Libro de Arena
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Diario de un amante de ética

~Eleusis de corazones~

Ishtar terra

El sujeto y el mí

Extraigo algunas citas de Wittgenstein:

Hay que distinguir el sujeto del mundo. La pregunta es unicamente: ¿cómo se convierte en fenómeno?

El uso de la palabra “yo” puede equivocarnos a menudo. Cuando digo que percibo un yo percipiente, cometo un error, a saber, confundo al yo con un objeto del mundo. (Philosophische Bemerkungen, Observaciones filosoficas, postumo, 57

Palabras como “observar”, “percibir”, pertenecen al lenguaje “fisicalista” usual, en el que se trata de mesas, cajas y otros objetos físicos. (Philosophische Bemerkungen 57)

El yo precisamente no es ningun objeto. Y ciertamente no es ningun objeto porque yo no puedo estar frente a él. “Yo estoy objetivamente enfrente de cada objeto. Del yo no”. (Tagebücher, diarios 173)

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Si no encuentro el yo como sujeto cognoscente, ¿cómo entra entonces el yo en la filosofía? El yo es el sujeto metafísico -es decir, no fenoménico como tal, y sin embargo, captable filosóficamente-, en cuanto que se manifiesta en el mundo de doble manera. A saber porque el mundo es “mi” mundo y porque yo soy la frontera, no una parte del mundo. (Tractatus logico-philosophicus 5.641, Tagebücher 175)
No puedo efectivamente trazar las fronteras de mi mundo pero el mundo es limitado y yo mismo soy su frontera. ¿Cómo se muestra esto? En el lenguaje. “Las fronteras de mi lenguaje significan las fronteras de mi mundo” (Tractatus logico-philosophicus 5.6; supra 21)
Todo lo que puede ser descrito lingüísticamente está en el mundo. Por tanto, si pudiera describir la frontera del mundo, no sería frontera alguna. La limitación del mundo no es la frontera de algo extenso, es inherente al mundo mismo. Puesto que mi lenguaje significa el mundo, las fronteras de mi lenguaje son las fronteras de mi mundo. De este modo, el lenguaje también es limitado en sí. En efecto, no me puedo colocar fuera del lenguaje y hablar de él, es decir, de cóm describe el mundo. No se puede hablar de lo que “puede” ser dicho, sólo se puede decirlo. ~

Por tanto no hay sujeto cognoscente. Existe el sujeto metafísico como aquel yo del que puede hablarse filosóficamente y del que se habla mediatamente. Y finalmente existe como sujeto inmediato el sujeto volente, modificador del mundo. Mientras que, por ejemplo, en lugar de “yo pienso” podríamos decir “ello piensa”, no podríamos decir, sin embargo, “ello quiere”, sino que debemos decir “yo quiero”. El yo en cuanto volente y por ello en cuanto soporte de la ética es el centro de mi mundo. (Tagebücher Diarios, p. 172)

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Wittgenstein vemos que se mueve entre las impresiones inmediatas y las sucesivas, conforme estas se van sucediendo se van revistiendo de otra entidad. Pero en cierta forma ¿qué ha cambiado? ¿El sujeto que percibe es distinto del que piensa? En verdad, él mismo se da cuenta de la dificultad. Y se da cuenta de que el concepto de sujeto puede abrigar distintos significados. Pero en lo que a mí concierne cabe decir que este concepto, el de sujeto, puede ser percibido como “mí”. Y en este momento se reúne lo físico con lo metafísico. El sujeto por tanto no tiene ninguna entidad mas allá del propio “mí”. Y si a veces dudamos de la apropiacion de algo es porque dudamos no sólo de las fronteras del mundo sino de las de propio yo o mí.

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