Libro de Arena
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" Si todo el mundo nacimos de la nada..."

...y a la nada por Dios que volveremos....

Micro-Relatos (III)

Esta es la Tercera Entrega de Micro-Relatos. Incluyo una serie de pequeños relatos de la Literatura Universal que reflejan la calidad introspectiva de sus autores. Parecería ser que la producción de estas pequeñas joyas de la literatura es inagotable y que surgen de la vitalidad de sus autores. En esta entrega incluí algunos Micro-Relatos de la literatura oriental, algunos más iberoamericanos y uno del propio “Libro de Arena”. Como de costumbre, pido disculpas porque solo se trata de una antología recopilada por esta página, pero todo el mérito debe atribuirse a los propios creadores de los relatos.

Anton Chejov. Lo timó.

“En tiempos de antaño, en Inglaterra, los delincuentes condenados a la pena de muerte gozaban del derecho a vender en vida sus cadáveres a los anatomistas y los fisiólogos. El dinero obtenido de esta forma, aquéllos se lo daban a sus familias o se lo bebían. Uno de ellos, pescado en un crimen horrible, llamó a su lugar a un científico médico y, tras negociar con él hasta el hartazgo, le vendió su propia persona por dos guineas. Pero al recibir el dinero él, de pronto, se empezó a carcajear…

-¿De qué se ríe? -se asombró el médico.

-¡Usted me compró a mí, como un hombre que debe ser colgado -dijo el delincuente carcajeándose-, pero yo lo timé a usted! ¡Yo voy a ser quemado! ¡Ja-já! “

Augusto Monterroso. "Nulla dies sine linea"

“Envejezco mal -dijo; y se murió”

Augusto Monterroso. Aforismos

“Los enanos tienen una especie de sexto sentido que les permite reconocerse a primera vista”.

Rubén Darío. Aguafuerte

“De una casa cercana salía un ruido metálico y acompasado. En un recinto estrecho, entre paredes llenas de hollín, negras, muy negras, trabajaban unos hombres en la forja. Uno movía el fuelle que resoplaba, haciendo crepitar el carbón, lanzando torbellinos de chispas y llamas como lenguas pálidas, áureas, azulejas, resplandecientes. Al brillo del fuego en que se enrojecían largas barras de hierro, se miraban los rostros de los obreros con un reflejo trémulo. Tres yunques ensamblados en toscas armazones resistían el batir de los machos que aplastaban el metal candente, haciendo saltar una lluvia enrojecida. Los forjadores vestían camisas de lana de cuellos abiertos y largos delantales de cuero. Acanzábaseles a ver el pescuezo gordo y el principio del pecho velludo, y salían de las mangas holgadas los brazos gigantescos, donde, como en los de Anteo, parecían los músculos redondas piedras de las que deslavan y pulen los torrentes. En aquella negrura de caverna, al resplandor de las llamaradas, tenían tallas de cíclopes. A un lado, una ventanilla dejaba pasar apenas un haz de rayos de sol. A la entrada de la forja, como en un marco oscuro, una muchacha blanca comía uvas. Y sobre aquel fondo de hollín y de carbón, sus hombros delicados y tersos que estaban desnudos hacían resaltar su bello color de lis, con un casi imperceptible tono dorado”.

William Ospina. Amenazas.

“Te devoraré -dijo la pantera.

-Peor para ti -dijo la espada”.

Ramón Gómez de la Serna. Aquella muerta.

“Aquella muerta me dijo:

-¿No me conoces?... Pues me debías conocer... Has besado mi pelo en la trenza postiza de la otra.”

Franz Kafka. Buitres

“Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba”.

Augusto Monterroso Como acercarse a las fábulas

“Con precaución, como a cualquier cosa pequeña. Pero sin miedo. Finalmente se descubrirá que ninguna fábula es dañina, excepto cuando alcanza a verse en ella alguna enseñanza. Esto es malo.

Si no fuera malo, el mundo se regiría por las fábulas de Esopo; pero en tal caso desaparecería todo lo que hace interesante el mundo, como los ricos, los prejuicios raciales, el color de la ropa interior y la guerra; y el mundo sería entonces muy aburrido, porque no habría heridos para las sillas de ruedas, ni pobres a quienes ayudar, ni menesterosos para trabajar en los muelles, ni gente bonita para la revista Vogue.

Así, lo mejor es acercarse a las fábulas buscando de qué reír.

-Eso es. He ahí un libro de fábulas. Corre a comprarlo. No, mejor te lo regalo: verás, yo nunca me había reído tanto”.

Feng Meng-lung. El dedo

“Un hombre pobre se encontró en su camino a un antiguo amigo. Éste tenía un poder sobrenatural que le permitía hacer milagros. Como el hombre pobre se quejara de las dificultades de su vida, su amigo tocó con el dedo un ladrillo que de inmediato se convirtió en oro. Se lo ofreció al pobre, pero éste se lamentó de que eso era muy poco. El amigo tocó un león de piedra que se convirtió en un león de oro macizo y lo agregó al ladrillo de oro. El amigo insistió en que ambos regalos eran poca cosa.

-¿Qué más deseas, pues? -le preguntó sorprendido el hacedor de prodigios.

-¡Quisiera tu dedo! -contestó el otro”.

Palabras-de-más. Libro de Arena. jmdeu@hotmail.com El Dormido

“Hacía mucho tiempo que nadie llamaba a mi puerta. Todos procuraban evitar pasar por delante de mi casa, esta casa deshabitada cerrada a cal y canto. Pero llegaste tú, con el atrevimiento de tu inocencia y llamaste. Y a los golpes de la aldaba, desperté de mi sueño de siglos…”.

Gabriel García Márquez La muerte en Samarra

“El criado llega aterrorizado a casa de su amo.

-Señor -dice- he visto a la Muerte en el mercado y me ha hecho una señal de amenaza.

El amo le da un caballo y dinero, y le dice:

-Huye a Samarra.

El criado huye. Esa tarde, temprano, el señor se encuentra la Muerte en el mercado.

-Esta mañana le hiciste a mi criado una señal de amenaza -dice.

-No era de amenaza -responde la Muerte- sino de sorpresa. Porque lo veía ahí, tan lejos de Samarra, y esta misma tarde tengo que recogerlo allá”.

Jorge Luis Borges. La trama

"Para que su horror sea perfecto, César, acosado al pie de la estatua por lo impacientes puñales de sus amigos, descubre entre las caras y los aceros la de Marco Bruto, su protegido, acaso su hijo, y ya no se defiende y exclama: ¡Tú también, hijo mío! Shakespeare y Quevedo recogen el patético grito.

Al destino le agradan las repeticiones, las variantes, las simetrías; diecinueve siglos después, en el sur de la provincia de Buenos Aires, un gaucho es agredido por otros gauchos y, al caer, reconoce a un ahijado suyo y le dice con mansa reconvención y lenta sorpresa (estas palabras hay que oírlas, no leerlas): ¡Pero, che! Lo matan y no sabe que muere para que se repita una escena".

MICRO-RELATOS. (II)

Esta es la Segunda Entrega de "Micro-Relatos" Todavía nos estamos moviendo entre las procelosas aguas de la Literatura Iberoamericana, con dos incursiones a otros autores, pero pronto tendremos que cambiar de rumbo. Espero que los lectores de este "Libro de Arena" disfruten esta compilación que desgraciadamente solo tiene de original, la recopilación de algunos textos dispersos.

Ana María Shua. Clases de gimnasia

“Para aumentar la flexibilidad del tronco y ramas, evitando así quebraduras provocadas por ráfagas intempestivas, clase de gimnasia para árboles se ofrecen, individuales y adomicilio. Precios especiales para bosques”.

Vetusta Morla. Aviso oportuno

“Se solicitan fantasmas para devolver la capacidad de asombrar.

Interesados, favor de presentarse sorpresivamente”

Armando Pérez. Designio, que parafrasea el muy conocido Génesis.

"Entonces dijo: “¡Que se haga el automóvil!” Y la ciudad se deshizo"

Fabián Vique. Una realidad

“Me desperté a las tres de la madrugada sobresaltado, bañado en sangre, con un puñal clavado en el medio de mi pecho. “¡Menos mal!”, me dije, “es sólo una realidad”. Y seguí durmiendo…”

Fabián Vique. Melómano.

"Tanto le gustaba la música que le había puesto a su teléfono móvil, que nunca atendió una llamada."

Leopoldo Garnerius en “Aphorismata” (Rotterdam 1720). “Veritas odium parit”.

–Traedme el caballo más veloz –pidió el hombre honrado. Acabo de decirle la verdad al rey.

Luisa Valenzuela. Fracaso de Don Juan al encontrar a la Bella Durmiente.

"Porque nunca ha logrado aprender cómo despertar lo suficiente sin despertar del todo."

Juan José Arreola. Libertad

"Hoy proclamé la independencia de mis actos. A la ceremonia sólo concurrieron unos cuantos deseos insatisfechos, dos o tres actitudes desmedradas. Un propósito grandioso que había ofrecido venir envió a última hora su excusa humilde. [...]"

Gabriel Jiménez Emán. El sueño y la vigilia

"Había confundido tanto la vigilia con el sueño que antes de acostarse clavaba con un alfiler cerca de su cama un papelito que decía: Recordar que mañana debo levantarme temprano."

Augusto Monterroso. Fecundidad goza de gran popularidad.

Hoy me siento bien, un Balzac; estoy terminando esta línea.

Diego Muñoz Valenzuela. Drácula

"El conde Drácula no soporta más el dolor de muelas y decide tratarse con un especialista"

Luis Felipe Fernández. Pecado

"Al convertirse en hermoso cisne, el patito feo comprendió que su madre había sido adúltera."

Fabián Vique. Si Penélope.

"Si Penélope, señores Diputados, en lugar de tejer y destejer inproductivamente hubiese sólo tejido, la industria textil de Itaka habría recibido un impulso fenomenal y Grecia ocuparía hoy un lugar más relevante en la Comunidad Económica Europea."

Alejandro Jodorowsky.Calidad y Cantidad.

"No se enamoró de ella, sino de su sombra. La iba a visitar al alba, cuando su amada era más larga."

Ana María Shua. Desorbitados.

"Yo contra los huevos fritos no tengo nada. Son ellos los que me miran con asombro, desorbitados

Alfredo Armas Alfonzo. No crecer

"Engracia Magna Pastora Toribia Rafaela le pusieron a la hora de las aguas, y no crecía; mamá lo atribuía a la carga de tanto nombre."

Raul Brasca. Amor I.

"A ella le gusta el amor. A mí no. A mí me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que

perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices."

Juan José Arreola. Cuento de horror

"La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de sus apariciones"

George Loring Frost. Un creyente, en Memorabilia.

"Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:

-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?

-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?

-Yo sí -dijo el primero y desapareció.

Luis Mateo Díez. La carta.

"Todas las mañanas llego a la oficina, me siento, enciendo la lámpara, abro el portafolios y antes de empezar la tarea diaria, escribo una línea en una larga carta donde, desde hace seis años, explico minuciosamente

las razones de mi suicidio".

Augusto Monterroso. El mundo, en Movimiento perpetuo.

"Dios todavía no ha creado el mundo; solo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso"

"Desnudo en Reposo". Francoise Boucher. Pintor Francés. (1703-1770). Alle Pinakothek, Munich

MICRO-RELATOS (I)

Todos nosotros conocemos el famoso “mejor cuento corto del mundo” contado por Augusto Monterroso, escritor guatemalteco contemporáneo. El cuento referido es el siguiente “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Los microrelatos, no son privilegio del idioma castellano y se presentan en la literatura universal en muchas lenguas. Me he encontrado con algunos escritores que han elaborado microrelatos y se los presento a los lectores de este “Libro de Arena” como algo inusitado y bello, como los “haiku” de la poesía japonesa, a los cuales dedicaremos otro capítulo.

Dolores Díaz. Fertilidad.

“A punto de terminar su relato, una ráfaga de viento se llevó las palabras. Cayeron en tierra fértil, y en primavera brotaron cuentos de colores”.

Miguel Gomes:

“Apenas despierto, sin motivos aún para pensar, descubro la séptima cara del dado. Está junto a las otras, en medio de ellas, y a un lado. Allí donde no llega el Azar”.

Julio Cortázar. Nótese de paso que utiliza palabras sin acento ortográfico.

“Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben; y cada vez que encuentran una tortuga, sacan de la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga, dibujan una golondrina”.

Raúl Brasca.

“Me abandoné a la placidez del sueño y, cuando regresé a la vigilia, me vi empapado y temblando de miedo. Me perdí detrás de una mujer, y cuando me di cuenta, estaba desnudo y sin un centavo. Me dejé flotar en el vaivén de las olas, y cuando volví en mí, me hacían respiración artificial. Definitivamente, no puedo dejarme solo”.

Julio Cortázar. Amor.

“Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son”.

Julia Otxoa. La fuerza del destino.

“El perro riñe al gato, el gato al ratón, el ratón a la musaraña, la musaraña a la araña, la araña a la mosca, la mosca a la hormiga, la hormiga a la pulga, pero la pulga, como es tan pequeña, no tiene nadie más pequeño a quien reñir, así que, indignada, prepara la revolución para derrocar al perro”.

Ana María Shua. Pista falsa.

“Seguir el reguero de manchas, ¿no será peligroso? ¿Cómo saber que conducen al cadáver, y no hasta el asesino? (Pero las manchas son de tinta y llevan hasta la palabra fin)”.

Isabel Segura Boutry. Antropofagia

"Sus incontables victorias no le impidieron sucumbir a los encantos de la exótica reina negra. Ella, siguiendo ancestrales ritos, no dudó en comérselo. El rey había olvidado que era el blanco del tablero".

Adolfo Bioy Casares. Post-operatorio.

“--Fueran cuales fueran los resultados –declaró el enfermo tres días después de la operación–, la actual terapéutica me parece muy inferior a la de los brujos, que sanaban con encantamientos y con bailes”.

María Elena Lorenzín. Bagdad.

“Érase una vez una ciudad de ensueño, una legendaria ciudad de las Mil y una Noches. Ahora es la ciudad de las mil y una pesadillas”.

César Antonio Ilurralde. En legítima defensa

“Sustrajo el pan, y su condena fue perpetua por haber matado el hambre”.

Fernando Aínsa. Olvido confirmado.

"Recuérdalo, por las dudas: todos los escritores inmortales se han muerto"

Norberto Costa. Despertar.

"Despertó cansado, como todos los días. Se sentía como si un tren le hubiese pasado por encima. Abrió un ojo y no vio nada. Abrió el otro y vio las vías".

Francisco Ainsa. De eso se trata ahora.

Su amor por la patria no tiene fronteras.

José Antonio Martín. Cuento que me contó una vez mi hija Adriana, fastidiada que le pidiera un cuento:

“Había una vez un colorín colorado”.

Juan Antonio Masoliver

"Soñé que Vargas Llosa estaba en una esquina pidiendo limosna. Le di un libro suyo".

PARA "VIGA EN EL TEJADO, EL GUARDIAN ENTRE EL CENTENO"

Querida CEci: En primer lugar, quiero agradecerte que te hayas tomado el tiempo para elaborar un post sobre Salinger y en especial sobre “El Guardián entre el Centeno”. He leído cuidadosamente tu comentario y coincido con algunas de tus apreciaciones, en especial en el cuidado del detalle y en lo auténtico y espontáneo de la narración. Pero en última instancia, esto sería lo único rescatable del libro: Las viñetas, que surgen como fotografías fijas de un aparato proyector y que se van sucediendo sin ton ni son, algunas veces repetidas hasta la saciedad como las pláticas y pleitos de Holden con sus compañeros de cuarto que se llevan medio libro, otras veces superpuestas como las imágenes de su hermana Phoebe en el museo, la lluvia, la pista de patinar, el tiovivo.

Pero tal vez lo que más me impresionó, es el sentimiento de vacío que sientes cuando terminas la novela. Te preguntas, y ahora ¿qué? ¿Cual es la enseñanza, la moraleja, el consejo? ¿Qué me aportó el libro en términos de belleza intrinseca, de esperanza por vivir, en interés por cambiar el mundo o mi rumbo? ¿Qué es lo novedoso de su lenguaje o de la construcción o del argumento? ¿En donde se percibe la genialidad en el manejo de las metáforas o en donde está la magia que como hilo conductor te lleve a otras puertas sin abrir de la insondable naturaleza humana? ¿Donde están las frases ingeniosas y el juego con las palabras precisas que te abran nuevos mundos?

Hay libros que al terminarlos de leer y cerrar sus páginas, te invade una extraña calma. Por unos breves segundos te conectas con el universo circundante en una excelsa comunión, casi mística. Recuerdas la totalidad del argumento y aquellas frases o pasajes que te hicieron vibrar de ansiedad, de congoja, de alegría, de hilaridad, o que te movieron a la reflexión. Puedes deletrear las líneas fundamentales y hacerlas tuyas y recordarlas para siempre. Algunas veces te dan ganas de gritarle al mundo o de llorar lo bello o lo monstruoso de lo que acabas de leer y se te llena el alma con un sentimiento indescriptible de plenitud.

Para mi, no es el caso de “El Guardián entre el Centeno. Suena falso aún el sentimiento de la profunda honestidad consigo mismo y con el mundo de Holden Caulfield. En realidad el personaje principal es un adolecente totalmente vacío y desorientado, con ciertos resquicios de amor filial a sus dos hermanos (creo que sentía un rival en su hermano menor muerto y al otro hermano lo desprecia) y un desmedida y sospechosa devoción por la hermana menor, que lo lleva a buscar la comprensión de su patética vida entre los infantes, huyendo siempre de los pederastas que lo quieren acariciar o de los rivales en amores ficticios, ni siquiera declarados. Parecería que su complejo de “Peter Pan” no le permite vivir una vida normal., frente a una familia típicamente norteamericana, en donde lo permisible no tiene límites. “Phoebe (8 años) ¿Has estado fumando?... Solo le di una calada…”. En última instancia, el lector tiene la sensación de que quizá el tono de toda la obra solo sea audible para Allie, el hermano menor muerto.

¿Dónde está, dentro de la novela, la lección magistral que todas las grandes obras te deben dejar? ¿Dónde está el lenguaje que corte el resuello? Rasante, cortante, tajante. Un ejército de sables. Un lenguaje de aceros exactos, de relámpagos afilados, de esdrújulos y agudos, incansables, relucientes, metódicas navajas. Un huracán de palabras que desgarre y desarraigue y descuaje y deshonre las familias, los templos, las bibliotecas, las cárceles, los burdeles, los colegios, los manicomios, las fábricas, las academias, los juzgados, las amistades, las tabernas, la esperanza, la revolución, la caridad, la justicia, las creencias, los errores, las verdades, la fe y el amor.

Por eso aseguro que no es un espejismo la pobreza de expresión, es una realidad medida en las veces que repite las palabras y las frases, una y otra vez, en forma monótona, cansina, como si fuera literatura para niños. Soliloquios, sin exasperación, sin matices, sin resonancia:”Veo a un pato. El pato es verde. Tiene la cabeza roja. El pato camina al estanque. Es un pato hermoso. El pato se mete a nadar. El pato está nadando en el estanque”. De una sencillez…apabullante.

¿Dónde está el lenguaje de látigos? Para execrar, exasperar, excomulgar, expulsar, exheredar, excoriar, expilar, exprimir, expectorar, exulcerar, excrementar (los sacramentos), extorsionar, extenuar (el silencio), expiar; cada idea, cada frase, cada capítulo, la obra entera. Pongamos ejemplos: “Miró a través de la ventana y vio a los dos niños en la huerta soleada, y tuvo la impresión de que solo en aquel instante habían empezado a existir concebidos por el conjuro de Úrsula.” (Cien años de soledad. G. G. Márquez); ".... cuando el buque zarpó, Florentino Ariza oyó muy clara la voz del diablo.( El amor en los tiempos del cólera. G.G. Márquez)":“Mis pies tocaban el penúltimo tramo de la escalera cuando sentí que algo ascendía por la rampa, opresivo y lento y plural. La curiosidad pudo más que el miedo y no cerré los ojos” (There are more things. J.L.Borges); " El barrio de las Injurias se despoblaba, iban saliendo sus habitantes hacia Madrid...Era gente astrosa: algunos, traperos; otros, mendigos; otros, muertos de hambre; casi todos de facha repulsiva. Era una basura humana, envuelta en guiñapos, entumecida por el frío y la humedad, la que vomitaba aquel barrio infecto. Era la herpe, la lacra, el color amarillo de la terciana, el párpado retraído, todos los estigmas de la enfermedad y la miseria” (Mala Hierba. Pío Baroja) “Para eso se necesita tener los riñones de este tamaño. Puso sus manos como si midiera una calabaza, La culpa de todo lo que él haga, échamela a mí….es tan violento y vive tan de prisa que a veces se me figura que va jugando carreras con el tiempo. Acabará por perder, ya lo verá usted” (Pedro Páramo. Juan Rulfo).

“Una. But the memory of past sorrow — is it not present joy? I have much to say yet of the things which have been. Above all, I burn to know the incidents of your own passage through the dark Valley and Shadow" (The colloquy of Monos and Una. Edgar Allan Poe); “He estado contento mientras escribía para mí solo. Ahora estoy lleno de dudas y de desconcierto, y experimento algo nuevo ¡Escribir me fastidia! Siento hacia la literatura el odio de la impotencia” (Cartas a mis amigos. Gustav Flaubert); “Apenas quedan más de dos oficios útiles: ladrón o mendigo; o la amenaza o las lágrimas. Hay que pedir desde arriba o desde abajo” (Las Tijeras. Miguel de Unamuno): “Now, three to three, ye stand. Commend the murderous chalices! Bestow them, ye who are now made parties to this indissoluble league.... Drink, ye harpooners! Drink and swear, ye men that man the deathful whaleboat's bow -- Death to Moby Dick! God hunt us all, if we do not hunt Moby Dick to his death!" (Moby Dick. Herman Melville); “ Le véritable lieu de naissance est celui où l'on a porté pour la première fois un coup d'œil intelligent sur soi-même: mes premières patries ont été les livres » (Mémoires d'Hadrien. Marguerite Yourcenar)

Estos ejemplos se pueden extender hasta el infinito y hasta la náusea. Pero no vale la pena insistir en el tema. Se puede señalar que Salinger, como escritor, sin lugar a dudas destaca dentro de la narrativa anglosajona, precisamente por ese estilo coloquial. Pero decir que Holden Caufield, el personaje central, es un adalid de la autenticidad, es llevar las cosas demasiado lejos. Holden inicia el libro mintiendo y ocultando sus sentimientos desde la primera hasta la última página. Miente incluso sin necesidad aparente. El mismo reconoce que es un mentiroso “Soy el mentiroso más impresionante que han visto en su vida”¿Eso es ser auténtico?¿Reconocerse mentiroso es ser auténtico? Tal vez sí. Dentro de un concepto muy norteamericano de un adolecente “rebeldón” (Rebel without a cause), la idea subjetiva de la autenticidad es muy elástica y un poco amañada. Este concepto varía considerablemente vis à vis otras culturas, otros pueblos, otros tiempos, otras idiosincrasias

Nicholas Royle (Profesor de Lengua Inglesa . Universidad de Sussex; Autor de diversos libros; Editor adjunto de la Oxford Literary Review).señala: “El Guardián entre el Centeno presenta la deslumbrante autobiografía ficticia de un adolecente estadounidense, Holden Caulfield, experimentando sus rebeldes encuentros con el “farsante” mundo que lo rodea. Ensombrecido por angustias apocalípticas (“Hasta me alegro que hayan inventado la bomba atómica. Si hay otra guerra me voy a sentar justo encima de ella”), es también un extraordinario estudio de un duelo negado o imposible, el de Holden con Allie, su hermano menor muerto. Una vez que le preguntaron “quien era el mejor poeta de la guerra; Rupert Brooke o Emily Dickinson”, Allie contesto que Dickinson. La novela de Salinger es también una especie de poesía bélica. Está en guerra con los valores “falsos” de los adultos estadounidenses (ricos, de clase media, blancos, patriarcales { Como los padres de Holden. tontin!3}), pero también consigo mismo, Holden ridiculiza brillantemente a los que le rodean, pero al hacerlo, inevitablemente, se ridiculiza a sí mismo.

Divertida y turbadora, satírica y extrañamente conmovedora a la vez, El Guardián entre el Centeno está escrita en un estilo engañosamente sencillo y coloquial: “Lo que me molesta (flipa ) en un libro es que, cuando lo has acabado de leerlo, te gustaría que el autor fuera un gran amigo tuyo y pudieras llamarlo por teléfono siempre que quieras” ¿Hasta qué punto es falsa esta aseveración? La voz de Salinger está enigmáticamente oculta en la de Holden. Está presente en la seductora facilidad e intimidad de alguien que nos habla directamente”.

En conclusión, te agradezco sinceramente que con tu amplia opinión me hayas ayudado a entender la importancia de esta obra. Tus comentarios fueron muy importantes para mi y creo que ilustraron con claridad, las partes sobresalientes del libro. No obstante, sigo pensando que seguramente yo no escogería este libro dentro de las “Cien obras más importantes de la literatura universal”, pero esto ya es una cuestión de sensibilidad, de gustos, de formación profesional.

Un último comentario que probablemente sea esclarecedor: En una encuesta de una revista norteamericana, "New Yorker" de hace algunos años, leí que este libro gusta más a los lectores menores de treinta años, que aquellos mayores de esa edad. Parecería que los jovenes, tienen la tendencia psicológica a identificarse más con un personaje similar a ellos en su entorno, circunstancia y problemática, mientras que los mayores ya han superada esa etapa, ese complejo de "Peter Pan" y ven al mundo con otros ojos.¿Tendrá esta encuesta alguna validez o significado? No lo sé.

P.S. Por cierto, para redactar este post, tuve que releer el libro con mucho cuidado en inglés para no perderme sílaba. Después lo comparé con la versión castellana y descubrí que la versión que tengo en mi biblioteca, es una pésima traducción. Está lleno de expresiones “a la española” como: “Jo”, “Jolín”, “pavos”, “tío y tíos”, “calada” “pasta, “flipa” “hacerle al indio” “puñetero(a)” etc., etc., que hacen muy poco agradable la lectura. Esto casi obliga a todos los lectores a leer el libro en su versión original en inglés o buscar una buena traducción. que dudo que exista. ¿Alguna sugerencia para los lectores?

El Blog más exitoso....

He descubierto a un extraordinario narrador, perdido entre los millones de páginas de los Blogs que abarrotan Internet. Se llama Hernan Casciari y es un escritor Argentino avecindado en España.

Entre otras monadas, ha escrito un par de libros, mantiene varios Blogs al corriente, ha sido el exitoso escritor de un famoso Blog en el periódico "El País" intitulado "Yo y mi garrote", en donde durante seis meses se ha hecho pasar por un enfermo mental al que su psiquiatra le permite usar la escritura como vehículo de curación.

Pero su Blog, principal "Orsai" tiene más de cuatro millones de lectores y esta considerado por la Cadena Televisora "Deutsche Welle" como el Blog, más exitoso del mundo ( Lo siento mucho, "chemita" , empezaremos a discutir nuevamente sobre lo poco importante que es el éxito y lo fundamental que es ser un lector "Instruido y amargado")

Les trancribo a continuación uno de sus divertidísimos artículos Intitulado " Los problemas de evitar el copy-paste":

"Esta semana una periodista (de revista argentina cuyo nombre no develaré) me pide un reportaje. Le digo que bueno. Ya expliqué un día lo que cuesta responder mil veces lo mismo, y de lo agradable que resulta cuando esto no ocurre. Uno siempre espera algo de piedad; pocas veces te dan el gusto. Esta vez tampoco hubo suerte. La primera inquietud del cuestionario era la de siempre: ¿Cómo descubriste el mundo de los blogs? La tercera era peor: ¿Cuándo sentiste que eras un blogger? Pero lo más triste, ay, aún estaba por llegar.

La primera tentación, cuando te llega un cuestionario insulso, lleno de preguntas tópicas, es indagar en los archivos del correo electrónico, buscar un antiguo cuestionario idéntico y hacer copy-paste con respuestas similares. ¿Total, a quién le importa? Ni estás mintiendo, ni es ilegal, ni es plagio. Incluso, de esa forma, te cubrís de no decir dos cosas diferentes ante el mismo requerimiento.

Pero yo tengo una especie de lema, una alerta en el cerebro que me guía en mis acciones cotidianas y que dice así:

—“Nunca hagas lo que haría un abogado”.

Y yo estoy seguro que un abogado, ante el dilema de tener que responder lo mismo dos veces, haría copy-paste. Es más: ellos lo llaman crear precedente, lo hacen todo el tiempo, alardean de ello y les parece de lo más normal.

Entonces decidí tomarme un rato libre, relajarme, y no contestar lo de siempre. Otra vez, como un pánfilo, tomé la decisión de responder cosas nuevas a las mismas preguntas. Hay gente que a eso le llama mentir (por ejemplo, los abogados), pero yo creo que tiene que ver con equilibrar el mundo.

A estas alturas está clarísimo que el mundo es una mierda, y que no es posible hacer nada heroico para salvarlo al completo. Lo único que podemos hacer, con suerte y paciencia, es no convertir nuestra vida en algo mediocre. Nuestra pequeña parcela, nuestros pocos años. ¿Qué sentido tiene nivelar para abajo? ¿Vamos a responder como autómatas sólo porque las preguntas las hace un autómata? No. Porque es lo que haría un abogado.

Éstas eran las preguntas:

01) Cómo descubriste el mundo de los blogs?

02) Cómo te mestiste en el mundo de los blogs?

03) Cuándo sentiste que eras un blogger?

04) Qué te inspiró a conjugar literatura y blog?

05) Por qué y cuándo te fuiste de la Argentina?

06) Cómo te influyó eso para llegar a tu hoy?

07) Cómo fue meterte en un campo sin mucha historia... etc?

08) Cuál fue el mayor obstáculo con el que te encontraste?

09) Cómo lo superaste?

10) Cuál fue la mayor sorpresa?

11) Considerás solitario tu trabajo?

12) Qué le dirías un chico que quiere crear un blog?

El periodismo es un oficio de lo más bonito, y la entrevista es un arte menor que, en ocasiones, adquiere alma. Para que este arte funcione hay que ponerle voluntad. Pero se trata de una música que se toca a cuatro manos, y tiene que haber voluntad de los dos lados del mostrador. Cada cual tiene que hacer lo que sabe, o lo que debe. Y el copy-paste no es una opción. La mediocridad no es una opción, ni siquiera una excusa para no seguir intentando equilibrar este arte menor, primo hermano del oficio de escribir.

Con esta premisa, hace dos noches me senté a contestar cosas nuevas. Como siempre, lo que hice fue ponerme a jugar y a decir lo primero que me apareciera por la cabeza (no hay otra forma de responder cuestionarios pavos, ni de salvarse de una noche aburrida). Y a eso de las seis de la mañana, cansado pero contento, le envié el mail con las respuestas a la periodista.

¿Cómo descubriste el mundo de los blogs?

Una mañana calurosa de 2003 me levanté de la cama y le dije a mi mujer: "Salgo". "¿A dónde vas?", me preguntó. "A descubrir el mundo de los blogs". Y ella me dijo, me acuerdo patente: "Cuando vuelvas traé desengrasante".

¿Cómo te mestiste en el mundo de los blogs?

Fue muy complicado meterme, porque soy un poco gordo y en general los blogs son para gente fashion, de contextura media. Pero le hice unos cortes por el costado, a la altura de la sisa, y me metí igual. Ahora no me lo puedo sacar: parezco un teletubi.

¿Cuándo sentiste que eras un blogger?

Siempre, desde chico, quise tener una profesión que repitiera consonante. Pero me decían: "De eso no hay; tenemos carpinteros, soldadores, ebanistas, poetas, pero de doble consonante nada". Yo nunca me rendí. Con la llegada del siglo 21, aparecieron dos: stripper y blogger. Y como soy tímido, elegí ésta porque podés dejarte puesto el calzoncillo.

¿Qué te inspiró a conjugar literatura y blog?

Para hacer un blog hay que mezclarlo con algo, sí o sí. Porque un blog, en sí mismo, es insípido, incoloro e inodoro. Hay gente que lo mezcla con la fotografía y sale un fotoblog; otros lo fusionan con la imagen, y sale un videoblog; otros lo juntan con el oído, la nariz y la laringe, y sale un otorrinonaringoloblog (éstos están muy de moda ahora en Estados Unidos y Ucrania). Yo decidí mezclarlo con mentiras, y me salió un blog de cuentos.

¿Por qué y cuándo te fuiste de la Argentina?

Hay dos versiones. Yo digo que porque me enamoré de una chica que vivía en otro país y en el año 2000 me fui a ese otro país para estar con ella. Pero la chica dice que no me conoce y dos por tres llama a la policía diciendo que me meto en su casa por la ventana de atrás. Actualmente tengo una orden de alejamiento de la Guardia Civil, pero sigo manteniendo mi versión.

¿Cómo te influyó eso para llegar a tu hoy?

Vivir en el extranjero te sirve para muchas cosas, por ejemplo para quejarte y para exagerar. Yo me quejo mucho de todo lo malo del extranjero, y exagero mucho todo lo bueno de la Argentina. Un día me equivoqué e hice lo contrario, y me convertí en un rumano que toca el acordeón en el subte.

¿Cómo fue meterte en un campo sin mucha historia e ir descubriéndolo a medida que lo transitabas?

La vida es un campo sin historia que vas descubriendo a medida que lo transitás. También lo es el amor a primera vista, la escuela primaria, la primera operación de amígdalas, el primer beso, los primeros tocamientos adolescentes abajo de la cobija, y el primer ataque cardíaco. La muerte, sin ir más lejos, es también un campo sin historia. Al lado de todo eso, el "campo blog" me chupa un güevo.

¿Cuál fue el mayor obstáculo con el que te encontraste?

Una vez viajaba en el auto y justo había un puente para cruzar. Delante de mí había un camión seis centímetros más alto que el puente, por lo que se generó un atasco. El camión no podía ir hacia atrás, ni tampoco hacia delante. No sabíamos qué hacer. Llegaron la policía y los bomberos, pero nadie descubría el modo de solucionar el problema. Ése fue el obstáculo más grande que recuerdo.

¿Cómo lo superaste?

Llevábamos horas sin dar con la solución, hasta que un niño de seis años que pescaba bajo el puente, dijo: "¿Y por qué no le desinflan las ruedas al camión para que no sea tan alto y pueda pasar por debajo?". Le hicieron caso al niño y santo remedio. La polícia, los bomberos y todos los adultos nos sentimos bastante pavotes.

¿Cuál fue la mayor sorpresa?

La mayor sorpresa ocurrió más tarde, cuando el niño pescador, de repente, se quitó una máscara de látex y descubrimos azorados que era un extraterrestre verde, horrible, que salió volando en medio de sonidos guturales. Lo perdimos de vista tras un cerro.

¿Considerás solitario tu trabajo?

Mi trabajo es, casi todo el tiempo, el de hacer reír. En los blogs, con los guiones de la tele, en los libros que escribo, y con las cosas que le cuento a mi hija para hacerla dormir. No me parece un trabajo solitario porque estoy rodeado de personajes que tengo que componer, y son todos un poco estúpidos. Y a mí la estupidez me causa gracia y me acompaña.

¿Qué le dirías a un chico que quiere crear un blog?

Antes que nada, le preguntaría al chico que está buscando: si la fama, si una profesión, si un pasatiempo, si dinero fácil, o acostarse con lectoras, o una vocación, o canalizar obsesiones, o sacarle el jugo a la compu que se acaba de comprar, o alardear de blog en el recreo, o qué. ¿Qué quieres, chico? ¡Habla! ¿A qué has venido a mi casa? ¿Por qué me has elegido a mí para hacer esta pregunta, maldito imbécil de corta edad? Una vez dicho esto (a los gritos, desde la puerta), el chico tiene dos opciones: salir disparando del susto, o quedarse y esperar una respuesta. Si se queda, lo obligaría a limpiar mi Peugeot con dos franelas, en círculos concéntricos, para que practique la coordinación de las manos y un día se convierta en un excelente karateca. Si en cambio se va asustado, yo miro cámara y digo: "He allí, doblando esa esquina, un cobarde que no se atreve a tener un blog".

Dos días más tarde la periodista rechazó la entrevista con este mensaje:

Hernán,

Necesito algo con una onda un poco más formal (¡la revista es del Grupo La Nación!) ¿Se te ocurre cómo podemos hacer algo copado y publicable?

¿Moraleja? Los abogados siguen haciendo muy bien su trabajo."

Al mejor poeta....

Eran tiempos de caballeros y de conductas románticas en la Francia de mediados del Siglo XIX. Esas épocas de la cortesía y la galantería que muchas veces olvidamos y que valdría la pena volver a hacerlas nuestras como parte de la añeja cultura iberoamericana. La imaginación y la subjetividad, la libertad de pensamiento y de expresión, el respeto al prójimo ( y al próximo), así como la idealización de la naturaleza, caracterizaban a la literatura y al trato cotidiano.

Una anécdota lo ilustra: En esos días, Victor Hugo fue interrumpido en su estudio para entregarle una carta en cuyo sobre cerrado se leía en elegantes letras "Al mejor poeta actual" Cuando lo vio, de inmediato y sin dudarlo, tomó su abrigo y se dirigió a casa de su colega Alphonse de Lamartine, al que le dio la misiva diciendo que seguramente por un error, había sido entregada en su casa, ya que no podía estar dirigida a nadie más que a él.

Lamartine vio la leyenda y de inmediato contestó diciendo no estar de acuerdo, pues creía que el remitente estaba seguro de lo que hacía al enviar la carta a casa de Victor Hugo, ya que solo a su ilustre colega le podía corresponder semejante título.

Luego de varios minutos de mutuas cortesías, los poetas acordaron abrir allí mismo el sobre y salir de dudas. La misiva comenzaba "Querido Alfred..." Ambos escritores quedaron un tanto confusos pero, al seguir leyendo, descubrieron que la carta era para Alfred de Musset y estaba firmada por Alexandre Dumas, quien con toda mala intención la había hecho entregar en el domicilio de Victor Hugo, como una de las muchas bromas que acostumbraba jugarles a sus amigos.

¡Que diferencia entre esta anécdota y la cruda realidad!! Todavía esta fresca en mi memoria el estilo ríspido y falto de fineza de los "chemitas" de este "Libro de Arena" que buscan a toda costa imponer sus criterios solo por que piensan ser dueños de la verdad absoluta. ¡Ojalá que aprendieran de estas anécdotas, porque de otra manera tendré la certeza, de que solamente han leído unos cuantos libros, sin entender!!.

Nuevamente Antonio Machado........

" Sí; el hombre es el animal que usa relojes. Mi maestro paró el suyo -uno de plata que llevaba siempre consigo-, poco antes de morir, convencido de que en la vida eterna a que aspiraba no había de servirle de mucho, y en la Nada, donde acaso iba a sumergirse, de mucho menos todavía. Convencido también -y esto era lo que más le entristecía- de que el hombre no hubiera inventado el reloj si no creyera en la muerte. "

"Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder..."

Acabo de leer un comentario de Elias Canetti, Premio Nobel de Literatura (1981) en donde hace algunas reflexiones sobre el poder. Impresiona su afirmación " Para mi, el poder es todavía el mal absoluto.". Les dejo estos párrafos de su disertación sobre el tema.

"Hoy leí bien a Maquiavelo. Por primera vez me atrapó realmente. Leo sus libros con frialdad y sin amargura. Me llama la atención que Maquiavelo estudie el poder del mismo modo como yo estudio a las multitudes: consideramos el objeto de nuestro estudio sin prejuicios. Las ideas de Maquiavelo nacen de su trato personal con los poderosos y de sus lecturas. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis, de mi proyecto. Como todo individuo de nuestro tiempo, conozco toda la variedad de las multitudes. En una lectura sin fin, intento obtener una idea de las multitudes lejanas y cercanas. Debo leer mucho más que Maquiavelo: su pasado es la antigüedad, Roma sobre todo. Mi pasado abarca todo lo que implica un conocimiento. Pero creo que lo leemos de la misma manera: dispersos y concentrados al mismo tiempo. Las manifestaciones semejantes las descubrimos por todas partes. Por lo que se refiere a las multitudes, no tengo los prejuicios de antes: no son buenas ni malas, sencillamente están ahí, eso es todo. Me resulta insoportable la ceguera conque hemos vivido frente a ellas. Si no estuviese interesado en el estudio del poder, tendría una relación más limpia con Maquiavelo. Aquí se cruzan nuestros caminos de una manera más íntima y complicada. Para mí, el poder es todavía el mal absoluto. Y sólo desde esa perspectiva puedo estudiarlo. Si leo a Maquiavelo, mi enemistad con el poder se adormece. Pero se trata de un sueño ligero, del cual siempre despierto a gusto. "