Yina no tenía respuestas. Conocía, por la experiencia en las bibliotecas, que a pocos les gustaba mirarse a los ojos, llegado el instante en que sus miradas pudieran cruzarse. Ella no...
Hoy esta ciudad ha temblado y con ella mi despertar, que agitado, buscaba entre las sábanas trozos de ese castillo rojo con nombre de mujer y que me mira altivo y orgulloso cada mañana. ...
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