odiarlo todo

En estas condiciones, ¿sobre quién volcar el odio? Nadie es responsable de ser y aún menos de ser lo que es. Aquejado de existencia, cada uno sufre como un animal las consecuencias que de ello se derivan. Así es como en un mundo en el que todo es odioso, el odio llega a ser más vasto que el mundo y por haber superado su objeto, se anula.
Andrómeda
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Buenos días Esther.
En cuanto regrese a casa te pongo como amiga, que voy con poco tiempo.
Que sepas que siempre serás bienvenida en mi blog. Y que la Cuaresma termina dentro de poco
y nos olvidaremos del puto goce.
Besos, princesa
¿Tanto odio crees que hay en el mundo? Yo no lo creo. Creo que muchos lo desconocemos, muchos otros lo ignoran (el propio y el ajeno), y otros tantos lo batallean porque les genera conflicto y malestar.
Apuesto por el puto goce de Kitti.
Hola, amigas,
el puto goce, eso debe ser el goce-de-más, pues nos tendremos que conformar con el goce-de-menos.
Dos viejas conversan con gravedad en el mercado. Al separarse, la más deteriorada de ellas concluye: "Para vivir tranquilo hay que procurar quedarse en lo normal de la vida".
Es, con otras palabras, lo que decía Epicteto.
Gracias, Kitti, agradezco tus palabras. Y sortilegios, un besazo a las dos.
En este último comentario sobre las dos señoras en el mercado vienes a decir más o menos eso de: no es feliz quien más tiene, si no quien menos necesita, ¡pero tampoco hay que matar todos los deseos y sueños! Los hay que dan vida.
Sobre el odio... Quien odia está muerto, quien mata está muerto, sólo lo que da vida está vivo.
Y en el odio todavía hay mucha vida.
La vida se crea en el delirio y se deshace en el hastío.
Sólo el animal racional no ha sabido aprender nada de su filosofía: se aparta y persevera en los mismos errores.









