Juegos peligrosos...

No es enteramente humano el que no piensa
Atravesaré las mismísimas entrañas de la montaña...
Una de sus bocas me engullirá sin compasión;
Otra me escupirá hacia un exterior desconocido y bañado en sol...
Ya tengo mis sentidos alerta...
QUERIDOS AMIGOS, DURANTE UNA TEMPORADA ME VOY A VIAJAR... TENGO GANAS DE IR A TODAS PARTES...
"Que no me salga la Sacerdotisa invertida
que no quiero derramar más lágrimas de desamor..."
***
¿Cuándo apareciste, que trajiste el misterio
y me revolviste las entrañas dormidas?
¿Qué cuento me contaste para convertirme
en este símbolo de susceptible desazón?
¿Y si yo estuviera perdida en ensueños
y tú ni siquiera supieras mi nombre?
Verte me alivia,
necesito saber de ti,
pero tengo miedo de mi misma,
de caer en unas redes
que quizá ni han sido tendidas.
***
"Que tampoco me salga la Luna en esta adivinación porque entonces estaré herida, muerta de amor".
Ella no le quería.
Ni siquiera tenía trabajo.
Y andaba fatal de la cabeza y de vesícula.
Era el rey, pero sólo porque se llamaba Gaspar.
Ven, dame un beso amor.
Dame las claves de la noche, una a una. Hasta que no lo hagas no iré a ningún sitio. Me petrificaré en nuestra estancia.
Acóplame a tu vida. Te ofrezco mi vida acoplada, mi equilibrio, mi mundo organizado o improvisado.
¿Sabes amor cuántos arañazos arrastra mi esperanza? de jaguar, de león, de tigre domesticado... Y en cada desgarro aumentan mi fuerza y mis ganas.
Atrás los cuentos que quedaron por contar y los poemas no recitados...
He retirado el cartel de prohibido entrar.
Tócame aquella canción que sabías. Tararéamela bajito.
Extenúame.
Yo mientras, lanzaré los dados por si apareciera el seis doble.
Cuando aceptas ser la otra ni siquiera eres el segundo plato.
Eres el postre.
Por eso mismo a veces te toman.
A veces No.
Todos somos mortales hasta el primer beso y el segundo vaso, y eso lo sabe cualquiera, por poco que sepa.
Echemos un traguito mientras se pueda.
Brindo por ustedes.
Puedo ser cascarrabias pero también tierna. Puedo hablar deprisa pero también sé susurrar al oído. Puedo cantar a voz en grito pero también guardar silencio... y garabatear sentimientos y dibujar sonrisas y templar los nervios.
Puedo parecer de acero y piedra pero soy de algodón y fuego.
Llevo a mis espaldas (como todos, y el que no que tire la primera piedra) algún "pudo ser, casi fue, pero no".
Puede parecer que persigo sombras pero ya abandoné esa costumbre porque dolía (al fin y al cabo sólo son sombras).
Apenas si acabo de empezar a reconocer mis marcas, a hacerme preguntas con fraqueza, apenas si empiezo a considerar mi valía...
Decía Ángel González que para vivir un día es necesario morirse muchas veces mucho. En ello ando. Aunque el mejor regalo que podría hacerme a mi misma es liberarte de mi pensamiento. A ti, sí; y también a ti.
Pudiera parecer que guío las riendas de mi vida pero no, es ella la que como un caballo desbocado me guía por los bordes del abismo.
No quiero más poder del que dispuse ayer, pero a cambio quiero que se cumpla alguno de mis sueños.
Ven aquí, me digo, muy seria. Tomo un sorbo de café y la tarde va transcurriendo. Por hoy basta de meditaciones, insisto, bastante droga llevo de mi misma en este devenir constante e infinito...