Palabras

Las palabras vuelan,
la vida queda.
De entre mil palabras una buena,
y tanto ruido generan.
Nos queda la paz,
la paz del silencio.

Las palabras vuelan,
la vida queda.
De entre mil palabras una buena,
y tanto ruido generan.
Nos queda la paz,
la paz del silencio.
Mi mamá se llamaba Lola, Dolores decía mi padre, mi padre era exacto en todo, ni aumentativos ni diminutivos:”Tu madre se llama Dolores” decía. Mi padre murió antes, en un accidente de coche. Él tuvo la culpa, adelantó en línea continua y se empotró contra un camión; lo sacaron a trozos, yo ni lo vi.
Dos meses más tarde mi madre fue ferozmente atacada por un cáncer de páncreas, un cáncer fulminante, iba a durar tres meses, eso dijeron los médicos. A mis catorce años sentí miedo, miedo de quedarme sólo, sin la sonrisa de mamá. Mamá era de un solo gesto en la cara: siempre sonreía.
El galopante avance de la enfermedad hacia una muerte segura no consiguió borrar la sonrisa de su cara ni por un instante, eso sí, su sonrisa , como su cara, iba menguando casi a la velocidad de la luna en cuarto menguante, decreciente.
-Hijo no sufras- me decía- mamá se quedará contigo.
-¿Cómo mamá? –le preguntaba yo.
-El secreto está en la luna- decía siempre con lo poco que le quedaba de sonrisa. A mis catorce años iba a quedarme sin padre ni madre, y así fue, murió, con su sonrisa, pero murió.
Poco tiempo después, ya muerta y enterrada, una noche soñé con la luna, soñé que la luna tenía la cara de mamá. Creí que era un mensaje, a veces también creí que era un simple sueño.
A los doce días exactos del sueño hubo luna llena, y vi en ella unos labios. Era la sonrisa de mamá.
Nota: siempre que veo la luna llena sé que no te has ido, mamá.
La luna hoy asoma
antes de que el sol sea tragado por el mar.
Ella lo despide con tranquilidad.
Sabe que reinará
toda la noche,
ofreciendo reflejos plateados al mar,
reflejos que llegan a mis pies,
y yo con la tranquilidad de esa luz
que me ilumina y me da paz.
Y busco entre los reflejos destellos de amor,
del tuyo...¡Y allí están!
Sin duda, están,
¡Qué barbaridad!

La inmensidad de un terrorífico vacío
se adueña sin piedad del mar,
ni peces ni golondrinas
ni barcos , ni redes, ni pescadores,
sólo agua y mar,
y sin historias que contar.
Solo su barco navega
perdido por el mar,
él y su soledad.
Mi gran idea. Cuando tengo grandes ideas me doy cuenta de que no estoy tan loco, creo que los demás son lo que lo están, pero que se jodan, es su problema. Ya lo dije, no pienso en la gente, sólo en mi idea.
Para ejecutarla necesitaba dos concejales de cultura, uno del continente americano y el concejal de cultura de Badalona. Así que vendí tres pisos de los de la Rambla de Tarragona y me fui a Brasil, elegí la ciudad de Belem por ser la capital del departamento de Pará, por ser la ciudad en donde el Amazonas desemboca al mar, por tener puerto deportivo y porque el responsable de cultura del Gobierno local recibió con entusiasmo mi idea, tardé sólo una hora en convencerlo. Aprovechando que estaba en Sudamérica pasé por Leticia, capital de la amazonia colombiana, allí estuve una semana. Todo muy bonito. Faltaba convencer a otro concejal, así que me fui a Badalona.
Me recibió el concejal de cultura y en una hora le convencí. No aguanto más de una hora hablando con gente así, gente que dilapida la partida de su presupuesto en chorradas y en arreglar teatros y también en financiar emisoras de radio y televisión locales para su autobombo, gente que pasa de la gente. Odio a los políticos, no saben administrar, roban como hijueputas y financian mierdas que no suben el nivel cultural del pueblo, así está Badalona, hecha una mierda. Mi idea le pareció fantástica al afamado concejal de cultura: un concurso literario denominado “Dos Mundos, dos mares”. El tipo me preguntó porqué había escogido Badalona y le mentí, yo siempre miento, o me lo invento; y le dije lo que quería oír: porque Badalona era una ciudad pujante, porque tenía puerto, porque no era justo que viviese a la sombra de Barcelona, porque la política cultural que se desarrollaba en Badalona me llamaba la atención y porque empezaba por B como Belem. Belém-Badalona, sonaba bien, le dije. Se interesó por todo y tuve que contárselo:
-Alquilaré diez barcos de vela de veinte metrosde eslora con tripulación, y en cada barco irá un equipo literario de tres personas que tendrán que escribir una novela durante la travesía de Belém a Badalona. Serán casi dos meses de travesía y un barco de la organización les acompañará por si surgen problemas. Quiero que los escritores se centren en su trabajo y tengamos obras de nivel. Saldrán de Belém y llegarán a Badalona, y la semana después de la llegada fallaremos el premio, cien mil euros para el ganador y treinta mil para el finalista. Usted entregará los premios y la rueda de prensa de presentación del Concurso, en exclusiva mundial, la haremos desde Badalona, la dirigirá usted. Además –también le dije- Badalona no tendrá que financiar nada, sólo organizar el recibimiento de los escritores como se merecen, con una gran fiesta en el puerto. Tenemos previsto que lleguen todos juntos. Y editaremos las novelas del ganador y del finalista.
El concejal se quedó alucinado con la idea, además le dije que la “organización” le invitaba a viajar a Belém para presenciar la partida de los barcos. También le dije que tenía prevista la “organización” una rueda de prensa conjunta con el responsable de cultura de la ciudad brasileña allí, en Belém, para dar a conocer el Concurso literario ”Dos mares, dos mundos” a toda América. El tipo estaba como loco, a los políticos les encantan las ruedas de prensa. Quedamos de acuerdo y me largué, no aguanto mucho rato con gente así. Me aburren.
Ya tenía los dos concejales y los diez barcos que alquilé a una empresa de chárter marítimo, que me ofreció un precio razonable con tripulación incluida. Mi idea se iba materializando y a mí me volvía loco, estaba loco de contento, muy contento.
Se lo conté a mi novia y también se quedó alucinada. Me dijo que yo era muy listo y que me quería cada día más.
Se lo conté a mi madre y casi me mata.
-Lo que has de hacer es trabajar –me dijo- y cambiar de novia. La vergüenza que me da que vayas con una chica que vende pescado en el mercado, todas mis amigas se ríen de ti, dicen que estás loco. Nosotros –seguía diciendo- los "Sanahuja" emparentados con vendedores de pescado. Estás loco hijo. Y tu concurso literario y los tres pisos que te has vendido ¿Para eso te dimos una carrera universitaria hijo? ¿Para que vayas con una pobre chica que vende pescado en el mercado?
La dejé con la palabra en la boca, no soporto cuando mi madre critica a mi Juani, la mejor novia del mundo. Ella vende pescado y me deja en paz, todo le parece bien y alucina con mis movidas. Todas le gustan y no me llama loco, me llama cari y cosas así y nunca pregunta. No tiene móvil, ya lo dije. Nunca molesta. Nunca pregunta dónde estoy o qué hago.
Bueno, que mandé a la mierda a mi madre y me dispuse a buscar a diez escritores nóveles, de los que nunca han publicado, para darles la oportunidad de su vida. “La organización” se ocuparía de todo, o sea yo, así que me puse a buscar. Necesitaba a estos diez aprendices de escritor en una semana.
Empecé a leer blogs literarios, a comprar revistas de lectura y ver listados de ganadores de premios literarios de bajo nivel, como el premio de novela corta “Villa de Alpuente”, dotado con mil doscientos euros.
Tenía una semana. Necesitaba diez “escritores”.

EL MÓDEM.
Solucionados los problemas técnicos aviso que sigue el relato de EL LOCO.
Mañana el Capítulo 2.
Saludos a tod@s.
Sergiocanovas.
Estoy loco, rematadamente loco. Y nervioso, me pongo muy nervioso con cualquier cosa, la gente me pone nervioso, no soporto a la gente, a la mayoría de la gente. Vaya mierda tener que tratar con la gente. Y hablar con la gente, y escuchar sus bobadas, me parece horroroso. En el colegio lo pasaba mal, muy mal. Todo el día con aquellos niños y niñas ¿Y los profesores? Eso sí era jodido, era lo más horroroso: aguantar a aquellos tipos. Vaya mierda: tener que aguantar a aquellos tipos sin metas en la vida, que ya habían llegado al final del camino: siempre serían profesores y de aquí no pasarían, ya nada más para ellos. Yo siempre creí que ellos sabían de su estancamiento y por eso nos jodían, nos jodían con todo. Sus clases eran pura basura, yo me aburría, creo que todos los niños y niñas se aburrían. Pero se murió mi padre, yo tenía quince años.
El día del entierro fue triste: mi mamá lloró mucho, claro que ella siempre llora. Mi padre quería educarme: que fuese un buen chico y todo eso - me decía- yo nunca entendí lo de buen chico. Yo pocas veces entiendo: estoy muy loco. Mi mamá el día que lloró más fue el día que yo cumplí los dieciocho años, lloró más que el día que enterraron a mi padre, más que el día que le presenté a mi novia. Mi padre era muy rico, eso decían, a mí me importaba un carajo, pero el día que cumplí los dieciocho años heredé un montón de dinero y un edificio en la Rambla de Tarragona: dieciséis pisos sin inquilinos: ¡Toma ya! ¡Qué pasada! Saber que nunca tendría que trabajar como los demás me volvía loco, aún más. Oficinas, jefes, hipotecas, letras de coches, el puto recibo de la luz, el del agua, la factura del móvil, (ese puto aparatito que la gente lleva colgando de la oreja todo el día), saber que toda esta basura ya no formaría parte de mi vida: una gozada. Yo no tengo móvil ¡Qué horror hablar con gente todo el día!, y sin verles la cara. O estoy loco o no entiendo nada. Mi novia tampoco tiene móvil. Ya lo he dicho: mi mamá lloró al conocerla, lloró muchísimo aquel día. Mi mamá quería para mí una de esas chicas que ha estudiado mucho y todo eso, de esas que tienen móvil.
Yo nunca he trabajado, ni trabajaré. Pero se me ocurrió una idea. Estoy loco, muy loco, pero tuve una idea. Una gran idea. Me encantas las ideas, me vuelven loco.

"El loco" es una historia inacabada.
El Proyecto Literario 2 no cuajó.
Yo estaba inscrito, tenía mi capítulo.
Voy a escribirla, me gustó mucho.
(Postearé el Capítulo 1 en unas horas.)
Saludos a tod@s.
Sergiocanovas.