Libro de Arena
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Tentativa de la mujer infinita

A quién compré en esta noche la soledad que poseo quién dice la orden que apresure la marcha del viento flor de frío entre las hojas inconclusas si tú me llamas tormenta resuenas tan lejos como un tren ola triste caída a mis pies

Cine de verano

Los fotogramas se confunden con las fugaces estrellas, perceptibles con el movimiento de la tierra. Mis ojos no consiguen centrarse para observar las ajenas soledades reflejadas en la pantalla. Desde que comenzó la película y me senté en una firme y dura silla de madera que me ataba a la tierra, no he dejado de pensar en lo mismo. En la última fila, tan cerca del proyector como para confundir su sonido con las voces que dan vida a la historia. Él, detrás de mí, un voyeur cinéfilo y sosegado.

Luces en el cielo como farolas en un callejón, distrayéndome de la noche, alumbrando la habitación donde se repite un absurdo diálogo. Un verano sosegado…como tú…el mío, atípico… (silencio incómodo) disfruta de la película…y tú. Escena cargada de todo el misticismo que puede presuponerse en un cine de verano a orillas del río.

¿Qué es la soledad? Caer sin poder agarrarse a nada, tirar de las sábanas y desplomarse inerte y pesado, muerto en el suelo de una casa habitada por fantasmas.

¿Se puede medir la capacidad de uno mismo para creerse lo que se inventa? ¿Cuánto hay de mentira en los sueños? Y algunos profetas advierten de que Ítaca no existe…aunque otros no dejemos de creer alcanzarla al cruzar una esquina cualquiera. Islas extranjeras son las personas y no las ciudades. Islas encadenadas a la tierra por un delgado hilo de sueños que tienen ilusión de estar flotando libres en un mar finito. Cada cual construye en su isla un pequeño mundo, particular y absurdo, un espacio donde sentirse estable aunque el vaivén de las olas venga a tentar el equilibrio.

¿Cómo se comunican las islas? No hay ojos que mirar ni manos que tiemblen. Los dedos dudan porque no tienen qué tocar, porque lo que existe alrededor es un gran vacío, un paredón inquebrantable pero invisible. La tarea del náufrago no es sólo divisar una isla para no sentirse perdido, sino derribar ese muro que no le deja pisar tierra firme.


10 comentarios - Escribe aquí tu comentario

lo dijo Paco 20 Agosto 2008 | 12:19 PM

echaba de menos pasar a leerte :)

Un beso preciosa

lo dijo Angelonero 20 Agosto 2008 | 01:53 PM

Itaca existe, mis alas negras han rozado su arena después de multiples naufragios, y en ese momento han desaparecido las sombras. Lástima que estas sean infinitas, y tenga que volver a luchar con ellas hasta la eternidad. Gracias por tus palabras, y un saludo de este ángel caído.

lo dijo Juan Fondevila 23 Agosto 2008 | 08:17 PM

Hola!!!

Te escribo desde mi isla extranjera, quizas para flotar inerte, quizas para huir de la soledad que tantas veces hemos hablado y que con amigas tu parece menos fuerte. Besos desde Berlin, entiendo porque es una de tus ciudades... tiene la magia que tu tambien posees.

lo dijo Lulú a Paco, Ángel caído y Juanito el berlinés 25 Agosto 2008 | 09:43 PM

Gracias por leerme en estos días en los que, aun en las sombras últimas del verano, la temperatura y la soledad se hacen insoportables. Y parece que mi memoria juega conmigo y se anticipa creyendo oler a la tierra mojada de las primeras lluvias de otoño, a cuadernos nuevos a estrenar, al ruido de sirenas de colegios y caras de depresión postvacacional...Es cierto, Ítaca existe y nos espera. Sólo tenemos que cambiarnos las gafas de ver de lejos por las de ver de cerca y vivir en el presente y no en los días gastados por las agujas del reloj. Somos supervivientes en agosto, y eso es mucho decir.

Un beso desde el sur más cálido.

lo dijo Ignacio 1 Septiembre 2008 | 10:01 AM

Soledad es ... ir a tu blog y no encontrar nuevos retazos de tu pluma/alma con los que, al leerlos, sentirnos vivos, menos únicos. Somos nosotros los que te agradecemos poder visitarte.

lo dijo saudade 9 Septiembre 2008 | 02:50 AM

Tengo miedo. La tarde es gris y la tristeza del cielo se abre como una boca de muerto. Tiene mi corazon un llanto de princesa ovidada en fondo de un palacio despierto.

Tengo miedo. Y me siento tan cansado y pequeño que reflejo la tarde sin pensar en ella (en mi cabeza enferma no ha de caber un sueño asi como en el cielo no ha cabido una estrella).

Don Pablo Neruda.

Que tu tristeza te alimente...

lo dijo Juan Fondevila 9 Septiembre 2008 | 11:45 AM

Narciso ya escribió el artículo prometido a Penélope. Él, tarde, cumplió su promesa. ¿Penélope huirá de Itaca?

Besos

lo dijo Lulú a Saudade 9 Septiembre 2008 | 01:05 PM

Sin embargo en mis ojos una pregunta existe y hay un grito en mi boca que mi boca no grita. ¡No hay oído en la tierra que oiga mi queja triste abandonada en medio de la tierra infinita! Se muere el universo de una calma agonía sin la fiesta del Sol o el crepúsculo verde. Agoniza Saturno como una pena mía, la Tierra es una fruta negra que el cielo muerde. Y por la vastedad del vacío van ciegas las nubes de la tarde, como barcas perdidas que escondieran estrellas rotas en sus bodegas. Y la muerte del mundo cae sobre mi vida.

lo dijo Lulú a Narciso 9 Septiembre 2008 | 01:08 PM

Penélope no huye. Penélope busca su Ítaca. No esperó a Ulises, cogió un avión con rumbo a sus sueños y una maleta llena de libros.

Penélope es independiente y urbana. Libre y bohemia. Penélope busca su lugar en el mundo.

lo dijo saudade 11 Septiembre 2008 | 09:40 AM

Todos los versos que no he escrito

me van cantando en el corazòn

con la sencillez de un pajarito

que al despertar de su cancion.

Yo tengo el tiempo en las arterias

que desembocan en mi ser,

yo tengo en mi la noche seria,

el alba y el atardecer.

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