Empedernida sinrazón... caóticas respuestas.
¿Es un sueño o no lo es este tormento dulce sin destellos ni madeja que desentrañar? Es quizá parte de la otra vida en la que fui ¡quién sabe si animal, hombre o vegetal! ¿con alma? ¿con alma carroñera?
No hay paisaje que recuerde, ni nombre alguno. Lo único que oigo es aquel saxo que me taladraba el cerebro, quizá también aquel cuento de Aldecoa sobre la postguerra inmerecida.
No sé, directamente no me llega nada a la memoria, por otra parte bastante maltratada.
¿Y si no fuera un sueño?
Si en realidad esos niños fueran tan prosaicos, tan sumergidos en la nada;y sus padres cansinos, vagabundos, premeditados restos de humanidad, que en su día íntimamente, e inconscientemente tal vez, lograron procrear;
Me temo, a estas alturas, que no, no es un sueño. Ni es parte de ninguna otra vida pasada. Sé que áun me queda el diálogo con un ser desconocido que me cuente su obsesión. Después de tanta búsqueda, por fin el hallazgo. Sería el premio a mis aprehensiones, apuntes, ridiculeces y experiencias incontables...
Y ante los dos, la vida sugerente ( y breve, y cruel, y mágica, y leve, y magnífica, y terrible...)
¡ Qué difícil diálogo nos espera, amigo desconocido!
¡ Y qué largo viaje!
2 comentarios - Escribe aquí tu comentario
Las expectativas son amplias ante tan exhaustiva auscultación -tan bien narrada.
Es la esperanza la que difumina las horas oscuras, sin darnos apenas cuenta. Esperanza de premio?, de encontrar lo que se busca? o, simplemente de vivir con más plenitud. Prepararse para el encuentro y abrirse a los elementos sorpresas...,mucha expectación puede ser equivalente a mucha frustación.
Larga vida Sorti, para tí. Y que las obsesiones escuchadas sean muuyy cortitas (¡qué necesidad!)
En el mejor de los casos, nos espera la dualidad, la bilateralidad... Sin éstos conceptos, si que no llegamos a ningún sitio.
Otro beso.







