Aquí os dejo el texto de la entrevista que me ha hecho el periódico INFORMACIONES a raíz de la aparición de la edición mejorada de 'El destino de Blanca Rosa'.

RUBÉN SERRANO: "ESCRIBO DESDE QUE TENGO USO DE RAZÓN"
‘El destino de Blanca Rosa’ se reedita de nuevo. ¿Cuándo y por qué surgió esta novela?
Este cuento infantil es fruto del trabajo de investigación desarrollado hace años sobre los cuentos de hadas tradicionales y su función pedagógica. De ello nació ‘El destino de Blanca Rosa’, una historia en la misma línea que dichos cuentos de hadas, con los elementos propios de esa clase de narraciones: princesas emprendedoras y decididas, apuestos príncipes, valientes caballeros, dragones, hadas, brujas malvadas y sapos gigantes, además de hechizos y maldiciones, objetos encantados, pruebas, enigmas, combates, aventuras…
‘El destino de Blanca Rosa’ fue publicado en el año 2003, siendo la primera obra con la que comenzó la campaña benéfica ‘Literatura+Solidaridad’.
¿Cuál es el objetivo de la campaña 'Literatura+Solidaridad'? ¿Cómo surge?
La campaña ‘Literatura+Solidaridad’ es una iniciativa que, además de fomentar la lectura, promociona proyectos de interés social a partir de los fondos recaudados por las entidades beneficiarias con la venta de mis libros.
Nació del deseo de apoyar a organizaciones no gubernamentales, asociaciones y entidades filantrópicas a desempeñar mejor su labor de ayuda a los más desfavorecidos o necesitados.
¿Con cuántas obras has colaborado?
Han formado parte de la campaña cinco de mis libros: ‘El destino de Blanca Rosa’, ‘Los duendes de Navalcarnero’, ‘Los Peque-cíclopes’, ‘Sueños entre las estrellas’ y ‘Ricardo, caballero del Rey’.
De ello se han beneficiado entidades como la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), la Asociación de Ayuda a Personas con Necesidades Especiales (ADAPNE), Cáritas España, la Asociación Mostoleña de Esclerosis Múltiple (AMDEM), la Asociación de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (AFINSYFACRO), Cruz Roja Española o Mensajeros de la Paz, habiendo sido posible gracias al apoyo y la colaboración de diferentes instituciones públicas y privadas.
¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Cómo descubres tu vocación?
Yo diría que escribo desde que tengo uso de razón. A los diez años escribí mi primer cuento, en hojas que yo mismo me encargué de grapar y encuadernar burdamente con una cartulina, sintiéndome con ello orgulloso de haber creado mi primer libro. Creo que entonces ya supe que quería ser escritor.
Y aunque luego estudié periodismo para poder ganarme la vida, la creación literaria es lo que realmente me ha apasionado siempre.
¿De dónde te viene la afición a la escritura?
De leer, sin duda. De descubrir otros mundos en los libros y de desear explorarlos. De soñar y del posterior deseo de compartir mis sueños con los demás. De ahí arranca mi afición.
Empezaste tu carrera literaria a partir del periodismo ¿Te consideras más escritor que periodista?
El trabajo periodístico es el que me ha abierto las puertas del mundo editorial. Sin duda, le debo mucho. Pero lo cierto es que no soy un periodista que, además, escribe historias de ficción. No, es justo lo contrario: soy un escritor que hubo de hacerse periodista para poder pagar la hipoteca del piso a fin de mes.
Dentro de los trabajos que has publicado hay una cierta atracción por la literatura infantil, ¿qué tiene de especial este género?
Digamos que se han juntado el hambre con las ganas de comer. Primero, porque me encanta la literatura infantil y porque disfruto escribiendo para niños. Y segundo, porque el uso continuado del estilo periodístico (lenguaje sencillo, frases cortas y concisas…) ha deformado mi estilo literario. Y puesto que ahora mi forma de escribir se adapta mejor a la literatura infantil, he aprovechado para centrarme en ella y acercarme así a los lectores más jóvenes, tratando no sólo de entretenerles con mis historias, sino también transmitirles mensajes positivos e inculcarles principios y valores.
Además de jugar con la imaginación, en el fondo de tus obras se encierra un mensaje para el lector, podríamos llamarla una literatura con mensaje ¿no?
Yo soy de los que piensan que, en literatura infantil, no todo vale. Está bien el simple entretenimiento. Sin embargo, creo que la literatura es una herramienta estupenda para contribuir al correcto desarrollo de las personas. Por eso hay que escribir historias que sean pedagógicas y que ayuden a los niños en su crecimiento intelectual y emocional. Y, sobre todo, hay que ofrecerles unos modelos adecuados, que les hagan ser personas de bien el día de mañana.
Por eso mis historias lanzan entre líneas mensajes como “ayudemos a los demás”, “seamos respetuosos con los que son diferentes”, “cuidemos nuestro entorno”... Y espero que calen poco a poco en los jóvenes lectores.
Ser escritor hoy en un mundo donde la tecnología lo ocupa todo y nos queda poco tiempo para disfrutar de la lectura es complicado, ¿crees que a pesar de todo se sigue apreciando este oficio?
Soy un soñador, un idealista. Así que quiero creer que sí.
Ciertamente, los niños de hoy cada vez leen menos. Y la culpa es de los padres, pues, cuando los críos dan guerra, es más fácil enchufarles a la tele o a que jueguen con la videoconsola en vez de sentarnos con ellos a leer. Y si de niño no se adquiere el hábito de leer, es difícil que se desarrolle de adulto.
Pero ahí estamos unos pocos idealistas, luchando para cambiar eso. Ojalá lo consigamos.
¿Qué consejos darías a aquellos que están alejados del placer de la lectura?
Que intenten acercarse paulatinamente a los libros, pues en ellos descubrirán una gran fuente de sensaciones y experiencias, aparte de enriquecerse culturalmente, ampliando sus conocimientos y su vocabulario.
Si se trata de personas que no están acostumbradas a leer nada, que no empiecen por el ‘Ulises’ de Joyce o ‘El Castillo’ de Kafka. En estos casos, es mejor comenzar con cómics o con literatura para niños. Sí, que no nos dé vergüenza a los adultos leer historias infantiles. Descubriremos que pueden ser tan interesantes como una buena novela, aunque más asequibles.
¿Cuál es tu autor y obra favoritos?
No podría decantarme por un único autor. En mí han influido muchos: Jules Verne, Antoine de Saint-Exupéry, Michael Ende, J.R.R. Tolkien, Joan Manuel Gisbert, Arthur C. Clarke, H.P. Lovecraft…
Si tuviera que decantarme por una obra, elegiría ‘La Odisea’ de Homero, la más grande historia épica jamás contada.
Aquí os dejo la entrevista que le he hecho esta semana al escritor José Ángel Mañas, por considerarla de interés.


MAÑAS: “PARA SER ESCRITOR, APARTE DE ALGO DE TALENTO, SE NECESITA TENER MUCHO ÁNIMO, VALOR, PERSEVERANCIA Y SUERTE”

José Ángel Mañas nació en Madrid en 1971 y es licenciado en Historia.
Alcanzó la popularidad con la publicación de ‘Historias del Kronen’, su ópera prima, que sacudió la movida literaria en Madrid. Con un lenguaje natural y cotidiano, mostró la vida y excesos de los jóvenes madrileños de la década de los ‘90. La obra resultó finalista del Premio Nadal en 1994.
A ‘Historias del Kronen’ siguieron tres novelas de similar ambiente y contenido: ‘Mensaka’ (1995), ‘Ciudad Rayada’ (1998) y ‘Sonko95. Autorretrato con negro de fondo’ (1999), que, con ‘Historias del Kronen’, forman la ‘Tetralogía Kronen’,
Después vinieron otros títulos, como ‘Soy un escritor frustrado’, ‘Caso Karen’… En 2007 se publicó su última novela: ‘El secreto del Oráculo’, sobre la vida de Alejandro Magno.
José Ángel Mañas se suele incluir en la generación de novelistas neorrealistas españoles de la década de 1990, junto a Gabriela Bustelo, Ray Loriga y Lucía Etxebarria. Sus libros han sido traducidos a varios idiomas y varias de sus obras han sido llevadas al cine con gran éxito.
Es obligado empezar esta entrevista hablando de su última novela, ‘El secreto del Oráculo’, que versa sobre la vida de Alejandro Magno. ¿Cómo decidió escribir una novela histórica, cuando el resto de su obra se enmarca dentro de un realismo mucho más actual y cotidiano?
Bueno, yo estudié Historia. Y ya en aquel entonces la asignatura que más me gustaba era la de Historia Antigua. Sin embargo fue a principios de los años 2000 cuando decidí adentrarme en el período de la Grecia clásica, consultando diversos textos de la época. Inicialmente, comencé a documentarme por mera curiosidad intelectual… Pero, al cabo de los meses, me di cuenta de que había reunido suficiente material como para escribir una novela. Había hecho un gran esfuerzo y correspondía rentabilizarlo, por lo que me animé a enfrentarme con una novela histórica.
¿Por qué el personaje de Alejandro Magno?
Porque su aventura es absolutamente colosal y, sobre todo, muy universal. A través de este personaje no sólo podemos adentrarnos en la cultura griega, sino que sus conquistas atraviesan las tres grandes civilizaciones de la antigüedad, que son Mesopotamia, Egipto y Persia, llegando incluso hasta la India budista. Y eso me planteaba el reto de recrear ciudades tan diferentes como Atenas, Halicarnaso, Menfis, Babilonia, Persépolis, Tebas de Egipto, Bactria… Además, tiene de todo: batallas marítimas, batallas terrestres, travesías por el desierto, marchas por las montañas, persecuciones en la estepa y hasta combates en la jungla con los elefantes.
¿No es una ruptura demasiado radical con respecto a sus anteriores novelas?
Precisamente, tenía esa voluntad de romper un poco con el realismo anterior. Era, en cierto modo, una liberación. Quería tomarme unas ‘vacaciones’ de ese universo realista y adentrarme en un territorio virgen para empezar a crearlo todo desde cero...
Pero empezar de cero conlleva también mucho más trabajo.
Eso sí. Por eso he tardado tres años y medio en escribirla. Pero estoy satisfecho con el resultado: es una obra muy elaborada, la más larga y la más ambiciosa de todas mis novelas.
¿Se sentía ‘encasillado’ como escritor?
Sí. Pero no es algo que me disguste. De hecho, yo estaba feliz ‘encasillado’. No tenía ningún problema con escribir siempre lo mismo, y tampoco me parece negativo que haya escritores que cambien continuamente.
Ha calificado su ‘Tetralogía del Kronen’ como ‘novela punk’ o ‘nobelas’, con ‘b’. ¿Nos podría aclarar esto?
Eso fue en su época… Entonces, ponía muchas etiquetas a lo que hacía: ‘realismo sucio’, ‘generación X’… Y a mí me parecía que lo que mejor definía esas novelas era un concepto tomado de la música, que es el punk. El punk, respecto al pop, suponía una inversión radical de los valores estéticos, como podría suponerlo el arte contemporáneo con respecto al arte clásico; como afirmaban las brujas de Macbeth, “todo lo bello es feo y todo lo feo es bello”.
En definitiva, venía a ser una apología del ruido. Y en mi caso, yo consideraba que lo que hacía era ruido literario. Me parecía que eso, que se veía muy bien en música y en pintura, en literatura no se veía tan bien. Y me parecía que esa etiqueta servía para aclarar una serie de cosas sobre esas novelas o ‘nobelas’ con ‘b’, término que venía a reflejar esa incorrección estilística que yo buscaba con mis primeras novelas.
Si tuviera que decantarse por una obra de toda su carrera literaria, ¿cuál elegiría? ¿Cuál es su favorita?
Los libros son como los hijos: los quieres a todos por igual. No obstante, a la novela que le debo más cosas es a ‘Historias del Kronen’, por ser la primera y la que me permitió, gracias a su éxito, dedicarme profesionalmente a la literatura. A ella le tengo una enorme gratitud.
Además, es una novela que sigue siendo perfectamente válida a pesar del paso de los años y que aguanta perfectamente posteriores relecturas. Todavía hoy resulta convincente…
No obstante, también le he cogido un especial cariño a esta última novela, ‘El secreto del Oráculo’. Está tan trabajada, que me siento muy orgulloso de ella.
La literatura en España, ¿da para vivir? ¿Se puede vivir siendo escritor únicamente?
Depende… Si eres Arturo Pérez-Reverte, Matilde Asensi o Alberto Vázquez-Figueroa, bien. Pero si no, cada vez es más difícil. El mundo del libro es un mercado menguante.
Paradójicamente, se venden más libros que antes, pero todos son de unos pocos autores que venden muchos ejemplares. Ésos son los que inundan el mercado. Los demás, van desapareciendo poco a poco.
Yo estoy en un término medio: de momento, voy aguantando ahí. Pero ya no es sólo con novela: tengo que estar también haciendo artículos, guiones…, dar conferencias. La suma de todo eso es lo que te permite salir adelante. Digamos que me mantengo.
¿En qué línea van sus próximos proyectos?
Lo próximo que voy a publicar son dos novelitas en línea realista. Una de ellas recupera a dos personajes del ‘Caso Karen’, los inspectores Pacheco y Duarte. La otra es una obra menor, que publicaré con alguna editorial mediana.
Al mismo tiempo, mantengo una serie paralela, ‘El Hombre de los Veintiún Dedos’, que posee el espíritu del género pulp más clásico, aunque desde el prisma de los nuevos tiempos. Esta serie se publica en la editorial Dolmen y acaban de salir los números tres y cuatro.
En definitiva, vengo trabajando en diversos terrenos: realismo, pulp, fantasía histórica…
Varias de sus obras se han llevado a la gran pantalla. ¿Hay posibilidades de que se llegue a hacer una película de ‘El secreto del Oráculo’?
Lo veo difícil: esta obra exigiría un coste de producción muy elevado…
En los casos anteriores, me ha favorecido el hecho de que la novela realista es mucho más fácil de convertir en película. Al situarse en ambientes actuales y con personajes sencillos y cotidianos, eso posibilita llevar a cabo la adaptación cinematográfica. Pero adaptar ‘El secreto del Oráculo’ sería bastante más complicado.
Ya para finalizar, ¿qué consejo transmitiría a aquellas personas que sueñan con dedicarse a la literatura?
Para ser escritor, aparte de algo de talento, se necesita tener mucho ánimo, valor, salud, una buena espalda, perseverancia y un montón de suerte. Con todo eso, se puede tener una posibilidad de llegar a algo.
Hay muchos escritores y son pocos los que llegan a despuntar.
Además, el mundo editorial es complejo. A veces los que más venden no son precisamente los mejores escritores.
Por eso, el que se proponga dedicarse a esto de escribir debe ser, ante todo, perseverante. Creo que ésa es la clave para hacerse un hueco en este mundillo.

Web oficial de José Ángel Mañas