Dada la limitación de la vida no quiero irme sin dejar plasmado mi mensaje de afecto y amistad a cada uno; a los que me aman y a los que no, a los que conozco y a los que no, a los que viven y a los que se han ido.
No sé por qué te escribo, Eva, si no nos conocimos, aunque tu sonrisa me impregnó, cautivando mi alma.
No sé por que te escribo, somos tan desiguales, pero en el rincón de los sueños, donde la realidad se toca con la magia hubiésemos podido ser amigas.
Llegaste a la cima en un tiempo donde solo llegaban los célebres, los que tenían sangre insigne corriendo por las venas, o nobleza, o la pompa que da el dinero y el lustre; por eso no te perdonaron. Nadie quería ver sentada en la cumbre a alguien como vos, porque los inquietaba la conciencia, aunque siempre tuvieron la facultad de acallarla. Por eso te cerraban las puertas mientras vos las abrías a los que no podían devolverte ni una migaja, solo por amor, por haber vivido vos misma las miserias, los dolores, el desatino de la indiferencia, del rechazo de los que se creían más dignos.
Fuiste valiente Eva, por eso siempre te admiré. Fuiste honesta, no con la fachada exterior que da el cinismo, sino con la sencillez del corazón que busca lo que cree que es mejor.
Te abrazo, Eva, a la distancia del tiempo y del espacio; y aunque nunca estuvimos frente a frente, quizá, algún día nos encontremos en el lugar donde todos somos iguales. Yo te reconoceré, no te quepan dudas.
Te abrazo, Eva, amiga, por tu gallardía, por tus risas y tus llantos; yo me inclino ante vos.
Algunos de nosotros hoy lloramos desolados la muerte de un querido amigo: Sentido Común, quien ha estado entre nosotros durante muchos años y al que hemos cuidado poco. Era muy ecuánime en su manra de ser. Como dirían "de fierro". Siempre daba el consejo justo, siempre se preocupaba por los paders, los hijos, los tíos, los pastores, los que alguna vez le habían hecho algún bien, aunque fuese ínfimo. Sentido común nunca lo olvidaba. Olvidaba sí las cosas que no le gustaban, bueno... por lo menos hasta que todos lo hicieron a un lado. Nunca supo cuál había sido el motivo, pero allí comenzó su deterioro que lo condujo a la muerte prematura.
Nadie sabe a ciencia cierta, cuántos años tenía, puesto que los datos sobre su nacimiento ya hace mucho se han perdido en los vericuetos de la burocracia "mal entendida".
Sentido Común será recordado por haber sabido cultivar amistades de todas las clases sociales, de todos los colores, de todas las razas; también por aprender lecciones tan valiosas como aprovechar los días de sol, comer sano, respirar aire puro, no contaminar el medio ambiente, proteger los animales y las plantas, no desperdiciar el agua, descansar de noche, cuidar a los niños, respetar a los mayores, hacer el mayor bien posible al prójimo, decir siempre la verdad, etc. etc .
Sentido Común vivió bajo simples y eficaces consignas (no gastes más de lo que ganás) y estrategias parentales confiables, (los adultos, deben guiar , corregir y proteger a los menores ).
La salud de Sentido Común, comenzó a deteriorarse rápidamente cuando se aplicaron reglas bien intencionadas, pero arbitrarias. Informes respecto de un niño de cuatro años acusado de abuso sexual por haberle dado un besito a una compañerita de clase; o que una maestra fuera apercibida por no dejar pasar de grado a un alumno que no sabía lo elemental. Otra que fue insultada y golpeada en clase mientras alguien con un celular de última generación filmaba el evento a fin de subirlo a youtube y con eso ganar el respeto de sus pares, que al observar su bravura no osarían tocarle ni el dedo meñique. Todo esto y mucho más contribuyó a que Sentido Común empeorara su estado.
El pobrecito siguió perdiendo terreno cuando los padres atacaron a los maestros simplemente por hacer el trabajo en el que ellos fracasaron: disciplinar a sus ingobernables hijos. Y declinó aun más cuando las escuelas debieron requerir un permiso de los padres para administrar una aspirina, o colocar una cinta adhesiva a un alumno; pero, eso sí, no podían informar a los padres si una alumna estaba embarazada y quería abortar.
Sentido Común perdió su deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se dejaron de enseñar; cuando las iglesias se convirtieron en negocios donde no se predicaba la ley de Dios porque era ofensiva para la gente de paso, que veía a buscar una bendición del Señor y ante el escándalo de la cruz, se marchaban a otras iglesias menos legalistas; también se dice que lloró amargamente cuando supo que los criminales, abusadores y violadores recibían más contemplación que sus víctimas.
Para Sentido Común fue un duro golpe que uno no pueda defenderse de un ladrón en su propia casa, pero que el ladrón pueda demandarnos por agresión.
La muerte de Sentido Común fue precedida por la de sus padres, Verdad y Confianza; la de su esposa, Amor; su hija Responsabilidad y su hijo, Raciocinio.
Lo sobreviven sus cinco hermanastros; “Aquí mando yo”, "Nadie puede decirme qué tengo que hacer", "Conozco mis Derechos"; "Otro Tiene La Culpa " ; y "Yo soy Una Víctima." Todos ellos gozan de perfecta salud.
No hubo mucha gente en su funeral, porque muy pocos se enteraron que Sentido Común se había ido de esta tierra. Ayer lo cremaron y esparcirán sus cenizas sobre nuestro futuro y el futuro de nuestros descendientes, aunque tal vez a ellos no les importará y a lo mejor a nosotros tampoco.
Los deudos saludarán en el atrio.
si por una casualidad remota aún recordás a Sentido Común, y lamentás su deceso, copiá este texto y envialo a todas tus amistades para que no sea en vano su paso por este mundo, que se está cayendo a pedazos. Hacelo en su Homenaje. Quizá llegues a tiempo para poner una flor sobre su ataud.
Caso contrario, unite a la mayoría ...y no hagas nada.......¡¡¡TOTAL!!!
Te admiro, Nacha; te admiro muchísimo. Te abrazo fuerte, princesa.
Me emocionó mucho haber encontrado este video tuyo cantando un tema tan especial desde el salón blanco de la Casa de Gobierno.
Me acuerdo de un dia de hace veinte años en que te escuché cantar "Yo te nombro libertad" y seguí haciéndolo a través de los años. ¡Qué distinto este tiempo de aquel! ¿Verdad? No estamos en la gloria, pero ha sido reivindicada la justicia, por lo menos en cuanto a la persecución ideológica y el debido juzgamiento a los genocidas que nos arrasaron malamente.
Rèquiem para una nota desafortunada. Se recomienda escuchar el dies Irae de Mozart el cual pongo para esta ocasión, no por mis muertos, sino por la nota.
Cuando la pieza llegó a su fin se levantaron de sus asientos para fundirse en un abrazo. Ella no volvería a dudar nunca de la bondad de Dios; la época de los milagros se había instaurado nuevamente.
Esa noche abrazados en el lecho recuperaron el tiempo perdido. Ella pensó en contarle la tortura de aquellos días, Todos pensaban que él había muerto, pero ella no había perdido del todo las esperanzas, estaba aturdida, además el cuerpo no había sido encontrado. Sí, le había dicho que no se podía sobrevivir debajo de 50 centímetros de nieve, pero quizá él pudiera haberse refugiado en alguna cueva, en alguna casa deshabitada, en algún lugar… pero… a qué volver al tormento pasado, él estaba allí y ella solo deseaba amarlo hasta que la fatiga se le agotase con el sueño.
Al despertar encendió la luz. Eran las 6 de la madrugada ¡qué alivio! No fue un sueño… volviste, amor mío, mi único amor, mi dulce amor… Se quedó observando como el pecho de Edward ascendía y descendía de manera rítmica. No pudo evitar besarlo, aunque con cierta ligereza para no despertarlo.
Tenía que llamar a su familia… avisarles. ¿Qué les diría? Necesitaba encontrar la forma de no perturbarlos. Se dirigió a la sala y marcó un número en el teléfono. Algunos segundos más tarde le respondió la voz de Mathew.
- Hola Mat, soy Lorna – musitó.
- Lorna, querida – escuchó la voz agitada del otro lado - ¿qué sucede?
- Mat… no sé cómo decírtelo… por favor, no te inquietes… tómalo con calma.
- Lorna ¿qué está ocurriendo? No me asustes, por favor…
- Edward está en casa.
- ¿Qué dices?
- Que Edward al fin ha regresado… - la voz se le quebraba; faltaba poco para prorrumpir en llanto.
- Querida… eso no es posible y tú lo sabes…
- Es que él a regresado, Mat, aunque no puedas creerlo, ¡ha regresado!...
- Lorna, por favor, quédate tranquila, ya voy para allá, corta y te llamo desde el celular.
Apenas cortó sonó su teléfono:
- Lor, voy hacia tu casa, no hagas nada, continuemos hablando. Dime… ¿cómo estaban tus plantas? ¿La casa estaba bien? Laisa la ordenó lo mejor posible. La ropa de Ed está en la cochera. No la sacó de la casa, dice que le pareció mejor que no tuvieras que lidiar también con…
Con mucha ternura su esposo le sacó el teléfono de las manos.
- Ed, amor, estoy hablando con Matt…
Él cortó la comunicación y la tomó de las manos. Ella quiso explicarle a borbotones.
- Hablaba con Mathew. Lo llamé para avisarle. Ya está viendo para acá.
- No, amor, no debiste. Yo regresé para que tus ojos comprobaran la veracidad de ese amor eterno que prometimos prodigarnos un día. – Sonrió y le acarició el pelo. Ella cerró los ojos y se dejó conducir hasta el piano.
Unos minutos después sonó la campanilla del timbre. Lorna se incorporó con lentitud, llegó hasta la puerta y tras echar el cerrojo se volvió hacia su esposo que la envolvía con su dulce mirada…
- Continuemos, mi amor – dijo él aludiendo al Nocturno de Chopin.
FIN
A Lidia, aunque no sé si alguna vez se lo daré para que lo lea.
Permissions beyond the scope of this license may be available at
No se puede usar ningún texto sin citar al autor. En caso de impresiones eventuales se debe pedir expreso permiso para ello. Todos los derechos de texto, reservados.
Me gusta escribir; soy comunista, de la línea de Ernesto Guevara, aunque nunca milité porque me enamoré muy joven del hombre que hoy es mi esposo. Soy cristiana. Me eduqué convencida de lo que mi abuela decía acerca de las costumbres aprendidas en la infancia; es casi imposible erradicarlas. Me gusta la pintura, la lirteratura y las artes en general y descubrí que amo muchas más cosas y personas que las que podría nombrar aquí, así que iré dilucidándome a medida que corran las palabras...
Estas dos bellezas son nuestras gatas Amira y Naomi