¿Por qué, Paul, por qué?
A santo de qué, Paul, me vienes ahora con estas.
Joder, Paul. Coño, Paul.
Por qué después de todos los altibajos que ha tenido nuestro amor unilateral [de mi hacia ti - entonces, por qué coño 'nuestro amor'; será porque queda más melodramático, más efectista y yo no renuncio a un efectismo por nada del mundo], vas y me haces esto, Paul.
¿Te acuerdas, tú te acuerdas, Paul, de lo que nos pasó..?
Que cuando empecé a leerte - El palacio de la luna, La Trilogía de Nueva York, La música del azar, Leviatán... - te amé. Y te amé de ese modo incondicional en el que amo yo a los escritores hasta que me decepcionan. Como me fuiste decepcionando tú más adelante, Paul. Cuando seguí leyéndote y descubrí que empezabas a no darme nada nuevo, que lo nuestro se estaba aburriendo en la rutina de los que no tienen nada que decirse, en esa previsible placidez que ni siquiera es placentera.
Y te repudié. Y qué pereza me daban las novelas que te leí después de aquellas, y tus experimentos con la realidad, y tus memorias de orfandad, y tus cuadernos, y tus poemas, y Lulú en el puente - anda y que se tire del puto puente Lulú...
Hasta que me pediste que habláramos. Y me lo contaste todo. Y te quedaste en pelotas frente a mí y me explicaste que todo lo anterior no había sido más que una manera de explicarme tu vida una y otra vez. Con cuentos, con historias, con casualidades que llegaron a ponerme de los nervios pero que, para ti, resumían el rumbo de tu vida. Fue una noche maravillosa, Paul. Ahí, tú y yo. Y me volviste a llevar al huerto A salto de mata, y yo entendí que querías decirme que no lo volverías a hacer.
Y yo te creí cuando llegaste a casa con ese perro callejero - qué pena que a la vez se hubiera presentado Berger con otro, que llamamos King.
Y pensé que todo iba a ser diferente. Y lo fue. Y es verdad que tal vez perdimos la pasión, y que empezamos a querernos de esa manera familiar en la que uno acaba queriendo a sus mejores amigos. Y era bonito, y estaba bien. Y me dabas cariño, y yo a ti.
Pero ahora me vienes con esto, Paul. Y no lo entiendo. A qué coño viene esto. Esta cajita china llena de pelusas, de polvo y de paja - en el sentido literal -, este informe sobre los pasillos de tu cerebro que huelen a cerrado. Este COÑAZO insoportable, Paul.
Tú me dirás qué hacemos, Paul. Tú verás cómo lo piensas arreglar...
6 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Entonces qué ¿te ha gustado no? jejeje
Ah, Bob, cómo has picado...
Sus ojos engatusan...Eso es verdad.
Pero no me niegues que se veía venir.
Besos
franco p n
A mi me ha pasado lo mismo. Un viaje hacia la decepción. Me fascinó con el palacio de la luna. Flipé con Leviatán, me deslumbré con trilogia de N.Y., y me marivillo con Escenas del libro mudo y a partir de ahi....... ni la noche del oraculo, ni Brooklyn follies, etc....... creo sinceramente q se ha quedado sin ideas y se agarra a lo q salga y como es quien es siempre tiene cancha para lo q sea. Espero q aún pueda darnos algo de valor.
Kinki,
veo que las mencionas por el orden que las has debido leer, no por el de su publicación original (1º las tres de la trilogía, etc.); así que casi tiene un sentido absolutamente subjetivo tu apreciación, salvo de las dos penúltimas, que sí, son las penúltimas
Hace tiempo que busco en foros y webs alguien que hable de Siri Hustvedt, la esposa de Paul Auster, de momento yo he leído la que, creo, es su gran novela "Todo cuanto amé" y el libro "Los ojos vendados". Quiero decir que "Todo cuanto amé" me fascinó, la escritura y la forma de plasmar los sentimientos de los personajes me pareció muy buena. Me gustaría que alguien diera su opinión y símplemente que lea el libro, porque es a recomendar.
Ya diréis...





