la indiferencia





la indiferencia
Ven, mírate en el espejo, eres hermosa, quizás más hermosa aún que en nuestros tiempos pero has cambiado.
Quiero que veas cómo has cambiado:
Tu mirada es ahora rápida, calculadora, antes tu mirada era clara, directa, abierta, sin disimulo.
Tu boca ha adquirido un pliegue de insatisfacción y de hambre, antes era blanda, suave.
Tu tez es pálida, ha perdido frescura, te maquillas. Tu pura y amplia frente tiene ahora cuatro arruguillas sobre cada ceja que sólo se descubren a la luz del día,
-¿sabes de dónde vienen esas arrugas?
-No.
-De la indiferencia.

Y el trazo delicado que va desde el lóbulo de tu oreja a la punta de la barbilla ya no tiene su antigua percepción, es la huella de tu pereza, de tu indolencia.
¿Por qué haces mohínes tan despreciativos?, ¿no lo ves?
Te burlas de nosotros demasiado, buscas esas burdas arrugas labradas por el aburrimiento y la impaciencia.
-¿De veras ves todas esas cosas en mi cara?
-No, pero las percibo cuando me besas.
-Te estás burlando de mí. Ya sé dónde las ves.
_¿Dónde, según tú?
-En ti mismo, nos parecemos demasiado tú y yo.
-Quieres decir en el egoísmo, la frialdad, la indiferencia.
-Tus razonamientos me han aburrido siempre.
-¿No habrá ninguna atenuante para seres como nosotros?
-Por mi parte no siento necesidad de perdón.
~sylphides


13 comentarios - Escribe aquí tu comentario
me has dejado con la boca abierta...basante profunda...me pregunto si todos nos vemos así...
creo que estos cambios no los vemos nosotros mismos que nos miramos todos los días en el espejo, a veces alguien cercano a nosotros nos lo advierte y vamos descubriendo que el paso del tiempo nos afecta de un modo u otro... no obstante si ponemos algunos medios, sobre todo el reconocimiento objetivo de los hechos tal vez esto pueda ayudar para sostener una posible vía de reconsideración, de reafirmación de algo nuevo en nosotros, me gustaría, sí... ¿no te parece?
un saludo
Siempre me ha gustado observar a las personas ... Pero siento una especial curiosidad por observar tu analítica mente . Te seguiré leyendo
CYrano
yo creo que la curiosidad es muy importante y no debes perderla para este tema que traigo aqui, el de no caer en un aburrimiento y una indiferencia, y bueno para mí sigue pendiente algo que me pediste sobre "filosofía del derecho", pero ya llegará, es que ahora estoy muy introspectiva, pero sé que también es un honor para mí que intento leer a los demás y hay reciprocidad y porque sé de buena ciencia que tú también eres un lector voraz.
muchos saludos
Querida amiga:
¡Cierto! esa foto es como si te asomaras a regalarnos una sonrisa! como si preguntaràs... ¿eres indiferente?
Siempre tan profunda e interesante... Entiendo la indiferencia;de no querer ver, de evitar; esa que aveces produce el cansansio, la costumbre, el aburrimiento... cuando se ve en el otro; y solo es adivinada en nosotros mismos... esa que nos da miedo, pues la precencia de la indiferencia nos da la certeza de negaciòn a sentir, a vivir las emociones, y negaciòn a vivir ... es como morir...
cada vez que te leo, me dejas tanto para pensar...
¡me encanto Mariposa!
Un gran beso!
Qué reflexones más buenas! Qué observaciones más acertadas! Me gusta mucho lo que escribes y como lo haces sylfide. Para mí la indiferencia creo que es de lo peorcito que llegamos a mostrar los humanos. Un abrazo diferente pero nunca indiferente
La indiferencia causa dolor en quien la sufre, pero lo peor es sentirla. Es como empezar a morir.
Besos.
me llegan vuestras respuestas en el momento más justo, cuando más las necesito, otra vez creo que vuestras palabras son premonitoras,
querida aura! qué bien me lo explicas, la negación de sentir, de vivir, y es como empezar a morir, como nos dice nuestra querida zarza, y nuestra querida erato que ademas nos recuerda que es de lo peorcito, estoy muy de acuerdo con todas vosotras.
Creo que siempre he intentado decir lo que siento y aunque eso me ha costado mucho tiempo he tenido valor, y aún estoy ahí, no puedo dejarlo y no sólo decirlo sino actuar con sus consecuencias que a veces es lo más difícil de todo.
un abrazo muy grande
la indiferencia es el peor gesto que puede extender un ser humano hacia el mundo que lo rodea, es como si vertiera todas sus emociones a un cesto de la basura y se vaciara por dentro, muy lentamente, hasta perder su expresión y su humanidad. ciertamente se ve reflejado en el rostro d euna persona, pero también en sus gestos, en su voz, en su forma de caminar y de hablar. nuestro cuerpo deja entrever el alma que lleva dentro.
muy interesante y a la vez profunda tu reflexión
es como vaciarnos, tú lo dices, atenea un besito, te he dejado un ragalito también en tu post, espero que te guste.
es asi la indiferencia, lo note tal cual esa poesia en una mujer que para mi
era dulce y hermosa y suave todo eso se lo dije y a partir de ahi ya me fue indiferente en forma total, ya su presencia no fue como antes, si no es ahora muy inexpresiva como lo dice en esa lineas,
gracias por esa gran verdad
saludos
carlos (ARGENTINA)
la indiferencia e s el no sentimiento,creo que es la peor de las experiencias..
Llegue aqui siguiendo tu comentario,gracias.
Saludos.
A veces si perdemos nuestra facultad de la indiferencia lo que sucede es que caemos en todos los excesos, la intransigencia, la intolerancia, y todos los nombres y los sucedáneos de un dios, mejor la indiferencia pero sin ser tentados por ella tampoco.
¿Acorazarnos, aislarnos en una fortaleza?, los ecos nos perseguirían.
Y aunque pudiésemos incluso cambiar las leyes o sus caprichos, éstas nos subyugaría como un juego, por el principio de su indiferencia.
Por eso no podemos aislarnos.
Lo que buscaba Diógenes con su linterna era un "indiferente", pero como si todo ideal o toda fe fuera una forma de terror. Como si no pudieramos pasar sin dejar una huella por salvar a los demás. El ansia de remediar la vida de los otros.
Como se refleja en el guion de la pelicula de Bergman, que es lo que transcribe el artículo no es indiferencia, es egoísmo y es ansia de posesividad, aun cuando no exenta de frialdad y distanciamiento hacia las cosas.
Un saludo hacia vosotros, y un placer conoceros, Argia y Manfredi.










