hubiera dormido, ¡no habría encontrado esto en funcionamiento! Que quizás mañana naufraguemos otra vez. ¿O no?

En realidad sí que tengo algo que decir. Que he tomado mi decisión. Después de cambiarla unos dos millones de veces, he decidido que me quedo aquí. Hice la lista de pros y contras de La Coctelera; en los pros puse que es rápido y en los contras que es muy poco familiar.

Hoy, después de leer un post de Violette, he añadido una cosita en los contras... las asquerosas cucarachas que aparecen arriba del blog, en la publicidad de la Sexta. No siempre están ahí, pero cuando no son las cucarachas es el Casino Online, y cuando no es el casino es el Encuentra Pareja. Así que he desempatado la lista y el resultado es que me vuelvo a LDA. Hogar, dulce hogar.

Me quedaré con mi casa allí y la utilizaré como muchos de vosotros, de lugar de vacaciones. Cuando estemos de naufragio y nos veamos por La Coctelera, entre las canciones de Vivir, los cócteles de Trovadora y mis recetas de tartas, nos apañaremos.

Sobreviviré a los naufragios. Resistiré.

Regresé de negro:

Me mudo, no me mudo...

Esta mañana me he dado cuenta de que LDA volvía funcionar. Este lugar me ha visto progresar, cambiar, mejorar. Le tengo un cariño especial.

Yo ya me había creado una nueva casa en La Coctelera. Ayer dejé varios post allí y varios comentarios a otros desarenados. Les dije que me mudaba a La Coctelera para siempre, que LDA sería mi retiro, mi pueblecito, al que me vendría cada vez que aquel lugar en constante movimiento me agobiara.

La verdad es que creía que LDA estaría parado más tiempo. Esta semana ha ido de mal en peor; incluso llegué a imaginar que dejaría de funcionar definitivamente. Y ahora me encuentro con que ya está en marcha; con nuevos posts; con la gente de siempre; con gente nueva...

He sentido una alegría inmensa. No he podido evitarlo, este sitio es como "mi tierra". Por eso, estoy replanteándome eso de mudarme a La Coctelera. No sé que hacer, soy tan indecisa...

Cuando volvemos de un naufragio ya estoy pensando en el siguiente. Cuando tecleo en mi ordenador "www.librodearena.com...", pienso "Ahora verás como no funciona...". Cuando dejo un comentario, voy a dar una vuelta por la casa; vuelvo a los cinco minutos y el comentario aún no se ha enviado. Son muchas las razones que hacen que este sitio me saque de quicio. Pero son muchas las razones por las que me encanta.

Debería hacer una lista de pros y contras. ¿Me ayudáis? Me gustaría tomar la decisión hoy, antes de que sea demasiado tarde. Aún estoy a tiempo de volver, perdonar, hacer como que no ha pasado nada. Aún no he recogido todos mis trastos; sigo teniendo más cosas aquí que en La Coctelera.

No paro de pensarlo. Me mudo, no me mudo...

Soy más mala que un dolor

Cansada de ser siempre la ignorante, la engañada, la utilizada, la buena, he decidido hacer justicia. Voy a darle lo que se merece.

Ayer no salí, pero hoy me he despertado hace unos minutos. Tenía que recuperar las horas que no había dormido ni el sábado ni el domingo. Así que ahora, con los síntomas de una recién levantada, intentaré ordenar mis ideas y contaros mi plan.

Mañana es fiesta en Valencia, así que hoy saldremos estudiantes, trabajadores remunerados, y “perreros” que ni estudian ni trabajan ni hacen nada. Hoy habrá mucha gente. No sé si H estará, pero sé que le dirán que me han visto... con otro.

Él si que salió ayer, me lo contó una amiga que le vio. Yo ya lo sabía, porque había hablado por el messenger con su mejor amigo y me lo dijo, que saldrían. Ellos dos se lo cuentan todo, por eso decidí confesarle que hoy había quedado con un chico. Llamémosle W.

Pero ahí no acaba todo, lo mejor es que el mejor amigo de H me pidió mi número de teléfono y me ha dicho que podríamos quedar algún día. ¡Estoy de suerte! Esto también se lo contará, claro.

Total, que esta es la situación: hoy quedo con W, luego nos vamos de fiesta (él con sus amigos y yo con los míos), H no saldrá, pero se enterará de que he estado con W. Si no se lo cuentan las personas que nos vean, se lo contará su mejor amigo, que, además, le contará que me ha pedido el número para quedar algún día.

Ahora todos estaréis pensando que soy una exagerada, que debería pasar de él sin más. Pero de verdad necesito poner un punto final a este párrafo de mi vida. Sé que, si no lo hago, esta historia con H no acabará nunca. Nunca tendré la conciencia tranquila. Esto tiene que terminar, y si hace falta que acabemos enfadados y que no nos hablemos nunca más, que así sea.

Adry me dijo que no veía muchas posibilidades de aclarar las cosas con un chico (H) con el que llevo tres años de “me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere”... Y tenía razón.

Ayer, cuando mi amiga me llamó para decirme que le había visto, estuve a punto de arreglarme y salir. Luego pensé: ¿para que me mire y se haga el despistado, o no me salude, o intente darme celos con otras? ¿para amargarme la noche? No, hijo, no. Para eso me quedo en casa.

Cansada del tema; no quiero volver a hablar de él nunca más.

Hoy se hará justicia.

Os dejo con un cuadro que pinté en verano con pasteles, no con acrílico ni óleo. Fue muy difícil de pintar; tanto que le cojí un poco de manía. Pero ahora lo tengo colgado detrás del sofá de mi habitación.

No quiero perderme nada

Podría estar despierto solo para oírte respirar

Contemplar tu sonrisa mientras duermes

Mientras estas lejana en sueños

Podría dedicar mi vida a esta dulce sumisión

Podría perderme en este momento, para siempre

Pues cada momento que paso contigo

Es un momento muy valioso para mí

No quiero cerrar mis ojos

No quiero caer dormido

Porque te extrañaría mucho, vida

Y no quiero perderme nada

Porque incluso cuando te sueño

Ni el sueño más dulce se compararía contigo

Te seguiría extrañando, vida

Y no quiero perderme nada

Tumbado cerca de tí

Sintiendo el latir de tu corazón

Me pregunto qué estás soñando

Si soy yo a quien estás viendo

Después te beso los ojos

Y doy gracias a Dios porque estamos juntos

Solo quiero estar contigo

En este momento por siempre y para siempre

No quiero cerrar mis ojos

No quiero caer dormido

Porque te extrañaría mucho, vida

Y no quiero perderme nada

Porque incluso cuando te sueño

Ni el sueño más dulce se compararía contigo

Te seguiría extrañando, vida

Y no quiero perderme nada

No quiero perderme ni una sonrisa

No quiero perderme ni un beso

Solo quiere estar contigo

Aquí, contigo, como ahora

Solo quiero abrazarte fuerte

Sentir tu corazón muy cerca del mio

Y simplemente permanecer aquí en este momento

Para siempre..

No quiero cerrar mis ojos

No quiero caer dormido

Porque te extrañaría mucho, vida

Y no quiero perderme nada

Porque incluso cuando te sueño

Ni el sueño más dulce se compararía contigo

Te seguiría extrañando, vida

Podría pasarme el día escuchando esta canción... Como tantas otras de Aerosmith

Imbécil

La resaca me ha acompañado todo el día. Ahora mismo sigo mareada, aturdida.

Hacía mucho tiempo que no bebía, pero ayer quería hacerlo. Casi un año sin probar una gota de alcohol... Mi estómago no estaba preparado.

La cena fue estupenda. Éramos unas quince personas; no pudo venir toda la clase. Eché en falta a algunos compañeros, pero me lo pasé bien igualmente.

Fuimos a una pizzería. Nos sirvieron una hora después de haber pedido porque el sitio estaba abarrotado, pero nos vino bien; queríamos hacer tiempo. Así que estuvimos hablando de lo único que tenemos todos en común: el instituto.

En la mesa de atrás, unas chicas celebraban una despedida de solteras. Fue todo un espectáculo. Tenían un muñeco de plástico: era negro, y con una ***** más larga que las piernas. Nos reímos muchísimo con ellas.

Luego fuimos a los pubs, que empezaron a llenarse a la una. Yo tengo predilección por dos, así que estuve toda la noche yendo de uno a otro.

Me sorprendió que estuvimos casi todo el tiempo juntos. Normalmente, al llegar, nos separamos y nos vamos con nuestros verdaderos amigos (que no son de la clase).

Me lo pasé genial... Hasta que vi a H. Estaba con dos chicas. Parecían dos abejas revoloteando alrededor de una flor. No paraban de cogerle la mano, bailar con él, decirle cosas al oído... Y yo, a medio metro. Para entonces ya iba bastante “contenta”, por el alcohol, y decidí acabar de emborracharme. Gracias a eso me olvidé por completo de él. No podía hacer nada; estaba con dos chicas.

Mis compañeros de clase se fueron a las tres y media. H también desapareció (y las dos chicas, claro). Yo me quedé más rato con otros amigos, que me propusieron ir a una discoteca cuando cerraran los pubs.

Dentro de lo que cabe, estuvo MUY bien.

Cerraron los pubs. También se me empezaban a cerrar los ojos. No pude ir a la discoteca; estaba demasiado cansada. Un amigo me trajo a casa en moto. Yo miraba fijamente las líneas de la carretera, que pasaban a la velocidad de la luz. Íbamos muy rápido. Los pensamientos en mi cabeza también pasaban, pasaban, pasaban. Entre ellos, reconocí uno que decía “No me importaría matarme ahora mismo”. Qué triste...

Llegaba a casa a las cinco y media. No pude evitar llamar a H. Él también estaba en casa ya. Me hubiera gustado decirle tantas cosas que no sabía por donde empezar. Sólo pude preguntarle por qué era así conmigo. Él muy cabrón, por decir algo suave, no supo contestarme. Me dijo que si no tenía nada más que preguntarle, iba a colgar. Le dije “Vale”. Imbécil. No vale, no. Pero, el asqueroso, colgó.

Hoy ha sido un nuevo día. Ahora iré a ducharme y a arreglarme, porque esta noche salgo otra vez. He quedado con mi mejor amiga. Ella y yo, mano a mano.

Ya no necesito más consejos, sé que todos estaréis de acuerdo en que, de una vez por todas, pase de ese ***********, **** ****, ***********, *******, etc.