el antihedonismo ético de Kant
El rigorismo lleva a Kant a despreciar éticamente los sentimientos de empatía que pudiera albergar cualquier corazón humano.
Esas almas que encuentran un verdadero placer en distribuir alegría en torno suyo, realizan actos benéficos sin duda pero totalmente carentes de valor moral, de acuerdo con la concepción kantiana. En tales casos, “semejantes actos, por muy conformes que sean al deber, por muy dignos de amor que sean no tienen un valor moral verdadero.”
Por el contrario el hombre con escasas dotes para la filantropía que sea por lo demás honrado aunque frío de temperamento e indiferente a los dolores ajenos, ¿no encontrará, sin embargo, en sí mismo un cierto germen capaz de darle un valor mucho más alto que el que puede derivarse de un temperamento bueno?
Esta singular y pesimista concepción de la naturaleza humana no sólo dará lugar a un rechazo injustificable del hedonismo universal como teoría ética, sino, lo que es mucho más grave propiciará una concepción restringida y estrecha de la moralidad fundamentada no en el amor sino en el frío respeto.
Así en Kant la omisión de los deberes de amor es simplemente falta de virtud (peccatium) pero la omisión del deber que surge del respeto debido a cada hombre en general es vicio.
Como quiera que las inclinaciones naturales son, según Kant, de algún modo perversas, y que el ser humano sólo es dado a amarse a sí mismo espontáneamente, la moral nunca se propondrá como finalidad la persecución de la felicidad propia, y si acaso se propone la búsqueda de la ajena es sólo en tanto ello suponga violencia para nuestras naturales inclinaciones.
Como indica en la “Metafísica de las costumbres” (1797), “buscar para mí mismo bienestar no es directamente un deber, pero bien puede serlo indirectamente, es decir, defenderse de la pobreza como una gran tentación para los vicios. Ahora bien, en tal caso lo que constituye mi fin y a la vez mi deber no es mi felicidad, sino mantener la integridad de mi moralidad”.
La contraposición entre el punto de vista kantiano y la tradición teleológica griega resulta evidente. Para Platón, Aristóteles o Epicuro, como se recordará, la vida feliz y la vida virtuosa formaban un continuo o, mejor aún, concordaban amigablemente. El pietismo kantiano introduce ahora una fisura y pone al ser humano en la disyuntiva de elegir entre ser virtuoso o ser feliz.
La felicidad, por consiguiente, no es una meta ni un fin moral, sino acaso el premio a nuestras acciones virtuosas, que no se experimenta al obrar bien en esta vida sino en un mundo ultraterreno en el que las dos partes del supremo bien, la felicidad y la virtud, se reconcilian.
La felicidad no es una conquista humana, ni la acompañante inseparable de la virtud, como las éticas ilustradas exigen, la vida humana es destierro, y “la moral no es propiamente la doctrina de cómo nos hacemos felices sino de cómo debemos llegar a ser dignos de la felicidad”.
Añade Kant los postulados propios de sus creencias religiosas, a saber, que “sólo después cuando la religión sobreviene se presenta también la esperanza de ser un día partícipes de la felicidad en la medida en que hemos tratado de no ser indignos de ella”.
De donde se infiere claramente que de no existir otra vida todos los esfuerzos humanos por ser virtuosos no encontrarán gratificación psicológica alguna.
No obstante esta concepción puritana y penosa de la ética y del deber como compulsión, como limitación y freno a nuestros deseos y pasiones, existen en la ética kantiana múltiples ocasiones en que el deber se exhibe exultante como el triunfo de una pasión más fuerte (aunque kant no admitiría tal caracterización) sobre las pasiones vulgares y cotidianas.
Pero kant es mucho más que un pietista atormentado o un místico puritano, pues como él indica los seres humanos encuentran su liberación y emancipación en el mundo moral, que el ser humano busca la autodeterminación, la ilustración y el esclarecimiento, pero tal vez la psicología kantiana que lo fundamenta no está bien adecuada, pues no se trata de liberarse de las pasiones sino de remodelarlas, de hacerlas mas gratificantes.
Sería, no obstante, injusto ignorar los importantes logros de Kant, como su valoración de la autoestima que delata su amor por la virtud.
En la Crítica de la razón práctica hace un elogio de la persona honrada a quien le van mal las cosas en la vida precisamente a causa de su honradez. “¿No le mantiene firme siempre la conciencia de haber conservado su dignidad y honrado a la humanidad en su persona, de no tener motivo para vergonzarse de sí mismo y evitar el espectáculo interior del exámen de sí mismo?”
El eco del daimón socrático resulta patente.
En algunos momentos lúcidos de su obra hay como un atisbo de cierto hedonismo sutil como cuando afirma: “¿Es que no hay palabra alguna que señale no un goce como la palabra felicidad, pero sí una satisfacción en la existencia propia que tiene necesariamente que acompañar la conciencia de la virtud?”
La respuesta que Kant se da, atenazado por los prejuicios religiosos, y a pesar de ello en tensión continua en su búsqueda de a autonomía de ser humano, por encima incluso de las verdades reveladas, es que sí existe. Sí contestará Kant y esa palabra es el contento de uno mismo (Selbstzufriedenheit), que “significa siempre una satisfacción negativa en su existencia que nos da la conciencia de no necesitar nada”.
En su afán casi desesperado en no rendirse a la evidencia de la fuerza del goce y el placer moral, Kant reclama la independencia de las inclinaciones y denomina intelectual el contento que se deriva de la vida virtuosa.
El sentimiento de compasión y de simpatía tierna por el contrario cuando precede a la reflexión sobre qué sea el deber y se convierte en fundamento de determinación, “es pesado incluso a las personas que piensan bien... y produce el deseo de liberarse de él y someterse sólo a la razón legisladora”.
De este modo para Kant ningún sentimiento placentero puede anteceder al cumplimiento del deber ya que éste es patológico y sigue el orden natural, que para él está reñido con el orden moral. Cuando se erige la eudemonía, el principio de la felicidad, en vez de la eleuteronomía, el principio de la libertad de la legislación interior, entonces la consecuencia es la muerte de toda moral.
El antihedonismo kantiano no es siempre igual de contundente, pero sí excesivo por lo que se refiere a la búsqueda de la felicidad personal. Respecto a nuestro deber de promover la felicidad ajena, la posición kantiana es ambigua, vacilante y cambiante a lo largo de sus distintas obras. Unicamente en la “Metafísica de las costumbres” se plantea como fines que son a la vez deberes, “la propia perfección y felicidad ajena”.
Como argumenta Kant que cada uno desee espontáneamente ser feliz esto no puede constituirse en un deber ya que el deber “implica coerción hacia un fin aceptado a disgusto”.
Como resulta evidente se contrapone a toda la tradición ética, desde Platón hasta Mill, estos aseguran que el deber sólo puede basarse en aquello que haríamos con gusto si poseyésemos la capacidad de amor, amistad, desprendimiento, generosidad o empatía suficiente.
Es cierto que la insistencia en el respeto a los demás ocupa el primer plano en la ética kantiana. Según una de las formulaciones del imperativo categórico se nos indica “obra de tal suerte que uses la humanidad tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio”, “porque el hombre no puede ser utilizado únicamente como medio por ningún hombre sino siempre a la vez como fin y en esto consiste su dignidad”.
Pues como dice en Metafisica de las costumbres “el mandato del deber no se basa en las ventajas o inconvenientes que se siguen de su cumplimiento para el hombre al que debe obligar ni siquiera para otro.” Respecto a la felicidad general tiene sus reservas y no incita a un amor patológico y a él se extiende el rechazo de la búsquedad del goce.
~Es mérito indudable de Kant el acierto singular de haber explicitado la forma de los imperativos morales frente a las máximas meramente prudenciales, por lo que ello le coloca entre los filósofos de la moral más esclarecidos y preeminentes de todos los tiempos.
Una máxima prudencial sólo aconseja acerca de los medios idóneos según los fines elegidos.
Por el contrario lo que Kant hace es convertirlo en una máxima universal, un imperativo moral o categórico, así desde un punto de vista ético afirma: “no debo obrar nunca más que de modo que pueda querer que mi máxima deba convertirse en ley universal”, o como afirma también; “Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne en ley universal.” O también como se expresa en otro lugar: “Obra como si la máxima de tu acción debiera tornarse, por tu voluntad, ley universal de la naturaleza”.
Esta idea asímismo reaparece en la Crítica de la razón práctica, en la formulación de la ley fundamental de la razón práctica, donde se dice: “Obra de tal modo que la máxima de tu voluntad pueda valer siempre, al mismo tiempo, como legislación universal.”
Deriva de esta voluntad autolegisladora un reino de los fines en el cual el ser humano legisla y obedece al mismo tiempo.

(Immanuel Kant , Königsberg, 1724-1804)
sylphides
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Muchos han interpretado la ética kantiana como una ética más digna, al proponer la ley de la libertad, que las éticas teleológicas del bienestar, basadas en la “ley del deseo”, ¿tú piensas que esto es así?
El antihedonismo kantiano parece demasiado contundente, por lo que se refiere a la búsqueda de la felicidad personal. No se trata de un hedonismo psicológico, está claro, pero tampoco una actitud antihedonista puede resolverse eludiendo de esta manera tan "burda" con perdón el problema de los sentimientos naturales, del egoísmo incluso de los sentimientos empáticos por los demás, de los que buscan la felicidad ajena. ¿No crees?
Me parece de gran interés no obstante tu post, gracias, un beso.
"Cuando se erige la eudemonía, el principio de la felicidad, en vez de la eleuteronomía, el principio de la libertad de la legislación interior, entonces la consecuencia es la muerte de toda moral."
¿Y si fuera al revés? ¿No sería la muerte de todo el goce por lo que merece la pena vivir?
Muchos han indicado al influencia kantiana sobre los totalitarismos más alienantes, al igual que la emancipación del sujeto que propone ha sido señalada como salvación ilustrada.
Kant me intriga como personaje:estricto horario, mañana de trabajo, tertulia con amigos, paseo en el minuto exacto por la plaza, dicen las malas lenguas que los vecinos ponían el reloj en hora tras su paso.
Sin embargo su filosofía no la tragué nunca muy bien. Su famoso imperativo, por el que no se ha de vivir de otra manera que no se desee que sea norma universal, puede ser interpretado como honesta autenticidad o como intolerancia, yo prefiero quedarme con lo primero, pero lo segundo ha sido perjudicial.
Hay un lema kantiano que sí me gusta, a ver si logro que se entienda:
No hay que ser bueno para ser bueno, basta con quererlo, y aplicar la bondad. De esta manera, llegará un momento en que la adaptación a ese hábito será un hecho, y serás bueno.
Más o menos dicho así.
Inclino mi cabeza ante tí.
Como insistía mi profesor de filosofía en sus acaloradas explicaciones sobre el tema de Kant: "la intención es lo que cuenta".
¿Cómo llevas el optimismo?Espero que bien.
Un fuerte abrazo
Sin empatía nos invadiría una frialdad imposible de sobrellevar. Ya de por sí somos demasiado egoistas. La felicidad es completamente subjetiva, nosotros la creamos y nosotros mismos la gozamos.
Y ahora un apunte personal : el comentario que has dejado en mi blog me ha emocionado mucho. Te siento como una persona muy generosa, no cambies.
Besitos.
Querida Mariposa, siento que me he intoxicado de tanta filosofia... sobre el amor!! y solo concluyo que el amor es un milagro, una luz radiante que proyecta su alegría-de-vivir hacia el exterior, como una fuerza que cura, y genera más amor,... Así, como lo hace tu al aletar! al acercarnos a estos temas; complicados quebra cabezas!! ¡¡ importantes!
"El amor es un sentimiento que existe en todo ser viviente. El amor es un sentimiento de des-cubrimiento. El que ama primero siente admiración, y en su admiración se produce el sentimiento de respeto..."
y termino diciendo: que yo te admiro; respeto como piensas... y me hace feliz de que seas mi amiga...
por que la amistad es otra forma de amar!
un abrazo!
El tema de la dignidad, la autoestima, que ya inauguró Sócrates con el daimon Kant lo lleva a su momento cenit, está en el centro de su filosofía y es su gran logro filosófico.
Las críticas que se le hacen a Kant respecto a la forma de tratar a los sentimientos naturales es lo que va a condicionar toda la corriente de pensamiento crítico y de metaética que va a venir después de él, tanto en un intuicionismo como en un emotivismo, como también en una ética descriptivista o prescriptivista.
Pero sin duda hay que resaltar que lo que Kant puso en tela de juicio fue que las cosas por el hecho de tener una explicación natural tengan que ser así y no puedan ser de otro modo, es por ello que detrás de todas las corrientes críticas después vendrá otra corriente renovadora, el neokantismo, que volverá a retomar a Kant, precisamente porque se encontrará en él, en la formulación del imperativo categórico, una forma posible de fundamentar racionalmente la conducta humana.
Por una parte con Kant se denuncia el naturalismo como lo había hecho Hume y después lo hará Moore que también en ello se siente deudor de Kant aunque Moore es intuicionista es decir no admite que lo bueno pueda ser descubierto o demostrado segun reglas científicas o probado sino que es una verdad "autoevidente" o intuitiva. Por ello muchas veces podremos encontrarnos con hechos diferentes y contradictorios y ambos ser correctos porque exponen diversos puntos de vista o diversas actitudes morales.
Y ello implicará para una etica kantiana que se tiene el convencimiento de que el mundo debe ser creado por la moral, el convencimiento de una ética creadora de un mundo mejor como lo tuvo Kant y como despues en el siglo XX tendrá aquí la impronta más clara que será retomada por pensadores de la talla de Habermas y Rawls.
gracias por venir y feliz año, un beso
Hoy no vengo a comentar, sino a dejarte mi saludo de fin de Año:
Que recibas lo mejor en estos días y el año que viene.... como dice la bien aventuranza (no recuerdo su origen) "Que puedas vivir tus sueños".
Besos y abrazos para tí, querida amiga. desde mi Guate.
lo dijo sylphides a pasolosdias
Kant se levantaba a las 6 se preparaba sus clases almorzaba en alguna taberna con sus amigos y a las 6 en punto salia a dar un paseo con su sirviente leal y despues se dedicaba a estudiar de 7 a 10 y se acostaba y así todos los días. Pero lo que sí es cierto es que su primera obra la "Crítica de la razón pura" tuvo la suerte de ser elogiada y bien criticada entre los demas profesores y la comunidad académica lo que le valió ese mérito y ese reconocimiento a pesar de ser una de sus obras más difíciles de tratar, no obstante este mismo reconocimiento pudo alimentar la vida de Kant y de sentirse lleno ya así, en definitiva consagró su vida como un intelectual al estudio y lo hizo porque también obtuvo este reconocimiento al mismo tiempo, en propia vida, no como otros casos que son un poco mas desgraciados.
Y dejando ahí el tema de su biografía, habría que decir algo más de su pensamiento, amigo pasolosdias, evidentemente si nos adentramos en un emotivismo o en un intuicionismo ético que ven la influencia que tienen los sentimientos en el hombre y la asumen bien como tendencias o influencias donde surgen corrientes o donde las personas más infueyentes dirigen lo que debe considerarse como bueno o bien se trata de “actitudes” diferentes si se contradicen, en definitiva, cuando nos adentramos en estas otras éticas se cae, por un lado, en un relativismo escéptico en ética, no podemos demostrar lo que es bueno o malo salvo por intuiciones o autoevidencias. Y en buena lógica también se cae en un dogmatismo o en una verdad dogmática al quererla imponer sin tener mas que una pura intuicion de ella.
Por tanto también desde una pura arbitrariedad podemos negar la libertad e imponer la tiranía, esto no lo podemos olvidar, los dos extremos son malos para el dogmatismo o los sistemas totalitarios.
Pero después seguiremos hablando con zarza de la “empatía” y también te daré la razón en lo que me dices.
Te deseo que lo pases muy bien con tus amigos y familiares por estas fechas, pero estaremos también por aquí, un besito.
La intención será un concepto relevante para las filosofías lingüísticas que vendrán después de Kant, la intencionalidad del lenguaje es más importante a veces que el sentido gramatical, la intencionalidad expresa también el sentido de la acción, porque hoy dia el lenguaje se entiende como acción no sólo como pensamiento.
En cuanto a mi optimismo estoy ya mejor, cuando he visto resuelto con dedicación algunos imprevistos que me han venido. Creo que estas navidades empiezan con trabajo para mí, pero es una buena tónica.
Un gran abrazo también para ti y mis deseos de mucha paz y felicidad!
Debemos al filósofo escocés naturalista Hume la original idea de la "empatía", en su Tratado de la naturaleza humana, a causa de su famoso pasaje del es-debe (Is Ought passage) donde se critica el tránsito de lo que es, más allá de los conocimientos humanos, a lo que debe ser; pues bien para Hume esto depende de nuestros sentimientos universales de "empatía", mediados por el punto de vista del espectador imparcial.
Es cierto que si nos comportásemos espontáneamente de una manera sympathetica la moral y le etica tendrían escaso papel socializador. Sin embargo, los deberes sólo echan raíces cuando se interconexionan con esos sentimientos de empatía más o menos tímidos e incipientes que asoman en el subsuelo de nuestra personalidad.
De lo contrario no porduciremos sino seres inhibidos que, como sugería Freud en su trabajo El malestar de la cultura volverán contra sí mismos el odio que sentían hacia los demás.
La ética intuicionista de Moore (y esto también lo digo para pasolosdias) se cimenta en valores puramente individualistas ya que lo que percibimos o intuimos como el supremo bien o lo bueno en sí que no precisa ningún otro aditamento para ser valioso, aquello que es, según sus propias palabras la raison d'être of virtue, está constituido por los placeres derivados de las relaciones entre los hombres (obsérvese la veta aristotélica y epicúrea en la alta valoración de la amistad y el goce de los objetos hermosos).
Posiblemente sea propio del hombre civilizado una “vida buena” en la que se satisfagan las demandas más elevadas del espíritu, una vida en la que los valores estéticos tengan el puesto más destacado.
Pero Moore se declara vinculado a su precursor Kant en el modo en que se hace esa escisión entre el mundo de los hechos y el de los valores, para ambos es preferible la construcción de un mundo mejor.
Pero también aqui su error estriba, como en Kant, en tratar de desvincular de lo natural el ámbito de la ética cuando la misión de la ética es desarrollarlo y mejorarlo, no ignorarlo.
La cuestión a debate radica precisamente en determinar en qué consite mejorar el mundo y cuál es el mundo mejor, sobre qué base podemos justificar nuestras afirmaciones acerca del mejor y el peor de los mundos.
Es innegable que resulta de sumo interés esta hipótesis acerca de la propagación de creencias, criterios y normas éticas o morales, en sentido general o simpathetico. Pero si abandonamos la utilización laxa de tales términos y nos encontramos en lo que debería ser en lo moral o ético como axiológicamente paradigmatico, encontramos que son posibles importantes objeciones a un tipo de conducta basada en el predominio psicológico, político económico de unos individuos sobre las ideas que los otros tengan acerca de cómo conducir sus vidas.
Pero no quiero ponerme excesivamente teórica ahora, ya no más, la generosidad, Zarza, que tu dices, es porque la recibo mas que por otra cosa, porque también yo me siento en deuda por todo lo que aprendo con vosotros, aunque a veces parezco pesada, ¿verdad?, yo también me emociono con vuestros comentarios de cariño, son tan buenos para mí!, cuídate mucho y no dejes de regalarnos esos versos tan singulares, que brotan de un encanto personal. Felices fiestas y un beso!
Kant respecto a la felicidad general tiene sus reservas y no incita a un amor patológico y a él se extiende el rechazo de la búsqueda del goce.
Como resulta evidente se contrapone a toda la tradición ética, desde Platón hasta Mill, estos aseguran que el deber sólo puede basarse en aquello que haríamos con gusto si poseyésemos la capacidad de amor, amistad, desprendimiento, generosidad o empatía suficiente.
Sobre esto sólo cabe decir, como tú bien dices y como dice también Zarza, guiarnos por nuestros sentimientos de simpatía y de empatía hacia los demás, crear emotivismo en cierta forma, pero intentar buscar una regla de imparcialidad para no ser tampoco excesivamente individualistas o egoístas.
Todo lo que me dices me enriquece mucho, en tu poesía y en tu forma de construir tu realidad alrededor de tus seres, creo que das vida y que para ti este valor es sumamente importante en todo ello, sabes crear cuentos, llegar a la gente no con una emotividad simple sino con un sentimiento real, con encanto, y ese talento personal para crear cuentos te mantiene cerca de la realidad también de los niños que es muy importante comprenderla porque todos hemos sido niños también, por eso tu vocación educadora está para mí llena de toda admiración y espero que lo hagas muy bien. Gracias por todo lo que dices gentilmente sobre mí, es todo tan auténtico, tan de recibo, tan de ti!, gracias mi buena amiga!, seguiremos visitándonos, y ahora a reír con la familia, mis mejores deseos de felicidad, un abrazo.
¡Oh alma hermosísima!
¡Feliz quien te contempla!
Tus palabras atajaron mi gran desvarío, cuando quería
decir: «¡Oh Dulzura, bendita seas!»
Te deseo todo lo mejor para ti y tu familia! Ojalá sí, yo creo mucho en mis sueños, podamos vivirlos!, un beso!
Te invito a que pases por mi blog y votes en el concurso.
www.librodearena.com/debcn
Un saludo
Con trabajo, ahora entiendo por qué no regresabas.
Aquí siempre estaremos esperándote.
hola linda Sylphides, antes que nada deseo agradecerte por tu ayuda para conmigo, ya haz visto mi nuevo "sobre mi", y te lo debo en gran parte a tí, y deseo saludarte por éstas fiestas que están llegando, que estes bien, y que tus sueños vallan encontrando el camino hacia vos.
Un saludo afectuoso, desde una tierra de sol y ajíes!
A propósito, que bello que es lo que haz publicado en tu "sobre mí".
gracias por vuestras palabras de ánimo y apoyo, ¿qué sería de mí sin vosotras?,
a mitad del camino de la vida, en una selva oscura me encontraba
porque mi ruta se había extraviado.
muchos saludos afectuosos!










