Libro de Arena
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Las niñas buenas van al cielo... las malas, a todas partes

"El corazón siempre recuerda más que la mente"

Ich liebe dich... (porque sé que no lo comprendes)

Escuchando la siguiente canción, se me ocurrió el texto de más abajo... Os dejo la letra de la canción a continuación por si acaso:

Something always brings me back to you. It never takes too long. No matter what I say or do. I'll still feel you here 'til the moment I'm gone. You hold me without touch. You keep me without chains. I never wanted anything so much than to drown in your love and not feel your rain.

Set me free, leave me be. I don't want to fall another moment into your gravity. Here I am and I stand so tall, just the way I'm supposed to be. But you're on to me and all over me.

You loved me 'cause I'm fragile. When I thought that I was strong. But you touch me for a little while and all my fragile strength is gone. Set me free, leave me be. I don't want to fall another moment into your gravity. Here I am and I stand so tall, just the way I'm supposed to be. But you're on to me and all over me. I live here on my knees as I try to make you see that you're everything I think I need here on the ground. But you're neither friend nor foe though I can't seem to let you go. The one thing that I still know is that you're keeping me down. Oh. Keeping me down...ohh ooooo... On to me, you’re on to me and all over... Something always brings me back to you. It never takes too long.

Te tuve. Fue hace tiempo, lo sé. Pero te tuve. Mis penas se ahogaban en tu sonrisa y mi alma reposaba sobre tus claros ojos. Y de igual forma me tuviste, sí, totalmente tuya, sin cláusulas ni excepciones. Me tuviste a tu lado, hasta cuando no era necesario que estuviera.

Y ya no te tengo. Lo sé porque hace años que de mis labios no sale un sentido "te quiero", y se me ha olvidado qué es aquello que la gente llama sonreir y que tanto te gustaba ver que hacía. Sé que no estás conmigo, sé que nos perdimos en algún lugar entre el orgullo y el rencor, entre el miedo y la incertidumbre, esa agonía de vivir.

Pero fue inevitable, nos perdimos mutuamente. Y sin embargo... puede que sin embargo todavía sienta un deseo irrefrenable de tenerte, de que me tengas, de no habernos perdido nunca, que ese momento nunca hubiera sucedido. Aunque para mi desgracia, no fue un sólo momento, sino la sucesión de varios... da lo mismo, si pudiera volver atrás, al día en que te conocí, con esa camiseta azul y tus vaqueros rasgados, ese aire de tener todo controlado, de saber qué tenía que suceder en cualquier momento... ¿cuánto se tarda en saber si se ama a alguien? ¿Cuánto en saber si tu vida ha dado un giro tan drástico que nunca volverá a ser la misma aunque te lo propongas? Una fracción de segundo me bastó para comprender que algo invisible nos había unido. Antes de ni siquiera acercarme a tí, algo por dentro me decía que debías de ser tú. Sólo por el hecho de recordar ese primer momento en que sentí la felicidad plena, la angustia me invade y los lacrimales comienzan a funcionar frenéticamente, con un simple recuerdo de tí.

Déjame que te diga que intento olvidarte cada día de mi vida, en cada instante a solas que tengo, y ya van muchos. En cada momento de paz que consigo. Pero en los momentos de mayor felicidad no hago otra cosa que pensar en que esa felicidad no será nunca plena a no ser que la comparta contigo. Y toda felicidad se vuelve agonizante hasta que consigo volver a la normalidad de mi vida.

E incluso sabiendo todo lo sucedido en estos años, ansío el momento de encontrarte en cualquier lugar. Añoro tantísimo escuchar tu voz, suave y penetrante, que siempre me decía lo bueno que había en mí y que aún a veces escucho muy dentro, cuando más necesitaría estar contigo. Y si Wells viniera a cederme su invento, y me dijera que me podía llevar a cualquier momento de la historia, sin duda, y aunque supiera que no iba a poder cambiar ni un sólo hecho de mi vida, volvería a ese instante, el instante en el que te conocí. Ese momento en el que todo tu mundo da un vuelco y se vacía de momentos para poder llenarse con tu mundo. Ese momento en el que, caminando por un pasillo lleno de silencio y de gente alrededor, mi corazón te vio y mis ojos acto seguido te miraron. Tu imagen se grabó a fuego en mi retina y ahí está todavía, viéndote asomarte por esa puerta del hall principal.

Y te susurro en voz muy baja, casi en un suspiro, que necesito de tu alegría para completar la mía, necesito de tu pena para soportar la que yo tengo. Y te vuelvo a susurrar cuando duermes que hay alguien que todavía cuida de tí, que no tienes nada que temer, que todo puede arreglarse. Y sueño con que mañana te despiertes y enciendas el ordenador, y te des cuenta que este texto está escrito expresamente por y para tí. Que algo por dentro se mueva como aquel día, y sepas distinguir ese sentimiento tanto como para acercarte al teléfono y marcar mi número, aquel que borraste tiempo atrás.

Te tuve, y tú me tuviste a mí de forma incondicional. ¿Cuánto se tarda en dejar miedos y orgullos a un lado y darse cuenta que esta vida la quiero vivir contigo, y debería hacer todo lo que fuera por conseguirlo? Ya no nos tenemos, y los dos somos culpables, no culpes al destino.

Pero... ¿y si...? Ich liebe dich...

Sissi, la eterna incomprendida

Como prometí en el anterior post, hoy voy a hablar de un personaje histórico muy controvertido: la emperatriz Elisabeth de Austria-Hungría. Cada cierto tiempo sale alguien hablando de ella, de sus "locuras" y de sus excesos. De su extraño carácter y de su vida en general. Me resulta muy molesto cuando oigo barbaridades del tipo: fue una persona muy feliz. O por ejemplo: fue una niña consentida y caprichosa, que vivió en la abundancia. Creo que este tipo de afirmaciones no están en absoluto documentadas, sólo quieren crear polémica, y quien diga que hablar del tema de este personaje histórico es ser superficial o snob, que me cuenten por qué, pero con argumentos, claro...

Para empezar, Sissi, como la llamaba toda la familia, era una chiquilla feliz y contenta, que vivía en el campo (bueno, en una pequeña mansión de la familia, claro), en Possenhoffen, Baviera, aunque ella era de Munich. Adoraba el aire libre, se sentía libre y eso la gustaba. Necesitaba esa libertad para ser plenamente feliz. Adoraba a su padre, Maximiliano de Baviera, del que heredó casi todo su carácter, aunque fue bastante mujeriego y pasaba largas temporadas fuera de casa, incluso llevaba a sus queridas a la casa de la familia. Pero adoraba a Sissi, y ella a él. Era un hombre bastante excéntrico, llegó a mandar hacer en Possenhoffen un circo, boleras y un sinfín de lugares del estilo. Con sus hermanos la relación era excelente, se querían todos mucho, ayudándose en un futuro en lo que podían. Sissi tenía un hermano mayor, el primogénito, una hermana, Helena, y ella era la tercera de sus hermanos, nacida en una nochebuena, signo de prosperidad según las costumbres populares del entorno. Su madre era la hermana de la madre del emperador. Es decir, que ella y el emperador eran primos directos. Se vieron alguna vez antes de que todos los acontecimientos comenzaran en uno de los cumpleaños del emperador. Pero Sissi era demasiado joven y no prestaba atención a ese tipo de reuniones familiares. Ella lo único que quería era jugar. El hermano de Francisco José el emperador, Carlos Luis, dicen que estaba prendado desde el primer día de la belleza cándida y fresca de Sissi. Hay quien también dice que justo antes de embarcarse en el "fatídico" viaje que la llevaría al supuesto enlace de su hermana Helena y el emperador, Sissi estaba bastante deprimida a causa de un chico de la localidad del que se había enamorado, pero que no la prestaba mayor atención, y que fue enviado al ejército, pereciendo más tarde. Sissi no dejaba su cuarto y escribía a todas horas poesías de amor. Puede que ése fuera uno de los motivos por los que la madre resolvió llevarla también al cumpleaños del emperador, ya que temían que enfermara de tristeza. Sissi sólo tenía 14 años...

Y llegó el viaje anunciado, en el que tanto la madre del emperador, la autoritaria Sofía, y la madre de Sissi, Ludovica, pretendían unir a sus dos hijos en matrimonio. Pero no pensaron en las consecuencias de llevar a Sissi al citado cumpleaños. No tengo claro cómo se conocieron, ya que en diversos libros se cuentan muy distintas cosas. Yo me inclino por la siguiente: El viaje había sido bastante duro, habían tenido que hacer alguna parada a causa de las jaquecas sufridas por las damas, algo que venía de familia. Con lo cual llegaron algo tarde al encuentro con la familia real, aparte de con mala cara y con trajes de viaje, nada elegantes. Al llegar, se afanaron por arreglar a Helena, para que la primera impresión del emperador fuera buena. Nadie se ocupó de Sissi, que vagaba por las estancias libremente, observando todo. Llegó el momento de ser presentadas ante la familia, y cuál fue la sorpresa de todo el mundo cuando empezaron a notar que al emperador le hacía gracia aquella chiquilla con el pelo alborotado y con ropas de viaje, todavía con las mejillas sonrojadas por el trayecto. Sissi desde el primer momento intuyo que quedó turbada. Ante el emperador había que "portarse bien", no se podía darle desplantes. Además, para una niña que casi tenía 15 años, un emperador de su porte, elegancia, y aparte bien parecido, era un galán muy apreciado. Con lo que cuando el emperador comenzó a intentar seducirla para concluir pidiéndola matrimonio en el cotillón de la fiesta de su cumpleaños (sí, fue como en la película), la chiquilla no sabía muy bien qué hacer. Por una parte veía a todo el mundo disgustado con ella, su hermana querida ni la hablaba, la madre lamentándose día y noche. Pero la decían que no podía rechazar al emperador "a un emperador no se le da una negativa" la decía su madre. Con lo que cuando tuvo que decir sí o no, eligió lo primero, en contra de su voluntad. Aunque tenía apenas 15 años, ya entendía muy bien lo que estaba pasando: en unos meses quedaría privada de su Possenhoffen, de su familia, de su juventud, de su libertad. Y aún sintiéndose atraida, y seguramente enamorada del emperador, no podía por menos que sentir una honda tristeza.

Y es que así fue. Os ahorraré detalles de su vida, ya que éstos están documentados casi día a día en los libros que os pondré al final del post. Sólo decir que fue infeliz toda su vida. Odiaba ser emperatriz, no soportaba la corte de Viena ni sus gentes. Permanecía todo el tiempo que podía fuera, sobre todo en su amada Hungría, un bello país del que les coronaron gracias a sus influencias. Allí dicen que el conde Andrassy y ella se enamoraron, hasta que tuvieron un idilio toda su vida. Nada más lejos de la realidad. Sissi tenía un concepto extraño del amor. Para ella, el amor carnal no significaba nada, o más bien, significaba una especie de sufrimiento, ya que el emperador era bastante "patoso", y ella no encontraba alegría en esos encuentros. Con lo que decidió amar al amor de forma más profunda y sincera. Para ella el amor era idílico, platónico. No se sentía tentada cuando alguien la confesaba su profundo enamoramiento. Ella sabía que era bella, muy bella (por lo que también se la acusa de prepotente y demás memeces, siento la palabra pero es asi). Y no quedaba impresionada porque la dijeran lo que ella ya sabía. Necesitaba algo más. Y Andrássy puede que se lo diera.

Hacía constantemente gimnasia, algo extraño en aquella época. Y seguía curas de hambre constantemente. Se la consideraba un ser enfermizo, aunque sus continuos viajes para "fortalecer su salud" como lo denominaban los médicos de la corte, no eran más que excusas la mayoría de las veces para que la emperatriz se fuera de viaje a algún lugar nuevo. Cierto es que sufría de lo que ahora podemos llamar anorexia nerviosa. Puede que llegara a ser más grave aún, ya que tenía obsesión por la belleza. La admiraba profundamente incluso en las demás mujeres. Y hacía lo posible por conservarla. Puede que pensara que la gente la admiraba por su belleza únicamente. Que nadie la escuchaba por ser mujer, Sissi era un ser muy inteligente que se sintió frustrado, y decidió dar al mundo lo que quería, aunque no descuidó su inteligencia, que cultivaba con distintos profesores, sobre todo de idiomas y culturas de todo el mundo. Pero la única forma que tenía de conseguir cosas frente a la gente era a través de su belleza, y ella era demasiado lista como para no darse cuenta.

Sufrió mucho a causa de sus hijos. La madre del emperador pretendía quedarse con ellos para educarles como quisiera. Sissi era muy joven cuando comenzó a tener descendencia y no era capaz de enfrentarse a su suegra, ya que ésta tenía el apoyo de todo el mundo, incluso de Francisco José. Una de sus hijas, Sofía, murió cuando ésta sólo tenía dos años. Su heredero, Rodolfo, se suicidó (o eso dijeron, pero eso ya es otra historia muy larga de contar) en Mayerlin junto con Maria Vetsera, su amante, cuando eran dos jóvenes todavía. Su favorita María Valeria, decían las malas lenguas que era la hija de Sissi y Andrassy, aunque con el tiempo se vio que tenía tantisimo parecido con su padre que no había lugar a dudas.

Como curiosidades, tenía fobia a ver que se la había caido un sólo pelo de su larguísima cabellera, la cual cuando se la arreglaban a fondo, tardaba horas y horas, que aprovechaba para estudiar griego, húngaro o cualquier otra cosa. No sabía qué valor tenía el dinero, nunca supo calcular el valor de las cosas, ya que tampoco nunca tuvo necesidad de saberlo, ni de pequeña. Por ejemplo iba a una tienda de juguetes, a comprar regalos a sus nietos, y a veces no la llegaba ni por asomo con lo que llevaban sus asistentes. No tenía mucha fe en la Iglesia, aunque fuera creyente. Pero pensaba que el clero estropeaba bastante la religión. Tampoco creía en las monarquías, siempre se preguntaba hasta cuándo el pueblo aguantaría semejante forma de gobierno. Incñuso leía textos prohibidos por el mismo emperador. La encantaba la poesía, escribía ella misma poemas que luego se publicaron años después de su muerte. Leía a grandes autores de su tiempo, su favorito era Heinrich Heine. Adoraba todo lo Húngaro, en donde tenía una casita en Gödöllö, y todo lo griego, en donde también se hizo construir el Aquilleion, de estilo griego todo él. Ella misma consentía las amantes de su marido, ya que le amaba profundamente y no quería que estuviera solo en las largas ausencias de ella. Puede que fuera por egoismo, ya que así su marido no la extrañaba tanto. De todas formas fueron dos personas que se quisieron mucho, pero que las circunstancias de la vida hicieron que juntos fueran desgraciados. Muchas veces Sissi decía al emperador suspirando que ojalá él hubiera sido un simple panadero, y no el emperador. Puede que en esas circunstancias sí hubieran podido ser felices. Hubo un tiempo en el que se interesó por el mundo paranormal, hasta montaba sesiones de espiritistas privadas para ella y sus amistades. Fumaba pero no mucho, aunque eso no etsaba bien visto antes. Siempre estuvo obsesionada con la locura familiar que pensaba que había heredado (su primo Luis de Baviera fue recluido en una isla a causa de este mal, igual que muchos otros familiares la sufrieron también). Daba larguísimos paseos casi a la carrera, y sus damas era difícil que la siguieran. Ni los agentes de seguridad que siempre debían acompañarla, y que ella rehusaba siempre, la podían seguir. El hecho de que nunca llevara seguridad, fue una de las causas de su muerte.. No se dejó fotografiar cuando ella creyó que ya no poseía la misma belleza de antaño, y no dejaba casi verse en público, llevando consigo en tal caso un abanico con el que se tapaba.

Murió de la forma en la que siempre quiso morir: alejada de palacio, sin nadie alrededor y de forma rápida. Un anarquista tenía planeado dar un golpe matando a un rey. Pero el rey al que pretendía matar no aparecía, así que buscó a alguien en su lugar. Sissi estaba allí, en el momento menos indicado, y haciendo como si tropezaba con ella, la clavó un estilete en el corazón. Aunque todo el mundo la acusaba de ser alguien debil y frágil por su alimentación escasa, estaba en plena forma y pudo levantarse del suelo y llegar hasta un barco que tenían que tomar acto seguido. Pero al llegar se desplomó, muriendo en el acto. No sintió el más mínimo dolor.

Fue un personaje que fue infeliz toda su vida, aunque la rodeara la riqueza y la admiración allá por donde fuera. No fue envidiable, no fue una mujer que naciera en los años correctos, ni en la familia adecuada. Ella sabía muy bien que nadie la entendía, pero creo que su verdadera tristeza radicaba en que comprendía perfectamente que ni siquiera en un futuro podría ser comprendida. Y así fue, por desgracia...

Bibliografía que se puede consultar (aunque hay muchísima más, por supuesto)

- La monarquía de los Habsburgo 1809-1918, de A.J.P. Taylor

- Vals negro, de Ana María Moix

- Los Habsburgo, de Andrew Wheatcroft

- Elisabeth de Austria - Hungría. Album privado, de Ángeles Caso

- Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría, de Ángeles Caso

- The Story of Franz Joseph and Elisabeth of Austria, de Bertita Harding

- El peso de una vida, de Bruno Bettelheim

- Sissi, emperatriz contra su voluntad, de Brigitte Hamann

- Sissi. Páginas del diario de Constantin Christomanos, de Constantin Christomanos

- Elisabeth, la Emperatriz Enigmática, de Egon Caesar Conte Corti

- Confesiones y Memorias, de Heinrich Heine

- Poemas, de Heinrich Heine

- Relatos, de Heinrich Heine

- Los dioses en el exilio, de Heinrich Heine

- Noches Florentinas, de Heinrich Heine

- Quién fue… Sissi, emperatriz de Austria, de J. Fauli

- El Imperio de los Habssburgo 1273-1918, de Jéan Bérenger

- La emperatriz Sissi, de Nicole Avril

- La dama blanca de los Habsburgo, de Paul Morand

- Los Habsburgo en Europa, de la Editorial Sarpe, Colección los grandes imperios y civilizaciones

- El ocaso de los Habsburgo, de Z. A. B. Zeman

Filmografía (os pongo las más conocidas)

- Sissi, el beso del emperador

- Trilogía de Sissi, de Ernst Marischka (Sissi, Sissi Emperatriz, El destino de Sissi)

- Ludwich II

- Mayerling

- Elisabeth, la emperatriz rebelde

- Musical Elisabeth

Los libros de la infancia

Ayer mismo Rubén hacía una propuesta, escribir los diez libros mejores que hubiéramos leido. Y fue entonces, leyendo las propuestas de la gente, que vi que muchos de nosotros recordamos algún libro de la infancia que nos ha marcado, puede que más que en el momento actual. Es por eso que quiero rendir un homenaje a mis queridos libros de la infancia, que adoré en su día y que algún día volveré a releer, y se los dejaré a mis hijos para que sientan el amor a la lectura como en su día me inculcaron a mí. Es maravilloso el mundo de la imaginación, pero si además va acompañado por la lectura, se convierte en un vicio del que no queremos desprendernos nunca más.

Para empezar, mi libro preferido de pequeña fue La Historia Interminable, de Michael Ende. Escribí un post hace tiempo sobre este libro. Me marcó mucho, aquel libro a dos colores, con la letra primera de cada capítulo dibujada con esmero, con esa trama de historia que nunca acaba, ya que siempre se dejaba algo como para relatar en otro libro. Con esos personajes que eran valientes, que sentían cosas como sentíamos todos los niños, con aventuras con las que todos soñábamos. ¿Quién no quiso alguna vez vivir lo que se estaba leyendo en algún libro como hizo Bastian? ¿O ser la emperatriz infantil? ¿O tener que pedir todos los deseos que uno quisiera, casi por obligación?

Luego me apasionaron todos los libros de Los Cinco, de Enid Blyton. No sé si me quedaría alguno por leer. De hecho, muchos años después salió la colección (en formato algo cutre, pero...) en los kioskos, y ya me veis a mi yendo todas las semanas a por mis libros! La trama de todos ellos, increible. Unos niños y su perro que viven mil aventuras allá donde vayan. Porque nunca se aburrían. Tanto en el internado, como en las vacaciones de navidad, o de verano o... daba lo mismo. Hacían interminables excursiones, te contaban los preparativos, las historias que vivían al perderse por algún sitio... soñé millones de veces que podía hacer lo mismo que ellos, de hecho, luego cuando íbamos a algún sitio, por muy aburrido que fuera, siempre encontraba algún misterio que desentrañar para pasar el rato. Es una de esas colecciones que despiertan el ingenio de los niños. ¿Quién no ha leido alguna vez alguno de esos libros? Tengo que confesaros que al comprarme la colección completa, me pasé horas leyendo de nuevo esos libros. Y me enamoraron de nuevo...

De la misma autora, y tan maravillosos como los anteriores, estaban los de Torres de Malory. Soñaba con poder ir a un internado como en el que vivían las protagonistas! Claro que luego lo pensaba mejor y prefería mi casita, jejeje. Pero eran unas tramas maravillosas, como siempre, llenas de aventuras y misterios que resolver de la forma más inaudita posible, con las desventuras y tragedias de cada personaje. Creo que eran libros más bien para niñas, asi que los chicos no sé si leeríais alguno. Pero a mi me encantaron.

Otro libro que me gustó muchísimo, y que llevaba hasta al colegio para leer en los descansos de clase, antes de empezar las clases de la tarde y hasta si iba al baño, fue El Jardín Secreto, de Frances Hodgson Burnett. Una niña que queda huérfana y va a vivir con su tío a una mansión en Inglaterra. El ama de llaves, malvada como en todo libro que se precie. El hijo, un niño consentido y enfermizo. Y ella, una soñadora empedernida, que descubre un jardín secreto que va confesando a sus nuevos amigos, el cual se convertirá en el refugio de todos ellos. Puede que así dicho no diga nada la trama. Pero el ambiente que crea el autor es digno de leerlo aun siendo adultos. Desde entonces, siempre he querido tener en un futuro una casa con un jardín secreto, para que mis hijos sueñen con él tanto como lo hice yo leyendo este libro.

Los niños de Bullerbyn, de Astrid Lindgren, es otro de los que me encantaron. Puede que esta autora no os diga nada con este libro, pero fue la autora de Pipi Calzaslargas en persona. El libro de Pipi no lo llegué a terminar, me quedé en el capítulo en el que ve un fantasma o algo así, y como solía leer de noche, me dio tanto miedo que no pude acabarlo! Pero éste otro me encantó. Creo que Pipi era demasiado revolucionaria para mí, y los niños de los que se hablaban en el otro libro eran mucho más normales. Me empecé a interesar por otras culturas aunque fueran las del pueblo de al lado, ya que en este libro se nos cuenta la vida de unos niños de un lugar de Suecia (no me pidáis muchos detalles), con sus juegos y sus historias de siempre. Algo tan simple, normal y cotidiano que te enganchaba. Para mí era un libro enorme, gordísimo, y además de lo bien que me lo pasé leyéndolo, fue una hazaña increible acabarlo, y en tan poco tiempo! Fue ahi cuando comprendí que daba igual la extensión de un libro, que el tiempo es relativo, y que prefería que fueran de muchas páginas, porque entonces la diversión duraría más.

Luego también tuve la suerte de leer a Ana Frank y su diario desgarrador. Tengo que reconocer que no me divirtió leer el libro como me sucedía siempre con todo lo que leía. Pero comprendí que en este mundo hay gente cruel y salvaje, y que algo tan asombroso como que tantas personas pudieran convivir todas juntas en un lugar tan pequeño a causa de algo tan absurdo como lo que sucedió aquellos años, era algo que no era de ficción. Me acuerdo de haber preguntado a mis padres si todo eso lo estaba exagerando Ana, que no podía haber sido así. Yo en el colegio todavía no habia empezado a estudiar ni la asignatura de Historia, y no me podía creer lo que estaba leyendo. Lo que más me impresionó fue el final, cuando te dicen lo que la sucedió a ella y al resto de las personas que convivieron con ella...

Hay una colección que la recuerdo con especial cariño, pero que no sé si alguno de vosotros sabrá cuál es, ya que la conseguía en un todo a cien de esos de antes hace ya muchisimos años. Se titulaba Los Gemelos, y era de aventuras que vivian dos pares de gemelos (es decir, cuatro niños), resolviendo misterios increibles. Era del estilo de los Cinco, pero con mucho más misterio. Aquellos libros verdes... qué recuerdos!!!

Otro libro que recuerdo con cariño es el de Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne. Creo que lo leí demasiado pequeña como para apreciar del todo su contenido. Lo que sí que me acuerdo es que me fasciné por la ciencia, y por lo que se podía conseguir con ella. Siempre supe que Verne tenía algo especial, que sabía cosas que el resto ni imaginaba. Y así fue.

El de Annie John, de Jamaica Kincaid, me sorprendió, tanto por el vocabulario que empleaba (ahora me doy cuenta de que era sumamente normal, pero para entonces, yo no entendía ni la mitad de lo que se escribía) como por la trama. Era la vida de una niña de una isla tropical, y la forma en la que se desarrollaban acontecimientos, la manera de entender las cosas allí, la cotidianeidad de ella, tan extraña para mí. Una niña que ya no es tan niña, que empieza a comprender que se va haciendo mayor.

Hubo un libro que me hizo reír mucho, fue el de Me importa un comino el rey Pepino, de Christine Nöstlinger. Y tenía un trasfondo muy culto, ya que a través de la historia que se contaba, la de un rey pepino con muy mala leche, que se instala en el sótano de una familia, se discutían temas hasta políticos, sobre los que luego no te quedaba más remedio que martirizar a tus pobres padres durante días, para que te explicaran (de una manera infantil, claro) lo que se contaba en el libro.

Sin embargo, los de la colección El barco de vapor, no me entusiasmaban. Me parecían demasiado para niños, hasta los que eran de más edad de la mía. Uno que sí me gustó fue el de Un pingüino en el desierto, de Carlos Puerto. Una historia de aventuras en busca de un mapa de la vida. Curiosa historia, con una trama bien elaborada, y con un final que parece un nuevo principio, como siempre me gustaron los libros de pequeña. De esta colección, creo que La rosa del Kilimanjaro también me debió de gustar, pero Fray Perico y su borrico y similares, los leí pero no me marcaron lo más mínimo.

Y ya por esa época, leí un libro en el que se hablaba de Elisabeth de Austria-Hungría. Si, exactamente, Sissi. Puede que fuera algún libro de Ángeles Caso. Me duele ver cómo la gente insulta a este personaje histórico, ya que he leido tantísimo sobre ella y sobre toda la dinastía de los Habsburgo que casi es como si fueran parientes lejanos. Cuán equivocada está la gente con ella... Algún día os hablaré de ella. Pero de pequeña me impactó mucho leer su biografía real, y no lo que veía en las películas pastelosas (que oye, todavía me hace gracia ver, aunque sepa lo que hay en realidad). Hay que asomarse a la realidad de la gente, y comprendí que no siempre la vida es de color de rosa.

Ahora no recuerdo ninguno más que leyera de pequeña, porque luego cuando ya tenía catorce años más o menos, comencé a leer demasiados libros, y ya desde entonces ha sido un no parar. Y en este post sólo quiero hablar de los de mi infancia. Creo que he citado los más importantes de los que leí, y espero haber sabido rendir homenaje a todos aquellos autores que me dieron la oportunidad de cultivar el gusto por la lectura con sus libros tan bien escritos para niños, pero sin que se notara que eran para niños. Una lectura inteligente para niños, que es la mejor del mundo.

Momento eterno

Noto ya en sueños que me voy despertando. La luz se cuela por entre las cortinas mal cerradas de la habitación. Al otro lado del tabique se oye a los vecinos encender una cafetera estilo años veinte, con su ruido y todo original. E inconscientemente un olor a café invade mis sentidos.

Me estiro todavía con los ojos cerrados, y noto cómo me abraza por la espalda con ciudado. Entreabro los ojos con la primera frase de la mañana. "Buenos dias, cariño...", me dice dulcemente. Veo las velas apagadas y los vasos de vino de ayer por la noche en el suelo al lado de la cama. Ayer hacía medio año que nos habíamos visto por primera vez. Todavía lo recuerdo nítidamente, como si viera la escena a todas horas. Sin saber ni quién era él, mirándole ya desde lejos, se me había parado el corazón por unos momentos, puede que para coger impulso por lo atareado que estaría de ahí en adelante. El pasillo de la facultad repleto de gente, y sin embargo durante unos segundos, todo desapareció de mi horizonte de vista. La cena de ayer sirvió para que recordáramos todo aquello. Y sólo hace medio año...

Todos los días al despertarme intento quedarme unos minutos sin girarme, sin verle directamente a él. Me quedo mirando al infinito, aprovechando estos instantes en los que sé que en cuanto me gire, él estará ahí. La seguridad que me invade en ese momento, hace que me levante de la cama con ganas de comerme el mundo. Es una sensación extraña. Todos imaginamos cómo tiene que ser saber con certeza algo, cualquier cosa, da igual. Pues yo en estos momentos siento esa especie de satisfacción de poder, ese saber que en cuanto me dé la vuelta, él estará ahí, a mi lado, mirándome y con esa sonrisa y esos ojos que no dejan de decirme que me adoran, que soy su vida, que son felices como los míos.

La impaciente espera hace que él me gire para volver a besarme, como si ayer no hubiera agotado todos los besos de la reserva, como si hiciera una eternidad que no nos veíamos. Y todo el mundo noto que comienza a girar de nuevo como cada mañana alrededor de nosotros dos. La radio se enciende a modo de despertador, y nos regala la primera melodía del día. Porque hoy es martes, un martes normal y corriente, en el que él tiene que irse temprano a la biblioteca y yo a clase de psicofisiología. Pero hoy nos miramos, y sabemos que no podremos movernos en todo el día de casa. No es factible, hoy no.

Se oyen voces de niños con sus madres yendo al colegio. Van cruzando el parque que hay justo enfrente. Es hora de por lo menos desayunar, pero el hambre no aparece. Y de repente noto cómo hemos acaparado toda la felicidad que estaba programada que hoy se repartiera por todo el edificio. Se ha colado por nuestra puerta y ya no puede salir. Hoy el mundo puede caerse bajo nuestros pies. El sol puede reventar y hacer saltar la Tierra en mil pedazos. La desgracia mayor hacer acto de presencia en nuestras vidas. Nada importa. Estoy a su lado, está a mi lado.

Hoy sé que no tengo más remedio: me quedaré en este momento eterno, enredada en sus eternos abrazos.

Tendré que retenerte

Anoche volví a verte. Te vi tan sólo de refilón en uno de mis sueños. Soñaba con verdes campos, con carreras en primavera, pies descalzos y rocío en la hierba de colinas interminables. El sol no dejaba distinguir ninguna cosa a cierta distancia. Y de repente te vi pasar. Fue como un deja vu en un sueño. Fue una sombra de realidad, sólo pasabas por allí, a cierta distancia, sin más pretensiones que las de pasear e irte lejos, lo presentí. Llegué a pensar incluso en sueños, que en ese mismo instante estabas soñando tú también, y que sin querer, te colaste en mi sueño mientras tú soñabas el tuyo.

Al despertar quise llamarte. Volver a oir tu voz de nuevo, preguntarte qué habías soñado esa noche, corroborar que estábamos "conectados" después de tanto tiempo... No pude llamarte. No lo hago desde hace mucho tiempo ya. Y tú tampoco. Y sin embargo, me invade desde hace tiempo la misma sensación que hace años, cuando cada vez que dejábamos de vernos, sabía que tenía que llamarte, o verte, o saber de tí. Y por arte de magia sucedía. Mire donde mire, parece que el Universo ha colgado el cartel de "Ocupado" y se encuentra manos a la obra en esta cuestión. Tu nombre por todas partes, alusiones a tu ciudad de origen, a la de tu destino reciente, a tu trabajo, colegios con el nombre de la calle en la que vivimos, conversaciones que oigo por la calle con el mismo contenido que otras ya pasadas... Y es que la locura me invade cada cierto tiempo. Y no puedo hacer nada por evitarlo.

Sin embargo, y aun sabiendo que sólo te veo en sueños, presiento algo extraño, algo que me atenaza día y noche. Algo que hace que te vea pasar en sueños por mi lado. Algo a lo que la gente llama sexto sentido, el cual me induce a volver a soñar hoy por la noche y buscarte en sueños, preguntarte qué sucede, confesarte que te amo (sí, porque es un sueño, y cuando despiertes, quedará todo en un sueño) y despertar a la mañana siguiente con la misma sensación de inexistencia que noto cada segundo de vida, hasta que después de encontrarnos más de dos, y de tres, veces en tus sueños, ese algo que presiento suceda.

Esta noche volveré a verte. Pero esta vez no te dejaré pasar de largo sin más, tendré que retenerte...

El amor es el idioma universal...

Como otras veces os habré comentado, me encanta la película de Love Actually. Para ser más sinceros, mi historia preferida es la de Keira Knightley, ese amor imposible totalmente es de lo más bello de la película.

Pero últimamente he conseguido la película de Orgullo y Prejuicio de la BBC, del año 95 creo que es. Y el Mr. Darcy de esta versión para mi gusto supera al de la versión más reciente de Hollywood. Colin Firth lo borda, enamora desde el primer momento, hasta en ese personaje, del que eres incapaz de sentir algo hasta mitad de la historia. Y fue entonces cuando recordé Love Actually. La historia de Colin Firth y Lucia Moniz (la cantante portuguesa), ese amor sin entender nada (literal, él no habla nada de portugués, ella no habla nada de inglés) y esa última escena maravillosa del final.

Hoy tocaba día romántico, y lo tengo que compartir con todos los arenícolas, no había más remedio!!

La tienda de animales (IV)

Agosto sigue su curso, yo me achicharro en la blusita de todos los días y en Granada no hay más que turistas. Que yo no sé qué le ven al verano en el Sur, porque del calor que hace, no se distingue desde lejos ni la Alhambra, pero para gustos...

Dos de mis amigas, Susana y Mónica, ya han vuelto de sus largas vacaciones (el resto, seguían con sus baños en Cádiz, por supuesto). Los dos primeros días que nos vimos, me tuve que ver "animadamente" sus quinientas cincuenta y ocho fotos (las conté, no tuve más remedio...) del viaje a Palma, y las cinco horas de vídeo con enfoques de picado y demás movimientos semi extraños que las parecían de lo más gracioso. La primera hora parecía soportable, a la tercera tuve que ir al baño a darme agua y tomarme una manzanilla por las náuseas que me entraban. Realmente parecía como si todo el vídeo hubiera sido grabado en un barco. Si me llegan a decir que es un video de un crucero, yo me lo creo. Sobre el contenido, mejor no comentarlo. Simplemente decir así de pasada que puede que tuviera que ponerse algún rombo en ciertas escenas.

Después de esos dos días intensivos y de que mi envidia las salpicara por los cuatro costados, parece que quedaron agusto y me preguntaron qué tal en mi nuevo trabajo. Las comenté las cosas por encima y quedaron maravilladas con la historia de Miguel, Sandra y los sucesos que normalmente no se oyen de Granada.

- ¿Y tú con Miguel....? - me dijo Susana dándome codazos y con una sonrisa de oreja a oreja. Mónica la secundó el gesto con más énfasis aún si cabe.

- Miguel es mi jefe, y como ya os he dicho, está con Sandra, que también os he dicho que trabajo con ella... aparte de que me tiene una pinta de prepotente...

- Ya, ya... seguramente, eso es lo mejor de los hombres, un aliciente más. - Susana, una chica de 25 años, estudiante de último curso de Arquitectura, con pinta de no haber roto un plato, podía montarse una historia en la cabeza en medio segundo exactamente. Esta vez la había dado tiempo a mucho más.

Insistieron en que tenían que conocer a Miguel en persona. Por supuesto que me negué. Según eran, imaginaba la escena y me moría de vergüenza. Asi que no las dije horarios ni nada. Mejor dejarlo como estaba...

Pero se ve que en Granada no había mucho que hacer. Todavía las quedaba tiempo de vacaciones, ya que Susana hasta octubre no empezaba el curso y Mónica tenía otra semana de vacaciones. Era martes, un martes asqueroso en el que no había habido ninguna noticia en el periódico y habíamos tenido que tirar de archivo para hacer algún artículo en plan: "¿tu vecino podría ser un ladrón?" o "25 reglas para evitar un atraco". A mi buscando en el archivo se me había llenado de polvo la chaqueta amarilla, con lo cual tenía un color verdoso bastante extraño, y había tenido que recurrir a recogerme el pelo como pude con gomas de oficina porque ya no aguantaba el calor. Tenía un look hermosísimo. Por no hablar de la media hora "no-existente" (así llamábamos al tiempo en el que no hacíamos absolutamente nada en el trabajo. Oye, ¡argot periodístico!) en la que me puse a pintar las uñas con tipex, haciendo una regresión a mis quince años en clases de religión. Pues bien, estaba ya saliendo del edificio, hoy salía un poco antes por la escasez de trabajo, y Sandra y Miguel bajaban en el siguiente ascensor, cuando veo que a lo lejos se acercaban dos chicas que se parecían mucho a Susana y Mónica. Digo que se parecían porque os aseguro que con el calor no soy capaz de reconocer a nadie a no ser que le tenga justo al lado. Me quedé paralizada. Si llegaban ahora y se ponían a decirme barbaridades sobre lo de Sandra y sobre todo Miguel, ellos dos pasarían por delante justo en ese momento. No supe qué hacer, salvo entrar corriendo en una tienda de animales, "Nice pets" que estaba justo al lado del periódico. Entré tan deprisa que al cabo de unos segundos me di cuenta que el dependiente me miraba con asombro y una medio sonrisa en los labios.

- Lo siento - dije como pude - es que creí que iban a cerrar y... pues yo... - en estos momentos recordé todo lo que sabía sobre "el alcohol merma tus capacidades mentales" y los mojitos que de estrangis nos servía Carlos, el camarero del bar de la facultad - ... pues yo es que andaba buscando... - mientras proseguía dando muestras de una gran fluidez verbal, sólo apta para grandes periodistas como una servidora, miré hacia los lados, divisando un pájaro de un amarillo intenso, parecido a un loro pero algo más pequeño. Bueno, soy periodista, ¡no veterinaria! - ¡... andaba buscando un pájaro!

- Veo que te has fijado en éste es un bla bla, blablabla, blabla, bla.... - fue todo lo que entendí mientras por el rabillo del ojo vigilaba a mis dos amigas que andaban buscándome a las puertas del periódico, riéndose entre ellas cada dos segundos. - bla bla bla, blabla, de rebajas al 80%, cincuenta euros con comida y jaula de regalo. - Me giré en ese momento hacia el vendedor. ¡Joder! ¡Y eso que era de rebajas! ¡Y al 80%! Miré al pajarito, que se me había quedado mirando con cara de "cómprame, cómprame, cómprame, porfa porfa porfaaaa" y no tuve más remedio que sacar la cartera y pedirle que lo preparara, que me lo llevaba. Bueno, un animalito en casa no estaba mal... Y entonces me di cuenta. El chico que me estaba atendiendo. Era moreno tirando a castaño, de piel bronceada y unos ojos verdes oscuros impresionantes, que no dejaba de sonreir. Estaba todo el tiempo hablando a los animales, parecía que les tenía cariño. Cuando metió al susodicho pájaro en una caja enorme (yo con eso ni de coña puedo) le iba hablando en un tono muy amable. Me di cuenta de que parecían buenos amigos.

- ¿Cómo le llamas?

- ¿Perdona?

- Me he fijado en que hablabas con él. Imagino que le llamarías de alguna forma mientras estaba en la tienda. - Él me miró volviendo a sonreir, y mientras miraba al pájaro por una rendija de la caja, me dijo:

- Ra.

- ...món - dije concluyendo el nombre que más me sonó a ese diminutivo. Él se echó a reir, pero encima con ganas, casi le salían lágrimas de los ojos. Cuando se calmó, me explicó:

- No, le llamaba Ra, por el dios del Sol, tiene un pelaje tan amarillo y un porte tan magnífico que no se me ocurría otra cosa. -

¡Estúpida, estúpida, estúpida Laura! "Ra...món" pensé hasta imaginándome mi voz sonando ahora ridícula al lado de la explicación que me dio el chico. Me debió de notar por la cara lo que estaba pensando y se apresuró a decirme que es que era un estudiante de Antropología que estaba trabajando en la tienda de sus tíos los veranos para pagarse viajes por el mundo durante las vacaciones de navidad, semana santa y algún puente que otro. Y sin apearse de esa sonrisa, me dijo:

- Y yo me llamo César.

- Yo Laura - y me tendió la mano. Nos dimos la mano. Casi literal, porque ni yo le soltaba la suya ni él la mía. Al cabo de unos minutos (imagino que segundos, pero de ese tipo de segundos muy muy largos) nos soltamos y me dijo - bueno, para lo que necesites, toma una tarjeta de la tienda. Bueno, espera, que te apunto mi móvil por si tienes alguna urgencia. - Y anotó un número de móvil, poniendo su nombre al lado, en la tarjeta de la tienda. La guardé en la cartera y empecé a pensar en cómo llevar todo eso a pie hasta mi casa. César me vio intentando coger la jaula, la bolsa de la comida y al pobre Ra, y me dijo:

- Voy a cerrar ya la tienda, si quieres te acompaño con el coche a casa.

- Pues no sé qué decir... bueno, la verdad es que no sé sino cómo llevar todo esto... - dije con una sonrisa tímida.

Con lo cual, casi sin darme cuenta, César me estaba llevando a mí y a Ra a mi casa. Llegamos al portal y me ayudó a bajar todo, hasta llevármelo al ascensor.

- Bueno, pues cuida de Ra, es un poco trasto al principio, pero luego cuando te conoce, se pone cariñoso. - Yo miré la caja con mi inesperado amigo plumífero dentro y le aseguré que le cuidaría. Nos despedimos y subí a mi casa. Puede que César oyera las voces de mi acalorada madre cuando me vio entrar con semejante auto-regalo. Fueron considerables. Me fui a la habitación, a poner a Ra en su nuevo hogar. Al acabar de instalarle del todo, miré el móvil, que no me había dejado de vibrar desde hacía un rato. Susana y Mónica, 27 llamadas en diez minutos. No me quiero ni imaginar lo que han podido hacer... y de repente, veo un mensaje de Mónica, el cual ponía: "Miguel es muy majo, ¡aparte de guapo! ¡qué callado te lo tenías, so guarra! A la novia no la hemos caido tan bien, pero hemos quedado las tres (Susi, tú y yo, claro), con Miguel y sus amigos este viernes. ¡Dice que no faltes!". Releí el mensaje unas diez veces. No era posible. Eran capaces de haber estado preguntando por él en mitad de la calle. las llamaré después de cenar, que hoy por la tarde tengo mucho de lo que hablar con Ra...

"No dudaría", pero la del gran Antonio Flores

Rosario ha sacado hace poco una canción de su hermano, la bellísima canción de "No dudaría", que tanto tiempo hacía que no escuchaba. Lo ha hecho como un tributo a su hermano, la verdad es que vi el vídeo el otro día y me encantó. Y me he acordado de él. De la trágica muerte que tuvo, que sigo pensando que lo hizo por pena. De lo mucho que perdimos cuando él se fue. Puede que fuera demasiado sensible para este mundo. Y así lo demostraba en su música.

Hoy os dejo un vídeo que encontré por internet, de estos que hace la gente, que me pareció muy bueno, con la música de fondo del para mí más grande de los Flores. Que lo disfruten. Pero sobre todo, que reflexionen.

Antonio, siempre te extrañaremos...