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Diario de un amante de ética

~Eleusis de corazones~

Ishtar terra

mundo nómico y mundo numinoso

A través de la socialización primaria, del mundo nómico de la vida, aprendemos las recetas o el aprendizaje que nos dan una garantía de lo que somos y, en definitiva, la estructura de nuestra instalación primaria ante la vida, la realidad primera se forja aquí, la concebimos a través de las cosas que tienen nombre, que se reflejan y las aprendemos así en nuestra primera socialización y en el lenguaje, y esta forma o visión del mundo nos da seguridad porque es real y luego es muy difícil de cambiar, cuando incorporamos una estructura de socialización secundaria en nuestro modo de vida.

Los estereotipos colectivos del acervo cultural están en la sedimentación del lenguaje, se transmiten por educación, en la primaria socialización o por la familia, y son, por tanto, muy difíciles de borrar.

Y a veces alguien permanece con la voz oculta y privada de su presencia simbólica, son cuerpos que están en la realidad pero no se representan, porque la tradición los ignora, porque constituyen un mundo numinoso para la ley y la conciencia social.

A veces la madre está oculta aquí e ignorada y privada de su voz, porque ella misma no se puede defender ni hablar pero todo se andará y cobrará mayor conciencia psicológica y ya la está cobrando con el cambio y la evolución de los tiempos.

La mujer tiene un cuerpo que es un “positum” (está puesto) pero no tiene un valor. Claro que la maternidad es y ha sido siempre un valor para la mujer y para la cultura, pero no hemos de verla como un peligro para la civilización y para el hombre, o como algo numinoso y oscuro, como antes fue vista, y la mayor tolerancia social tiene que saber incluir este especial valor con iguales cargas y derechos dentro del ámbito cultural de la mujer y en su esfera pública y privada.

La familia es una estructura primordial de socialización primaria y de aprendizaje del mundo como “mundo nómico”, es decir, no discutimos las recetas primarias que aprendemos en ella, las aceptamos como tal, damos la realidad como presupuesto dado de hecho, como comprensiones compartidas (taken for garanted), como garantía que tenemos dada.

Esta realidad constituye una estructura de racionalización primaria, que se forma por modelización de la realidad. Al tener este carácter primario determinan el comportamiento y el bagaje cultural sedimentado en los individuos y no por ello podemos desecharlas a un segundo orden o plano.

La realidad la concebimos a través de aquí, lo que no tiene nombre es como si no existiera, y vamos dando un nombre a lo que se corresponde con lo que aprendimos en ella, como si fuese consustancial o el único mundo perceptible.

Le despojamos, por ello, de atributos críticos, a la conciencia real le otorgamos una forma inconsciente que está introyectada en nosotros a través de nuestros miedos y nuestros actos reflejos, porque nos garantizan la seguridad del grupo social, porque nos dan un vínculo con el grupo familiar y un valor nómico y real en el que formamos un papel necesario dentro de la experiencia de la vida. Por tanto el mundo numinoso de los miedos lo expurgamos de ella, está introyectado en el subconsciente colectivo, arrojado fuera de la realidad, no tiene nombre, no existe.

De ahí la importancia que tiene para la cultura y para la institución social la funcionalidad socializadora de la familia como forma primaria de racionalización y de internalización de la conciencia para saber lo que es la estructura nómica de la vida y las normas sociales al respecto que la representan.

Pero hay que saber que la primaria racionalización de la vida no es suficiente, que hay otro mundo más allá, que hay otros lenguajes y otras visiones que se pueden y deben incorporar y hay que rectificar y revisar conceptos y concepciones, para poder otorgar un nuevo valor a las cosas, un valor más correcto, más conformado con ella de esta manera.

Se pueden poner muchos ejemplos a través de las leyes de cómo se han ido venciendo estos miedos a través de la cultura y la evolución y la tolerancia de los tiempos. Baste mencionar, por ejemplo, cómo hasta hace muy poco lo hijos se distinguían entre legítimos e ilegítimos, o como el infanticio o parricidio cometido por la madre podía tener un movil “honoris causa” si se hacía para ocultar la deshonra de su famila, todos estos conceptos hoy día se han quedado obsoletos ante los nuevos planteamientos liberalizadores de las nuevas leyes que nos hemos dado y ante la superación de una visión errática y dogmática de la ley y de los miedos introyectados en la sociedad. Por tanto, avancemos sobre un nuevo mundo nómico, un mundo que quite valor al numinoso y al oscuro y otorgue un nuevo brillo y valor a la realidad.

El lenguaje es la única herramienta que tenemos muchas veces pues para dar existencia y otorgar realidad a aquellas cosas que ahora permanecen ocultas o calladas, y sin embargo tienen un sitio y no las vemos, y un valor, por ello es necesario que demos un sentido de valor a las cosas y las nombremos conscientemente en lo que son y como son dentro de todas las demás cosas.

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“En la socialización primaria, pues, se construye el primer mundo del individuo. Su peculiar calidad de firmeza debe atribuirse, al menos en parte, a la inevitabilidad de la relación del individuo con sus otros significantes del comienzo. El mundo de la infancia, con su luminosa realidad, conduce por tanto a la confianza no sólo en las personas de los otros significantes, sino también en sus definiciones de la situación. El mundo de la infancia es masivo e indudablemente real. Probablemente no podría menos de ser así en esta etapa del desarrollo de la conciencia. Sólo más adelante el individuo puede permitirse el lujo de tener, por lo menos, una pizca de duda. Y, probablemente, esta necesidad de un protorrealismo en la aprehensión del mundo resulte pertinente tanto filogenética como ontogenéticamente. De cualquier forma, el mundo de la niñez está constituido como para inculcar en el individuo una estructura nómica que le infunda confianza en que “todo está bien”. El descubrimiento posterior de que algunas cosas distan de estar “muy bien” puede resultar más o menos chocante según las circunstancias biográficas, pero en cualquiera de los casos es probable que el mundo de la niñez retenga su realidad peculiar en la retrospección y siga siendo el “mundo del hogar” por mucho que podamos alejarnos de él en épocas posteriores, hacia regiones que no tengan nada de familiar para nosotros.” Peter L. Berger y Thomas Luckmann, “La construcción social de la realidad”.

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sylphides

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4 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo otredad 5 Diciembre 2007 | 02:37 PM

El mundo adolece de muchas carencias,desde luego que tienes razón, y que en tus categorías se incluya una llamada "mujer" es de suma importancia.

Sin embargo, no sé qué tipo de "evolución" sostiene una sociedad tan sujeta al conformismo, la comodidad, el dinero y un et cétera.

Un post con fuerza, comprometido, como debe ser :)

Un abrazo

lo dijo Jorio maia 5 Diciembre 2007 | 06:20 PM

Es un tema muy filosófico. Como la vida cotidiana está dominada por el motivo pragmático, el conocimiento de receta, o sea, el conocimiento que se limita a la competencia pragmática en quehaceres rutinarios ocupa un lugar prominente en el cúmulo social de conocimiento. Pero siempre hay conocimientos que se quedan a mis espaldas. En el acopio del conocimiento.

Esta es mi posible respuesta al problema, un saludo

lo dijo sylphides a otredad 5 Diciembre 2007 | 08:48 PM

tenemos que por una parte la sociedad es un producto humano, el hombre y el mudo social interactúan, la sociedad es una realidad objetiva (externalización y objetivación de la realidad), y por ultimo el hombre es un producto social (internalización), estos son los momentos dialécticos de la realidad social, si uno de estos tres momentos se omite el análisis de la realidad social será distorsionado. Las instituciones están ahí, el lenguaje construye el edificio de la legitimación, los procesos de habituación y de institucionalización sirven para crear integración funcional o lógica, pero el hecho empírico queda en pie y a priori no puede suponerse.

Muchas áreas de comportamiento sólo son relevantes para ciertos tipos de colectivos, ciertas diferencias pre-sociales, como el sexo, o diferencias producidas en el curso de la interacción social como las que engendra la división del trabajo no tienen por qué integrarse en un sólo sistema coherente, los ritos de fertilidad, los cazadores que sólo pueden ellos dedicarse a pintar en las cavenas o los ancianos que tienen otros ritos sagrados, en fin.

Por eso me gustaría creer que somos un producto de la sociedad pero que ante todo la sociedad es una realidad y un producto humano, si de verdad no nos gusta cambiémosla empezando por uno mismo.

gracias por tu capacidad de reflexión y comparto otro abrazo contigo.

lo dijo sylphides a jorio maia 5 Diciembre 2007 | 09:05 PM

Hola, me gustaría reflexionar mas sobre lo que dices en cuanto a qué es lo que nos une en ese conociemiento compartido.

Cuando el individuo reflexiona sobre los momentos sucesivos de su experiencia tiende a encajar sus significados dentro de una estructura biográfica coherente, esta tendencia va en aumento a medida que el individuo comparte sus significados y su integración biográfica con otros. Es posible que esta tendencia a integrar significados responda a una realidad psicológica y ese analisis de reciprocidad significativa responde a una necesidad de cohesión, es decir, a procesos de institucionalización.

Pero la lógica no reside en las instituciones sino en la manera cómo estas son tratadas y el lenguaje proporciona la superposición fundamental al orden institucional, pues la conciencia reflexiva se superpone a él. Pero el carácter significativo de la acción humana es a mi modo de ver lo que da consistencia a todo. Las instituciones pues se integran de facto.

A nivel preteorico toda institución posee un cuerpo de conocimiento de receta transmitido, un conocimiento que provee las reglas de comportamiento, los roles y el satutus que ha de desempeñarse.

Bueno con esto aclaramos algo más de la sociologia del conocimiento.

un fraternal saludo!

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