Libro de Arena
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Diario de un amante de ética

~Eleusis de corazones~

Ishtar terra

La razón, unidad de intelección

Estimado daven,

como nuestro amigo Zenon no está en su blog he preferido seguir conversando con usted sobre la ética de Spinoza y la razón aquí en mi blog.

A veces es tan poco lo que interesa la filosofía que cualquier oportunidad merece la pena.

Transcribo aquí primero el texto de su consideración que se originó en medio de una discusión sobre la índole aceptable o no de la “culpa” y del sentimiento de remordimiento en el plano moral.

Usted decía lo siguiente:

“lo dijo Daven :

La culpa no ocupa lugar alguno dentro de las figuras del "logos". Es una apelación persuasiva que pertenece al "pathos".

Tal y como aparece en la "Ethica" de Spinoza:

Proposición LIV:

El arrepentimiento no es una virtud, o sea, no nace de la razón, el que se arrepiente de lo que hace es dos veces miserable e impotente.

(Ethica - Parte IV)

La demostración viene después. Se trata sencillamente que la conmiseración es una tristeza y como tal, una represión de la alegría, y por tanto hablando de la naturaleza ineluctable de los hechos pasados, una conmiseración acerca de estos no es adecuada a los principios de la razón.

Spinoza observa la utilidad tanto del arrepentimiento como de la humildad en las formas en que un Gobierno puede someter las pasiones de un pueblo y hacerlo más previsibles.”

A lo que yo le respondí sobre la contradicción que se creaba en Spinoza entre la razón y la libertad del hombre que era determinada por leyes universales y cómo él mismo hablaba de la arbitrariedad de los valores, así como pretendía justificar, pese a todo, en la razón el mostrarse contrario a la sumisión y los valores de una religión, de ahí su justificación de la razón. Pero la expresión “no nacer de la razón” referido al arrepentimiento me resultó chocante y le acusé de haber cierto platonismo en ella.

Y nuevamente usted me respondía así:

“lo dijo Daven

No veo ninguna contradicción en el planteamiento de Spinoza. De hecho es él quien utiliza la expresión "nacer de la razón". Esto solo significa "ser consciente de su coherencia". Aquí Platón no tiene cabida.

Utilizando el "logos", el sentimiento es relegado a su debido sitio, aparte. Sus mixturas están muy bien, son muy bonitas, pero me son completamente ajenas. Llegará con la mezcla de "Logos", "Ethos" y "Pathos" al color gris ceniza de la vuelta a la astrología y la ignorancia.

Evidentemente, los valores son convenciones humanas. No hay hechos morales (Nietzsche). Si usted no lo soporta, no es mi problema. ¿Si la tierra estalla y nos convertimos en polvo cósmico se ha realizado algo "malo"? ¿Quién juzga y función de qué? No existen valores ultramundanos, solo sociales.

Termino como siempre con el dialéctico sin vicios, Heráclito de Éfeso

"No escuchándome a mí, sino a la Razón, concluiréis que todo es Uno y lo mismo"

Yours

Lord Gordon Byron, salami's machine”

~

Hasta aquí se quedó su respuesta, después yo por no abusar del espacio de Zenon, preferí dejar la polémica suspendida pero ahora con renovadas fuerzas y tras un pausado momento reflexivo, me propongo continuar con semejante debate o charla filosófica sobre qué sea la índole de la moral o de un valor moral, así como espero que esto mismo nos lleve a una definición compartida del concepto de razón.

Me debo permitir empezar haciéndo la afirmación de que se trata de una "ilusión" creer que la razón existe sólo dependiente del entendimiento humano y aislada de resto de las leyes universales y ese fue el error que cometió Spinoza al igual que su predecesor Descartes. Y que después cometería Kant al postular que la razón puede aislarse en el “objeto” fuera del sujeto, lo que vendría después Husserl a enmendar.

Por tanto, bájese de su ilusión que es idealista o materialista, o mecanicista.

Sí pueden existir “hechos morales”. Lo que pasa es que Nietzsche juega con las palabras, pues él es un gran prestidigitador de las palabras y especialmente en convertir valores morales en hechos.

¿Cómo lo hace?

Pues a través de eso que él llama la “transvaloración de todos los valores” que opera cuando la clase esclavizada asciende al poder y esos valores propios de una moral de esclavos se convierten en los valores aristocráticos de la clase dominante, comenzando así un nuevo orden moral.

De esta forma se demuestra cómo la humillación y el resentimiento, así como el hecho de sentirse culpable opera una transformación psicológica en la persona que adopta como un hecho los nuevos valores. Llámese ideal guerrero o del sacerdote o moral del superhombre.

Desde el momento en que la moral aspira a realizarse aquí en la tierra y no en otro sitio puede empezar a llamarse a su afirmación la de un hecho moral o un fenómeno moral y sociológico.

Lo que caracteriza -en la lógica- a los hechos, como Durkheim decía, es que son fenómenos que pueden observarse universalmente (por tanto no estoy hablando de astrología o ciencia oculta).

Como tal de los hechos sólo se puede predicar la “verdad/falsedad” de los mismos. (De ahí su reticencia por tanto a que se pueda hablar de un “hecho moral”, como buen wittgensteiniano que es).

Pero ello no quiere decir que los mismos hechos cuando se someten entre sí a “reglas” o medidas de relación, entre ellos mismos se transformen en otras categorías de hechos y valor. Son lo que llamamos reglas o valores. Y sobre ellos se puede predicar la necesidad o contingencia, como la posibilidad e imposibilidad de su afirmación.

Aquí es precisamente cuando empieza el Logos, que empieza con la regla y el lenguaje. Por medio de estas reglas de necesidad hemos transformado al hecho en un hecho de valor (aunque sólo sea un valor psicológico, es decir no todavía normativo), pero ello no significa que haya dejado de ser un hecho.

Del mismo modo, y para determinar qué es la Razón, por mucho que queramos separarla de la realidad nunca podremos. La razón sólo existe en “unidad” de impresión "sentiente y realidad".

La razón sería una postulación radical de la realidad desde aquí hacia el futuro aunque normalmente solemos ponerle un límite de un plazo para que se realice, esa sería su condición incondicional.

Pero la misma fuerza de los hechos y de la necesidad es lo que hace que una razón se imponga sobre otra, por ello la razón se construye homologando los hechos, verificando, certificándolos. Y ella misma es también un hecho de razón, la verdad racional. Sus postulados son universalidad e información general, y “libre” postulación de la realidad, es decir, libertad. Precisamente porque la razón es una modalidad del “sentir” o intelección sensible, por eso necesita de libertad.

La “razón” sólo es una modalidad “más” del sentir, además de la “inteligencia sensible” y del “logos”. Pero su formalidad está más recubierta sobre el sentir, el sentido del centro (cinestesia y kinestesia), de la intimidad y su ser reflexivo.

Como dice Heráclito todo es una sola “unidad” en dialéctica.

Pero sólo hay una “unidad”, que es la unidad de intelección y realidad. Esta unidad no la podemos separar, incluso por encima del sujeto (que sería otra ilusión), lo único que de verdad existe es la unidad de “inteligir y realidad”, en una sóla impresión de realidad.

Esta es la única “unidad” que yo conozco y a la que me debo, mas que le pese a usted. Ni leyes universales, ni científicas o mecánicas absolutas (a no ser que sea la revolucion de la cuántica que viene a establecer algo diferente), y no puedo saber qué hay objetivamente en la realidad, ni fuera de mi impresión, sólo podemos abarcar lo que sentimos, no puedo decir tampoco que la realidad sea en sí misma una cosa absoluta y sólo una.

Andrómeda

Pd: Véase también: La culpa fruta de la Razón por zenon

~

Véase la segunda parte del artículo: La razón, estructura de intelección sentiente

los presocráticos y el escepticismo


14 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Homero 21 Marzo 2008 | 08:23 AM

Te he leído y veré si te contesta. Un abrazo. H.

lo dijo wnefron 21 Marzo 2008 | 09:26 AM

¿"la revolución de la cuántica"?...¿Qué sabe usted de física para hablar tan a la ligera de la ciencia?...Hay quien todavía se cuestiona el método científico mientras navega por Internet...País.

lo dijo Daven 21 Marzo 2008 | 12:24 PM

Caso práctico: Refutatio

Sujeto: Andrómeda

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Estimada señorita:

Intentaré avanzar en orden por su texto, escapando de lo que, en mi opinión, no es relevante.

1. "A lo que yo le respondí sobre la contradicción que se creaba en Spinoza entre la razón y la libertad del hombre que era determinada por leyes universales y cómo él mismo hablaba de la arbitrariedad de los valores" Una respuesta que intenta poner en crisis una cuestión trivial en Spinoza. De manual de filosofía. Posiblemente no encuentre en éste más que el elemento crítico y no, como en todas las paradojas de Zenon, su resolución mediante cálculo infinitesimal. Antítesis: Libertad y Servidumbre, dos contrarios ligados por un concepto ¿Cúal? El condicionamiento. Cuanto más condicionamiento tiene un sujeto menor es su libertad. El hombre, animal del planeta tierra tiene, por supuesto, unos condicionamientos a priorísticos: No tiene alas, no puede volar, todo su cuerpo está configurado para resistir una presión de 1 atmósfera, por lo que en condiciones de mayor o menor presión se deteriora. Estos condicionantes inevitables devienen de las leyes de la naturaleza que configuran el hombre en su habitat. ¿Qué hace al hombre más libre? El conocimiento y la lucha contra los condicionantes sociales: Etnia, Género, Creencias, Status económico. El conocimiento, pues nos hace más libres, frente a la realidad social histórica que nos toca vivir y en tal modo se ha de ubicar el aserto de Spinoza. (Método aplicado: Synoceiosis) Ejemplo en Spinoza Ethica Proposición XXVII,XXX, XXXV, Parte II.

2. "Me debo permitir empezar haciéndo la afirmación de que se trata de una "ilusión" creer que la razón existe sólo dependiente del entendimiento humano y aislada de resto de las leyes universales y ese fue el error que cometió Spinoza al igual que su predecesor Descartes. Y que después cometería Kant al postular que la razón puede aislarse en el “objeto” fuera del sujeto, lo que vendría después Husserl a enmendar."

Observamos una retahíla de nombres para terminar en la fenomenología. Falta una variable importante, la comunicación, siguiendo los aspectos de toda fenomenología se diría que hay un duelo entre objeto y sujeto en la observación y que en este duelo no hay más que elegir entre uno u otro lado. Falso. Si somos capaces de comunicar aquello que observamos a semejantes, mediante un lenguaje debidamente convenido y sin ambigüedades, obtenemos un juicio común. Que este lenguaje compartido exprese la multiplicidad de hechos que podemos transmitir compone una relación de homeomorfismo entre Realidad y Pensamiento transmisible. Evidentemente los elementos de razonamiento se encuentran como reglas en el lenguaje compartido: modus ponens, modus tollens et all (Figura utilizada aetiología) Ejemplo en Spinoza: Ethica Proposicion XXXVIII Parte II.

3. "Sí pueden existir “hechos morales”. Lo que pasa es que Nietzsche juega con las palabras, pues él es un gran prestidigitador de las palabras y especialmente en convertir valores morales en hechos." Falso por pura inspección del razonamiento, llega desde A a no A, de forma completamente artificiosa. ¿Ha leído de verdad el Ocaso de los Ídolos? Nietzsche frente a todo lo que digan generaciones de filósofos mediocres era racionalista y su mayores influencias son Spinoza y Lichtenberg (Falacia: ad absurdum)

después de estos tres casos, abordaré consideraciones generales. No puede haber progreso sin transmisión de hechos constatados y reales. Para ello es necesario la adopción de uno o más lenguajes que tengan en común dos cosas: Expresividad y coherencia. Por expresividad defino el concepto de que permite la expresión de una multiplicidad de hechos referidos a lo observable y por coherencia que sus reglas no arrojen inconsistencias, es decir que de A no se pueda llegar a no A.

Usted ha abandonado la variable oculta: Lenguaje. Por ello está abocada a todas las inconsistencias paradójicas de los lenguajes privados (Investigaciones Filosóficas L.W) y, finalmente, al solipsismo.

El planteamiento histórico de la Razón, déjeme llamarlo "logos", durante el siglo XVII y XVIII, resultó ser completamente inútil, salvo en Spinoza que no la cuestionó. ¿Por qué es así? Porque sin leyes lógicas que forman parte de los lenguajes no es posible juzgar algo como contingente o inmamente. El proceso, cuyo juez es "el logos"?, cuyo jurado son "los dioses mayas"? y cuyo fiscal y defensa es el propio "logos"?, responde en su figuración a un acusatio inmerecido cuyo dictamen culpatorio ha de ser recurrido ¿a quién? al propio "logos".

Y esto no tiene fin. Aceptemos que el "logos" es trascendente (TLP L.W.), lo cual hace que nuestras ideas adecuadas puedan ser corroboradas mediante la transmisión lingüística. En otro caso, me dedicaría a la hechicería, es decir, sacar ventaja de la ignorancia de la gente.

Suyo, dispuesto a ver Fausto (F.W. Murnau)

Lord Gordon Byron, el que no lee manuales, solo autores.

lo dijo zenon 23 Marzo 2008 | 10:45 AM

Apreciada y, a este paso, admirada Andrómeda,

Una vez más gracias por tus inteligentes comentarios. Puedes disponer de todo el espacio en mi blog. No será un abuso, sino un honor para mí el que lo hagas.

Me hallé ayer en una disputa entre vos y Raven, provocada por uno de los textos que bajo el titulo “Frutos de la Razón Triste” escribí hace años.

Asistí con placer a vuestro ilustrado debatir, y tercié allí sobre el asunto, en respuesta a vuestros comentarios, como puedes leer en la dirección que indicas al final de tu texto.

http://www.librodearena.com/zenon/post/2008/03/14/frutas-la-razon...

Me congratula que mis parcas palabras, sobre la culpa en este caso, puedan aún fecundar tales debates.

Como veo que el asunto se ha desmadrado y ha tomado vuelo por su cuenta, quisiera, de momento y a la espera de que las musas y el reloj me permitan ampliar mis opiniones, hacer aquí algunas aclaraciones sobre mi texto y alguna de las opiniones que tan cortésmente, casi siempre, habéis proveído.

En primer lugar: si bien me place haber estimulado ajenas imaginaciones, convertir mi texto en cuadrilátero para discutir sobre el pathos, el logos y el sunsumcorde, es descontextualízalo por el siguiente procedimiento: a pesar de nombrar a la Razón en él, no es ella - a todas luces- el objeto de mi texto. Entiendo que a uno le plazca contar que se ha leído a Baruch y a lo que queda de Heráclito.

De ahí, que cual sería mi sorpresa al ver que el comentarista “Raven” sacara a colación a Spinoza y junto a este descendiente de portugueses añadiera una sorprendente, cuanto menos, opinión sobre los filósofos eleatas y sobre mí:

“Señor Eléata, haga el esfuerzo de ponerse dos milenios y medio al día. Toda la escuela Eléata no es más que un vacuo intento por negar la realidad.(Raven dixit)”.

Lo cierto es que, por poco perspicaz que se sea, tal aserto debe referirse a Parménides, Zenón (el de verdad) y cia., y no a mi humilde persona; confundir algo o alguien con su nombre, identificarlo con él, es (¡sí, hijo, sí, Andrómeda acierta!) de una excelsa actitud platónica. Repásese a Occam, que creo fue un señor que algo dejó dicho sobre la relación de las palabras, las “ideas” y las cosas. Ya se que nombrar a Occam es ir unos siglos retrasado...

Confieso, Andrómeda querida, que a estas alturas me quedo con el dadaísmo y con Bretón, antes que con muchísimos tratados de filosofía (y no digamos de psicología...): son más rigurosos, en la medida que no pretenden rigor alguno. Pedante rigor alguno; añado cual uno de los hermanos Dupont&Dupont de Tintin.

Mi admiración hacía autores racionalistas como Descartes o Spinoza (Leibnitz, era un genio y las monadas encierran más poesía que todo Ovidio), mi admiración hacía ellos estriba en que me descubrieron las miserias de la razón: dicho en plan fino, establecieron sus reducidos límites.

Me ha gustado sobremanera que sacaras a colación a Wittgenstein, algo de humildad es buena en quienes se pretenden filósofos...y ya me tienta el silencio, Andrómeda mía; pero resulta que la pedantería de cierta contestación, que oculta la falta de argumentos o la pereza mental en un par anglosajonas palabrejas, espolea mi imaginación y mi gusto por el juego. Ya sabrás, a estas alturas, que prefiero la sofistica ante la pretensión racionalista universalizadora de ciertos filósofos. Siempre he pensado que incluir citas en lenguas ajenas a los contertulios, es de mala educación (soy catalán y sé la vergüenza ajena que me provocan ciertos compatriotas al respecto); pero, permíteme que, desde aquí, responda igualmente en extranjero rajar, con unas palabras tan antiguas como las del eléata: “gate, gate, para gate, para san gate”. Vacuidad, sólo vacuidad.

Sobre Spinoza: (sobre la existencia de Dios) “las esencias de las cosas son desde toda la eternidad y permanecerán inmutables por toda la eternidad..La existencia de Dios es esencia luego..” y más adelante “ 1- que las cosas cognoscibles son infinitas, 2-que un entendimiento finito no puede comprender lo infinito”. Saco a colación estas palabras del Tratado Breve (obra póstuma) de Spinoza, porque no sé en que puñetero rincón de mi biblioteca guardé la Ethica more Geométrico, producto ello de mi habitual desorden. Pero en el Tratado- que reúne notas que usó el judío éste para su ética, hallo lo que recordaba: Spinoza, como Descarte, precisa demostrar la existencia de Dios para fundar lo que sea: un ética, una ciencia, es lo mismo. Y, por cierto, debiera sonrojar a cartesianos vergonzantes la utilización del argumento ontológico disfrazado de “nuevas vestimentas “racionales”. Como al amigo Raven, se les colaba Platón, por las puertas de san Agustin: “creo, luego soy...” el cogito ya estaba allí. Al igual que en lo citado anteriormente.

No hay filosofía sin fundamento metafísico, no hay ética sin Dios. Ética con pretensión de universalidad, no. Fuera de Dios, fuera de una última razón, de una causa final – como la entendió aquel peripatético estagirita- solo hay relativismo ¿Sólo?

Quizás la belleza abra puertas, o el arte, o la meditación...mas el humano razonar tiene los límites impuestos por su propia naturaleza, sea la que sea. Un yugo.

Como es un yugo la erudición cuando esta al servicio de un loro.

Como tengo el hábito y la impudicia de desnudarme en el ágora, te diré que profeso cierto agnosticismo (que no se diga que hurto el cuerpo en la batalla)

Para terminar, permite que te relate una escena a la que asistí hace dos mil quinientos años.

“Casualmente se encontraron comiendo un bocata, Parménides y Zenón de Elea. De inmediato se reconocieron y, tras los efusivos abrazos, se sentaron a ver pasar las aguas del río. Comentaron las últimas ocurrencias sobre los absurdos átomos de Demócrito.

- Como no se podrá dividir algo que existe en el espacio- comentaba Zenón; escandalizado, pues desconocían el cálculo infinitesimal, debido a haber nacido con veintidós siglos de adelanto.

Pasaban las horas y, al final, se les acabaron los chismes sobre los últimos filósofos de moda.

-Deberíamos hacer algo para divertirnos- dijo Zenón, que era más joven y algo travieso.

Meditaron rato, aburridísimos de ver pasar las aguas, que venían turbias de barro heraclitiano, hasta que Parménides exclamo:

-¡Lo tengo, chaval! ¿Por qué no intentamos negar la realidad?

-¡Jolines!- dijo Zenón entusiasmado- ¡Qué chulí!, ¡que gran idea! (dijo lo de idea, sin mucho contenido, pues había nacido casi con dos siglos de antelación)

-Pues, hale, vamos a buscar a más eleatas para jugar juntos.

Y se fueron tan felices a terminar con la pobre realidad, que nada les había hecho.”

Y sobre Nietzche, quizás otro día hablemos; aunque de filosofía y de Qi Gong apenas sé cuatro cosas.

Lo del Qi se me ha escapao, leches.

Disculpándome por ocupar tu espacio, recibe un afectuosos abrazo de

zenon

(Pdta: este comentario seescribió antes de leer el arriba de Raven "el que no lee manuales"...pues, hay que leerlos antes de leer autores. Claro que se supone que ya NADIE lee autores ¿verdad?

Y lo de wnefron, le añadiría que aun hay quien se cuestiona NADA mientras navega por Internet. La ciencia lo ha dicho TODO.. pais..)

Otro beso.

lo dijo cyrano 23 Marzo 2008 | 06:25 PM

SI os aburrís pasaos un rato Estoy en Firsburi park, en el lago.. junto los cisnes y los patos, leyendo ora la Biblia ora Unamuno

http://www.librodearena.com/cyrano2/post/2008/03/23/sabado-22-fir...

Feliz domingo de resurrección

Cyrano

lo dijo Andrómeda 24 Marzo 2008 | 11:30 PM

Estimados contertulios y amigos:

Me hubiera gustado contestar por orden. Debido al apagón me permití publicar un nuevo post en la coctelera:

Ahí tuve la ocasión de dar debida respuesta a Daven, mi contrarefutatio a la suya, y él también tuvo la generosidad de contestarme, de vuelta a mi correo, pues le dejé nota en la coctelera.

También se da contestación de paso al tema de la física cuántica.

Sobre todo Daven nos adelanta una teoría, la de la relatividad especial, creada por Einstein, que mantiene una posibilidad al respecto de la existencia de observadores que él llama "inerciales" y que yo llamé "puros".

Para los que seáis aficionados a la filosofía y queráis seguir el debate, yo doy también mi aportación al tema de la racionalidad, desde filosofías al nuevo uso contemporáneo, la sociología del conocimiento (Berger) y el análisis del lenguaje como hecho institucional (Searle), y voy a dejar a continuación el link:

http://www.lacoctelera.com/clitemnestra/post/2008/03/22/la-razon-...

También podéis encontrar el enlace en la parte inferior de este mismo texto, o bien pinchando en mi nombre.

Gracias a todos, Daven y Zenon (sobre lo que me escribes ahora al final tengo pendiente contestarte) y Homero y Wnefron. Y gracias Cyrano por pasar de camino, te seguimos.

Un beso

lo dijo andrómeda apostillando 24 Marzo 2008 | 11:52 PM

Ya es hora seguramente de que se ponga en cuestión toda la filosofía de la historia soteriológicamente inspirada y fundamentada en un problemático realismo de los universales y de que empecemos a pensar que, si no la salvación, al menos el adecuado criterio está en orientarnos hacia un sano “nominalismo”.

Una razón, en fin, menos esencialista, más nominalista, más orientada al valor intrínseco de todo lo que dice el nombre.

Sofistas hubo ahora que no sentían pudor en declararse dispuestos a echar mano de la misma argumentación para defender una posición o su contraria, viendiéndola al mejor postor. Al degenerar la historia de Grecia en guerra, la razón pronto perdió el papel de guía, sin buscar otros objetivos que la engañosa persuasión para justificar los peores crímenes.

Pero no me dolieron prendas con Protágoras cuando tuve que darle la razón y hasta con Gorgias discutiera amablemente.

Y Sócrates defendió a los sofistas frente a Anitos pese a que ello podía reportarle consecuencias desagradables.

Pero lo que es más importante con los sofistas coincidí en que ni el campo ni los árboles me enseñaban nada, sino los hombres en la ciudad.

Y en fin con los sofistas alcancé todavía a compatir el júbilo, algo apagado ya pero sincero, de una época en que la razón podía aspirar a erigirse en guía de la actuación política de nuestros ciudadanos, ya inspirando la crítica corrosiva de las instituciones caducas y la opinión mostrenca dominante, ya alentando el surgimiento de individuos más libres y de una sociedad más justa.

Aquel proyecto no remite a los cielos platónicos poblados de abstracciones, sino a una muy concreta coyuntura histórica que no había madurado todavía en los tiempos de Sócrates.

El proyecto de la razón más ambicioso que el hombre haya soñado nunca acometer es, como sabes, el de la instauración de una sociedad sin clases.

Y sólo en una sociedad así tendría sentido hablar de esa razón patrimonio de todos con que a su vez soñara Sócrates un día, sin por ello desnaturalizarla de la tierra nutricia en la que ha de arraigar todo proyecto que no quiera dejar de ser humano.

Te agradezco Zenon, al igual que a Daven, vuestra defensa y vuestras bellas aserciones que en lontananza parecen un augurio de una razón, una y la misma para todos, garante de unos valores en los cuales cupiese confíar aun cuando acaso no cupiese alcanzarlos.

lo dijo Daven a Melón de Elea 25 Marzo 2008 | 05:19 AM

Infame "melón":

Ya que se ha despachado a su gusto, déjeme inclinarme y reverenciar el ignota anillo de su humilde sabiduría.

Me parece que aún conociendo las más triviales reglas del cálculo infinitesimal, tiene una gran valía ponerse el nombre de tan noble impostor que de la filosofía hizo burla y de la burla filosofar. Sin embargo, el calculo infinitesimal no es bello, por tanto ha de ser apartado, no cumple la sublime ecuación bello = bueno = verdadero.

Que usted se ría y se solace es de agradecer. Sin embargo no perderé ni una sola mueca con su "melón".

Que los dioses le hagan pronto madurar y no permitan que acabe en un mercado de abastos.

Suyo queda, incordio cordiale silbando el "Exultate, Jubilate"

Lord Gordon Byron, socialiste

P.D.: No necesito muchas palabras para levantar su milenaria "Inmadurez". Precisamente esa es la barrera que interpongo entre homo sapiens emancipados y melones.

lo dijo zenon 28 Marzo 2008 | 08:23 PM

Vaya, al fin consigo entrar en este lugar. Como ya leí las agudezas del lord (JAMÁS ME ATREVERÍA A DUDAR DE SU ALTA CUNA, SE LE NOTA...) y ha pasado tanto tiempo, pues en la coctelera seguiremos.

Querida Andrómeda-supongo que ya habrás tenido noticias de mi, (clitemnestra querida)- gracias por el repaso de historia de filosofia griega.

El proyecto de una sociedad sin clases- en caso de ser deseable..yo me apunto- está lejos de llegar de mano de los filósosfos. Lo jodido del asunto, es que hoy por hoy, parece, tal cosa, un postulante a chatarra.

Bueno tiempo habrá, para hablar de ello.

Gracias por adelantado por disculparme el haber dispuesto en exceso de tu espacio.

Un abrazo.

lo dijo Andromeda 29 Marzo 2008 | 01:06 AM

Estimados amigos:

Que también en la lógica, como en el resto de nuestra vida racional, quepa la posibilidad de que estalle un día el conflicto y nos veamos eventualmente privados -hasta que un hipotético consenso la restaure- de ese último asidero que era la racionalidad formal, he ahí una idea capaz de alimentar nuestras más angustiosas pesadillas. Pero que nada dice por sí misma en contra de la racionalidad.

Pues es precisamente en semejante tejer y destejer de estallidos conflictivos y acuerdos consensuales en lo que el diálogo consiste. Y ésa y no otra es la tarea de la razón.

Aunque quizás tal diálogo no acostumbra a ser emprendido con vistas a alcanzar algún acuerdo, como quiera que ello sea lo que está claro es que un acuerdo semejante sólo sería posible a través del diálogo.

Como diría Marcuse: "Los citoyens no son ciertamente hombres cualesquiera, sino hombres que son o se han hecho de otra manera”.

Por la vía de la "estructura pulsional" este autor habla de la formación de una voluntad racional.

Se trataría más bien de aquel principio -al que da Habermas el nombre de “principio de universalización”- destinado a colmar la aspiración de nuestras máximas morales, para decirlo en términos kantianos, a ser también consideradas leyes universales. Su discusión es el objeto de esta última aproximación habermasiana a la ética comunicativa o discursiva.

Para decirlo en dos palabras, frente a la “monológica” razón centrada en el sujeto, Habermas nos invita a recurrir a una razon dialógica o “razón comunicativa” (kommunikative Vernunft) cuyo ejercicio implica el diálogo entre los miembros de una “comunidad de sujetos”.

Pues en lugar de hablar a la manera Kantiana de un sujeto trascendental a quien cargar abstractamente la estructura del pensamiento racional, lo hacen Apel y Habermas más bien de la comunidad de los sujetos racionales entendida como comunidad de comunicación: la racionalidad en general, y no sólo la racionalidad formal, no es tampoco un monólogo sino un diálogo.

Pues en lo que se refiere al diálogo filosófico constituye efectivamente el meollo de la concepción habermasiana de la racionalidad que no es sino una variante de la teoría clásica de la argumentación -llamada por Aristóteles “dialéctica” precisamente por basarse en el modelo del diálogo -según la cual el cometido capital de la razón consiste en “dar razón” (logón didónai) de lo que decimos.

Compartir el universo de la sofística quiere decir compartir el "universo del discurso", pero claro esto no significa una indirecta apología de la sofística, ni caer en disquisiciones puramente verbales y en otras aporías o sofismas, figuras mal entendidas del antitheton, o antítesis, que bien abre la abstracción al empirismo -como decía hace ya unos meses el amigo Daven en que llevábamos esta discusión-, y no en figuras como la antypophora, que son una variable engañosa.

Por eso te decía, Zenon, que yo prefiero una sabiduría de humoradas a una metafísica de monos.

~

Entre tanto, sinceramente quede de ustedes.

~

lo dijo Ange 29 Marzo 2008 | 02:21 AM

Y véase la foto que puse hace tiempo en mi propio blog... sin el haiku.

lo dijo Ange 31 Marzo 2008 | 03:16 PM

How convenient the 'delete button'! It doesn't change anything at all.

lo dijo Andrómeda 31 Marzo 2008 | 10:51 PM

No puedo entenderte Ange, y lo he intentado, ni sé a quién te refieres o a qué.

Ayer todo me resultaba chocante, te pido disculpas.

lo dijo Ange 1 Abril 2008 | 10:12 AM

Vaya, si ni te acuerdas que borraste mi comentario y el tuyo, bien vamos.

EOD

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