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Diario de un amante de ética

~Eleusis de corazones~

Ishtar terra

essay on liberty

essay on liberty

El tema atañe a la imposición legal de la moralidad y ha sido formulada la cuestión de formas diferentes. El hecho de que una conducta sea inmoral según los estándares comunes ¿es suficiente para justificar que esa conducta sea punible por el derecho?, ¿es moralmente permisible imponer la moralidad como tal?

A esta pregunta John Stuart Mill dio una enfática respuesta negativa en su ensayo Sobre La Libertad hace ciento cincuenta años, y la famosa frase en que formula su respuesta expresa la tesis central de su ensayo. “La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás”. Y para identificar los diferentes temas que quería exceptuar, añadió: “Su propio bien, físico o moral, no es justificación suficiente. Nadie puede ser obligado justificadamente a realizar o no realizar determinados actos, porque eso fuera mejor para él, porque le haría feliz, porque, en opinión de los demás, hacerlo sería más acertado o más justo”.

Esta doctrina advierte Mill sólo es aplicable a los seres humanos “en la madurez de sus facultades”: no es aplicable a niños o sociedades atrasadas.

Viene a decir que “el daño a tercero” es lo más relevante en la justificación de la condena de una acción inmoral. Y a su vez, nos dice que como temas relevantes de justificación para poder imponer una moral no pueden ser el puro goce físico o espiritual de la persona, ni tampoco es suficiente el concepto de felicidad propio ni el que tendrían los demás. Es decir, que en lo que atañe a la imposición de la coerción legal no es suficiente un criterio de hedonismo o utilitarismo sin más, en estos criterios siempre uno puede justificar su apartamiento de éllos y dirigirse sobre sus propios criterios de felicidad o utilidad.

Sólo se podría aceptar una moralidad o imponerla siempre que esta no dañase a los demás, como criterio más relevante y último.

Algunos críticos han argumentado que la línea que Mill intenta dibujar entre las acciones en que el Derecho puede interferir, y aquellas en que no, es ilusoria. “Ningún hombre es una isla”, y en una sociedad organizada es imposible identificar clases de acciones que no dañan a nadie o a nadie excepto al individuo que las hace.

Otros críticos han admitido que tal división se puede hacer pero insisten en que es dogmático por parte de Mill limitar la coerción legal a la clase de acciones que dañan a otros. Hay buenas razones señalan estos críticos para exigir conformidad con la moralidad social y para sancionar las desviaciones, incluso cuando éstas no dañan a otros.

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No me propongo defender todo lo que dijo Mill ya que, personalmente, creo que existen razones diferentes a la “prevención del daño a otros” que justifican la coerción legal de las personas. Pero en el más específico de los temas que son relevantes en la imposición de la moralidad, me parece que Mill acierta.

sylphides

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8 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo El Mapache 7 Diciembre 2007 | 06:10 PM

Los criterios morales implican juicios de valor..... son de apreciación subjetiva e individual , por lo tanto me parece que ninguna autoridad está facultada para abrogarse el derecho de aplicar la coerción en ese sentido.

Que las damas usaran sombreros adornados con plumas se consideró inmoral hace algunos siglos. Pero hoy nos reiríamos de una ley que prohibiera su uso por razones morales.

"Cuando cambian los hombres, cambian también los principios y los valores"

Un beso

lo dijo Zarza 7 Diciembre 2007 | 06:41 PM

Pasé a leerte y dejarte un beso. Cuando tocas temas tan profundos necesito tiempo para reflexionar y ya luego es tarde para dejarte un comentario. Pero tu me comprendes.

lo dijo sylphides a mapache 7 Diciembre 2007 | 06:58 PM

querido mapache, sí, eso es precisamente lo que sostiene el ensayista clásico y liberal Mill, y sólo en el caso de que se hiciera daño a los demás, se podría prohibir.

intento traer estos textos para reflexionar yo también, y porque merecen importancia éste en particular por el momento y la historia en que se produjo, en el nacimiento de las sociedades pluralistas, un besito

lo dijo sylphides a zarza 7 Diciembre 2007 | 07:17 PM

querida zarza, me gusta mucho que te pases, comprendo que es un texto teórico lo que no le quita profundidad e importancia en su momento histórico.

Es un problema que habitualmente se plantea cuando nos preguntamos si se puede legalizar la distribución de drogas, la prostitución o la homosexualidad, que esta ultima hasta hace muy poco estaba ilegalizada y perseguida al menos en sus manifestaciones publicas, aunque ya no. La prostitución aunque se considera inmoral sin embargo está tolerada por diferentes tipos de sociedades, aunque no se puede decir que esté totalmente legalizada, salvo en paises como holanda o alemania que tienen regulaciones administrativas y en cuanto al problema de las drogas, éste precisamente es el que plantea mas reacciones contrarias precisamente por el principio que declara Mill, el de no causar daño a los demás con nuestras conductas morales, y en este caso se sabe que con su distribución, su venta y su explotación se causan daños físicos a las personas, por la fuerte adicción que causan, aunque el enriquecimiento y el beneficio es tal en los grupos que la explotan que se han vuelto grupos guerrileros o utilizan la violencia, es decir, que la violencia misma es lo que se debe perseguir en estos casos, y es difícil detener el consumo, no obstante, por otra parte.

muy honrada con tu presencia y un beso.

lo dijo otredad 8 Diciembre 2007 | 02:23 PM

También me parece que Stuart Mill acierta con su pensamiento,pero, como Mapache decía,"los criterios morales implican juicios de valor" y juega un papel importante la percepción individual, lo que lo hace subjetivo. Además,hay multitud de cosas que deberían prohibirse por ser perjudiciales, pero a grandes grupos proporcionan poder,bienes económicos, así que ahí quedan.

Parece que el problema es casi siempre el mismo,¿no?

Un abrazo

lo dijo sylphides a otredad 8 Diciembre 2007 | 06:16 PM

hay prácticas por ejemplo que se hacen habitualizaciones y que no son sino la puerta de entrada a la corrupción, y hablo de muchos organos admnistrativos del gobierno, ya sabemos, la forma cómo se adjudica el suelo y se convierte en urbano y otra serie de cosas que no podemos controlar objetivamente, aún así aquí estamos, las comisiones creadas artificalmente de que viven todos los bancos, por ejemplos, etcetera.

un besito y gracias por venir.

lo dijo Pasolosdias 8 Diciembre 2007 | 09:48 PM

Te voy a contar una anécdota, tú que eres lectora tanto de Mill como de Pessoa.

Yo tenía en la universidad un profesor de economía bastante severo -en el fondo era hasta benevolente-, pues resulta que una compañera mía fue a reclamar por la nota de un examen, llevando un libro de Pessoa -lectura habitual junto a Saramago y otros entre los alumnos de humanidades-. Este profesor, muy dogmáticamente, le ordenó: "no, no lea usted a Pessoa, no pierda el tiempo, lea usted a Stuart Mill si quiere aprobar."

Obvio es que las dos lecturas son compatibles, y Dios nos libre de la gente de un solo libro.

Por lo demás, es innegable la importancia de este pensador, Mill. También es notoria su clarividencia, en aquellos tiempos, al tratar el tema de la igualdad entre hombres y mujeres.

Un beso.

lo dijo sylphides a pasolosdias 8 Diciembre 2007 | 10:00 PM

me resulta una anécdota entrañable, y que me la cuentes ahora de ese modo, porque yo he llegado a Mill un poco casi obligada y empujada por las circunstancias y soy lectora pero de referencias casi hacia él, aunque por supuesto me consta la existencia de su libro "La esclavitud femenina" o "The subjection of women", que me viene bien que me lo recuerdes para darle un vistazo en estos días. Yo soy en verdad lectora a ráfagas, tal y como van los tiempos de rápido.

Espero que te encuentres bien, un beso

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