Retazo de realidad
Se encontraba peor que indispuesta, tanto como para meterse en la cama y confiar en que el recogijo de la soledad y el abrigo de las mantas calmara ese dolor menstrual que cada mes azotaba su cuerpo implacablemente.
Yo leía abajo, no importa qué.
Sentí la necesidad de acompañarla. Subí al cuarto y me acerqué muy despacio: "¿Necesitas algo?". "No, déjame, se me pasará". La arropé.
Su cara descolocada, su cuerpo encogido, oscuridad... IMPOTENCIA.
Y le besé la frente antes de irme.
Esa fue la última vez...
11 comentarios - Escribe aquí tu comentario
un triste episodio..., la última caricia siempre es dolorosa, se magnifica cuando ya solo nos queda el recuerdo..
un abrazo
Tu necesidad de acompañar fue un acierto para ella y para tí. Lo comprobaste... Es terrible el sufrimiento nos reduce a la insignificancia del vivir... Lo siento.
Al mes siguiente y al siguiente y en lo sucesivo nunca tuvo que volver a acostarse por aquel dolor: la menopausia había llegado.Algunas veces se ponía muy tierna.
Pero ya no sentía dolor.Y yo ,tampoco
Siempre consigues dejarme sin palabras... hoy, incluso, sin respiración!
¿De donde sacas tanta poesía?
A tus plantas!
Esa fue la última vez....me has dejado un poco de tí. Cuanta sensibilidad y entrega!!
Eso es amor y dolor!!
Estremecedor post!!
Un beso,
Yo me acuerdo mucho de laúltima vez que la besé... se lo robé.
Y maldito sea el dolor menstrual! Yo me he visto así muchas veces, retorcida en la cama de dolor
besos
Siempre consigues emocionarme con tus textos y tus verdades. Haces que lo cotidiano y lo excepcional formen un tandem insuperable. Beso desde donde tú ya sabes.
Insuperable, como cada día. Me maravilla tu manera de conjugar el día a día, lo que "en principio" pasa inadvertido con pura literatura.
Besitos de por fin es viernes
Me has impresionado.. me quedé con cara de sorpresa... Fuerte texto. Hermoso.
Paula.
¿ A la tercera va la vencida ?
Espero que no...
pues qué triste....







