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Diario de un amante de ética

~Eleusis de corazones~

Ishtar terra

teoría del discurso

click to commentSe podría decir que las reglas del discurso definen un proceso de decisión en el que no está determinado qué debe tomarse como base de la decisión y en el que no todos los pasos están prescritos. Esto es, por una parte, un defecto, y, por otra, una ventaja. El defecto es evidente. La ventaja consiste en que la base de la decisión y una serie de pasos concretos de ésta no son determinados por cualquier teórico de la decisión, que a su vez tendría que partir de sus propias concepciones, sino que queda encomendada al afectado. Se puede considerar como tarea de la teoría del discurso, precisamente el proponer reglas que, por una parte, sean tan débiles, es decir, que tengan tan poco contenido normativo que personas con concepciones normativas totalmente diferentes pudieran estar de acuerdo con ellas, pero que, por otra parte, sean tan fuertes que una discusión realizada de acuerdo con las mismas pueda ser calificada como "racional".

La indicada debilidad de las reglas del discurso resulta todavía reforzada por el hecho de que algunas de estas reglas están formuladas de tal manera que sólo pueden ser cumplidas de manera aproximada. Todo esto, sin embargo, no priva de sentido a tales reglas. Es verdad que no pueden producir ninguna certeza definitiva en el ámbito de lo discursivamente posible, pero son de enorme importancia como explicación de la pretensión de corrección, como criterio de la correción de enunciados normativos, como instrumento de crítica de fundamentaciones no racionales y también como precisión de un ideal al que se aspira.

Sólo esto acredita ya a la teoría del discurso como una empresa interesante para la teoría del Derecho. Una norma, o un mandato singular, que satisfagan los criterios determinados por las reglas del discurso, pueden ser calificados de "justos". La teoría del discurso es, por tanto, una de las varias formas que probablemente son posibles de análisis de este concepto tan central para la Jurisprudencia.

Las reglas del discurso práctico racional no prescriben de qué premisas deben partir los participantes en el discurso. El punto de partida del discurso lo forman en un comienzo las convicciones normativas, deseos e interpretaciones de necesidades dadas (es decir, existentes fácticamente), así como las informaciones empíricas de los participantes. Las reglas del discurso indican cómo se puede llegar a enunciados normativos fundamentados a partir de este punto de partida, pero sin determinar completamente cada paso para ello. Puesto que son posibles, como punto de partida convicciones normativas, deseos e interpretaciones de necesidades completamente diferentes, y puesto que no está determinado por lo menos cómo se cambien las interpretaciones de necesidades, cómo deben ser modificadas las convicciones normativas y cómo se deben limitar los deseos, hay que concluir que son posibles diferentes resultados.

sylphides

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4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Aomar 28 Noviembre 2007 | 12:06 AM

¿Me pregunto si caben las inferencias lógicas dentro del discurso de la razón y del Derecho, o sólo se puede hablar como tú hablas de reglas del discurso practico jurídico y además donde no está garantizado que la base de las premisas estén o no condicionadas?

lo dijo sylphides a aomar 28 Noviembre 2007 | 12:20 AM

sí caben las reglas de la inferencia lógica dentro del discurso de la racionalidad, la inferencia de analogía, e contrario, ad absurdum o a fortiori, pero veremos que muchas veces es necesario fundamentar la base de las premisas que configuran el silogismo, y que esto no siempre es fácil, a veces es problemático. Por eso, en estas situaciones ha sido necesario buscar unas reglas propias del discurso practico de la razón basadas no sólo en deducciones silogísticas sino en la pragmática del lenguaje y en lo que se ha dado en llamar, en expresión wittgensteiniana, las diferentes "formas de vida" de los interlocutores.

espero que este razonamiento te haya servido, y expreso mi gratitud por tu visita.

lo dijo . 28 Noviembre 2007 | 12:42 AM

Los pasos que aciertan a llevarte son los que tú dejas que se vayan, obviedad también, tanto como aquellos que te llevan consignado. Así también en el discurso.

La estética y dionisos, compañera, el pulso que se gasta la sustancia inquieta y caprichosa de las cosas.

De lo escrito, y parto del prejuicio de considerar que la razón tiene razón pero apenas importancia, me quedo en el paisaje que muestra la mirada, me quedo con el ritmo, con el modo, con la vida en las palabras, con la pugna que te traes en ser más rigurosa que exquisita (importa la lucha, no la causa)

A veces leo, me gustan esos textos donde desembocas y te implicas.

Un saludo y un chapó.

lo dijo sylphides 28 Noviembre 2007 | 02:33 AM

Y la verdad que desde entonces enseñoreóse de mi alma a ti se unió incontinente, y comenzó a tener sobre mí tanto ascendiente

y tal dominio, por la fuerza que le daría mi misma imaginación,

que vime obligada a cumplir cuanto se le antojaba.

Yo, pueril, andaba

a buscarla y la veía con aparecer tan digno y tan noble que ciertamente

podíansele aplicar aquellas palabras del poeta Homero: «No

parecía hija de hombre mortal, sino de un dios.»

un beso

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