Gracias, gracias, gracias.....
Cuando se está viviendo una situación laboral como la que sucede en mi instituto estos días, las palabras de ánimo son un bálsamo, un oasis al que llegar tras una jornada intensa.
Sois muchos los que os habéis interesado por mí en estas tres semanas. Os agradezco el respeto por el hecho, la discreción a la hora de preguntar, la falta de morbosidad. Demuestra, una vez más, la calidad humana de muchos de los miembros de LDA.
Hoy os acerco, con su permiso, un texto escrito por un compañero, un profesor de inglés con mucha experiencia docente y una gran empatía con el alumnado (ahora seré un poquito bruja y os diré que es uno de los favoritos entre ellos, sobre todo por las féminas).
Es un texto escrito desde las tripas, pero intentando analizar la realidad que nos rodea.
Por supuesto le haré llegar vuestros comentarios.
Todos buscamos explicación a lo que no tiene nombre.
CUANDO LO NORMAL DEJA DE SERLO
Hace unos días, un hecho escabroso estremeció Ripollet, (Cataluña).
Una niña de 14 años fue asesinada por un compañero de clase, cerca de su casa y de la comisaría de policía, en la noche de Halloween. Este escrito no narra los hechos ni alimenta curiosidades morbosas. Va dirigido a los padres y profesores que creen saber lo que sus hijos y alumnos hacen o pueden estar haciendo cuando no los ven. Veamos qué pasa en un día ordinario en la vida de un adolescente cualquiera.
Javi se levanta, si su madre lo despierta, a las 8h de la mañana. Javi tiene móvil, pero no se acuerda nunca de que el móvil también tiene función despertador incorporado. Da cuatro vueltas en la cama, se viste, ve que llega tarde al cole y, como sus padres ya no están para decirle lo que tiene que desayunar, come dos galletas, hace la mochila a toda prisa –olvida un libro que necesitará-, coge el bocata que le han preparado –aunque en el cole comerá más chuches que bocata con el dinero que le han dado sus padres -, y sale pitando hacia el instituto. Pasa por una zona plagada de grafitis que nadie borra, camina dándose empujones con sus colegas, vocifera cuatro insultos y empieza una jornada escolar maratoniana de 6 horas de clase seguidas con 30 minutos de descanso para el recreo.
En la escuela, que es un espejo de la realidad a pequeña escala, todo pasa con aparente normalidad. Los alumnos intentan seguir las clases armando más o menos jaleo y dejando muy claro que el poco respeto que tienen hacia los padres, tampoco lo tendrán con cualquiera que se les ponga por delante, no importa que sea profesor. Cuando suena el timbre y acaban las clases, sale corriendo como un loco con sus amigos. Javi ya es feliz. Puede regresar a SU MUNDO y salir de la realidad ficticia en la que estaba atrapado. Javi comenta a sus colegas que en clase ha robado imágenes del móvil del profe y de dos compañeros con el bluetooth. Poco después, entra en su casa. Sus padres, como siempre, llegaran tarde. Tienen una hipoteca que les ahoga y suerte tienen de poder trabajar a destajo.
A partir de aquí, empieza la anormal ‘normalidad’ que puede tener cualquier adolescente en la intimidad. Coge lo primero que encuentra en la nevera, se lo calienta en el microondas y busca su peli preferida: “SAW I, el juego del miedo”. Verá cómo cortar cabezas y extremidades de manera original, cosa que le divierte. Cuando acaba, harto de salpicaduras de sangre y de comida recalentada del día anterior, descabeza un sueño. Cuando se levanta, se come un ‘bollicao’ con ‘colacao’ mientras mira la tele: un hombre ha matado a cuchillazos a su mujer y después se ha descerrajado un tiro. –“¡Vaya, otra! ¡Qué poco original!”. Cambia de canal. Las noticias hablan de un atentado en Oriente Medio. Han muerto 25 personas, suicida incluido. Las imágenes son Gore al 100%. Enseguida, se mete en Youtube, donde está inscrito como adulto. Mira videos subidos de tono que se comentaban en el cole. En uno de ellos, unos alumnos pegan a un profe y en otro una mujer se lo monta con un caballo. “¡El mundo está loco, pero anda que no mola!”, piensa él. Como mola taco y es gratis, Javi se lo baja al móvil para enseñárselo a sus amigos.
Justo entonces, un colega se conecta al Messenger y se pasan algunas fotillas y webs de contenido pornográfico más que desagradable, con palabrejas como fuck, bukkake y similares. Como está aburrido, se baja un video del Ares, programa de descarga, que lleva por título ‘Dos chicos de 18 años se lo montan con una de 17’. Y como todavía le queda energía, consulta los blogs de los presuntos agresores de Ripollet. Encuentra raro que sus blogs y el de la niña fallecida todavía estén activos y, aunque no los conocía de nada, no puede evitar dejar sus comentarios, como muchos otros que ve, a favor de la niña y de la pena de muerte para los chicos, añadiendo cuatro insultos más. Para acabar la sesión, mira los videos de Youtube en los que también se les amenaza. Se ríe un rato, lo comenta con su colega del Messenger y quedan en verse después en Msn… Y se dedica a la Play.
Ha pasado hora y media desde que Javi llegó de la escuela. Coge un videojuego y lee: “Grand Theft Auto. Sant Andreas.. Crea tu imperio criminal en un nuevo modo de juego; Busca a gente para formar una banda y para que te ayuden en tu misión criminal". “¡Ya ves, -exclama-, éste sí que mola!”. A continuación, ‘juega’ un rato: roba coches, aprende a insultar y robar a abuelas, pega a dos negros con un bate y abusa de una chica porque le parece pija... Le sabe a poco. Es un juego que ya tiene un año y ya está desfasado. Ya han salido dos que mejoran la serie. Como sólo cuestan 60 euros cada uno, los tendrá para Reyes. Ya son 8.40 h., y está demasiado cansado para hacer los deberes. El examen de socis es dentro de dos días y sólo entran 2 temas. Mañana lo hará. Coge el teléfono, pide una pizza para cenar, se la traen, se la come y vuelve al Messenger para despedirse de sus amigos, a los que verá mañana en el cole. Agotado de no hacer nada, necesita un reset. Se va a la cama.
.....................................................................
Ésta es la tarde de Javi. Y de muchos otros. Me pregunto si no es normal que, en contextos como éste, pasen de hacer los deberes. ¿No es lógico que malinterprete las relaciones amorosas? ¿Puede quedar en él algo de respeto por los demás? Javi ha violado la intimidad del profe y de sus colegas robando información con el móvil y ha puesto en práctica algunas de las cosas aprendidas en los ‘didácticos’ videojuegos que tiene a su disposición.. Con absoluta ‘normalidad’ ha visto en Internet imágenes de zoofília y abusos a menores que son el pan nuestro de cada día, blogs en los que los insultos subidos de tono son normales, películas de sexo duro descargadas con Ares o Emule. Y lo hace un chaval que todavía no tiene ni pelo púbico. ¿Puede quedar todavía algo de criterio en nuestros hijos? De ser así, no será por lo que les rodea, sino por un milagro de la naturaleza, porque, a pesar de todo, hay ’algo’ dentro de nosotros que nos dice lo que está bien y lo que está mal. Pero luego cada uno decide y, en algunos casos, pasa lo que pasa. Lo cierto es que un adolescente de 12 años no está preparado para utilizar las herramientas que hoy tiene en sus manos, los móviles de última generación, Internet, Youtube, determinadas películas, algunos videojuegos etc Su mente no está en todos los casos preparada para ver el peligro de lo que tiene en sus manos. No llegan a entender lo que están haciendo como yo mismo no puedo entender que dos chicos puedan matar a una amiga con total indiferencia, como si fuera una continuación de sus videojuegos, de sus películas, de sus diversiones.
Está claro que, o ponemos fin a esta locura, como padres, madres, familia, maestros y profesores, o ésta pondrá fin a lo poco que queda de decencia en nosotros. Algo estamos haciendo mal. A mí, al menos, algo me dice que tenemos más responsabilidad de que la creemos tener sobre lo que está pasando. Mucho me temo que:
1. deberíamos pasar más horas con nuestros hijos o, al menos, darle más calidad al poco tiempo que pasamos con ellos;
2. hace falta más educación en valores, ejemplo en nuestros actos y una mayor comunicación con ellos;
3. la educación empieza por la familia; los niños aprenden por imitación y, muchas veces, a los 12 años ya es demasiado tarde para incorporar nuevos hábitos; ¡hay que empezar antes, mucho antes!;
4. es imprescindible controlar qué consumen los adolescentes, tanto a nivel nutricional como a nivel ‘cultural’;
Y la lista sigue...
Creo que no es necesario insistir en la potencia y el riesgo que tienen algunos medios de comunicación y herramientas como Youtube, Ares, Emule, Sony Playstation, TV, y un largo etc. Todos sabemos de qué estamos hablando y somos responsables de vender lo ‘anormal’ y ‘amoral’ como si fuera lo más normal del mundo. De manera que tendremos que asumir la responsabilidad que en cada caso nos corresponda.
Por suerte, no es la realidad de TODOS los adolescentes. El problema es que es una realidad creciente. Sea como sea, este texto no pretende denunciar que existe tal realidad, sino el hecho de que tal realidad PUEDA existir.
Ferran Gonzalez Colominas