el espíritu propietario y el estado

Podemos juzgar la importancia política de las variadas formas que pudo tomar el espíritu propietario bajo sus diagramaciones jurídicas desde la época miedeval.
El estilo feudal de la propiedad contribuyó a definir el sujetamiento hereditario del campesino en la edad precapitalista, escamoteando progresivamente la servidumbre, paulatinamente modificada en una seguridad fijada en derechos referentes a la tierra.
Ese desarrollo hacia formas progresivamente elaboradas de la propiedad (con el instrumental lógico de los juristas, inteligentes copistas del Derecho romano) se manifestó igualmente a escala de las funciones reconocidas como más nobles (funciones declaradas no serviles, dignas del hombre libre de la antigüedad), especialmente las que rodean a la omnipotencia, primero la Iglesia, luego el Estado monárquico.
De este modo el beneficio eclesiástico, gratificación del titular de la función clerical, propuso su modelo a los innumerables “oficios” del Antiguo Régimen, equivalentes prácticos de las clasificaciones feudales en el interior de las cuales se esbozaba la reivindicación antiseñorial del campesinado.
Por esta escalera ha descendido el funcionario tipo, que finalmente es tan sólo un pequeño propietario, de la misma raza que el rural, un verdadero kúlak, un hombre que sabe encarnar la cosa que posee, su derecho, su bien. Sobre todo su espacio histórico, la institución trazaba con ello su observancia.
Pero, lo he venido observando en el post anterior, el discurso de los juristas en el Estado liberal y burgués sustrajo metódicamente esta realidad, cuyo mito regulador debió sufrir algunos retoques, al menos en sus enunciados retóricos.
Es fácil descubrir la razón de ello. La transformación del Derecho administrativo acompaña el desarrollo de la civilización burguesa y moderniza las técnicas de la sujeción.
El Derecho administrativo tal como los juristas del siglo XIX lo modelaron sobre la base de los ideales, Libertad, Igualdad, Fraternidad, dispone de fundamentos simbólicos indiscutibles.
He aquí por qué la idea feudal, es decir, la confusión entre la cuestión de la protección económica y la cuestión política de la jerarquía se encontró sistemáticamente eludida por los especialistas de la burocracia, lógicos del derecho administrativo, gracias al nuevo mito de los hermanos iguales que se aman.
Esa idea feudal permanece censurada, pues pondría en evidencia la mistificación de la cultura burguesa en materia de Poder.
El Estado llamado liberal no es otra cosa que el Estado-pontífice, el estado y la jerarquía.
~Andrómeda
3 comentarios - Escribe aquí tu comentario
El mostrar la distinción del lugar bueno y malo ¿qué es si no el lugar de los símbolos donde se expresa y se rellena la derrota de una lógica?
La burocracia, tiempo estuve estudiando oposiciones y ahora veo a los funcionarios como superdotados de un don que desconozco.
La sociedad feudal sabrás que viene -al menos es el antecedente más claro- de la vieja Roma, donde surgió también el ritual de la mafia. Sí, posíblemente sea en la mafia donde aun existe esa protección a cambio de servicios, al menos el lado romántico que nos muestra la ficción lo ofrece así. Es sólo una curiosidad.
Estimados Perseo y Pasolosdias:
El hecho de que los funcionarios, Pasolosdias, sean también propietarios está sin duda confirmado, en todo caso es verificable por el extraordinario desarrollo del fenómeno de la herencia de los numerosos niveles jerárquicos.
También se puede identificar a través del juego táctico de las oligarquías para asegurarse sus clientelas: las jefaturas de funcionarios discuten los puestos. Es aquí y ya en estado moderno donde cabe hablar en cierto modo del fenómeno de la mafia, indirectamente relacionada con el poder de ciertas oligarquías, y con el fenómeno producido por los clanes y los movimientos a grandes masas de la inmigración hacia el nuevo mundo.
La vieja roma tiene mucho que decir tanto en el estado pontifical como en el moderno derecho administrativo, eso es obvio, cómo los canonistas copiaron las figuras técnicas del derecho.
Sin embargo, la creencia y el mito -y con ello contesto a Perseo- al que se adhieren estarían peligrosamente comprometidos si se comprueba que el mundo de los funcionarios puede estar, como el otro (el mundo del Sector privado), compuesto por propietarios celosos y padres abusivos desde lo alto hasta lo bajo de la escala, incluidos los sindicatos y agrupamientos políticos entregados a la autodefensa de la buena Administración, la del Estado.
El orden de la censura se encontraría invertido y el sentido perdido.
Es por esta razón que la ciencia histórica universitaria más conformista, la de los historiadores de las facultades de Derecho en particular, trabaja para bloquear la Ley, de acuerdo con su vocación tradicionalista (comparable a la de los griots africanos): es lícito observar la feudalidad medieval en sus fundamentos familiares, está prohibido evocar la feudalidad de los tiempos modernos sólidamente anclada en la imaginaria separación que reproduce la ciencia del Derecho.
En efecto no se podría contemplar sin confusión la renovación de las segregaciones fundadas a la vez sobre la herencia y sobre la oligarquía agresiva de los nuevos señores, inmunizados e intocables como sus antepasados medievales.
La función de un derecho del Estado por mantener la igualdad paradójicamente no impide una implacable guerra civil que tiene por función mantener las fronteras entre las castas, las familias, las clientelas.
La simbólica de la que tú has hablado enuncia en realidad una Regla de la dependencia, notoriamente favorable a la explotación de los débiles por los débiles bajo la vigilancia de los grandes, erigidos como modelos omniscientes, como dadores prestigiosos y malvados, investidos por los atributos de la gran amenaza.
Perdona que hable así mezclando el pensamiento mítico salvaje con los rituales cultos medievales: el mito pontifical no tiene la rigidez de los mitos que justifica -hay que recurrir aquí a C. Levi Strauss- al pensamiento salvaje. No se trata de un sistema de relaciones tan directas entre un grupo humano especificado y un medio natural estrictamente localizado.
Sólo hay que recordar que para Graciano la “cultura” consiste en seguir los augures e interrogar el movimiento de la estrellas, y se trata de una ciencia sacrílega, para ver cómo existen líneas, trozos de mitos venidos de otra parte, tradiciones que se reducen y que se presentan como el discurso transcultural y profundamente negador de la edad científica.
Espero no sorprenderos por este lenguaje que adopto, basado en la liturgia escolástica de la época.
La institución domina recurriendo al doble sentido del goce y del temor, sin que nunca sea posible positivamente superar ese dilema.
Queda saber a qué juegan sin saberlo los nuevos manipuladores, pretendidos negadores del discurso tradicional. Sobre ello ya se abrirán nuevas cajas de sorpresas.
Que paséis una feliz y agradable noche, un abrazo!
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