Libro de Arena
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Libro de arena de Rubén Serrano

Bienvenidos a mi espacio, donde los sueños se transforman en palabras, las palabras en historias y las historias en sueños en otras mentes... Porque, como dijo el poeta, "I'm a dreamer, but I'm not the only one".

CÓMO LOGRAR PUBLICAR

Ante las inquietudes manifestadas por muchos de vosotros sobre cómo lograr publicar vuestra obra, os reproduzco aquí este pequeño reportaje al respecto, que fue publicado originariamente en Fueradeclase.com. Espero que os sirva para aclarar algunas ideas.

Cuento; novela; libro de poemas... Ya lo tienes escrito. Y ahora, ¿qué? Pues como todo escritor, seguro que te gustaría que el mundo entero disfrutara de tu obra.

Pero eso ¿cómo se hace?

Acudiendo directamente a editoriales, participando en algún concurso o autopublicando tu texto. Te contamos todas las salidas que tienes para que tu cretividad no quede olvidada en el fondo de un cajón.

1. A tiro hecho: cómo presentar tu texto a las editoriales

Ya tienes tu primera obra. Es tu cuento, tu novela, tu recopilación de relatos o poemas. Lo has escrito, lo has corregido, estás seguro de que lo quieres publicar. Bien. Antes que nada, vete al Registro de la Propiedad Intelectual y regístralo (de esto ya hemos hablado en un post anterior). Así, los derechos de autor serán tuyos y si alguien te lo copia le podrás denunciar.

Después se trata de ver dónde lo mandas. Las opciones son muchas: editoriales, agentes, revistas y, cómo no, autopublicarte. También, tenlo en cuenta, casi todos los concursos literarios publican los textos ganadores.

En cualquier caso, lo primero es preparar tu texto. Luego lo mandas y a esperar. Tardarán unos meses en contestarte. Si les gusta te llamarán, si no, lo más normal será que te devuelvan el texto con una carta de esas que dicen 'gracias, pero no.'

Publicar no es fácil. Además de que el texto sea bueno, hace falta que les parezca vendible, que sea del estilo de textos que publican. Pero pase lo que pase, no dejes de escribir. Solo en España, cada año se publican varios miles de libros. Si escribes sin parar, seguro que, tarde o temprano, el tuyo será uno de ellos.

Cómo preparar un texto.

• Pásalo a máquina o a ordenador, a una sola cara y a doble espacio.

• Haz una portada donde vaya el título bien grande y tu nombre.

• Encuadérnalo con una espiral o un canutillo.

• Haz una carta de presentación. 4 ó 5 líneas para presentar tu texto y darles tus datos.

• Mándalo por correo certificado y guarda el resguardo hasta que te contesten

Dónde publicar

Publicar casi nunca es tan fácil como a los autores nos gustaría. Pero... ¡que no te cierren puertas!: las editoriales no son el único medio de publicar.

Editoriales

Las editoriales son las empresas cuyo negocio consiste en publicar libros, distribuirlos y venderlos. Si les mandas tu texto se lo leerán y, si les gusta y creen que lo pueden vender bien, te llamarán para firmar el contrato de edición.

Al cabo de unos meses, la editorial publicará el libro, lo hará llegar a las librerías, le hará un poco de publicidad y te irá informando de cómo se está vendiendo.

Hay editoriales grandes y pequeñas. Es más fácil publicar con las pequeñas, pero las grandes tienen más lectores.

La mayoría de las editoriales están especializadas. Así que infórmate de cuáles son las que buscan libros como el tuyo.

Las direcciones de las editoriales puedes encontrarlas en Internet o dentro de los libros que tengas por casa.

El contrato de edición: En ese contrato, el autor (o sea, tú), cede los derechos de edición a la editorial y, a cambio, se fija un porcentaje (no más de un 10%, por lo general) de lo que saquen de las ventas, que será lo que tú te llevarás en concepto de derechos de autor.

Lo normal es que, en el momento de firmar, te den un anticipo a cuenta de lo que ellos piensan sacar de tu libro. De todas formas, lo mejor es que, antes de firmar nada, le enseñes el contrato a un abogado de confianza.

Agentes literarios: Si el trato directo con la editorial no funciona, busca un agente literario, un intermediario entre el autor y la editorial. Si le mandas un texto a un agente y te lo acepta (ellos también seleccionan los textos que piensan que pueden vender), él se encargará de buscar una editorial para publicarlo, de hacer el contrato, etc. Por supuesto, a cambio de todos estos servicios el agente se llevará parte de tus ganancias.

La alternativa

¿Has mandado tu texto a una editorial y no te lo han publicado porque no quieren más textos o no es del estilo de lo que ellos publican? ¿O tienes un cuento, un poema que te gusta, pero que no da para hacer un libro?¿Y entonces cómo te lo montas para publicar tu texto? Tranquilidad, que hay otras alternativas. De hecho, hay un gran número de escritores que antes de trabajar con editoriales emplearon alguna de ellas.

Publicar en revistas: Hay algunas revistas que siempre están dispuestas a publicar un cuento, un poema o un artículo de opinión. En las revistas literarias hay mucha competencia pero hay otras, tipo La Farola, que publican casi todo. Otra opción son las revistas de barrio, la que saca el ayuntamiento, la del centro cultural... Llegan a menos gente, pero están genial para empezar.

Para conseguir las señas cómprate la revista y búscalas en las páginas del interior.

Autopublicarte: Siempre puedes hacerlo tú mismo. Solo es cuestión de maquetar los textos en el ordenador, hacer tantas fotocopias como ejemplares quieras y, en la misma fotocopiadora, encuadernarlos con un canutillo. Aunque más que un libro será un cuadernillo, simpre podrás dárselos a tus amigos.

Hacerlo en una imprenta es posible, pero mucho más caro. La ventaja es que el resultado será un libro de verdad.

Editoriales de autopublicación (ver post anterior para ampliar información): estas editoriales en vez de pagarte, te cobran. Es decir, tú pagas la edición y luego ellos distribuyen unos cuantos libros a ver si se venden solos. Los que no se vendan (normalmente casi todos), te los dan.

2. Concursos literarios

Dónde buscar el concurso adecuado; quién los convoca; qué requisistos debes tener en cuenta para participar; ¿están todos amañados?...

¿Quién los convoca?

Últimamente casi todo el mundo. Bancos, cajas, empresas, fundaciones, ayuntamientos a manta, asociaciones de vecinos y de veteranos de guerra, colegios, revistas y, por supuesto, editoriales. Vamos, que seguro que hay alguno a tu medida.

¿Me presento a todos?

Es cuestión de usar el coco. Para ganar el Planeta vas a tener competencia de la mejor, así que serás sensato si, de momento, pasas de él. Hay un montón de concursos para jóvenes escritores. ¡Vete a por ellos!

No todos tienen truco

Es verdad que hay más de un concurso bajo sospecha, pero la mayoría son limpios. El resto es cuestión del jurado. Por eso hay que intentarlo mucho: el texto que un jurado rechaza puede encantarle a otro

Dónde buscar un concurso

Pistas para encontrar las convocatorias de los concursos literarios.

Como los concursos pueden estar organizados por cualquier entidad, no te extrañes si te enteras de la convocatoria de la manera más insólita. De cualquier forma, siempre puedes comenzar la búsqueda por los sistemas tradicionales o no tan tradicionales:

• La manera más rápida es pasarte por el Ministerio de Educación y Cultura o llamar por teléfono. Allí te darán todo lo referente a las convocatorias de certámenes españoles de carácter autonómico, nacional e internacional relacionados con la cultura (arte, literatura, cine, música, danza, teatro, investigación, medios de comunicación, etc.) Centro de documentación cultural: Plaza del Rey, s/n. Edificio Siete Chimeneas. Sótano 0. C.P: 28.071 Madrid; Teléfonos: 91 701 72 17 / 91 701 72 13 Web: http://www.mcu.es/bases/spa/cecu/CECU.html

• En las páginas culturales de los periódicos y en guías especializadas (la guía de concursos y premios literarios de España de la editorial Fuentetaja, por ejemplo).

Cómo participar

¿Sabes que pueden descalificarte sin haber leído tu texto? Entérate de qué hay que hacer para que esto no ocurra

Aquí te presentamos los diez mandamientos del concursante. Léelos con atención y no olvides que pueden descalificarte sin haber leído tu texto solo por no cumplir alguno.

1. Léete bien las bases. Asegúrate de cumplir todos los requisitos.

2. Haz una copia a máquina del texto.

3. Comprueba que, a máquina, la extensión del texto sigue dentro de los límites que piden en las bases.

4. Firma el texto con tu seudónimo.

5. Saca las copias que te pidan en las bases.

6. Mételas en un sobre grande de forma que no se arruguen.

7. Prepara la plica y métela también dentro del sobre.

8. Asegúrate de cerrarlo bien.

9. Escribe la dirección del concurso pero no pongas remite.

10. Envíalo por correo certificado desde cualquier oficina de Correos y guarda el justificante. Si el empleado te dice que tienes que poner remite, dile que es para un concurso y te dejará en paz.

Plicas y seudónimos

Es un sistema para evitar las trampas y los enchufes. La plica es un sobre en el que se escribe el título de la obra y el seudónimo (nunca datos que puedan identificarte). Hay que entregarlo cerrado. En casi todos los concursos te van a pedir que presentes tu texto bajo plica o con seudónimo.

El seudónimo es un nombre falso, a veces una frase entera (y entonces se llama lema), que tiene la función de que el jurado no sepa quién es el autor de la obra. Ponlo claro, en mayúsculas y en la primera página.

Luego, en una cuartilla, escribe el seudónimo, tus datos personales (nombre, apellidos, dirección y teléfono) y el título del texto. Guarda este papel en un sobre -plica-, ciérralo bien, y en la parte de fuera escribe otra vez el título del texto y el seudónimo.

Hasta aquí llega el reportaje de Fueradeclase.com. Sin embargo, quisiera añadir otra posibilidad con respecto a la autoedición, que fue apuntada por nuestra amiga Almu en el post justamente anterior a éste. Podéis juntaros entre 10 y 20 amigos escritores para compartir páginas (y también gastos), publicando un libro de relatos en alguna imprenta que os haga un buen precio. Luego podríais ponerlo a la venta a través de las librerías de vuestro barrio o municipio, llegando a un acuerdo con los libreros.

Como podéis ver, hay muchas fórmulas para lograr publicar. Sólo hay que echarle un poco de imaginación.

Suerte.

SOBRE LA AUTOEDICIÓN

Ante la pregunta que planteaba Almu en un post anterior sobre el tema de la autoedición, voy a exponeros mis consideraciones.

En primer lugar, quiero aclarar que la autoedición (es decir, financiar con tu propio dinero la publicación de tu libro) es un recurso perfectamente válido para quienes no encuentran otra salida. El problema es que están surgiendo muchos desaprensivos que juegan con las ilusiones de las personas y lo único que hacen es aprovecharse de los sueños del escritor.

Esta fórmula, que bien podría ayudar a un autor novel a darse a conocer, acaba siendo en muchos casos, si no una estafa, sí al menos un montón de promesas incumplidas.

Muchas de las editoriales que se dedican a hacer autoedición son, en realidad, meros intermediarios entre el escritor y la imprenta. Te cobran lo que cuesta imprimir el libro más su alta comisión. Además, los intermediarios nunca son confiables ya que no se responsabilizan con la calidad del trabajo terminado. Tampoco se detienen a ver si lo que editan tiene una mínima calidad, pues por cada obra que rechazan pierden dinero. Muchos de los que se anuncian en Internet no trabajan en oficinas reales ni tienen experiencia en el campo editorial. Sólo les interesa sacar su tajada en el negocio sin importarles cómo lo logran.

En el mejor de los casos, te entregarán unos cuantos cientos de ejemplares de tu libro impreso y te dejarán a ti la preocupación de colocarlo y venderlo.

Algunos de estos editores te ofrecerán colgar un anuncio de tu libro en su catálogo web. Otros simplemente te recomendarán que lo lleves a las librerías de tu barrio o ciudad. Pocos serán los que realmente hagan una labor de distribución de tu libro. Y para hacer eso, mejor te encargas tú mismo de llevar tu obra a la imprenta y ahorrarte el intermediario.

En conclusión, si ya habéis agotado todas las vía y queréis recurrir a la autoedición, mi recomendación es que os aseguréis de que sea con una editorial seria (que las hay) o, de lo contrario, lo hagáis vosotros mismos.

¡Suerte!

ILUSTRACIÓN DEL LIBRO "FÁTIMA Y FÁTIMA"

He recibido la primera imagen del libro infantil "Fátima y Fátima", que está siendo ilustrado por el dibujante Carlos Molina.

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Si queréis ver algo más de este magnífico ilustrador, podéis asomaros a:

http://blackpeace.deviantart.com/gallery/

"FÁTIMA Y FÁTIMA"

Acabo de concluir el texto de mi último libro, un cuento para niños titulado "Fátima y Fátima", que es como se llaman sus dos protagonistas: dos niñas, una española y otra marroquí, que a pesar de ser de culturas diferentes, comparten juegos, historias y sueños.

Se trata de un relato entrañable sobre la importancia de la imaginación en los niños y el valor de la amistad, más allá de las posibles diferencias culturales. Toda una valiosa lección sobre el respeto a otros pueblos y la tolerancia hacia las personas.

"Fátima y Fátima" es una obra infantil comprometida con la integración social, destinada a mostrar al joven lector cómo es el otro, el ajeno, esas personas que no viven como nosotros ni tienen las mismas creencias y valores, y que, no obstante, conviven a nuestro lado en un mundo que se ha hecho más pequeño.

Éste es un libro que pretende sensibilizar a los niños de nuestro mundo occidental sobre la diversidad cultural y que busca entreabrir una puerta que les permita comprender y valorar lo positivo que tiene cada cultura.

El libro va a ser editado por la Administración pública, con fondos de la Consejería de Inmigración y Cooperación de la Comunidad de Madrid.

NUEVA NOVELA DE JOSÉ ÁNGEL MAÑAS

Este mes sale a la venta "La Pella", la última novela del escritor José Ángel Mañas, publicada por la editorial Lengua de Trapo. Una divertida historia de dos amigos, Kiko y Borja, que viven en un eterno fin de semana de alcohol, coca y afters. Pero hay algo que puede hacer que todo se tambalee: se acaba el plazo para cancelar una deuda con el Nacle, su camello. Las peripecias en las que se ven envueltos los dos amigos terminarán por sacar a la luz la distancia que hay entre los dos: Borja, perteneciente a una clase social acomodada, y Kiko, un chaval de barrio acostumbrado a vivir en el presente.

En La pella se encuentran algunos de los elementos que han hecho de José Ángel Mañas uno de los autores más interesantes del panorama actual: diálogos que fluyen y se confunden con las voces de cualquier ciudad, una trama perfectamente hilvanada y que encierra a los protagonistas en situaciones tan dramáticas como cómicas... pero también nos descubre a un perfecto dominador de la novela corta.

Aquí tenéis el primer capítulo, narrado por el propio Mañas:

MARCAPÁGINAS DE LOS DUENDES DE NAVALCARNERO

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Inmaculada Díez Sanz me ha enviado este precioso marcapáginas realizado por ella tras leer "Los Duendes de Navalcarnero". Desde aquí, agradezco su amabilidad y la felicito por sus dotes artísticas.

EL OFICIO DEL ESCRITOR

Una vez más, y con fines meramente didácticos, difundo un texto de otro autor: en este caso del escritor chileno Pablo Cassi (con su permiso previo, por supuesto), a quien agradezco desde aquí su amabilidad al permitirme reproducirlo. Espero que sea de interés para la mayoría.

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El arte y en especial la literatura, como formas del comportamiento humano, han sido una constante a través del tiempo. La creación literaria de un poeta o escritor, por lo general, ha sido más bien una forma personal de comunicación con aquello que se denomina "el prójimo evitable" y con todo aquello que lo sobrepasa.

Pero pronto apareció el triunfo de ciertos discursos unívocos, la práctica abierta del sofisma por parte de los profesionales de la retórica, lo que conllevó a que la función de la literatura, fuera en cierta medida dejada de lado y reemplazada en las conciencias de las mayorías por la idea del entretenimiento o la simple diversión.

Entonces el acto creativo dejó de ser importante para los demás y, por ende, para el mercado del libro y fue así que el mundo de las letras fue perdiendo un espacio en su propio mundo.

Los poetas, los novelistas, los ensayistas y los dramaturgos, en tanto comenzaron a sentir en carne propia la aparente inutilidad de este oficio y a ser vistos como catalizadores del disturbio, para luego ser relegados de forma paulatina a un segundo plano y después, ser expulsados de la reciente república del consumismo y del éxito financiero.

De acuerdo con este nuevo orden imperante, producto de la exportación de las grandes economías, carentes de motivaciones espirituales y de proyectos que vayan más allá de lo inmediato y perecedero, los autores de textos literarios han resultado ser a la postre los únicos y grandes perecedores en una sociedad altamente tecnificada y pragmática, que no necesita para su "normal" funcionamiento poetas, pintores, músicos, dramaturgos o escultores. Los graves problemas por los que atraviesan los países llamados en vías de desarrollo no se solucionan con las nuevas promociones de escritores o intelectuales. Lo que aquí se requiere -según algunos economistas- es mano de obra cualificada, es decir, hombres-máquinas, capaces de aumentar los índices de producción para competir en los mercados mundiales, sin importar mayormente que el día de manana, el alerce o la araucaria sean sólo un hermoso recuerdo de Chile, el país más austral del mundo.

Enfrentado a esta penosa realidad, el auténtico escritor se ha planteado con insistencia y de manera conjetural una redefinición de su rol dentro de esta sociedad, cada día más corrupta y alejada de la misma esencia del hombre.

No olvidemos lo que hace algunos anos expresó el argentino Ernesto Sábato: "La pérdida de la identidad de los pueblos de América Latina se inicia a partir de la aceptación de pseudoexpresiones culturales, provenientes de los países industrializados. La drogadicción, la pornografía y el alcoholismo reflejados en vastos sectores de nuestra juventud, hoy casi ya no escandalizan a nadie."

A lo anterior podemos agregar algunos aspectos de la vida de un cantante de origen negro, elevado a la cima de la popularidad y con millones de seguidores en los cuatro puntos cardinales, el cual fue muy requerido por un tribunal de justicia de su país por prácticas deshonestas. Este ídolo que goza de la inmunidad para transgredir las normas de la ética y de la moral ocupa grandes espacios en la prensa y en la televisión, sin que ninguna doctrina religiosa o filosófica condene las actitudes de quien se ha convertido en producto de los antivalores.

Junto al siempre acechante imperio de las frivolidades y su mecánica permanente de erigir dioses con pies de barro, las nobles expresiones espirituales parecen no tener cabida en esta sociedad que cada día cree más en el ilusionismo palabrero de los demagogos de oficio. Ciertamente que los escritores muchas veces son alcanzados también por estas panaceas, porque la tentación propagandística no tarda en invadir todos los territorios que el hombre habita, dejando caer avalanchas de ventajas materiales que, de tanto escucharlas, éstas concluyen por ensenorearse en medio de la mendicidad en que viven muchos de nuestros escritores.

Siento que al expresar estas palabras de alguna manera u otra estoy interpretando a muchos que han hecho de este oficio la razón última de su vida: renovar el camino de la esperanza; defender lo más íntimo de cada hombre o de cada mujer que se inicia con el descubrimiento del lenguaje, porque también en las palabras albea el amor, el terruno, el amplio horizonte de nuestra existencia; mientras la noche oscurece nuestro canto, para recordarnos que a fin de cuentas no somos nada más que peregrinos de un viaje interminable.

Tácitamente está expresado que la tarea del escritor requiere ser escuchada con atención, al igual que otras de la misma naturaleza humana, y proclamada como una sola actitud, sin fronteras, desafiando los contumaces olvidos que a diario pretenden desalentarnos, y aceptar que más allá de las personales circunstancias, nos vincula una auténtica fraternidad en afanes humanos y sensibles.

Como en todo hombre, la primera condición del escritor para realizar su trabajo es hacerlo bien. Conseguirlo le llevará -probablemente- toda la vida. El escritor nace y se hace cada día, porque debe comprender que escribir es dedicar su tiempo vivo a recoger y expresar, a comunicar y a sonar, a querer y a no querer a todos los verbos inexcusables que forjan con o sin su permiso, es decir alma y cuerpo de todos los días, de todos los momentos.

Ser re-creador de la palabra significa hacerse cargo de una variada gama de interrelaciones y asumir un rol pacificador dentro de una sociedad que aún no sale del todo de la barbarie. Su vida, ni muy distinta ni muy distante de la de otros, se forja con nostalgias y con suenos, con concordias y desacuerdos, con amores y desamores que no podría sino acoger como materia vital de su propia experiencia, porque la literatura no es un adorno barroco, trasnochado y ojerizo, ni panfleto político para captar a pobres incautos en períodos electorales, ni menos tontería solemne, empalagosa, ni tampoco un atrevido simplismo de rimas consonantes, sensibleras o de palabras usadas hasta el cansancio para denunciar lo que todos ya conocemos.

Sin negarles por cierto el derecho a existir a estas pseudoformas de la creación literaria, afirmamos que ninguna de ellas corresponde a la verdadera literatura, porque ella detenta sin arrogancias esa intransferible misión de custodiar la riqueza de ser hombres en la exactitud de la existencia cotidiana, allí donde se revela el auténtico drama humano.

Y una pregunta no se hace esperar. ?Hasta dónde se extiende el poder de la palabra? ?Qué zonas limita o intenta poblar? La respuesta depende de ese factor decisivo que se llama talento, pero también, exige trabajo, consciencia, inspiración y anos quizás de espera para ser reconocido entre sus iguales.

Personalmente, mi convicción se atiene al hecho de que Dios entrega el don a través de una clave genética: "No canta el que tiene ganas, sino el que sabe cantar". La virtud o el descalabro corren por nuestra cuenta, sobrepasando a la vanidad y a la complacencia del aplauso barato, tan en boga en estos días. Quienes creemos en este oficio sabemos que el triunfo definitivo no se alcanza a partir de las autosuficiencias individuales, porque hemos comprendido que la tarea de todo re-creador se abra en el sentido más hondo y amplio de la persona y que su responsabilidad no es únicamente no mentir, sino atreverse con lo verdadero y lo imperfecto, dado que escribimos porque algo nos falta o porque algo nos sobra.

Hoy, sin embargo, se comienza a percibir que la disociación de la vida estética es el camino de la decadencia, y que la civilización sólo sobrevive gracias al arte y especialmente a la poesía. Junto a esta revaloración del trabajo creativo que cada día gana nuevos espacios en el corazón del conglomerado humano, se agita un interés por fomentar el arte y la cultura en sus más diversas expresiones. A menudo el discurso actual es aquel que habla de una sociedad creadora, capaz de utilizar la imaginación para construir nuevos mundos a partir de la palabra.

No en vano, la Psicología Social afirma que la literatura refleja la época que se vive y que ésta, a su vez, actúa sobre la conducta de quienes están ligados al mundo de la economía y de la política, sensibilizándolos, transformándolos de cierta manera en interlocutores válidos. Este entendimiento entre creadores y quienes tienen en sus manos el futuro cultural de miles de ciudadanos puede ser calificado como un acontecimiento importante para quienes pretenden dedicarse en un futuro próximo al cultivo de las expresiones espirituales. Estoy confiado en la efectividad de estos impulsos emocionales, pero no obstante soy partícipe de crear otras instancias más permanentes en el tiempo. El escritor no puede vivir del entusiasmo de una determinada clase política o económica, es necesario que se legisle en torno a esta problemática para no caer en los favoritismos, tan propios de la idiosincrasia chilena.

Concluyo esta breve reflexión en torno al oficio del poeta, o de la utilidad de la poesía, pero antes deseo establecer y espero que éste sea el pensamiento de mis pares que no reconozco obligaciones temáticas de ninguna índole, sí una paciente labor que se traduzca en un abrazo fraternal, mayor que toda la soledad existente.

http://www.pablocassi.cl/libros.html

EL CIELO EN LLAMAS

Cielo de fuego.

Nubes en llamas

que llaman,

ardientes, a la oscuridad,

ante el grito silencioso de la ciudad.

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© Fotografía: Rubén Serrano, 2008