¿Os acordáis de aquel anuncio de la marca Mercedes Benz que decía que al ser humano le gustan las listas...?
En un intento de clasificar información, nos rodeamos de listas de las cosas más dispares. La vida está llena de listas: las 5 mejores series de televisión, los 10 principios del éxito, las 40 canciones del momento, los 20 hombres más ricos del país, las 100 mejores universidades del mundo, las tres cosas que te llevarías a una isla desierta...
Por supuesto, también existen listas de los mejores libros. Sí, todas las que podamos imaginar. Sin embargo, no me resisto a que los miembros de esta comunidad, tan íntimamente relacionados con la literatura, hagamos nuestra propia lista. Una lista con los mejores libros de nuestra vida, aquellos que más nos gustaron o nos marcaron en un momento dado. O esos que podmos releer una y otra vez sin cansarnos nunca de ellos.
No se trata sólo de valorar la calidad literaria, la originalidad de la historia, el correcto tratamiento del argumento, la solidez de los personajes... También podéis ser totalmente subjetivos y guiaros simplemente por las sensaciones que os transmitieron esas obras.
En definitiva, me gustaría que fueseis añadiendo aquí vuestros comentarios, con los diez mejores libros de vuestra vida (en principio, había pensado que fuesen sólo cinco, pero es que, en mi caso, se me quedaban fuera muchos libros importantes).
Para mayor claridad, os ruego que los numeréis y los coloquéis en orden de importancia, siendo el 1 el que merece vuestra más alta consideración y el 10 el que os gusta un poco menos de todos.
En mi caso, la lista quedaría así:
1º - "El Principito", de Antoine de Saint-Exupéry
2º - "El Señor de los Anillos" de J.R.R. Tolkien
3º - "La Historia Interminable", de Michael Ende
4º - "Juan Salvador Gaviota", de Richard Bach
5º - "La Odisea", de Homero
6º - "20.000 Leguas de Viaje Submarino", de Jules Verne
7º - "El Alquimista", de Paulo Coelho
8º - "2001, una odisea espacial", de Arthur C. Clarke
9º - "Los Mitos de Cthulhu", de H.P. Lovecraft
10º - "Dune", de Frank Herbert
Espero con impaciencia vuestras listas.
Saludos a todos/as.
La película The Black Hole (2006), dirigida por Tibor Takács sobre guión de David Goodin, en la que un experimento científico sale mal y abre un agujero negro que devasta la ciudad, podría convertirse en una inminente y terrible realidad. Y es que el acelerador de partículas más poderoso jamás construido, que va a entrar en marcha en breve, ha sido cuestionado por numerosos científicos, quienes creen que el poderoso y monumental dispositivo podría crear un agujero negro que acabase tragándose la Tierra. O, en el mejor de los casos, despedir partículas capaces de convertir nuestro planeta en una masa inerte.
Tras años de espera y varios retrasos, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), de 27 kilómetros de circunferencia construidos bajo la ciudad suiza de Ginebra, en un túnel a una profundidad que oscila entre los 50 y los 120 metros, se probará por primera vez el próximo 10 de septiembre.
La máquina, cuya construcción ha costado más de 5.000 millones de euros, empezará inicialmente con pruebas de funcionamiento, aunque para llegar a su máxima potencia podría tardar meses. Pero una vez que esté en marcha se anticipa que será capaz de producir descubrimientos notables.
El LHC, que ha sido calificado como el mayor experimento científico de la historia, funciona disparando partículas en direcciones opuestas casi a la velocidad de la luz, haciendo que choquen para estudiar la energía y la generación de otras partículas que se producen de esta colisión.
Con él, los científicos del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) intentarán recrear el origen del universo y descubrir los secretos del Big Bang. Una vez que empiece a funcionar, también podría permitir hacer algunos descubrimientos notables, como confirmar la existencia de la materia invisible o de las dimensiones espaciales adicionales. Asimismo, supondrá un avance para la ciencia a pie de calle, ya que con sus resultados se podrán mejorar los aparatos de rayos x y se avanzará en la curación de tumores.
Pese a los avances que podría suponer, son muchas las voces que se alzan contra esta máquina. El pasado marzo, dos científicos, el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho, denunciaron al CERN ante un tribunal de Hawaii por considerar que jugar con tales cantidades de energía podría producir miniagujeros negros, versiones subatómicas de los agujeros negros cósmicos (estrellas comprimidas cuyo campo de gravitación es tan poderoso que pueden tragarse planetas enteros y otras estrellas). Esos miniagujeros negros –según los detractores del proyecto– empezarían a tragarse la materia que hubiese a su alrededor, haciéndose cada vez más grandes hasta engullir la Tierra por completo.
Los científicos del CERN, en cambio, consideran improbable que eso vaya a suceder. Creen que los objetores están dando por sentado que el colisionador creará microagujeros negros. Y afirman que, aunque así ocurriera, se evaporarían instantáneamente, como pronosticó el físico británico Stephen Hawking. Además, ya se han realizado experimentos anteriores con menos potencia y los resultados han sido positivos.
En cualquier caso, todo son conjeturas. Así que no sabemos qué va a ocurrir realmente. Esperemos que, cuando lo descubramos, no sea demasiado tarde.
El ser humano es un animal supersticioso por naturaleza. Desde los primeros tiempos ha tenido siempre la necesidad de creer en fuerzas superiores que, supuestamente, guiarían y gobernarían su destino... Y así nacieron los grandes mitos, la magia y las ciencias ocultas, en general.
Hoy, miles de años después, ese ser humano aún quiere pensar que los dioses no se han olvidado de él y es por eso que sigue consultando los altos oráculos. Pero, en nuestra era, esos mensajes divinos ya no son dados por pitonisas y sacerdotes; no, ahora vienen en revistas y diarios, y tienen forma de horóscopo, por supuesto.
La astrología, arte adivinatoria practicada desde antiguo, parece estar en auge en nuestros días. Esa “ciencia”, que intenta determinar la hipotética influencia de los astros sobre los acontecimientos terrestres y deducir así aspectos del futuro de las personas, carece de base científica, lo cual hace que sea más sorprendente aún el gran interés que despierta dicha doctrina en casi todos los sectores de las sociedades contemporáneas. Existe toda una “omniciencia popular”, basada en la astrología precesional, que afecta a políticos, empresarios, ejecutivos, artistas, maestros, albañiles, estudiantes, amas de casa... A personas de toda clase y condición. Creyentes y discípulos de la astrología para los que el mundo se rige por las estrellas.
El sistema astrológico tiene como base los doce signos del Zodíaco, en combinación con las doce casas y los diez planetas. Estos elementos se disponen en la llamada carta astral, que representa el aspecto del cielo en el momento del nacimiento del individuo. De este modo determinan las influencias astrales que –supuestamente– recibió el sujeto al nacer.
Sin embargo, aunque las estrellas y los planetas tienen grandes masas y desarrollan poderosas fuerzas, la distancia que los separa de la Tierra hace que su influencia sobre nosotros sea mínima, por no decir nula. En el momento de nacer el sujeto, el médico o las personas presentes en la sala ejercen sobre él una fuerza de atracción mucho mayor que Júpiter, Saturno o el Sol. Y no por ello hay una ciencia que estudie los efectos que tiene sobre los bebés la presencia humana en las salas de maternidad.
Es cierto que, de alguna manera, estamos unidos al Cosmos... Pero no cometamos el error de pensar que estamos atados a los astros. Somos hijos de la materia cósmica, sí; pero no por ello van las estrellas y los planetas a configurar nuestro destino.
Tales creencias podían servir en los tiempos antiguos, cuando el hombre buscaba sentido a las cosas y sólo podía hallarlo en los agentes sobrenaturales. Pero hoy se puede comprender el mundo y la vida sin necesidad de recurrir a los dioses ni a las fuerzas cósmicas. Hemos dado el gran paso, hemos viajado de la ignorancia al conocimiento, dando lugar a la aparición de eso que llamamos ciencia. Y la ciencia nos dice que la configuración del cielo en el momento del nacimiento no es el factor que define la personalidad del individuo, sino que ésta se desarrolla en torno a otros elementos, como la familia, los amigos, el contexto histórico y social, el entorno laboral, etc. Por lo tanto, que uno nazca bajo el signo de Géminis, el de Leo o el de Capricornio es totalmente irrelevante.
Entonces, ¿por qué las personas que son del mismo signo zodiacal tienen características psicológicas similares, ya definidas en los manuales de astrología?, preguntarán los entusiastas de los horóscopos. Esto puede explicarse –a mi entender– por medio de la teoría de los cuatro estilos o tipos psicológicos, que ofrece información sobre la naturaleza psíquica del ser humano y divide la personalidad en cuatro modelos diferentes: reflexivo, perceptivo, intuitivo y dinámico.
Los tipos reflexivos se mueven por la información. Comparan y procesan datos. Suelen ser bastante e5cépticos, por lo que sólo se les convence con pruebas. Necesitan tiempo para evaluar los datos y poder tomar decisiones.
Los tipos perceptivos tienden hacia lo afectivo. Les gusta sobre todo la gente. No se les convence con datos, sino hablándoles de personas que les caen bien. Les encantan las historias y los “chismes” de los demás. Sienten predilección por el pasado.
Los tipos intuitivos están orientados hacia el poder, hacia el dominio. Son individuos que se creen superiores y a veces es verdad que destacan. Hablan con ideas, no con datos. Miran hacia el futuro. Son originales; rompen moldes. Les gusta la categoría, lo nuevo, los desafíos, la abstracción... Son las personas más difíciles de tratar. Suelen ser irónicos. A veces les da por probar a la gente en situaciones difíciles. Pueden ser llamativos en su forma de vestir.
Los tipos dinámicos están interesados sobre todo en los resultados, la acción y el presente. Les parece que el tiempo se les escapa, por lo que siempre toman decisiones inmediatas. Les gustan las cosas visualizadas y los beneficios. Buscan resultados. Son personas que se olvidan del mañana.
Lo grandioso de esta clasificación –explicada aquí de forma muy superficial– es que todo el mundo entra dentro de ella. En la personalidad de cada individuo suele predominar alguno de los cuatro aspectos citados, si bien es cierto que no existen los tipos puros: nadie es un reflexivo frío y calculador ni un perceptivo nostálgico y mimoso, sin influencia de los demás modelos.
Por eso, cuando leemos que la persona nacida bajo el signo de Acuario es original y creativa, que los Piscis son melancólicos o que los Tauro son eminentemente pragmáticos, lo único que están haciendo esos libros es describir las distintas facetas (en este caso, la intuitiva, la perceptiva y la reflexiva) de nuestra personalidad, facetas que todos tenemos, aunque una domine sobre las demás.
De ahí proviene también el hecho de que algunas cosas que dicen de nuestro signo sean “ciertas” y otras no, dependiendo siempre del tipo psicológico de cada uno. Hay personas que son tal como dice su horóscopo, pero también hay otras que no se parecen en nada... En ese caso, los astrólogos se apresuran a decir que el “ascendente” también influye y, de esta forma, implican a otro signo zodiacal más (con otras características) con lo
que las posibilidades de acertar se amplían. Así, yo puedo decir que tengo la originalidad de Acuario, pero mi ambición (rasgo contrario a un perfecto acuariano) es influencia de mi ascendente Escorpio.
Otro tema que habría que estudiar es si la “personalidad astrológica” nace o se hace. Es frecuente que los individuos que creen en los horóscopos se adapten a la definición que se da de su signo zodiacal y acaben siendo típicos representantes de Sagitario, Cáncer o Virgo. El sujeto –siempre de forma inconsciente– deja que domine en su personalidad el modelo psicológico que más se parece a su signo, convirtiéndose así en esclavo de su horóscopo.
A partir de este momento, la persona aceptará las previsiones que se hagan sobre su devenir, convencida de que su destino está escrito en las estrellas. Su credulidad y su falta de sentido critico no le permiten darse cuenta de lo ilógico que es pensar que las variaciones de la constelación que rige su nacimiento (la cual está a decenas o incluso cientos de años luz de la Tierra) puedan influir en su vida.
He aquí, pues, el gran secreto de los horóscopos, secreto que nadie ha tratado de desvelar hasta ahora, tal vez porque el negocio de la astrología está en pleno auge. Hoy, casi todos los diarios y revistas, radios y televisiones cuentan con su sección de horóscopos, haciendo siempre previsiones ambiguas y, muchas veces, nada claras. Esas predicciones no suelen cumplirse casi nunca... gracias a Dios. ¿Se imaginan que todos los Virgo salieran de viaje el día 12, que los Géminis encontraran el día 23 al amor de su vida y que absolutamente todos los Leo tuvieran problemas económicos la semana que viene? Piensen en ello...
La conclusión final es que las prácticas adivinatorias son sólo una ilusión. El futuro no está grabado en los astros, sino que tenemos que crearlo nosotros mismos, paso a paso. Debemos elegir libremente nuestro destino y vivirlo de forma subjetiva e individual; nunca guiados por eso horóscopos populares que pretenden programar –como si fuésemos máquinas– nuestra evolución interior.
A Susan,
que me ayudó a entender a Joyce

Susan en do mayor. Una nota en el aire.
Un suspiro. O quizás el viento siseando entre los árboles que nacen en su pecho. Todo es posible.
Susan amaneciendo. Nubes de fuego en el horizonte.
Llamas que consumen el corazón.
Pasión.
Rojo.
Susan floreciendo. Rubor.
Ojos radiantes: perlas luminosas en su rostro de luna: flores de miel en una pradera sonrosada.
Su pelo, una cascada broncínea.
Naranja.
Un planeta. Todo un mundo.
¡Contémplalo!
Todo está ahí, en Ella. Y Ella lo es todo.
El Walhalla. El Paraíso.
La ciudad de El dorado. Oro. Amarillo.
Su cuerpo es un paisaje primaveral. Naturaleza viva.
Venus en el Jardín del Edén.
La Ciudad Esmeralda del mago de Oz.
Verde.
¡ Oh, Dioses! El corazón desbocado. Pom-pom, pom-pom. Por amor a...
¡Silencio!
Pero...
¡Shissss! Aún hay más.
¿…?
Amor, mar y cielo. Azul.
Fidelidad. Susan/Penélope esperando a Ulises.
Dong. Suena el gong. Anuncia que el Esperado ha llegado. Sueño. Fantasía. Magia.
Y ahora, Susanariadna entra en el laberinto del minotauro.
Pero también en el templo de Isis. En Stonehenge. En un caserón. En unas ruinas románicas...
Omnipresencia. En cada cosa nombrada está Ella.
¡Una diosa!
Sí, pero sólo para aquél que sepa amarla.
Anochecer.
Añil.
Susan en el espejo: nasuS.
Y al otro lado, el País de las Maravillas. Allí todo es posi¬ble. Un tablero de ajedrez para los sueños y las ilusiones.
El unicornio blanco saluda al ave de la mañana, mientras el pueblo del valle despierta a un nuevo día. Los elfos juguetean en el bosque y los hombres de las tierras altas salen a cazar a lomos de sus centauros. La primavera estalla y la vida fluye en torno a la Diosa de la Luz.
Color. Armonía.
Amor y belleza.
Todo esto entre el alfa y el omega, entre el rojo y el... Violeta.
Resumiendo: Susan en el arco iris.
Eso es todo.

Rubén Serrano
Madrid, enero de 1992
Yo dormía
y Ella entró en mis sueños,
lentamente,
sin hacer ruido...
Y allí se instaló,
como una pequeña avecilla
en el hueco de un árbol,
sin querer llamar la atención.
Mas su presencia
provocó que el paisaje onírico cambiara,
se metamorfoseara,
llenándose de magia y de vida.
Un bosque de sentimientos creció de repente
allá donde sólo había desiertos estériles.
Un lago de amor brotó de la nada
y un cálido sol de pasión salió por el horizonte.
Ella —sin pretenderlo— inundó mi mundo de sensaciones, despertando antiguos recuerdos,
dulces emociones
y perdidos deseos.
Hizo volver a la vida
la memoria de momentos pasados,
cuando unas manos me llenaban de caricias y unos labios recorrían mi piel ardiente.
Tiempos olvidados en los que el amor estaba vivo
y el latido de mi corazón
me golpeaba salvajemente en las sienes
cada vez que me dejaba atrapar por los brazos de mi amada.
Sin embargo, la magia no dura eternamente.
El amor se extingue,
igual que un fuego que consume todo su combustible.
Así muere el amor.
Así murió nuestra fantasía,
ahogándose poco a poco en sí misma
hasta desaparecer un día
por completo.
Y, de alguna manera, yo morí con ella,
y fui arrastrado
al fondo de un terrible agujero negro,
cayendo en un profundo vacío.
Mi vida se oscureció
y me volví esclavo de lo cotidiano.
Inmerso en la absurda rutina,
me olvidé de amar.
Entonces, apareció Ella:
la Dama del Sueño.
Su ser trajo la luz a mi mundo
y me hizo despertar a un nuevo amanecer.
Ella está ahí cada noche,
paseándose por mis dominios oníricos,
recorriendo cada rincón de mi mente dormida
y haciendo crecer en ellos flores de colores imposibles.
Su pelo negro y brillante como una noche estrellada
ondea bajo la suave brisa de mis pensamientos,
mientras la hierba cubre sus pies descalzos
y su rostro de ángel se refleja en el agua del manantial.
Yo la contemplo a través de mis párpados cerrados,
escondido tras los árboles,
tras las montañas,
tras las nubes que pueblan mis sueños.
Observo en secreto
cada uno de sus movimientos,
oculto al otro lado del espejo en el que Ella se mira
para evitar asustarla.
Si descubriera mi presencia,
es posible
que no quisiera volver al jardín de mi alma.
Y yo estaría solo de nuevo.
La naturaleza de mi mundo interior se marchitaría.
El bosque, el lago, el sol, el horizonte...
Todo desaparecería.
Y esta vez para siempre.
Es un grave dilema.
Deseo rozar con mis dedos
su piel, su cabello, sus labios.
Pero no puedo.
Estoy frente a un ser
que es inalcanzable.
Ella vuelve cada noche, sí...
pero no es más que un sueño.
Desengaño I
ASÍ NOS TRAICIONA EL AMOR
Yo le entregué todo lo que tenía.
Le di mi corazón,
mi vida,
mi alma.
Ella lo tomó,
me dio un beso en la mejilla,
me dijo “gracias”…
…Y se fue con otro.

Desengaño II
DESENCANTO
Ella era perfecta:
preciosa, inteligente, maravillosa.
Tenía una sonrisa mágica,
unos ojos deslumbrantes,
un cuerpo perfecto.
No quiso ser mi pareja…
Y fue una suerte,
porque era estúpida,
antipática y engreída.
Tenía la boca torcida,
era bizca
y estaba gorda.

Desengaño III
INFIDELIDAD
“Te amo”, me repetía ella
una y otra vez.
“Te amaré eternamente”, insistía.
Y mientras tanto
me estaba engañando con mi mejor amigo.
Sin embargo, yo no me di cuenta,
pues el amor es ciego…
A veces, demasiado ciego.
Ante las inquietudes manifestadas por muchos de vosotros sobre cómo lograr publicar vuestra obra, os reproduzco aquí este pequeño reportaje al respecto, que fue publicado originariamente en Fueradeclase.com. Espero que os sirva para aclarar algunas ideas.
Cuento; novela; libro de poemas... Ya lo tienes escrito. Y ahora, ¿qué? Pues como todo escritor, seguro que te gustaría que el mundo entero disfrutara de tu obra.
Pero eso ¿cómo se hace?
Acudiendo directamente a editoriales, participando en algún concurso o autopublicando tu texto. Te contamos todas las salidas que tienes para que tu cretividad no quede olvidada en el fondo de un cajón.
1. A tiro hecho: cómo presentar tu texto a las editoriales
Ya tienes tu primera obra. Es tu cuento, tu novela, tu recopilación de relatos o poemas. Lo has escrito, lo has corregido, estás seguro de que lo quieres publicar. Bien. Antes que nada, vete al Registro de la Propiedad Intelectual y regístralo (de esto ya hemos hablado en un post anterior). Así, los derechos de autor serán tuyos y si alguien te lo copia le podrás denunciar.
Después se trata de ver dónde lo mandas. Las opciones son muchas: editoriales, agentes, revistas y, cómo no, autopublicarte. También, tenlo en cuenta, casi todos los concursos literarios publican los textos ganadores.
En cualquier caso, lo primero es preparar tu texto. Luego lo mandas y a esperar. Tardarán unos meses en contestarte. Si les gusta te llamarán, si no, lo más normal será que te devuelvan el texto con una carta de esas que dicen 'gracias, pero no.'
Publicar no es fácil. Además de que el texto sea bueno, hace falta que les parezca vendible, que sea del estilo de textos que publican. Pero pase lo que pase, no dejes de escribir. Solo en España, cada año se publican varios miles de libros. Si escribes sin parar, seguro que, tarde o temprano, el tuyo será uno de ellos.
Cómo preparar un texto.
• Pásalo a máquina o a ordenador, a una sola cara y a doble espacio.
• Haz una portada donde vaya el título bien grande y tu nombre.
• Encuadérnalo con una espiral o un canutillo.
• Haz una carta de presentación. 4 ó 5 líneas para presentar tu texto y darles tus datos.
• Mándalo por correo certificado y guarda el resguardo hasta que te contesten
Dónde publicar
Publicar casi nunca es tan fácil como a los autores nos gustaría. Pero... ¡que no te cierren puertas!: las editoriales no son el único medio de publicar.
Editoriales
Las editoriales son las empresas cuyo negocio consiste en publicar libros, distribuirlos y venderlos. Si les mandas tu texto se lo leerán y, si les gusta y creen que lo pueden vender bien, te llamarán para firmar el contrato de edición.
Al cabo de unos meses, la editorial publicará el libro, lo hará llegar a las librerías, le hará un poco de publicidad y te irá informando de cómo se está vendiendo.
Hay editoriales grandes y pequeñas. Es más fácil publicar con las pequeñas, pero las grandes tienen más lectores.
La mayoría de las editoriales están especializadas. Así que infórmate de cuáles son las que buscan libros como el tuyo.
Las direcciones de las editoriales puedes encontrarlas en Internet o dentro de los libros que tengas por casa.
El contrato de edición: En ese contrato, el autor (o sea, tú), cede los derechos de edición a la editorial y, a cambio, se fija un porcentaje (no más de un 10%, por lo general) de lo que saquen de las ventas, que será lo que tú te llevarás en concepto de derechos de autor.
Lo normal es que, en el momento de firmar, te den un anticipo a cuenta de lo que ellos piensan sacar de tu libro. De todas formas, lo mejor es que, antes de firmar nada, le enseñes el contrato a un abogado de confianza.
Agentes literarios: Si el trato directo con la editorial no funciona, busca un agente literario, un intermediario entre el autor y la editorial. Si le mandas un texto a un agente y te lo acepta (ellos también seleccionan los textos que piensan que pueden vender), él se encargará de buscar una editorial para publicarlo, de hacer el contrato, etc. Por supuesto, a cambio de todos estos servicios el agente se llevará parte de tus ganancias.
La alternativa
¿Has mandado tu texto a una editorial y no te lo han publicado porque no quieren más textos o no es del estilo de lo que ellos publican? ¿O tienes un cuento, un poema que te gusta, pero que no da para hacer un libro?¿Y entonces cómo te lo montas para publicar tu texto? Tranquilidad, que hay otras alternativas. De hecho, hay un gran número de escritores que antes de trabajar con editoriales emplearon alguna de ellas.
Publicar en revistas: Hay algunas revistas que siempre están dispuestas a publicar un cuento, un poema o un artículo de opinión. En las revistas literarias hay mucha competencia pero hay otras, tipo La Farola, que publican casi todo. Otra opción son las revistas de barrio, la que saca el ayuntamiento, la del centro cultural... Llegan a menos gente, pero están genial para empezar.
Para conseguir las señas cómprate la revista y búscalas en las páginas del interior.
Autopublicarte: Siempre puedes hacerlo tú mismo. Solo es cuestión de maquetar los textos en el ordenador, hacer tantas fotocopias como ejemplares quieras y, en la misma fotocopiadora, encuadernarlos con un canutillo. Aunque más que un libro será un cuadernillo, simpre podrás dárselos a tus amigos.
Hacerlo en una imprenta es posible, pero mucho más caro. La ventaja es que el resultado será un libro de verdad.
Editoriales de autopublicación (ver post anterior para ampliar información): estas editoriales en vez de pagarte, te cobran. Es decir, tú pagas la edición y luego ellos distribuyen unos cuantos libros a ver si se venden solos. Los que no se vendan (normalmente casi todos), te los dan.
2. Concursos literarios
Dónde buscar el concurso adecuado; quién los convoca; qué requisistos debes tener en cuenta para participar; ¿están todos amañados?...
¿Quién los convoca?
Últimamente casi todo el mundo. Bancos, cajas, empresas, fundaciones, ayuntamientos a manta, asociaciones de vecinos y de veteranos de guerra, colegios, revistas y, por supuesto, editoriales. Vamos, que seguro que hay alguno a tu medida.
¿Me presento a todos?
Es cuestión de usar el coco. Para ganar el Planeta vas a tener competencia de la mejor, así que serás sensato si, de momento, pasas de él. Hay un montón de concursos para jóvenes escritores. ¡Vete a por ellos!
No todos tienen truco
Es verdad que hay más de un concurso bajo sospecha, pero la mayoría son limpios. El resto es cuestión del jurado. Por eso hay que intentarlo mucho: el texto que un jurado rechaza puede encantarle a otro
Dónde buscar un concurso
Pistas para encontrar las convocatorias de los concursos literarios.
Como los concursos pueden estar organizados por cualquier entidad, no te extrañes si te enteras de la convocatoria de la manera más insólita. De cualquier forma, siempre puedes comenzar la búsqueda por los sistemas tradicionales o no tan tradicionales:
• La manera más rápida es pasarte por el Ministerio de Educación y Cultura o llamar por teléfono. Allí te darán todo lo referente a las convocatorias de certámenes españoles de carácter autonómico, nacional e internacional relacionados con la cultura (arte, literatura, cine, música, danza, teatro, investigación, medios de comunicación, etc.) Centro de documentación cultural: Plaza del Rey, s/n. Edificio Siete Chimeneas. Sótano 0. C.P: 28.071 Madrid; Teléfonos: 91 701 72 17 / 91 701 72 13 Web: http://www.mcu.es/bases/spa/cecu/CECU.html
• En las páginas culturales de los periódicos y en guías especializadas (la guía de concursos y premios literarios de España de la editorial Fuentetaja, por ejemplo).
Cómo participar
¿Sabes que pueden descalificarte sin haber leído tu texto? Entérate de qué hay que hacer para que esto no ocurra
Aquí te presentamos los diez mandamientos del concursante. Léelos con atención y no olvides que pueden descalificarte sin haber leído tu texto solo por no cumplir alguno.
1. Léete bien las bases. Asegúrate de cumplir todos los requisitos.
2. Haz una copia a máquina del texto.
3. Comprueba que, a máquina, la extensión del texto sigue dentro de los límites que piden en las bases.
4. Firma el texto con tu seudónimo.
5. Saca las copias que te pidan en las bases.
6. Mételas en un sobre grande de forma que no se arruguen.
7. Prepara la plica y métela también dentro del sobre.
8. Asegúrate de cerrarlo bien.
9. Escribe la dirección del concurso pero no pongas remite.
10. Envíalo por correo certificado desde cualquier oficina de Correos y guarda el justificante. Si el empleado te dice que tienes que poner remite, dile que es para un concurso y te dejará en paz.
Plicas y seudónimos
Es un sistema para evitar las trampas y los enchufes. La plica es un sobre en el que se escribe el título de la obra y el seudónimo (nunca datos que puedan identificarte). Hay que entregarlo cerrado. En casi todos los concursos te van a pedir que presentes tu texto bajo plica o con seudónimo.
El seudónimo es un nombre falso, a veces una frase entera (y entonces se llama lema), que tiene la función de que el jurado no sepa quién es el autor de la obra. Ponlo claro, en mayúsculas y en la primera página.
Luego, en una cuartilla, escribe el seudónimo, tus datos personales (nombre, apellidos, dirección y teléfono) y el título del texto. Guarda este papel en un sobre -plica-, ciérralo bien, y en la parte de fuera escribe otra vez el título del texto y el seudónimo.
Hasta aquí llega el reportaje de Fueradeclase.com. Sin embargo, quisiera añadir otra posibilidad con respecto a la autoedición, que fue apuntada por nuestra amiga Almu en el post justamente anterior a éste. Podéis juntaros entre 10 y 20 amigos escritores para compartir páginas (y también gastos), publicando un libro de relatos en alguna imprenta que os haga un buen precio. Luego podríais ponerlo a la venta a través de las librerías de vuestro barrio o municipio, llegando a un acuerdo con los libreros.
Como podéis ver, hay muchas fórmulas para lograr publicar. Sólo hay que echarle un poco de imaginación.
Suerte.
Ante la pregunta que planteaba Almu en un post anterior sobre el tema de la autoedición, voy a exponeros mis consideraciones.
En primer lugar, quiero aclarar que la autoedición (es decir, financiar con tu propio dinero la publicación de tu libro) es un recurso perfectamente válido para quienes no encuentran otra salida. El problema es que están surgiendo muchos desaprensivos que juegan con las ilusiones de las personas y lo único que hacen es aprovecharse de los sueños del escritor.
Esta fórmula, que bien podría ayudar a un autor novel a darse a conocer, acaba siendo en muchos casos, si no una estafa, sí al menos un montón de promesas incumplidas.
Muchas de las editoriales que se dedican a hacer autoedición son, en realidad, meros intermediarios entre el escritor y la imprenta. Te cobran lo que cuesta imprimir el libro más su alta comisión. Además, los intermediarios nunca son confiables ya que no se responsabilizan con la calidad del trabajo terminado. Tampoco se detienen a ver si lo que editan tiene una mínima calidad, pues por cada obra que rechazan pierden dinero. Muchos de los que se anuncian en Internet no trabajan en oficinas reales ni tienen experiencia en el campo editorial. Sólo les interesa sacar su tajada en el negocio sin importarles cómo lo logran.
En el mejor de los casos, te entregarán unos cuantos cientos de ejemplares de tu libro impreso y te dejarán a ti la preocupación de colocarlo y venderlo.
Algunos de estos editores te ofrecerán colgar un anuncio de tu libro en su catálogo web. Otros simplemente te recomendarán que lo lleves a las librerías de tu barrio o ciudad. Pocos serán los que realmente hagan una labor de distribución de tu libro. Y para hacer eso, mejor te encargas tú mismo de llevar tu obra a la imprenta y ahorrarte el intermediario.
En conclusión, si ya habéis agotado todas las vía y queréis recurrir a la autoedición, mi recomendación es que os aseguréis de que sea con una editorial seria (que las hay) o, de lo contrario, lo hagáis vosotros mismos.
¡Suerte!